DE CINE Historias de profesores que lograron transformar la comunidad y su entorno
Nominada a los Oscar 2005 la película "Les Choristes", "Los chicos del coro", de Christophe Barratier, transmite el dramatismo del cambio educativo que se puede lograr en un ambiente donde prima la violencia, el maltrato y la intimidación mutua. 1949, Clément Mathieu, profesor de música en paro, empieza a trabajar en un internado de reeducación de menores. El sistema es represivo, Mathieu siente rebeldía ante los métodos, y para acercarse a los chicos intenta familiarizarlos con el canto.
En 1949, Clément Mathieu, profesor de música en paro, empieza a trabajar como vigilante en un internado de reeducación de menores. Especialmente represivo, el sistema de educación del director Rachin apenas logra mantener la autoridad sobre los alumnos difíciles. El mismo Mathieu siente una íntima rebeldía ante los métodos de Rachin y una mezcla de desconcierto y compasión por los chicos. En sus esfuerzos por acercarse a ellos, descubre que la música atrae poderosamente el interés de los alumnos y se entrega a la tarea de familiarizarlos con la magia del canto, al tiempo que va transformando sus vidas para siempre.
Nota del productor, por Jacques Perrin
Sentimos cariño por las imágenes ligadas a la infancia, a las primeras emociones. Más tarde, el recuerdo de las experiencias vividas durante este aprendizaje de vida cobra toda su importancia. Nada era insignificante. Alegrías fugitivas, penas inconsolables, todo pasa pero nada se borra. Y si una nota musical, un canto, un coro, están ligados a esas evocaciones más lejanas, su huella seguramente es más honda. Sin duda, esto es lo que me ha emocionado más profundamente en el proyecto de Christophe Barratier. Un internado severo, unos niños rebeldes, un coro que los reúne, la emocionante representación de una infancia simbólica.
Comentarios del director
Inspiración cinematográfica
Después de mi cortometraje, "Les Tombales", estaba buscando algún tema para un largometraje. Me di cuenta de que las notas que tomaba se referían sobre todo a mi primera infancia, a las emociones que experimenté entre los cuatro y los ocho años. Por otro lado, debido a mi formación musical, yo tenía muchas ganas de contar una historia relacionada con la música. Así que esos dos temas, la infancia y la música, son los que me llevaron lógicamente a recordar "La cage aux rossignols" (Jean Dréville, 1945), una película que vi a los siete u ocho años, en 1970-1971, en una de las dos cadenas de televisión de la época, y que me emocionó profundamente. Casi olvidada, la película ha conservado sin embargo su encanto y, además, no ha sido sacralizada como una 'obra maestra del cine francés', lo que hacía que su adaptación fuera menos peligrosa. He mantenido sobre todo dos cosas: la emoción que despiertan las voces de los niños y el personaje del músico fracasado que a pesar de todo se esfuerza por cambiar el mundo de los que le rodean. Esto es lo que más me gusta del cine, y lo que tienen en común mis películas preferidas: ¿cómo puede contribuir un individuo a mejorar el mundo? Sé que el cine no puede cambiar las cosas, pero puede despertar las ganas de intentarlo. Me gusta salir de ver una película con ganas de identificarme con el personaje principal. La enseñanza de Clément Mathieu no se limita a unas simples lecciones de música sino que es una lección de vida. En "Los chicos del coro" hay tres temas: la primera infancia, la música y la enseñanza.
1949
Situar la película en esa fecha no es casual. Después de la guerra se constituyeron los famosos centros de reinserción llamados comunmente correccionales. En esa misma época se creó la Protección Judicial de la Juventud (PJJ), que confirió a los niños de un estatuto jurídico distinto del de los adultos. Eran los comienzos de una especie de psiquiatría infantil oficial, con todos los errores que eso lleva consigo. Por ejemplo, se definían perfiles psicológicos con una preocupación, que se pretendía loable, de observación; métodos que evoco en la película y que ahora nos parecen lamentables. El final de los años cuarenta es una época traumatizada: se acababa de salir de la guerra y, como en todos los períodos de crisis, los padres tenían otras prioridades que la educación de los hijos. En ningún momento se nos ocurrió adaptar la historia a nuestra época: en primer lugar habría que abordar el universo de las ciudades, de la reinserción, de la integración, de la delincuencia, y además, hoy Clément Mathieu sería un educador con otras prioridades: no tendría nada en común con un profesor de música de los años cincuenta.
