En un colegio de Madrid, un grupo de menores con edades entre 12 y 13 años obligaban a niños de 6 y 7 años a que efectuasen actos sexuales entre ellos y les sometían a otras vejaciones.
Los hechos ocurrieron hace unas dos semanas en un colegio del barrio de Entrevías, en el distrito de Puente de Vallecas, y los autores de este comportamiento han sido identificados por agentes del Grupo de Menores (Grume) de la Jefatura Superior de Policía. Estos chicos también obligaban a los más pequeños a que lamieran el suelo y el calzado que llevaban.
Fuentes de la Consejería de Educación señalaron a Europa Press en relación con estos hechos que se han puesto a disposición del colegio afectado todos los medios que necesite --psicológicos, docentes, etc.-- para superar esta situación.
Algunos alumnos de 1º de la ESO del colegio Liceo Cónsul del barrio Entrevías, en el madrileño distrito de Puente de Vallecas, aseguraron que se habían enterado de los presuntos abusos sexuales sufridos por otros menores de ese centro por los propios agresores.
"Los dos chavales se lo contaron a sus amigos y luego acabamos enterándonos todo el colegio", aseguró uno de los menores consultados, quien explicó que los rumores que se oían por el centro educativo era que "uno o dos" alumnos mayores habían "obligado" a otros "dos" menores a que le realizaran una felación bajo la amenaza de que si no lo hacían, les iban a pegar.
Esta versión era corroborada por todos los alumnos consultados, quienes también coincidieron en señalar que era la primera vez que tenían constancia de que algo así había ocurrido en el colegio. "Nos ha venido todo de sopetón", dijo uno de los menores. "Nunca ha sucedido algo así, sólo una vez", añadió otro.
Por su parte, una alumna del mismo centro comentó que habitualmente estos chavales, acusados de someter a presuntos abusos sexuales a "dos" compañeros menores, solían gastarles "casi a diario" diferentes bromas, pero nunca habían procedido a hacer algo así aunque, según esta menor, "lo intentaban".
Según comentaron los menores en declaraciones a Europa Press, los "dos" niños acusados, que han sido expulsados "varios días" del colegio, recibieron bastantes reproches por parte de sus compañeros cuando éstos se enteraron de la desagradable noticia. "Es vergonzoso", manifestó uno de los chavales consultados.
El colegio Liceo Consul no ha querido hacer declaraciones al respecto.
OPINIÓN
Las Víctimas , Julia Navarro
Nuestra sociedad está enferma. Lo está ¿de qué otra manera se puede entender que un grupo de niños, de entre 12 y 13 años, hayan sometido a vejaciones sexuales a otros niños, aún más pequeños?. Algo estamos haciendo mal todos. Y todos somos desde los padres, a los medios de comunicación, al Gobierno, a la Administración de Justicia, etc.
Hace unos días se juzgaba el caso Jokin, aquel adolescente que terminó suicidándose porque no soportaba más el acoso de sus compañeros de clase. Ahora, nos encontramos con este terrible suceso que tiene lugar en un colegio del barrio de Entrevías de Madrid.
Será la Fiscalía de Menores quien determine qué hacer con esos aprendices de monstruos que obligaban a niños de seis y siete años a hacer felaciones, chupar la suela de los zapatos y tocamientos varios. ¿Qué hará la Fiscalía de Menores?. Pues seguramente dirá que poco puede hacer puesto que estos monstruitos no han cumplido catorce años. Luego, los psicólogos de la Fiscalía, pueden considerar que, como hay que "recuperar" a los agresores, lo mejor es que continúen conviviendo con las víctimas. Y así nos podemos encontrar que esos niños a los que han vejado tendrán que seguir encontrándose todos los días con sus vejadores, por el bien de éstos, sin que nadie piense en el horror que puede suponer para los pequeños tener que seguir soportando el ver a quién tanto daño les ha hecho.
Pero la ley es la ley y como nadie parece interesado en cambiarla, las víctimas corren con la peor parte. De manera que a los monstruitos que han vejado a niños más pequeños les pueden castigar con unos días de expulsión de clase y poco más. Luego todo deberá seguir igual. O sea, una injusticia, una bofetada para las víctimas. Es como si a una violada le hicieran tomar café a diario con su violador para ver si éste se regenera.
