La agresión a una profesora provoca la primera huelga de docentes en Málaga El instituto Gaona, donde se produjo el ataque, ha formulado este curso mil partes de indisciplina del alumnado por faltas de respeto o por actitudes en clase Se concentraron frente a la sede de Educación, donde se reunieron con el delegado provincial
La inmensa mayoría de los alumnos no acudieron al centro educativo tras los últimos incidentes, mientras que otros aprovecharon las aulas para estudiar. La respuesta de los docentes fue muy similar. Casi todos se apuntaron en la lista que colgaba de la pared del instituto, con la que declaraban su intención de sumarse al paro técnico en la jornada de ayer.
VACÍO. La mayoría de alumnos no asistió a clase
ante la anunciada huelga de profesores.
Algunos aprovecharon las aulas para estudiar.
Concentración
Durante cinco minutos, los profesores se dedicaron a hacer ruido. Mucho ruido. Armados con silbatos, un numeroso grupo de docentes se congregó a mediodía frente a la Delegación de Educación para lanzar un mensaje unánime a través de la pancarta: «Violencia escolar, tolerancia cero».
La protesta estuvo secundada además por padres y alumnos -en total, medio centenar de asistentes- que mostraron su malestar por el ataque a la docente, que recibió un puñetazo en el hombro el 8 de junio, supuestamente, por parte de un estudiante del centro al que había echado de clase por mal comportamiento.
El ataque ha abierto una caja de los truenos que ya estaba a punto de rebosar. En lo que va de año, se han formulado más de mil partes de indisciplina entre el alumnado (unos 520 estudiantes) del instituto Gaona, que van desde una mala actitud o comportamiento en clase hasta insultos a los profesores, según ha podido saber SUR.
Aunque nunca se había llegado a las manos, las «agresiones verbales» son demasiado frecuentes, explica uno de los profesores que acudió a la concentración. «Lo ocurrido es sólo la punta del iceberg; la falta de respeto sucede todos los días». Ayer mismo, cuando los docentes salían del instituto camino de la Delegación de Educación, un grupo de jóvenes -entre ellos, algunos alumnos- que estaban en la puerta del instituto insultaron a una profesora e incluso se encararon con los compañeros cuando les reprendieron, según testigos.
Sin embargo, en el cajón de sastre de los partes de indisciplina no sólo se incluyen los rifirrafes entre alumnos y profesores. También los problemas de convivencia entre los mismos estudiantes. «Algunos nos han llamado la atención porque no se ha hablado de la violencia que ellos también sufren», advierte otra docente.
Cambio de ambiente
De hecho, los propios alumnos acudieron ayer a la concentración para expresar su rechazo a la violencia. «Puede que haya unos profesores más difíciles que otros, pero en ningún caso se puede justificar una agresión», cuenta José Antonio, que ha terminado segundo curso de Bachillerato. «Los peores cursos -prosigue- son los de Secundaria, porque hay mucha gente que ya no quiere estudiar y van allí a pasar el tiempo».
En la concentración también participaron representantes de la junta de personal docente de la Delegación de Educación, quienes calificaron de «preocupante» la violencia escolar en los institutos, a tenor de los hechos ocurridos. «Queremos centros sin conflictos donde los profesores puedan desarrollar su labor con dignidad».
La junta de personal docente hizo un llamamiento a las asociaciones de padres y madres para que exijan un clima de convivencia en paz. Algunos padres están en esa línea y otros, sin embargo, en la orilla contraria. «Hay familias que reprenden a los profesores cuando regañan a sus hijos», afirma la madre de un alumno que, además, es miembro del consejo escolar.
Tras la lectura de varios manifiestos, en los que se recalcó que no es un caso aislado, una representación de profesores del instituto Gaona se reunió con el delegado de Educación, José Nieto, y el jefe de la inspección educativa, para explicar de viva voz el ambiente que se respira en las aulas de enseñanza.
De momento, el expediente informativo -se oirá a ambas partes en el proceso- permanece abierto para aclarar las circunstancias del incidente y determinar si el alumno es expulsado del centro.
