ANTE LA TUMBA de † JOKIN Un emotivo acto protagonizaron un nutrido grupo de alumnos y varios profesores del Instituto Talaia de Hondarribia, centro del que Jokin era alumno.
Minutos antes de las cuatro de la tarde, grupos de chicos y chicas se fueron concentrando a las puertas del cementerio. Unos llegaron en bicicleta, otros caminando, los menos, en moto. Se habían citado frente a la tumba del compañero de ikastola fallecido hace un año tras saltar de la muralla de Hondarribia después de haber sido objeto de agresiones y mofas por parte de un grupo de compañeros del propio instituto.
Alumnos y profesores, ante la tumba de Jokin, durante la ofrenda floral que ayer protagonizaron.
Silencio
Alumnos y profesores depositaron sobre el nicho un centro de azaleas blancas con una banda en la que se leía gogoan zaitugu (te recordamos). Las flores rebosaban en la tumba de Jokin, donde se podían contar hasta ocho ramos. Casi oculta bajo ellos, una fotografía del menor fallecido, ataviado con el uniforme de la compañía con la que desfilaba en el Alarde de la ciudad, parecía querer ganar su propio espacio.
Alumnos y profesores ocuparon por completo la calle donde se ubica el panteón. Cabizbajos muchos de ellos, permanecieron varios minutos en medio de un sepulcral silencio. Transcurrido un tiempo, una de las profesoras se dirigió a los chicos y les brindó la posibilidad de pronunciar unas palabras. Durante unos segundos, la docente miró al rostro de varios alumnos. Estos, a su vez, se observaron entre sí. Nadie se atrevió a decir nada. Tras unos segundos de duda, la misma profesora dio por concluido el acto y despidió a los presentes con un bihar arte.
Alumnos y maestros desalojaron con parsimonia el cementerio hondarribiarra. En el exterior se formaron pequeños grupos. Ninguno de los chicos quiso comentar ante los medios de comunicación nada en torno al caso. Un año después, la ley del silencio impera puertas adentro del Instituto Talaia.
Minutos antes de las cuatro de la tarde, grupos de chicos y chicas se fueron concentrando a las puertas del cementerio. Unos llegaron en bicicleta, otros caminando, los menos, en moto. Se habían citado frente a la tumba del compañero de ikastola fallecido hace un año tras saltar de la muralla de Hondarribia después de haber sido objeto de agresiones y mofas por parte de un grupo de compañeros del propio instituto.
Alumnos y profesores, ante la tumba de Jokin, durante la ofrenda floral que ayer protagonizaron.
Silencio
Alumnos y profesores depositaron sobre el nicho un centro de azaleas blancas con una banda en la que se leía gogoan zaitugu (te recordamos). Las flores rebosaban en la tumba de Jokin, donde se podían contar hasta ocho ramos. Casi oculta bajo ellos, una fotografía del menor fallecido, ataviado con el uniforme de la compañía con la que desfilaba en el Alarde de la ciudad, parecía querer ganar su propio espacio.
Alumnos y profesores ocuparon por completo la calle donde se ubica el panteón. Cabizbajos muchos de ellos, permanecieron varios minutos en medio de un sepulcral silencio. Transcurrido un tiempo, una de las profesoras se dirigió a los chicos y les brindó la posibilidad de pronunciar unas palabras. Durante unos segundos, la docente miró al rostro de varios alumnos. Estos, a su vez, se observaron entre sí. Nadie se atrevió a decir nada. Tras unos segundos de duda, la misma profesora dio por concluido el acto y despidió a los presentes con un bihar arte.
Alumnos y maestros desalojaron con parsimonia el cementerio hondarribiarra. En el exterior se formaron pequeños grupos. Ninguno de los chicos quiso comentar ante los medios de comunicación nada en torno al caso. Un año después, la ley del silencio impera puertas adentro del Instituto Talaia.
Cita:
elcorreo 31/10/04 Testimonios de sus compañeros en el 30-O
Los chicos, se declaraban «emocionados», y fueron muchos los que no pudieron contener el llanto tras escuchar la lectura de los manifiestos en honor a Jokin.
«Antes de llegar al instituto ya sabíamos que Jokin lo pasaba mal», dice Iker.
«Aquí nos conocemos todos... Es difícil imaginar que un chaval pueda sufrir tanto por las bromas de sus compañeros», Amaia, Leibe y Larraitz,.
«Claro que sabes que hay marginación y violencia, pero nunca crees que pueda desembocar en algo tan horrible», Amaia.
«Pasa mucho más de lo que parece. Me pasaba el año pasado todos los recreos escondida en el baño. Me amenazaban con pegarme y lo pasé muy mal, pero tuve la suerte de contar con amigas que pasaron el trago conmigo », Elena.
Miedo a ayudar
«En clase siempre se puede encontrar a alguno que está marginado... Casi siempre se intenta tener más trato con él al ver que los demás le dejan de lado... Pero no es fácil decidirse a ayudar porque luego piensas que también te puede pasar, y tampoco te quieres meter en líos», Bea y Leire.
En el campamento de Zuatzu «la situación no era así, todos eran iguales y todos se trataban igual... Jokin pasó desapercibido en el campamento ... Iba con sus amigos, con los que supuestamente le han hecho eso. Allí era todo normal», Juncal.
«No buscar culpables»
«Cómo podemos ser tan crueles, pero no vengo para buscar culpables, sino para rendir un homenaje a Jokin y mostrar toda mi solidaridad y apoyo a su familia», Mikel G.
«Me parece una pasada todo lo que ha sucedido; es tan fuerte que no sé ni como explicarlo. Es increíble», Carlos.
«Todo está muy raro, no es demasiado fácil asumir lo que ha pasado porque nunca había sucedido nada parecido», Libe.
«Los primeros días todos los alumnos estábamos muy mal y casi no dimos ninguna clase y aunque ahora estamos más tranquilos, todo está raro», Amaia.
Los profesores, ahora, «están muy fríos, distintos. Y dan mucha más importancia a la disciplina», Libe.
«Se mira con lupa cualquier cosa que hacemos, hasta la broma más tonta. ¿Y no nos pasan ni una!», Jon.
«Tengo mucha tristeza, me alegra que haya venido tanta gente, porque eso significa que el tema interesa y se dejarán de hacer burradas», Nagore.