El Ministerio de Educación ha firmado un convenio con las Comunidades Autónomas para ayudar a aquellos centros que en las distintas comunidades tengan más problemas. La iniciativa está bien, pero no es suficiente. Lo que hay que revisar es la Ley del Menor y proteger a las víctimas, no someter a los niños agredidos al horror de tener que encontrarse a diario con sus torturadores. Lo que también hay que hacer es devolver cuanto antes la autoridad a profesores y directores de los centros, una autoridad que se les ha arrebatado en sustitución de la nada.
Y ojo, lo que ha pasado en ese colegio de una barriada popular madrileña, también pasa en carísimos y exclusivos colegios privados. Por eso digo que la sociedad está enferma y que algo estamos haciendo mal.
¿Qué pensarán los padres de esos adolescentes que han sido capaces de torturar a niños más pequeños? ¿Qué pautas morales les están dando? ¿Qué pautas morales les está dando la sociedad?. Noticias como ésta provocan una profunda náusea.
www.ociocritico.com, 17/05/2005
Defensor del Menor de Madrid insiste en mantener programas de convivencia escolar para evitar casos como el de Entrevías
Los niños agresores deben asumir su responsabilidad, pensar que han podido causar daño a otros niños, y comenzar en otro centro
En relación con las situaciones de vejaciones sexuales que se han producido entre niños de corta edad en un colegio de Entrevías, la adjunta al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Carmen González, aseguró que hay que mantener vivos los programas de promoción de la convivencia escolar, y trabajar para que se cree el mejor clima de aprendizaje en la escuela, que es lo importante para los niños.
En declaraciones a Europa Press, Carmen González dijo que los hechos que se han conocido, y sobre los que hay una investigación en curso, "son aparentemente graves pero hemos podido comprobar por el centro que cuando se han descubierto estos lamentables sucesos se han tomado las medidas adecuadas desde el primer momento". En esta línea resaltó que "es muy importante extremar la vigilancia en los espacios no lectivos: no sólo en las aulas sino en los comedores, en los recreos que es donde se suelen producir estas situaciones de acoso".
También señaló que "estas situaciones, aunque son gravísimas, se producen en casos muy puntuales, y desde la institución del Defensor del Menor se está trabajando muy de cerca con la Consejería de Educación para impulsar programas que fomenten la convivencia en los colegios y que eviten el acoso escolar, que a veces se produce --aunque no con esta gravedad-- y provoca a las víctimas situaciones de incomodidad y de estrés".
CREAR EL MEJOR CLIMA DE APRENDIZAJE
Carmen González insistió en la necesidad de mantener más vivos que nunca los programas de promoción de la convivencia escolar, y en la necesidad de "trabajar para que se cree el mejor clima de aprendizaje en la escuela, que es lo importante para los niños, y el mejor clima social para que los niños aprendan de una manera tranquila, no interferida por sucesos como éstos".
También destacó la importancia que tiene que los niños ayuden a evitar estas situaciones rompiendo el silencio que a veces se les impone. "Hay que romper esa ley del silencio, porque a veces hay niños que no son acosadores pero pueden presenciar los hechos y es muy importante que sean responsables y participen en su medida en la resolución de estos conflictos".
Preguntada cuál es la mejor medida a adoptar, una vez que se han producido estos hechos, la adjunta al Defensor del Menor indicó que la Consejería de Educación está trabajando junto con los expertos "para encontrar la mejor solución tanto para los menores agredidos como para los agresores".
Destacó que los presuntos autores de las vejaciones "son también niños de corta edad que han cometido un hecho grave, pero tienen que tener la posibilidad de que asuman su responsabilidad, se conciencien de que pueden causar daño a otros niños, y adoptar las medidas adecuadas para que se recuperen".
"En este caso concreto se está trabajando desde la posibilidad de un cambio de centro. Es decir, que empiecen en otro colegio, asumiendo su responsabilidad y sabiendo que los hechos cometidos han podido originar daño a otros niños. En resumen, empezar una nueva vida alejándose de estas conductas", concluyó.
