El síndrome del domingo por la tarde
El estado de ánimo de las víctimas de acoso se altera cuando se acerca la vuelta a clase
Una serie de alarmas pueden ayudar a detectar si un hijo está atrapado en el infierno del 'bullying'
Los expertos lo han bautizado como el síndrome del domingo por la tarde y lo padecen la mayoría de los escolares que son víctimas del bullying. Cuando se acerca la hora de la vuelta al colegio muchos de estos adolescentes entran en un estado depresivo al no poder soportar la idea de que al día siguiente tendrán que volver a enfrentarse a sus acosadores. El síndrome del domingo por la tarde se manifiesta con cuadros de ansiedad e irritación e incluso puede provocar vómitos.
Estudiar el comportamiento de los hijos es la mejor arma para destapar a tiempo un caso de acoso en la escuela. Los repentinos cambios del estado de ánimo de los escolares los domingos por la tarde son un claro indicador de que algo ocurre. Si se detecta esta alteración en el comportamiento del adolescente los expertos aconsejan que se hable enseguida con él, ya que la víctima raras veces explica a nadie - ni a sus propios padres- lo que le ocurre.
Destapar los infiernos que ahora mismo padecen miles de escolares de toda España que son vejados, insultados y calumniados de forma sistemática por sus propios compañeros de clase no es una tarea fácil.
Una característica común entre todos los casos de bullying es el pacto de silencio que los rodea. La víctima no cuenta a nadie lo que le pasa porque cree que no le van a comprender, se avergüenza o piensa que todo lo que le pasa es sólo culpa suya. Los escolares que son testigos de ese acoso tampoco lo dicen a nadie por temor a ser tildados de chivatos o por miedo a que si se enfrentan a esos acosadores acaben ellos convertidos en víctimas. Y durante mucho tiempo ha habido profesores -e incluso padres y madres- que han mirado a otro lado convencidos de que todo eso son cosas de niños y que con el tiempo todo se cura.
El suicidio de Jokin o episodios como el del adolescente de Mollerussa que estuvo a punto de quitarse la vida han ayudado a que se levante la cortina del acoso escolar en España. El bullying es un problema que afecta a un alto porcentaje de escolares. Y lo más grave es que muchas de esas familias que comparten techo con una víctima del acoso escolar no son conscientes del problema.
Hay toda una serie de alarmas que pueden ayudar a unos padres a detectar si su hijo es acosado en la escuela. Además del síndrome del domingo por la tarde, el alumno que es vejado en la escuela suele esquivar las conversaciones sobre el colegio. Otros síntomas que inducen a sospechar es que el niño deje de recibir llamadas de amigos, pase más tiempo del normal en su habitación o empiece a poner excusas para no ir a clase. En el caso de agresiones físicas las señales son mucho más evidentes y la actuación debe ser inmediata si el menor llega con alguna herida de la escuela o se detecta que le falta material escolar.
Conseguir que el escolar explique su situación va a ser muy difícil, por muchas evidencias que se tengan, pero si al final confiesa que es acosado por sus compañeros, los padres jamás deben acudir al colegio a denunciar el caso sin antes contar con el consentimiento de su hijo. Todo lo que se haga una vez descubierto el episodio debe ser siempre aprobado antes por el propio perjudicado.
MERCÈ GILI Uno de los errores en los que caen muchas familias cuando se enteran de que su hijo es acosado en el colegio es el de animar a ese adolescente a que se enfrente con aquellos compañeros que le vejan. Todos los expertos coinciden que este consejo es el peor que se le puede dar a una víctima de bullying,ya que lo único que se consigue al animarle a enfrentarse con sus acosadores es hundirla mucho más, porque cuando el menor llega a esa situación está ya totalmente anulado y es incapaz de contestar esos golpes e insultos. Igual de negativa es la reacción violenta de un padre cuando se entera de que su hijo es un agresor, pues lo único que se consigue es pagarle con la misma moneda.
