VALENCIA 11 oct.-. Utilizar la autoridad entendida como la imposición por la fuerza de unas normas no es la forma más adecuada de prevenir el acoso escolar, según la presidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Valencia, Carmen Molina, quien apostó por el consenso y el diálogo, así como «un clima de confianza en el alumnado, para que los alumnos puedan encontrar el momento de expresar los que les pasa».
En el congreso organizado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia y celebrado la pasada semana en Valencia, los diversos expertos destacaron la necesidad de recuperar la autoridad de los profesores en las aulas para hacer frente al fenómeno denominado «bullying», ya que cada vez son más los alumnos que sufren acoso escolar. Así, según las experiencias llevadas a cabo en centros de varios países europeos, se demostró que con la imposición de límites firmes a los comportamientos inaceptables, y la aplicación de sanciones cuando se quebrantan las normas, se pudo reducir hasta en un 50 por ciento los problemas de comportamiento en estos colegios e institutos.
En cualquier caso, Molina, para quien el acoso escolar es un tema social, ya que «la agresividad se manifiesta en todos los ámbitos de la vida y los estudiantes lo ven y aprenden así a comportarse de manera violenta», incidió ayer en que la imposición por la fuerza de normas lo que hace es promocionar el «miedo a ser pillado y castigado». Por el contrario, apostó por potenciar las tutorías y la autoridad, pero «entendida como el respeto que despierta el profesor por su manera de actuar». sevilla.abc.es
En el congreso organizado por el Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia y celebrado la pasada semana en Valencia, los diversos expertos destacaron la necesidad de recuperar la autoridad de los profesores en las aulas para hacer frente al fenómeno denominado «bullying», ya que cada vez son más los alumnos que sufren acoso escolar. Así, según las experiencias llevadas a cabo en centros de varios países europeos, se demostró que con la imposición de límites firmes a los comportamientos inaceptables, y la aplicación de sanciones cuando se quebrantan las normas, se pudo reducir hasta en un 50 por ciento los problemas de comportamiento en estos colegios e institutos.
En cualquier caso, Molina, para quien el acoso escolar es un tema social, ya que «la agresividad se manifiesta en todos los ámbitos de la vida y los estudiantes lo ven y aprenden así a comportarse de manera violenta», incidió ayer en que la imposición por la fuerza de normas lo que hace es promocionar el «miedo a ser pillado y castigado». Por el contrario, apostó por potenciar las tutorías y la autoridad, pero «entendida como el respeto que despierta el profesor por su manera de actuar». sevilla.abc.es