Infancia
El tema de la infancia es el más universal. Proyectarse en el pasado permite escapar de las contingencias de la actualidad para concentrarse en lo más universal: el sentimiento de injusticia y de abandono en un niño cuyos padres están austentes o han desaparecido, y la rebelión o la inhibición que genera. Con independencia del origen social de los niños que he elegido para la película, desde el momento en que se vistieron con la ropa de la época ya no fueron nada más que niños con los mismos miedos, los mismos deseos y las mismas penas.
Gérard Jugnot
Desde el primer momento pensé en Gérard Jugnot para el papel de Clément Mathieu. También es coproductor de la película. Confío plenamente en su juicio: es un excelente lector. Leyó las tres versiones del guión y en cada momento me dio consejos muy útiles: tiene las ideas muy claras acerca de los problemas de guión y sabe anticiparse a la atención del público en el buen sentido del término, es decir, ofreciéndole obras que podría amar y no sólo las que ya ama. Su intervención siempre ha sido muy oportuna. Él me puso en contacto con Philippe Lopes-Curval, con el que Jugnot acababa de escribir "Monsieur Batignole". Philippe aportó ideas muy buenas, desarrollando notablamente la psicología de los personajes, tanto del director que interpreta François Berléand, para el que los niños son el símbolo de una vida profesional fracasada, como de Chabert, interpretado por Kad Merad.
Los niños
Desde el principio tuve claro que el papel del solista fuera para un verdadero cantante. Sabía que sería muy difícil encontrarlo, pero tuve una suerte enorme: en nuestro viaje por Francia buscando a los mejores coros para elegir al que tenía que grabar la banda sonora original de la película, descubrimos al joven Jean-Baptiste Maunier*(jbmaunier.net), solista de los Petits Chanteurs de Saint Marc en Lyón.
Su voz es excepcional y muy conmovedora, y como sus pruebas para el papel fueron concluyentes, ni lo dudé. Para el resto del coro, yo no quería a jóvenes actores profesionales porque me gusta la parte de juego que hay en los niños y que se escapa de la sistematización. Buscamos a los niños en los mismos lugares de rodaje de Auvernia. Tras la audición de más de dos mil niños, pude distribuir los papeles y descubrí entre ellos auténticos actores. Tan sólo los parisienses Théodule Carré Cassaigne y Thomas Blumenthal tenían alguna experiencia como actores y logré que se integraran sin problemas con los chicos de la zona. En cuanto a Maxence Perrin, el hijo de Jacques, su papel de Pépinot es su primera experiencia interpretativa.

Decorados y elecciones visuales
Quería conseguir un ambiente que fuera austero y casi amenazador, que la emoción prevaleciera sobre el realismo. En los documentos de la época se ven a menudo construcciones con aspecto familiar y tranquilizador, pero yo quería mostrar un edificio exageradamente grande, inhóspito * (chateauderavel.com), porque esa sensación podían despertar en un niño para el que todo es más grande, más impresionante que la realidad. La elección de este tipo de decorados se vio reforzada, además, visualmente por la elección de filmar en Scope para resaltar el aislamiento y la sensación de aplastamiento de las pequeñas siluetas infantiles en medio de este decorado. Hacía falta prever cierta amplitud de plano panorámico para poder filmar el decorado principal, el aula, en su integridad. Se pierde un poco de realidad, de verosimilitud, ya no se está sólo en una simple aula sino en un universo poblado de personajes particulares. Por otra parte, me gusta mucho un estilo procedente del lenguaje musical, el legato, es decir, ligado, fluido, más que un estilo fragmentado. De ahí que haya relativamente pocos planos pero con travellings, panorámicas, fundidos encadenados y fondos a negro. Además, quería que los enlaces entre cada escena fueran elegantes, sobre todo en los pasajes cantados, que funcionan con una serie de imágenes que se suceden según un cierto ritmo musical. En las mezclas trabajamos la evolución de las voces del coro jugando con la calidad sonora y la calidad musical. Había que dar al espectador el sentido del paso del tiempo gracias a la evolución musical del coro.