EUROPA PRESS, 17 /05/05
Los hechos ocurrieron hace unas dos semanas en un colegio del barrio de Entrevías, en el distrito de Puente de Vallecas, y los autores de este comportamiento han sido identificados por agentes del Grupo de Menores (Grume) de la Jefatura Superior de Policía. Estos chicos también obligaban a los más pequeños a que lamieran el suelo y el calzado que llevaban.
Fuentes de la Consejería de Educación señalaron a Europa Press en relación con estos hechos que se han puesto a disposición del colegio afectado todos los medios que necesite --psicológicos, docentes, etc.-- para superar esta situación.
Algunos alumnos de 1º de la ESO del colegio Liceo Cónsul del barrio Entrevías, en el madrileño distrito de Puente de Vallecas, aseguraron que se habían enterado de los presuntos abusos sexuales sufridos por otros menores de ese centro por los propios agresores.
"Los dos chavales se lo contaron a sus amigos y luego acabamos enterándonos todo el colegio", aseguró uno de los menores consultados, quien explicó que los rumores que se oían por el centro educativo era que "uno o dos" alumnos mayores habían "obligado" a otros "dos" menores a que le realizaran una felación bajo la amenaza de que si no lo hacían, les iban a pegar.
Esta versión era corroborada por todos los alumnos consultados, quienes también coincidieron en señalar que era la primera vez que tenían constancia de que algo así había ocurrido en el colegio. "Nos ha venido todo de sopetón", dijo uno de los menores. "Nunca ha sucedido algo así, sólo una vez", añadió otro.
Por su parte, una alumna del mismo centro comentó que habitualmente estos chavales, acusados de someter a presuntos abusos sexuales a "dos" compañeros menores, solían gastarles "casi a diario" diferentes bromas, pero nunca habían procedido a hacer algo así aunque, según esta menor, "lo intentaban".
Según comentaron los menores en declaraciones a Europa Press, los "dos" niños acusados, que han sido expulsados "varios días" del colegio, recibieron bastantes reproches por parte de sus compañeros cuando éstos se enteraron de la desagradable noticia. "Es vergonzoso", manifestó uno de los chavales consultados.
El colegio Liceo Consul no ha querido hacer declaraciones al respecto.
OPINIÓN
Las Víctimas , Julia Navarro
Nuestra sociedad está enferma. Lo está ¿de qué otra manera se puede entender que un grupo de niños, de entre 12 y 13 años, hayan sometido a vejaciones sexuales a otros niños, aún más pequeños?. Algo estamos haciendo mal todos. Y todos somos desde los padres, a los medios de comunicación, al Gobierno, a la Administración de Justicia, etc.
Hace unos días se juzgaba el caso Jokin, aquel adolescente que terminó suicidándose porque no soportaba más el acoso de sus compañeros de clase. Ahora, nos encontramos con este terrible suceso que tiene lugar en un colegio del barrio de Entrevías de Madrid.
Será la Fiscalía de Menores quien determine qué hacer con esos aprendices de monstruos que obligaban a niños de seis y siete años a hacer felaciones, chupar la suela de los zapatos y tocamientos varios. ¿Qué hará la Fiscalía de Menores?. Pues seguramente dirá que poco puede hacer puesto que estos monstruitos no han cumplido catorce años. Luego, los psicólogos de la Fiscalía, pueden considerar que, como hay que "recuperar" a los agresores, lo mejor es que continúen conviviendo con las víctimas. Y así nos podemos encontrar que esos niños a los que han vejado tendrán que seguir encontrándose todos los días con sus vejadores, por el bien de éstos, sin que nadie piense en el horror que puede suponer para los pequeños tener que seguir soportando el ver a quién tanto daño les ha hecho.
Pero la ley es la ley y como nadie parece interesado en cambiarla, las víctimas corren con la peor parte. De manera que a los monstruitos que han vejado a niños más pequeños les pueden castigar con unos días de expulsión de clase y poco más. Luego todo deberá seguir igual. O sea, una injusticia, una bofetada para las víctimas. Es como si a una violada le hicieran tomar café a diario con su violador para ver si éste se regenera.
