Con licencia para matar Protegidos por ley y eximidos de cualquier responsabilidad por no tener 14 años, hay homicidas, ladrones, atracadores, maltratadores, vándalos y violadores sin castigo en España. Las víctimas, también menores, de sobrevivir, quedan condenadas al miedo y abandonadas a su suerte (II)
«Si me tocas te corto las manos» Ismael le ha dicho a su madre que lo volvería a hacer, que volvería a saltar la valla del instituto, como cuando aquel jueves, sobre la una de la tarde, vio cómo dos chicos amenazaban a Fernando en el patio escolar ante la impasibilidad de alumnos y profesores. Momentos antes, su hermano había bajado las escaleras hablando con una chiquilla, y Óscar le había increpado: «¿Tú quieres algo con esa niña?». «No, -respondió- sólo es una compañera de clase». Entonces, según Tete, el agresor le avisó de que a él la chica le gustaba y que no se acercara más a ella. Le dio una palmadita en el hombro y un «quédate tranquilo, que no quiero nada con ella». Luego, bajaron al patio, y viendo el niño que el otro seguía enfurruñado le insistió en que no se enfadara por esa tontería y buscó el compadreo con otra palmadita en la cabeza. Fue cuando lo tiró al suelo y le gritó «como me vuelvas a tocar, te corto las manos». Fernando se retiró, pero al rato supo que Óscar y el hermano, de 14 años, andaban buscándolo. «Y en dos minutos se vio rodeado de todo el colegio y estos dos niños enfrentándose a él. En ese momento -explica Mercedes- pasó por allí mi hijo Ismael, le contaron que querían pegar a su hermano, saltó la valla, hubo puñetazos y el pequeño le acuchilló por la espalda. Lo más horroroso es que, dicen los alumnos, los maestros no hicieron nada. Pero si Ismael iba con una chiquita que, tras el navajazo, y con un ataque de nervios, se fue para el maestro y le gritó «si te hubieras acercado, no habría pasado esto», y el profesor le salió con un «cállate, que tienes las bragas cagadas» que ella contestó con una guantada. Fue el caos. Lo peor que nos ha pasado nunca».
Luego Tete ya no pisó más la calle salvo de casa al instituto, del instituto a casa. «¿Y por qué estoy castigado?», protesta desde entonces.
Sin embargo Óscar, el alumno navajero, sí sale por ahí, libre, impune. Sus padres, desde luego, no le han quitado toda la razón. «El otro empezó primero». Y como castigo por apuñalar a un compañero, su padre, según ha confesado hasta en TV., le ha dejado unos días sin la «play», «para que aprenda». No ha dicho, sin embargo, con qué castigó al otro hijo de catorce, que acompañaba a Óscar en el navajazo de septiembre, cuando el año pasado hirió a otro niño con arma blanca. Por lo menos, en la Fiscalía le han abierto un expediente por reincidente, «pero eso y nada, es lo mismo», añadieron desde esa institución. Además, bastante hizo el papá del pendenciero, que fue avisarle de la trifulca en el Antonio Machado y corrió como una bala, entró a puñetazos para rescatar a sus criaturas, se llevó por delante a una conserje que ha causado baja -y que le ha denunciado tras los golpes encajados-, y ya en el despacho del director exigió saber lo que habían hecho con sus chavales. Un paradigma educativo. Y a estas alturas ha pedido explicaciones porque ya está bien de que el chico no vaya al cole. Que serán 29 días, con un tutor que le instruye en horas extraescolares, y tras ese plazo se sabrá qué instituto le adjudican, porque en el Antonio Machado han advertido de que se echan a la calle como vuelvan los hermanos.
El resto de los institutos, como es de imaginar, andan ojo avizor.
eldiariomontanes.es 9/10/05
.../... (III)
«Si me tocas te corto las manos» Ismael le ha dicho a su madre que lo volvería a hacer, que volvería a saltar la valla del instituto, como cuando aquel jueves, sobre la una de la tarde, vio cómo dos chicos amenazaban a Fernando en el patio escolar ante la impasibilidad de alumnos y profesores. Momentos antes, su hermano había bajado las escaleras hablando con una chiquilla, y Óscar le había increpado: «¿Tú quieres algo con esa niña?». «No, -respondió- sólo es una compañera de clase». Entonces, según Tete, el agresor le avisó de que a él la chica le gustaba y que no se acercara más a ella. Le dio una palmadita en el hombro y un «quédate tranquilo, que no quiero nada con ella». Luego, bajaron al patio, y viendo el niño que el otro seguía enfurruñado le insistió en que no se enfadara por esa tontería y buscó el compadreo con otra palmadita en la cabeza. Fue cuando lo tiró al suelo y le gritó «como me vuelvas a tocar, te corto las manos». Fernando se retiró, pero al rato supo que Óscar y el hermano, de 14 años, andaban buscándolo. «Y en dos minutos se vio rodeado de todo el colegio y estos dos niños enfrentándose a él. En ese momento -explica Mercedes- pasó por allí mi hijo Ismael, le contaron que querían pegar a su hermano, saltó la valla, hubo puñetazos y el pequeño le acuchilló por la espalda. Lo más horroroso es que, dicen los alumnos, los maestros no hicieron nada. Pero si Ismael iba con una chiquita que, tras el navajazo, y con un ataque de nervios, se fue para el maestro y le gritó «si te hubieras acercado, no habría pasado esto», y el profesor le salió con un «cállate, que tienes las bragas cagadas» que ella contestó con una guantada. Fue el caos. Lo peor que nos ha pasado nunca».
Luego Tete ya no pisó más la calle salvo de casa al instituto, del instituto a casa. «¿Y por qué estoy castigado?», protesta desde entonces.
Sin embargo Óscar, el alumno navajero, sí sale por ahí, libre, impune. Sus padres, desde luego, no le han quitado toda la razón. «El otro empezó primero». Y como castigo por apuñalar a un compañero, su padre, según ha confesado hasta en TV., le ha dejado unos días sin la «play», «para que aprenda». No ha dicho, sin embargo, con qué castigó al otro hijo de catorce, que acompañaba a Óscar en el navajazo de septiembre, cuando el año pasado hirió a otro niño con arma blanca. Por lo menos, en la Fiscalía le han abierto un expediente por reincidente, «pero eso y nada, es lo mismo», añadieron desde esa institución. Además, bastante hizo el papá del pendenciero, que fue avisarle de la trifulca en el Antonio Machado y corrió como una bala, entró a puñetazos para rescatar a sus criaturas, se llevó por delante a una conserje que ha causado baja -y que le ha denunciado tras los golpes encajados-, y ya en el despacho del director exigió saber lo que habían hecho con sus chavales. Un paradigma educativo. Y a estas alturas ha pedido explicaciones porque ya está bien de que el chico no vaya al cole. Que serán 29 días, con un tutor que le instruye en horas extraescolares, y tras ese plazo se sabrá qué instituto le adjudican, porque en el Antonio Machado han advertido de que se echan a la calle como vuelvan los hermanos.
El resto de los institutos, como es de imaginar, andan ojo avizor.
eldiariomontanes.es 9/10/05
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