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Huelga en Granada (+) II (+) I
MÁLAGA, 18/6/05 (DS)
Las aulas presentaban un aspecto desangelado, desprovistas del bullicio y la vitalidad de la estudiantina. La agresión sufrida por una profesora del Instituto de Enseñanza Secundaria Vicente Espinel (Gaona) ha desencadenado la primera huelga de docentes en Málaga por violencia escolar. Ayer, el profesorado pasó a la acción.
La inmensa mayoría de los alumnos no acudieron al centro educativo tras los últimos incidentes, mientras que otros aprovecharon las aulas para estudiar. La respuesta de los docentes fue muy similar. Casi todos se apuntaron en la lista que colgaba de la pared del instituto, con la que declaraban su intención de sumarse al paro técnico en la jornada de ayer.
VACÍO. La mayoría de alumnos no asistió a clase
ante la anunciada huelga de profesores.
Algunos aprovecharon las aulas para estudiar.
Concentración
Durante cinco minutos, los profesores se dedicaron a hacer ruido. Mucho ruido. Armados con silbatos, un numeroso grupo de docentes se congregó a mediodía frente a la Delegación de Educación para lanzar un mensaje unánime a través de la pancarta: «Violencia escolar, tolerancia cero».
La protesta estuvo secundada además por padres y alumnos -en total, medio centenar de asistentes- que mostraron su malestar por el ataque a la docente, que recibió un puñetazo en el hombro el 8 de junio, supuestamente, por parte de un estudiante del centro al que había echado de clase por mal comportamiento.
El ataque ha abierto una caja de los truenos que ya estaba a punto de rebosar. En lo que va de año, se han formulado más de mil partes de indisciplina entre el alumnado (unos 520 estudiantes) del instituto Gaona, que van desde una mala actitud o comportamiento en clase hasta insultos a los profesores, según ha podido saber SUR.
Aunque nunca se había llegado a las manos, las «agresiones verbales» son demasiado frecuentes, explica uno de los profesores que acudió a la concentración. «Lo ocurrido es sólo la punta del iceberg; la falta de respeto sucede todos los días». Ayer mismo, cuando los docentes salían del instituto camino de la Delegación de Educación, un grupo de jóvenes -entre ellos, algunos alumnos- que estaban en la puerta del instituto insultaron a una profesora e incluso se encararon con los compañeros cuando les reprendieron, según testigos.
Sin embargo, en el cajón de sastre de los partes de indisciplina no sólo se incluyen los rifirrafes entre alumnos y profesores. También los problemas de convivencia entre los mismos estudiantes. «Algunos nos han llamado la atención porque no se ha hablado de la violencia que ellos también sufren», advierte otra docente.
Cambio de ambiente
De hecho, los propios alumnos acudieron ayer a la concentración para expresar su rechazo a la violencia. «Puede que haya unos profesores más difíciles que otros, pero en ningún caso se puede justificar una agresión», cuenta José Antonio, que ha terminado segundo curso de Bachillerato. «Los peores cursos -prosigue- son los de Secundaria, porque hay mucha gente que ya no quiere estudiar y van allí a pasar el tiempo».
En la concentración también participaron representantes de la junta de personal docente de la Delegación de Educación, quienes calificaron de «preocupante» la violencia escolar en los institutos, a tenor de los hechos ocurridos. «Queremos centros sin conflictos donde los profesores puedan desarrollar su labor con dignidad».
La junta de personal docente hizo un llamamiento a las asociaciones de padres y madres para que exijan un clima de convivencia en paz. Algunos padres están en esa línea y otros, sin embargo, en la orilla contraria. «Hay familias que reprenden a los profesores cuando regañan a sus hijos», afirma la madre de un alumno que, además, es miembro del consejo escolar.
Tras la lectura de varios manifiestos, en los que se recalcó que no es un caso aislado, una representación de profesores del instituto Gaona se reunió con el delegado de Educación, José Nieto, y el jefe de la inspección educativa, para explicar de viva voz el ambiente que se respira en las aulas de enseñanza.
De momento, el expediente informativo -se oirá a ambas partes en el proceso- permanece abierto para aclarar las circunstancias del incidente y determinar si el alumno es expulsado del centro.
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