La música
Empezamos a trabajar la música con Bruno Coulais en septiembre de 2002, nueve meses antes de empezar el rodaje. Queríamos huir de la imagen de niños de coro asociada con canciones de navidad y veladas junto al fuego. Había que fortalecer la música y no utilizar prácticamente el repertorio existente. Se supone que la música está compuesta por Clément Mathieu, un buen músico pero que ciertamente no se cuenta en la vanguardia de las corrientes musicales. La música era muy importante en la película y había que mostrar los progresos del coro y componer una música sencilla y sin pretensiones jugando más con la emoción que con la investigación estilística.
Tengo la sensación de que he llevado en mí inconscientemente el guión de "Los chicos del coro" desde hace mucho tiempo. He podido exorcizar algunos episodios de mi infancia y he podido hablar de la música, que sigue siendo una de mis grandes pasiones. Como el personaje de Clément Mathieu, nunca he llegado a concretar mi carrera musical: un día, de la noche a la mañana, decidí dejarlo, y sabía que algún día debería evocarla para saber si ese abandono fue un acto de valentía o de cobardía. Creo que se puede descifrar lo que soy a través de cada uno de los personajes... sin excluir al director.
Sobre el director
Guitarrista de formación clásica (École Normal de Musique de París), en 1991 empezó a trabajar para Jacques Perrin en su sociedad Galatée Films y le ha acompañado como productor delegado en "Les enfants de Lumière", "Microcosmos", "Himalaya" y "Le Peuple Migrateur". En el año 2001 dirigió su primera película, un cortometraje con Lambert Wilson y Carole Weiss basada en la novela de Maupassant "Les Tombales", seleccionada para el Festival de Clermont-Ferrand.
"Los chicos del coro" (Les Choristes), coescrita con Philippe Lopes-Curval, es su primer largometraje.
Filmación en » Chateau de Ravel -» Escenas del Rodaje -» Web: Juan Bautista Maunier
Comentarios
| Donato Orlando | 16/08/2005
ME PARECIO UNA EXCELENTE MUESTRA DE MUY BUEN CINE. MAS AUN, AYUDA A SEGUIR CONSIDERANDO EL SEPTIMO ARTE COMO, NO SOLO COMO TAL, SINO COMO ALGO VIVO Y POSIBLE DE CONCRETAR EN EL PRESENTE Y EN EL FUTURO. EL ARTICULO NO TIENE DESPERDICIO. MUCHOS DEBERIAN LEERLO ANTES DE OPINAR.
comentario | **una regia bella** | 09/08/2005
la verdad me fasino la pelicula y las canciones son verdaderamente hermozas escuchar cantar a jean baptise es una cura para el alma aperte de que esta bellisimo es niño
FELICITACIONES | LIBIA STELLA | 01/08/2005
QUIERO ENVIAR MIS MAS SINCERAS FELICITACIONES A TODO EL EQUIPO DE PRODUCCION POR ESTA PELICULA
INSPIRADORA PARA TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE TIENEN NIÑOS BAJO SU DIRECCION.
ME PARECIO MARAVILLOSA LA ACTUACION DE LOS NIÑOS EN ESPECIAL LA INTEPRETACION DE JEAN BAPTISTE.
los chicos del coro | miriam moya rodriguez | 30/07/2005
esta pelicula es la mas bonita que e visto asta ahora y es la que mas me gusta sobretodo por morange su voz es un milagro todos actuan muy bien
comentario | leticia rodriguez alcón | 29/06/2005
Tengo 15 años.
