En el número de agosto la revista Telva incluía un reportaje, firmado por PALOMA ARTOLA, muy interesante sobre acoso escolar en el que se contaba con la participación de Mª José Díaz Aguado, catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, algunas de cuyas opiniones ya han sido recogidas en este blog. Dada su extensión hemos considerado oportuno dividirlo en varias entregas.
Se llamaba Jokin. Tenía 14 años y estudiaba en el instituto de Fuenterrabía. No pudo resistir el acoso sistemático de sus compañeros que le golpeaban y se reían de él. Prefirió la muerte al infierno cotidiano de su instituto y, una madrugada cogió su bicicleta, se dirigió a la muralla de su pueblo y se arrojó al vacío. Su cuerpo no fue encontrado hasta las seis y media de la tarde.
¿Cuáles son las causas que llevan a un niño a arremeter contra otro en los centros educativos? “La escuela debe ser el escenario para construir un mundo mejor pero con mucha frecuencia en él se reproducen los peores problemas de nuestra sociedad”, afirma Mª José Díaz Aguado, catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, que lleva 20 años investigando sobre el tema de la violencia en las aulas. “¿Cómo explicar, si no, que el 37 por ciento de los adolescentes que hemos consultado, estén de acuerdo en “si no devuelves los golpes que recibes, los demás pensarán que eres un cobarde?”.
“Según nuestros estudios, el 37 por ciento de los adolescentes declara haber recibido insultos de sus compañeros en los últimos dos meses; pero, sólo un 3 por ciento de estos niños se encontraría en situaciones especialmente graves, de riesgo”.
Del inglés (bull=toro) sirve para explicar un proceso de acoso e intimidación sistemática por parte de un niño –el matón- hacia otro –la víctima- que no tiene posibilidad de defenderse ante la complicidad o el silencio del resto de los compañeros –los espectadores-, que contemplan y callan.
El bullying se produce tanto entre niños de preescolar como entre adolescentes, en estratos sociales de alto poder adquisitivo y en barrios marginales… Y por una única razón: sus semillas germinarán donde ha habido un aprendizaje de violencia, la institución escolar se inhibe de responsabilidad y no se produce la intervención de un adulto.
“Pero no nos engañemos, el acoso y la violencia dañan a todas las personas que conviven con ella”, señala la doctora Díaz Aguado: “A la víctima por supuesto, pero también a los agresores, y a los espectadores que no hacen nada para evitarlo”.
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>> mariajosediaz-aguado.tk
Escribe: PALOMA ARTOLA
Telva, agosto 2005
Telva, agosto 2005
Se llamaba Jokin. Tenía 14 años y estudiaba en el instituto de Fuenterrabía. No pudo resistir el acoso sistemático de sus compañeros que le golpeaban y se reían de él. Prefirió la muerte al infierno cotidiano de su instituto y, una madrugada cogió su bicicleta, se dirigió a la muralla de su pueblo y se arrojó al vacío. Su cuerpo no fue encontrado hasta las seis y media de la tarde.
¿Cuáles son las causas que llevan a un niño a arremeter contra otro en los centros educativos? “La escuela debe ser el escenario para construir un mundo mejor pero con mucha frecuencia en él se reproducen los peores problemas de nuestra sociedad”, afirma Mª José Díaz Aguado, catedrática de Psicología de la Educación de la Universidad Complutense de Madrid, que lleva 20 años investigando sobre el tema de la violencia en las aulas. “¿Cómo explicar, si no, que el 37 por ciento de los adolescentes que hemos consultado, estén de acuerdo en “si no devuelves los golpes que recibes, los demás pensarán que eres un cobarde?”.
“Según nuestros estudios, el 37 por ciento de los adolescentes declara haber recibido insultos de sus compañeros en los últimos dos meses; pero, sólo un 3 por ciento de estos niños se encontraría en situaciones especialmente graves, de riesgo”.
¿Pero, qué es el bullying?
Del inglés (bull=toro) sirve para explicar un proceso de acoso e intimidación sistemática por parte de un niño –el matón- hacia otro –la víctima- que no tiene posibilidad de defenderse ante la complicidad o el silencio del resto de los compañeros –los espectadores-, que contemplan y callan.
El bullying se produce tanto entre niños de preescolar como entre adolescentes, en estratos sociales de alto poder adquisitivo y en barrios marginales… Y por una única razón: sus semillas germinarán donde ha habido un aprendizaje de violencia, la institución escolar se inhibe de responsabilidad y no se produce la intervención de un adulto.
“Pero no nos engañemos, el acoso y la violencia dañan a todas las personas que conviven con ella”, señala la doctora Díaz Aguado: “A la víctima por supuesto, pero también a los agresores, y a los espectadores que no hacen nada para evitarlo”.
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