CARTA AL DIRECTOR Violencia contra los escolares José Francisco Sánchez (Valencia) La escuela, lugar de reunión forzosa de la muchachada, se presenta como singular palestra para el combate en favor del respeto a la integridad física y mental del menor. Es por ello precisamente allí, en primer lugar, donde debiera intervenirse de forma tan completa como fulminante en este sentido.
El puteo escolar, al que últimamente llaman acoso y si se quiere ser pedante "bullying", parece ser objeto de un reciente y justo interés. Sin embargo, no por ello parece conveniente obviar otras graves forma de violencia que pueden detectarse y combatirse desde el medio escolar.
Tal como hemos podido saber por las reuniones del Seminario Internacional sobre Violencia y Escuela, celebradas en Valencia, puede argumentarse sesuda y tranquilamente, y buena falta hace, sobre la indigna crueldad de las colegialas que esperan a una compañera para arrancarle literalmente los pelos a la salida de las clases,
sobre el matón psicópata que le arrea un bofetón a otro para exigir un penalty en el patio de la escuela,
sobre la maestra que castiga persistentemente a sus pupilos sin recreo,
o incluso sobre tiranía del niño mimado y caprichoso que se comporta desconsideradamente con todos los demás.
De cualquier modo, lo que hace falta es intervenir eficazmente y sin dilación, algo impensable en estos tiempos tan dados a la reflexión. diariosigloxxi.com
El puteo escolar, al que últimamente llaman acoso y si se quiere ser pedante "bullying", parece ser objeto de un reciente y justo interés. Sin embargo, no por ello parece conveniente obviar otras graves forma de violencia que pueden detectarse y combatirse desde el medio escolar.
Tal como hemos podido saber por las reuniones del Seminario Internacional sobre Violencia y Escuela, celebradas en Valencia, puede argumentarse sesuda y tranquilamente, y buena falta hace, sobre la indigna crueldad de las colegialas que esperan a una compañera para arrancarle literalmente los pelos a la salida de las clases,
sobre el matón psicópata que le arrea un bofetón a otro para exigir un penalty en el patio de la escuela,
sobre la maestra que castiga persistentemente a sus pupilos sin recreo,
o incluso sobre tiranía del niño mimado y caprichoso que se comporta desconsideradamente con todos los demás.
De cualquier modo, lo que hace falta es intervenir eficazmente y sin dilación, algo impensable en estos tiempos tan dados a la reflexión. diariosigloxxi.com