La pelicula me ha gustado mucho porque, recrea muy bien el ambiente de la época.Los niños son así, porque les ha faltado cariño, cuando se les da; la reacción es, de personas perfectamente adaptados, incluso mejores.Se me plantea que hoy hay también,incluso más. Todo esto dentro de un ambiente músical, que me encanta,ahora mismo estoy escuchando su CD.Ademas de todo esto cabe destacar el amor que el GÉRARD JUGNOT les da a sus alumnos.
los chicos del coro | itziar | 27/06/2005
la pelicula me parecio perfecta....mi pelicula preferida ya que me gusta su argumento y como cantan los niños; para nosotros los niños se debe fomentar y educarnos en estos argumentos y tipo de musica.
La vi una vez y me gustaria volver a disfrutar de ella.
| mariana | 26/06/2005
me parecio buen articulo ya que te informas de cosas que no se ven en la pelicula , de como consiguieron a los actores y ese tipo de cosas que a mi me parecen importantes ya que te situas en como se llego a realizar esta película y lo s comentarios del director me parecieron fantásticos
Nominada a los Oscar 2005 la película "Les Choristes", "Los chicos del coro", de Christophe Barratier, transmite el dramatismo del cambio educativo que se puede lograr en un ambiente donde prima la violencia, el maltrato y la intimidación mutua. 1949, Clément Mathieu, profesor de música en paro, empieza a trabajar en un internado de reeducación de menores. El sistema es represivo, Mathieu siente rebeldía ante los métodos, y para acercarse a los chicos intenta familiarizarlos con el canto.
chc R.BP.
Sinopsis
En 1949, Clément Mathieu, profesor de música en paro, empieza a trabajar como vigilante en un internado de reeducación de menores. Especialmente represivo, el sistema de educación del director Rachin apenas logra mantener la autoridad sobre los alumnos difíciles. El mismo Mathieu siente una íntima rebeldía ante los métodos de Rachin y una mezcla de desconcierto y compasión por los chicos. En sus esfuerzos por acercarse a ellos, descubre que la música atrae poderosamente el interés de los alumnos y se entrega a la tarea de familiarizarlos con la magia del canto, al tiempo que va transformando sus vidas para siempre.
Nota del productor, por Jacques Perrin
Sentimos cariño por las imágenes ligadas a la infancia, a las primeras emociones. Más tarde, el recuerdo de las experiencias vividas durante este aprendizaje de vida cobra toda su importancia. Nada era insignificante. Alegrías fugitivas, penas inconsolables, todo pasa pero nada se borra. Y si una nota musical, un canto, un coro, están ligados a esas evocaciones más lejanas, su huella seguramente es más honda. Sin duda, esto es lo que me ha emocionado más profundamente en el proyecto de Christophe Barratier. Un internado severo, unos niños rebeldes, un coro que los reúne, la emocionante representación de una infancia simbólica.
Comentarios del director
Inspiración cinematográfica
Después de mi cortometraje, "Les Tombales", estaba buscando algún tema para un largometraje. Me di cuenta de que las notas que tomaba se referían sobre todo a mi primera infancia, a las emociones que experimenté entre los cuatro y los ocho años. Por otro lado, debido a mi formación musical, yo tenía muchas ganas de contar una historia relacionada con la música. Así que esos dos temas, la infancia y la música, son los que me llevaron lógicamente a recordar "La cage aux rossignols" (Jean Dréville, 1945), una película que vi a los siete u ocho años, en 1970-1971, en una de las dos cadenas de televisión de la época, y que me emocionó profundamente. Casi olvidada, la película ha conservado sin embargo su encanto y, además, no ha sido sacralizada como una 'obra maestra del cine francés', lo que hacía que su adaptación fuera menos peligrosa. He mantenido sobre todo dos cosas: la emoción que despiertan las voces de los niños y el personaje del músico fracasado que a pesar de todo se esfuerza por cambiar el mundo de los que le rodean. Esto es lo que más me gusta del cine, y lo que tienen en común mis películas preferidas: ¿cómo puede contribuir un individuo a mejorar el mundo? Sé que el cine no puede cambiar las cosas, pero puede despertar las ganas de intentarlo. Me gusta salir de ver una película con ganas de identificarme con el personaje principal. La enseñanza de Clément Mathieu no se limita a unas simples lecciones de música sino que es una lección de vida. En "Los chicos del coro" hay tres temas: la primera infancia, la música y la enseñanza.
