Rosario Ortega, catedrática de Psicología Educativa y de la Educación de la Universidad de Córdoba y experta en violencia escolar, destacó hoy que la 'mayor visibilidad' de este problema no debe 'fomentar la alarma' social, sino mejorar la colaboración entre las partes implicadas en su resolución.
Ortega, fundadora del Observatorio Europeo de la Violencia, señaló, en declaraciones a Efe, que el mejor conocimiento de los casos de violencia o acoso escolares y su mayor difusión no debe 'aumentar la angustia' de familias y educadores, lo que 'complicaría aún más' este problema, sino mejorar la información de las partes implicadas.
Recordó que problemas de violencia y agresividad escolares siempre han existido y que todas las comunidades autónomas cuentan ya con programas para abordarlo -entre ellas en Andalucía, pionera al implantar un plan específico en 1997- y enfatizó que el objetivo debe ser 'construir la convivencia para prevenir la violencia'.
Ortega admitió que las 'relaciones interpersonales están cambiando' y que la sociedad acoge ahora con 'mayor tolerancia' los comportamientos 'injustos y prepotentes', lo que influye en los escolares, que imitan los modos de comportamientos sociales.
Por ello, advirtió del impacto que en este terreno causan los medios de comunicación, en especial 'las televisiones basura', ya que son el agente con mayor influencia en los escolares, desde el punto de vista sociológico.
'La televisión está llena de conversaciones absolutamente soeces, donde los protagonistas se insultan unos a otros sin mayor escrúpulo y los niños imitan estos comportamientos', destacó.
En su opinión, el 'desencuentro' sufrido hace años entre el sistema escolar y el familiar 'se está superando', aunque advirtió de que ninguna de las partes debe de responsabilizar a la otra de la resolución de este conflicto, que pasa por una 'respuesta común' de todos los implicados.
'Ha habido un gran vacío de comunicación entre familia y escuela y una gran incomprensión, pero soy optimista, porque ahora ambas partes están cada vez más interesadas en resolver el problema', añadió.
Recordó que la escuela 'tradicional' se encargaba de la enseñanza de las tareas científicas, mientras que ahora se ha 'tomado conciencia de que también hay que enseñar a ser persona, a resolver conflictos, a seleccionar amistades y afectividades'.
La familia, según esta experta, no debe de inhibirse de su responsabilidad educativa y, aunque opinó que la formación en el seno de la familia 'es más compleja' que la que se imparte en los centros educativos, resulta más trascendente 'porque es en la familia donde se imparte la educación de los sentimientos y los valores, lo que entendemos por la inteligencia emocional'.
'La familia tiene que asumir que tiene una responsabilidad educativa que no puede transferir a nadie', apostilló.
Para Ortega, colaboradora de programas internacionales contra la violencia escolar desde hace más de una década, el acoso escolar no es sólo 'un comportamiento violento puntual', sino 'un fenómeno que se cursa con estabilidad en las relaciones interpersonales; un tipo de violencia verbal, física, psicológica, relacional y sexual'.
Aseguró que el acoso escolar, al igual que el familiar o laboral, ocurre 'en la zona oscura de las relaciones interpersonales', pero destacó que aunque algunos indicadores pueden parecer llamativos, como el que la violencia verbal afecta al 40 por ciento de los escolares, en muchos casos este problema se soluciona adecuadamente.
'Frente a un proceso de victimización, que puede acabar en un final trágico cuando el acosado asume su papel de víctima, también existe un proceso de resolución del conflicto, cuando el escolar lo comunica, comprende su situación y sabe salir de ella', explicó.
DE cada 100 alumnos/as,
entre 4 y 6 menores sienten mal-trato escolar habitual
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Ortega, fundadora del Observatorio Europeo de la Violencia, señaló, en declaraciones a Efe, que el mejor conocimiento de los casos de violencia o acoso escolares y su mayor difusión no debe 'aumentar la angustia' de familias y educadores, lo que 'complicaría aún más' este problema, sino mejorar la información de las partes implicadas.
Recordó que problemas de violencia y agresividad escolares siempre han existido y que todas las comunidades autónomas cuentan ya con programas para abordarlo -entre ellas en Andalucía, pionera al implantar un plan específico en 1997- y enfatizó que el objetivo debe ser 'construir la convivencia para prevenir la violencia'.
Ortega admitió que las 'relaciones interpersonales están cambiando' y que la sociedad acoge ahora con 'mayor tolerancia' los comportamientos 'injustos y prepotentes', lo que influye en los escolares, que imitan los modos de comportamientos sociales.
Por ello, advirtió del impacto que en este terreno causan los medios de comunicación, en especial 'las televisiones basura', ya que son el agente con mayor influencia en los escolares, desde el punto de vista sociológico.
'La televisión está llena de conversaciones absolutamente soeces, donde los protagonistas se insultan unos a otros sin mayor escrúpulo y los niños imitan estos comportamientos', destacó.
En su opinión, el 'desencuentro' sufrido hace años entre el sistema escolar y el familiar 'se está superando', aunque advirtió de que ninguna de las partes debe de responsabilizar a la otra de la resolución de este conflicto, que pasa por una 'respuesta común' de todos los implicados.
'Ha habido un gran vacío de comunicación entre familia y escuela y una gran incomprensión, pero soy optimista, porque ahora ambas partes están cada vez más interesadas en resolver el problema', añadió.
Recordó que la escuela 'tradicional' se encargaba de la enseñanza de las tareas científicas, mientras que ahora se ha 'tomado conciencia de que también hay que enseñar a ser persona, a resolver conflictos, a seleccionar amistades y afectividades'.
La familia, según esta experta, no debe de inhibirse de su responsabilidad educativa y, aunque opinó que la formación en el seno de la familia 'es más compleja' que la que se imparte en los centros educativos, resulta más trascendente 'porque es en la familia donde se imparte la educación de los sentimientos y los valores, lo que entendemos por la inteligencia emocional'.
'La familia tiene que asumir que tiene una responsabilidad educativa que no puede transferir a nadie', apostilló.
Para Ortega, colaboradora de programas internacionales contra la violencia escolar desde hace más de una década, el acoso escolar no es sólo 'un comportamiento violento puntual', sino 'un fenómeno que se cursa con estabilidad en las relaciones interpersonales; un tipo de violencia verbal, física, psicológica, relacional y sexual'.
Aseguró que el acoso escolar, al igual que el familiar o laboral, ocurre 'en la zona oscura de las relaciones interpersonales', pero destacó que aunque algunos indicadores pueden parecer llamativos, como el que la violencia verbal afecta al 40 por ciento de los escolares, en muchos casos este problema se soluciona adecuadamente.
'Frente a un proceso de victimización, que puede acabar en un final trágico cuando el acosado asume su papel de víctima, también existe un proceso de resolución del conflicto, cuando el escolar lo comunica, comprende su situación y sabe salir de ella', explicó.
DE cada 100 alumnos/as,
entre 4 y 6 menores sienten mal-trato escolar habitual
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