¡Vaya si la crea! La sanción a los agresores parecía, en principio, escasa, pero, cuando menos, proyectaba hacia el resto de la sociedad la idea de que el acoso en las aulas no queda del todo impune
Uno de cada cuatro niños reconoce haber sido víctima alguna vez de acoso por parte de sus compañeros: estaríamos ante un problema que la decisión de la juez de San Sebastián ha contribuido a empeorar
La filosofía de la Ley del Menor es clara: el bien superior a proteger es el menor. Hasta ahí de acuerdo. Pero, ¿qué pasa cuando la víctima es otro menor? ¿Qué deben hacer en ese caso fiscales y jueces? Pues, si además de la ley aplican el sentido común: proteger al menor. A la vista está que no ha sido así en el caso de Jokin. Probado el acoso que empujó al niño a la desesperación y al suicidio, la sanción a los agresores parecía, en principio, escasa, pero, cuando menos, proyectaba hacia el resto de la sociedad la idea de que el acoso en las aulas no queda del todo impune. Ahora sí. Si es cierto, como dice una encuesta de la Comunidad de Madrid, que en la capital uno de cada cuatro niños reconoce haber sido víctima alguna vez de acoso por parte de sus compañeros -la proporción no debe ser muy diferente en el resto de España-, estaríamos ante un problema que la decisión de la juez de San Sebastián ha contribuido a empeorar.
Por eso decía, y con razón, el señor Núñez Morgades, Defensor del Menor en Madrid, que la sentencia creaba alarma social. ¡Vaya si la crea! Confiemos en que el Consejo General del Poder Judicial se dé por enterado y haga algo.
VOTA Sentencia de Julio - Audiencia
Uno de cada cuatro niños reconoce haber sido víctima alguna vez de acoso por parte de sus compañeros: estaríamos ante un problema que la decisión de la juez de San Sebastián ha contribuido a empeorar
FERMÍN BOCOS 25/9/05 diariodeleon.es
NO SÉ que pensaría César Vallejo, el poeta que dejó escrito que este mundo tendría algún sentido si hubiera una justicia posible, al conocer la decisión de la juez de San Sebastián que ha revocado la sentencia que condenaba a dos años de internamiento en un centro especial a siete adolescentes responsables del acoso al joven Jokin Ceberio. Jokin puso fin a sus días arrojándose desde lo alto de un lienzo de la muralla de Fuenterrabía.
La filosofía de la Ley del Menor es clara: el bien superior a proteger es el menor. Hasta ahí de acuerdo. Pero, ¿qué pasa cuando la víctima es otro menor? ¿Qué deben hacer en ese caso fiscales y jueces? Pues, si además de la ley aplican el sentido común: proteger al menor. A la vista está que no ha sido así en el caso de Jokin. Probado el acoso que empujó al niño a la desesperación y al suicidio, la sanción a los agresores parecía, en principio, escasa, pero, cuando menos, proyectaba hacia el resto de la sociedad la idea de que el acoso en las aulas no queda del todo impune. Ahora sí. Si es cierto, como dice una encuesta de la Comunidad de Madrid, que en la capital uno de cada cuatro niños reconoce haber sido víctima alguna vez de acoso por parte de sus compañeros -la proporción no debe ser muy diferente en el resto de España-, estaríamos ante un problema que la decisión de la juez de San Sebastián ha contribuido a empeorar.
Por eso decía, y con razón, el señor Núñez Morgades, Defensor del Menor en Madrid, que la sentencia creaba alarma social. ¡Vaya si la crea! Confiemos en que el Consejo General del Poder Judicial se dé por enterado y haga algo.
VOTA Sentencia de Julio - Audiencia 





