PRIMERO.- Declaramos a los menores D. Odei B. E., D. Iker E. R., D. Josu M. M., D.
Hasier S. F., D. Beñat A. B., D. Ion T. P. y D. Jon U. E. autores de un delito contra la
integridad moral y de un delito contra la salud psíquica de D. Jokin Ceberio Laboa y les
imponemos por ambas infracciones, a cada uno de ellos, la medida de dos años de
internamiento en centro educativo, en la modalidad de régimen abierto.
SEGUNDO. Declaramos a la menor Dña. Olatz A. G. autora de una falta de maltrato de
obra y le imponemos la medida de dos fines de semana de permanencia en centro
educativo. (De la Sentencia de Julio)
El año que ha trancurrido desde que Jokin falleció no puede decirse que haya sido fácil para los ocho menores implicados en las agresiones. Fuentes cercanas a los adolescentes imputados afirman que tanto ellos como sus padres han «sufrido mucho». Los ocho alumnos fueron en un primer momento expulsados del instituto y meses después hubieron de comparecer ante el Juzado de Menores de Donostia, donde fueron condenados a dieciocho meses de libertad vigilada como autores de un delito contra la integridad moral. Además, cuatro de ellos fueron declarados autores de una falta de lesiones por la que se les impuso una pena de tres fines de semana de permanencia en centro educativo. Esta decisión fue recurrida ante la Audiencia Provincial que elevó la condena para siete de ellos a dos años de internamiento en régimen abierto, en tanto que al octavo acusado le impuso dos fines de semana de permanencia en centro educativo. El tribunal estimó que, además del delito contra la integridad moral que estableció el fallo de primera instancia, los siete chicos cometieron también un delito contra la salud psíquica de Jokin.
El curso pasado, los ocho acusados siguieron sus estudios gracias a un sistema de tutorías que Educación estableció exclusivamente para ellos. Durante dos horas al día, los alumnos recibían la visita de un profesor que les impartía la clase. Fuentes próximas a los chicos han afirmado que todos ellos finalizaron el curso sin haber suspendido ninguna asignatura. En la actualidad, todos han normalizado su educación y se han incorporado a los centros en los que han decidido continuar los estudios. Algunos han regresado al instituto.

Hasier S. F., D. Beñat A. B., D. Ion T. P. y D. Jon U. E. autores de un delito contra la
integridad moral y de un delito contra la salud psíquica de D. Jokin Ceberio Laboa y les
imponemos por ambas infracciones, a cada uno de ellos, la medida de dos años de
internamiento en centro educativo, en la modalidad de régimen abierto.
SEGUNDO. Declaramos a la menor Dña. Olatz A. G. autora de una falta de maltrato de
obra y le imponemos la medida de dos fines de semana de permanencia en centro
educativo. (De la Sentencia de Julio)
El año que ha trancurrido desde que Jokin falleció no puede decirse que haya sido fácil para los ocho menores implicados en las agresiones. Fuentes cercanas a los adolescentes imputados afirman que tanto ellos como sus padres han «sufrido mucho». Los ocho alumnos fueron en un primer momento expulsados del instituto y meses después hubieron de comparecer ante el Juzado de Menores de Donostia, donde fueron condenados a dieciocho meses de libertad vigilada como autores de un delito contra la integridad moral. Además, cuatro de ellos fueron declarados autores de una falta de lesiones por la que se les impuso una pena de tres fines de semana de permanencia en centro educativo. Esta decisión fue recurrida ante la Audiencia Provincial que elevó la condena para siete de ellos a dos años de internamiento en régimen abierto, en tanto que al octavo acusado le impuso dos fines de semana de permanencia en centro educativo. El tribunal estimó que, además del delito contra la integridad moral que estableció el fallo de primera instancia, los siete chicos cometieron también un delito contra la salud psíquica de Jokin.
El curso pasado, los ocho acusados siguieron sus estudios gracias a un sistema de tutorías que Educación estableció exclusivamente para ellos. Durante dos horas al día, los alumnos recibían la visita de un profesor que les impartía la clase. Fuentes próximas a los chicos han afirmado que todos ellos finalizaron el curso sin haber suspendido ninguna asignatura. En la actualidad, todos han normalizado su educación y se han incorporado a los centros en los que han decidido continuar los estudios. Algunos han regresado al instituto.