1949
Situar la película en esa fecha no es casual. Después de la guerra se constituyeron los famosos centros de reinserción llamados comunmente correccionales. En esa misma época se creó la Protección Judicial de la Juventud (PJJ), que confirió a los niños de un estatuto jurídico distinto del de los adultos. Eran los comienzos de una especie de psiquiatría infantil oficial, con todos los errores que eso lleva consigo. Por ejemplo, se definían perfiles psicológicos con una preocupación, que se pretendía loable, de observación; métodos que evoco en la película y que ahora nos parecen lamentables. El final de los años cuarenta es una época traumatizada: se acababa de salir de la guerra y, como en todos los períodos de crisis, los padres tenían otras prioridades que la educación de los hijos. En ningún momento se nos ocurrió adaptar la historia a nuestra época: en primer lugar habría que abordar el universo de las ciudades, de la reinserción, de la integración, de la delincuencia, y además, hoy Clément Mathieu sería un educador con otras prioridades: no tendría nada en común con un profesor de música de los años cincuenta.
Infancia
El tema de la infancia es el más universal. Proyectarse en el pasado permite escapar de las contingencias de la actualidad para concentrarse en lo más universal: el sentimiento de injusticia y de abandono en un niño cuyos padres están austentes o han desaparecido, y la rebelión o la inhibición que genera. Con independencia del origen social de los niños que he elegido para la película, desde el momento en que se vistieron con la ropa de la época ya no fueron nada más que niños con los mismos miedos, los mismos deseos y las mismas penas.
Gérard Jugnot
Desde el primer momento pensé en Gérard Jugnot para el papel de Clément Mathieu. También es coproductor de la película. Confío plenamente en su juicio: es un excelente lector. Leyó las tres versiones del guión y en cada momento me dio consejos muy útiles: tiene las ideas muy claras acerca de los problemas de guión y sabe anticiparse a la atención del público en el buen sentido del término, es decir, ofreciéndole obras que podría amar y no sólo las que ya ama. Su intervención siempre ha sido muy oportuna. Él me puso en contacto con Philippe Lopes-Curval, con el que Jugnot acababa de escribir "Monsieur Batignole". Philippe aportó ideas muy buenas, desarrollando notablamente la psicología de los personajes, tanto del director que interpreta François Berléand, para el que los niños son el símbolo de una vida profesional fracasada, como de Chabert, interpretado por Kad Merad.
Los niños
Desde el principio tuve claro que el papel del solista fuera para un verdadero cantante. Sabía que sería muy difícil encontrarlo, pero tuve una suerte enorme: en nuestro viaje por Francia buscando a los mejores coros para elegir al que tenía que grabar la banda sonora original de la película, descubrimos al joven Jean-Baptiste Maunier*(jbmaunier.net), solista de los Petits Chanteurs de Saint Marc en Lyón.
Su voz es excepcional y muy conmovedora, y como sus pruebas para el papel fueron concluyentes, ni lo dudé. Para el resto del coro, yo no quería a jóvenes actores profesionales porque me gusta la parte de juego que hay en los niños y que se escapa de la sistematización. Buscamos a los niños en los mismos lugares de rodaje de Auvernia. Tras la audición de más de dos mil niños, pude distribuir los papeles y descubrí entre ellos auténticos actores. Tan sólo los parisienses Théodule Carré Cassaigne y Thomas Blumenthal tenían alguna experiencia como actores y logré que se integraran sin problemas con los chicos de la zona. En cuanto a Maxence Perrin, el hijo de Jacques, su papel de Pépinot es su primera experiencia interpretativa.

