La instrucción del caso, que podría concluir este mes, no aborda si la alumna fue objeto de acoso escolar como denuncian los padres
El juez de Elda que está investigando la muerte de Cristina C.G., la menor que se lanzó desde el puente de la Libertad el 24 de mayo tras haber denunciado acoso escolar, está recabando nuevos y últimos testimonios antes de decidir si archiva el caso por segunda vez. No obstante, las diligencias que está practicando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 2 sólo tratan de determinar si la menor, que tenía 16 años cuando falleció, fue inducida al suicidio.
La investigación judicial no aborda, por tanto, la supuesta persecución física y psicológica que, según han denunciado en reiteradas ocasiones los padres de Cristina, sufrió presuntamente su hija por parte de cuatro alumnas de su misma edad, todas ellas compañeras del colegio privado Sagrada Familia donde cursaban cuarto curso de ESO.
En el supuesto de que el juez de carpetazo al asunto, y todo parece indicar que puede ser así antes de que finalice el mes, la familia tendría una segunda vía presentando una denuncia ante la Fiscalía de Menores. Si cualquiera de los tres Juzgados de Menores de Alacant admitiese la causa a trámite, el juez asignado tendría plena competencia para realizar cuantas pesquisas estimase oportuno, al objeto de aclarar si Cristina sufrió un episodio de acoso escolar que pudo haber tenido como desencadenante el trágico suceso.
Según han explicado las fuentes consultadas, el juez de Primera Instancia tiene sus competencias limitadas a la investigación de las causas directas que pudieron influir en el suicidio. Se escapa por tanto de su esfera de actuación la posibilidad de profundizar en el supuesto acoso escolar. De la instrucción de tal cuestión sólo pueden encargarse los Juzgados de Menores ya que las presuntas acosadoras son menores de edad y se trataría de determinar si se produjo o no la comisión de un delito.
Prueba de ello es que ninguna de las cuatro ha sido llamada a declarar mientras que sí han sido citadas en calidad de testigos tres amigas íntimas de Cristina, varios profesores de la Sagrada Familia, su tutora, la dentista que atendió a la joven instantes antes de su muerte, así como su profesora particular de inglés, Beatriz Gil, que siempre ha mantenido que Cristina sufrió humillaciones.
El juez de Elda que está investigando la muerte de Cristina C.G., la menor que se lanzó desde el puente de la Libertad el 24 de mayo tras haber denunciado acoso escolar, está recabando nuevos y últimos testimonios antes de decidir si archiva el caso por segunda vez. No obstante, las diligencias que está practicando el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción Número 2 sólo tratan de determinar si la menor, que tenía 16 años cuando falleció, fue inducida al suicidio.
La investigación judicial no aborda, por tanto, la supuesta persecución física y psicológica que, según han denunciado en reiteradas ocasiones los padres de Cristina, sufrió presuntamente su hija por parte de cuatro alumnas de su misma edad, todas ellas compañeras del colegio privado Sagrada Familia donde cursaban cuarto curso de ESO.
En el supuesto de que el juez de carpetazo al asunto, y todo parece indicar que puede ser así antes de que finalice el mes, la familia tendría una segunda vía presentando una denuncia ante la Fiscalía de Menores. Si cualquiera de los tres Juzgados de Menores de Alacant admitiese la causa a trámite, el juez asignado tendría plena competencia para realizar cuantas pesquisas estimase oportuno, al objeto de aclarar si Cristina sufrió un episodio de acoso escolar que pudo haber tenido como desencadenante el trágico suceso.
Según han explicado las fuentes consultadas, el juez de Primera Instancia tiene sus competencias limitadas a la investigación de las causas directas que pudieron influir en el suicidio. Se escapa por tanto de su esfera de actuación la posibilidad de profundizar en el supuesto acoso escolar. De la instrucción de tal cuestión sólo pueden encargarse los Juzgados de Menores ya que las presuntas acosadoras son menores de edad y se trataría de determinar si se produjo o no la comisión de un delito.
Prueba de ello es que ninguna de las cuatro ha sido llamada a declarar mientras que sí han sido citadas en calidad de testigos tres amigas íntimas de Cristina, varios profesores de la Sagrada Familia, su tutora, la dentista que atendió a la joven instantes antes de su muerte, así como su profesora particular de inglés, Beatriz Gil, que siempre ha mantenido que Cristina sufrió humillaciones.