El estado de ánimo de las víctimas de acoso se altera cuando se acerca la vuelta a clase
Una serie de alarmas pueden ayudar a detectar si un hijo está atrapado en el infierno del 'bullying'
http://www.lavanguardia.es
JAVIER RICOU - 20/09/2005
LLEIDA
JAVIER RICOU - 20/09/2005
LLEIDA
Los expertos lo han bautizado como el síndrome del domingo por la tarde y lo padecen la mayoría de los escolares que son víctimas del bullying. Cuando se acerca la hora de la vuelta al colegio muchos de estos adolescentes entran en un estado depresivo al no poder soportar la idea de que al día siguiente tendrán que volver a enfrentarse a sus acosadores. El síndrome del domingo por la tarde se manifiesta con cuadros de ansiedad e irritación e incluso puede provocar vómitos.
Estudiar el comportamiento de los hijos es la mejor arma para destapar a tiempo un caso de acoso en la escuela. Los repentinos cambios del estado de ánimo de los escolares los domingos por la tarde son un claro indicador de que algo ocurre. Si se detecta esta alteración en el comportamiento del adolescente los expertos aconsejan que se hable enseguida con él, ya que la víctima raras veces explica a nadie - ni a sus propios padres- lo que le ocurre.
Destapar los infiernos que ahora mismo padecen miles de escolares de toda España que son vejados, insultados y calumniados de forma sistemática por sus propios compañeros de clase no es una tarea fácil.
Una característica común entre todos los casos de bullying es el pacto de silencio que los rodea. La víctima no cuenta a nadie lo que le pasa porque cree que no le van a comprender, se avergüenza o piensa que todo lo que le pasa es sólo culpa suya. Los escolares que son testigos de ese acoso tampoco lo dicen a nadie por temor a ser tildados de chivatos o por miedo a que si se enfrentan a esos acosadores acaben ellos convertidos en víctimas. Y durante mucho tiempo ha habido profesores -e incluso padres y madres- que han mirado a otro lado convencidos de que todo eso son cosas de niños y que con el tiempo todo se cura.
El suicidio de Jokin o episodios como el del adolescente de Mollerussa que estuvo a punto de quitarse la vida han ayudado a que se levante la cortina del acoso escolar en España. El bullying es un problema que afecta a un alto porcentaje de escolares. Y lo más grave es que muchas de esas familias que comparten techo con una víctima del acoso escolar no son conscientes del problema.
Hay toda una serie de alarmas que pueden ayudar a unos padres a detectar si su hijo es acosado en la escuela. Además del síndrome del domingo por la tarde, el alumno que es vejado en la escuela suele esquivar las conversaciones sobre el colegio. Otros síntomas que inducen a sospechar es que el niño deje de recibir llamadas de amigos, pase más tiempo del normal en su habitación o empiece a poner excusas para no ir a clase. En el caso de agresiones físicas las señales son mucho más evidentes y la actuación debe ser inmediata si el menor llega con alguna herida de la escuela o se detecta que le falta material escolar.
Conseguir que el escolar explique su situación va a ser muy difícil, por muchas evidencias que se tengan, pero si al final confiesa que es acosado por sus compañeros, los padres jamás deben acudir al colegio a denunciar el caso sin antes contar con el consentimiento de su hijo. Todo lo que se haga una vez descubierto el episodio debe ser siempre aprobado antes por el propio perjudicado.
MERCÈ GILI Uno de los errores en los que caen muchas familias cuando se enteran de que su hijo es acosado en el colegio es el de animar a ese adolescente a que se enfrente con aquellos compañeros que le vejan. Todos los expertos coinciden que este consejo es el peor que se le puede dar a una víctima de bullying,ya que lo único que se consigue al animarle a enfrentarse con sus acosadores es hundirla mucho más, porque cuando el menor llega a esa situación está ya totalmente anulado y es incapaz de contestar esos golpes e insultos. Igual de negativa es la reacción violenta de un padre cuando se entera de que su hijo es un agresor, pues lo único que se consigue es pagarle con la misma moneda.