Decorados y elecciones visuales
Quería conseguir un ambiente que fuera austero y casi amenazador, que la emoción prevaleciera sobre el realismo. En los documentos de la época se ven a menudo construcciones con aspecto familiar y tranquilizador, pero yo quería mostrar un edificio exageradamente grande, inhóspito * (chateauderavel.com), porque esa sensación podían despertar en un niño para el que todo es más grande, más impresionante que la realidad. La elección de este tipo de decorados se vio reforzada, además, visualmente por la elección de filmar en Scope para resaltar el aislamiento y la sensación de aplastamiento de las pequeñas siluetas infantiles en medio de este decorado. Hacía falta prever cierta amplitud de plano panorámico para poder filmar el decorado principal, el aula, en su integridad. Se pierde un poco de realidad, de verosimilitud, ya no se está sólo en una simple aula sino en un universo poblado de personajes particulares. Por otra parte, me gusta mucho un estilo procedente del lenguaje musical, el legato, es decir, ligado, fluido, más que un estilo fragmentado. De ahí que haya relativamente pocos planos pero con travellings, panorámicas, fundidos encadenados y fondos a negro. Además, quería que los enlaces entre cada escena fueran elegantes, sobre todo en los pasajes cantados, que funcionan con una serie de imágenes que se suceden según un cierto ritmo musical. En las mezclas trabajamos la evolución de las voces del coro jugando con la calidad sonora y la calidad musical. Había que dar al espectador el sentido del paso del tiempo gracias a la evolución musical del coro.
La música
Empezamos a trabajar la música con Bruno Coulais en septiembre de 2002, nueve meses antes de empezar el rodaje. Queríamos huir de la imagen de niños de coro asociada con canciones de navidad y veladas junto al fuego. Había que fortalecer la música y no utilizar prácticamente el repertorio existente. Se supone que la música está compuesta por Clément Mathieu, un buen músico pero que ciertamente no se cuenta en la vanguardia de las corrientes musicales. La música era muy importante en la película y había que mostrar los progresos del coro y componer una música sencilla y sin pretensiones jugando más con la emoción que con la investigación estilística.
Tengo la sensación de que he llevado en mí inconscientemente el guión de "Los chicos del coro" desde hace mucho tiempo. He podido exorcizar algunos episodios de mi infancia y he podido hablar de la música, que sigue siendo una de mis grandes pasiones. Como el personaje de Clément Mathieu, nunca he llegado a concretar mi carrera musical: un día, de la noche a la mañana, decidí dejarlo, y sabía que algún día debería evocarla para saber si ese abandono fue un acto de valentía o de cobardía. Creo que se puede descifrar lo que soy a través de cada uno de los personajes... sin excluir al director.
Sobre el director
Guitarrista de formación clásica (École Normal de Musique de París), en 1991 empezó a trabajar para Jacques Perrin en su sociedad Galatée Films y le ha acompañado como productor delegado en "Les enfants de Lumière", "Microcosmos", "Himalaya" y "Le Peuple Migrateur". En el año 2001 dirigió su primera película, un cortometraje con Lambert Wilson y Carole Weiss basada en la novela de Maupassant "Les Tombales", seleccionada para el Festival de Clermont-Ferrand.
"Los chicos del coro" (Les Choristes), coescrita con Philippe Lopes-Curval, es su primer largometraje.