El Ministerio de Educación ha firmado un convenio con las Comunidades Autónomas para ayudar a aquellos centros que en las distintas comunidades tengan más problemas. La iniciativa está bien, pero no es suficiente. Lo que hay que revisar es la Ley del Menor y proteger a las víctimas, no someter a los niños agredidos al horror de tener que encontrarse a diario con sus torturadores. Lo que también hay que hacer es devolver cuanto antes la autoridad a profesores y directores de los centros, una autoridad que se les ha arrebatado en sustitución de la nada.
Y ojo, lo que ha pasado en ese colegio de una barriada popular madrileña, también pasa en carísimos y exclusivos colegios privados. Por eso digo que la sociedad está enferma y que algo estamos haciendo mal.
¿Qué pensarán los padres de esos adolescentes que han sido capaces de torturar a niños más pequeños? ¿Qué pautas morales les están dando? ¿Qué pautas morales les está dando la sociedad?. Noticias como ésta provocan una profunda náusea.
www.ociocritico.com, 17/05/2005
Defensor del Menor de Madrid insiste en mantener programas de convivencia escolar para evitar casos como el de Entrevías
Los niños agresores deben asumir su responsabilidad, pensar que han podido causar daño a otros niños, y comenzar en otro centro
En relación con las situaciones de vejaciones sexuales que se han producido entre niños de corta edad en un colegio de Entrevías, la adjunta al Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, Carmen González, aseguró que hay que mantener vivos los programas de promoción de la convivencia escolar, y trabajar para que se cree el mejor clima de aprendizaje en la escuela, que es lo importante para los niños.
En declaraciones a Europa Press, Carmen González dijo que los hechos que se han conocido, y sobre los que hay una investigación en curso, "son aparentemente graves pero hemos podido comprobar por el centro que cuando se han descubierto estos lamentables sucesos se han tomado las medidas adecuadas desde el primer momento". En esta línea resaltó que "es muy importante extremar la vigilancia en los espacios no lectivos: no sólo en las aulas sino en los comedores, en los recreos que es donde se suelen producir estas situaciones de acoso".
También señaló que "estas situaciones, aunque son gravísimas, se producen en casos muy puntuales, y desde la institución del Defensor del Menor se está trabajando muy de cerca con la Consejería de Educación para impulsar programas que fomenten la convivencia en los colegios y que eviten el acoso escolar, que a veces se produce --aunque no con esta gravedad-- y provoca a las víctimas situaciones de incomodidad y de estrés".
CREAR EL MEJOR CLIMA DE APRENDIZAJE
Carmen González insistió en la necesidad de mantener más vivos que nunca los programas de promoción de la convivencia escolar, y en la necesidad de "trabajar para que se cree el mejor clima de aprendizaje en la escuela, que es lo importante para los niños, y el mejor clima social para que los niños aprendan de una manera tranquila, no interferida por sucesos como éstos".
También destacó la importancia que tiene que los niños ayuden a evitar estas situaciones rompiendo el silencio que a veces se les impone. "Hay que romper esa ley del silencio, porque a veces hay niños que no son acosadores pero pueden presenciar los hechos y es muy importante que sean responsables y participen en su medida en la resolución de estos conflictos".
Preguntada cuál es la mejor medida a adoptar, una vez que se han producido estos hechos, la adjunta al Defensor del Menor indicó que la Consejería de Educación está trabajando junto con los expertos "para encontrar la mejor solución tanto para los menores agredidos como para los agresores".
Destacó que los presuntos autores de las vejaciones "son también niños de corta edad que han cometido un hecho grave, pero tienen que tener la posibilidad de que asuman su responsabilidad, se conciencien de que pueden causar daño a otros niños, y adoptar las medidas adecuadas para que se recuperen".
"En este caso concreto se está trabajando desde la posibilidad de un cambio de centro. Es decir, que empiecen en otro colegio, asumiendo su responsabilidad y sabiendo que los hechos cometidos han podido originar daño a otros niños. En resumen, empezar una nueva vida alejándose de estas conductas", concluyó.
EUROPA PRESS, 17 /05/05