Ficha técnica
Francia, Suiza - 2004
Título original: Les Choristes
Dirección: Christophe Barratier
Productor: Jacques Perrin, Arthur Cohn, Nicolas Mauvernay
Guionista: Christophe Barratier
Fotografía: Carlo Varini (AFC), Dominique Gentil (AFC)
Vestuario: Françoise Guégan
Maquillaje: Sylvie Duval
Peluquería: Silvie Lereay
Montaje: Yves Deschamps
Música: Bruno Coulais
Ficha artística
Gérard Jugnot (Clément Mathieu), François Berléand (Rachin), Kad Merad (Chabert), Jean-Paul Bonnaire (Maxence), Marie Bunel (Violette Morhange), Paul Chariéras (Regente), Carole Weiss (Condesa), Philippe Du Janerand (Señor Langlois), Erick Desmarestz (Doctor Dervaux), Jean-Baptiste Maunier (Pierre Morhange), Maxence Perrin (Pépinot), Grégory Gatignol (Mondain), Thomas Blumenthal (Corbin), Cyril Bernicot (Le Querrec), Simon Fargeot (Boniface), Théodule Carré-Cassaigne (Leclerc), Armen Godel (Médico), Monique Ditisheim (Madre), Fabrice Dubusset (Carpentier), Marielle Coubaillon (Señora Rachin), Violette Barratier (Hija de Rachin 1), Léna Chalvon (Hija de Rachin 2), Colette Duplanloup (Cocinera). Con la participación de Jacques Perrin y Didier Flamand.
Filmación en » Chateau de Ravel -» Escenas del Rodaje -» Web: Juan Bautista MaunierComentarios
| Donato Orlando | 16/08/2005
ME PARECIO UNA EXCELENTE MUESTRA DE MUY BUEN CINE. MAS AUN, AYUDA A SEGUIR CONSIDERANDO EL SEPTIMO ARTE COMO, NO SOLO COMO TAL, SINO COMO ALGO VIVO Y POSIBLE DE CONCRETAR EN EL PRESENTE Y EN EL FUTURO. EL ARTICULO NO TIENE DESPERDICIO. MUCHOS DEBERIAN LEERLO ANTES DE OPINAR.
comentario | **una regia bella** | 09/08/2005
la verdad me fasino la pelicula y las canciones son verdaderamente hermozas escuchar cantar a jean baptise es una cura para el alma aperte de que esta bellisimo es niño
FELICITACIONES | LIBIA STELLA | 01/08/2005
QUIERO ENVIAR MIS MAS SINCERAS FELICITACIONES A TODO EL EQUIPO DE PRODUCCION POR ESTA PELICULA
INSPIRADORA PARA TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE TIENEN NIÑOS BAJO SU DIRECCION.
ME PARECIO MARAVILLOSA LA ACTUACION DE LOS NIÑOS EN ESPECIAL LA INTEPRETACION DE JEAN BAPTISTE.
los chicos del coro | miriam moya rodriguez | 30/07/2005
esta pelicula es la mas bonita que e visto asta ahora y es la que mas me gusta sobretodo por morange su voz es un milagro todos actuan muy bien
comentario | leticia rodriguez alcón | 29/06/2005
Tengo 15 años.
La pelicula me ha gustado mucho porque, recrea muy bien el ambiente de la época.Los niños son así, porque les ha faltado cariño, cuando se les da; la reacción es, de personas perfectamente adaptados, incluso mejores.Se me plantea que hoy hay también,incluso más. Todo esto dentro de un ambiente músical, que me encanta,ahora mismo estoy escuchando su CD.Ademas de todo esto cabe destacar el amor que el GÉRARD JUGNOT les da a sus alumnos.
los chicos del coro | itziar | 27/06/2005
la pelicula me parecio perfecta....mi pelicula preferida ya que me gusta su argumento y como cantan los niños; para nosotros los niños se debe fomentar y educarnos en estos argumentos y tipo de musica.
La vi una vez y me gustaria volver a disfrutar de ella.
| mariana | 26/06/2005
me parecio buen articulo ya que te informas de cosas que no se ven en la pelicula , de como consiguieron a los actores y ese tipo de cosas que a mi me parecen importantes ya que te situas en como se llego a realizar esta película y lo s comentarios del director me parecieron fantásticos







