EXTRACTO Obviamente, siempre ha existido acoso moral en la escuela. No obstante, en los últimos años se ha producido una rápida y gran difusión del término acoso moral en la escuela o bullying en diferentes medios de comunicación y publicaciones. Este hecho, unido a la creciente conflictividad judicial generada por las situaciones que lo definen y a la gran alarma social que se produce cuando menores se lesionan o suicidan ante la presión a la que se ven sometidos, evidencia la necesidad y la urgencia de afrontar las diferentes modalidades o formas en que se concreta el acoso moral, si bien la delimitación del concepto no es tarea sencilla.
Diferentes estudios en países europeos hablan de cifras tales como que un 15% del alumnado total de las escuelas de Educación Primaria y Secundaria de Noruega durante el curso 1983 - 1984 estaban implicados en problemas de agresión al menos "de vez en cuando", como agresores (7%) o como víctimas (8%) y un 5% involucrados en el maltrato más grave, cuya frecuencia era de al menos "una vez por semana" (Olweus, 1998). Los estudios de Whitney y Smith (1993) en Inglaterra a finales de la década de los ochenta referidos a niños de Enseñanza Secundaria reflejan que un 10% manifestaban haber sido agredidos "alguna vez" y el 4% "una vez a la semana", mientras que el 6% habían agredido "alguna vez" y el 1% agredían "una vez a la semana" a otros estudiantes .
Casi un 6% de los alumnos españoles han vivido en sus propias carnes el fenómeno conocido como "Bullying": que convierte a algunos escolares en víctimas de sus propios compañeros. Así :
Siendo esto así, la solución esencial se fundamenta en el principio de no hacer daño a los demás . Como sucede en la mayoría de los principios, se fundamenta en una máxima esencial, tal como hemos visto, se parte del principio de no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros mismos y hacer el bien que quisiéramos recibir. La base teórica es clara. Debemos colocar al sujeto en una posición en la que, sin saber en que lugar de la escala social se colocaría, debe elegir un sistema que le convenga personalmente. La inmensa mayoría elegiría un sistema en el que nadie pueda hacerle daño, porque no sabe donde va a acabar.
Se trata de un límite que funciona, incluso, desde el punto de vista del liberalismo más exigente.
La salvaguarda del patrimonio y de la integridad de la persona es un fundamento para la vida racional, porque actuar de otra manera supone convertir el sistema en un sistema muerto, dado que la ley de la selva no permite relaciones constantes y consecuentes con el resto de los que participan de la sociedad.
Aceptar que los demás no tienen derechos no es, pues, una opción, nunca lo ha sido, y el primer derecho que deben tener es el de no sufrir menoscabos en su integridad, tanto económica como corporal o moral. El sistema que no acepta estas precisiones no puede desarrollarse de forma adecuada.
Pero esta perspectiva no debe ser solo pasiva, debe ser activa, y en esa obligación de actividad de todos es donde nos hemos quedado, como profesionales, los juristas, que no nos interesa, de ninguna manera, enfrentarnos a los problemas que no generan beneficios, como es el caso del acoso.
Siendo esto así, tan responsables como los propios acosadores son todos los que niegan una realidad y se esconden. Los que consideran que la violencia en las aulas es cosa de niños, los que estiman que no es interesante lo que no da dinero, los que miden la vida según el beneficio.
Pedro Rodríguez López, Doctor en Derecho - 14 Octubre 2005 >> (+) el-refugioesjo.net (+) mobbingopinion.net
Diferentes estudios en países europeos hablan de cifras tales como que un 15% del alumnado total de las escuelas de Educación Primaria y Secundaria de Noruega durante el curso 1983 - 1984 estaban implicados en problemas de agresión al menos "de vez en cuando", como agresores (7%) o como víctimas (8%) y un 5% involucrados en el maltrato más grave, cuya frecuencia era de al menos "una vez por semana" (Olweus, 1998). Los estudios de Whitney y Smith (1993) en Inglaterra a finales de la década de los ochenta referidos a niños de Enseñanza Secundaria reflejan que un 10% manifestaban haber sido agredidos "alguna vez" y el 4% "una vez a la semana", mientras que el 6% habían agredido "alguna vez" y el 1% agredían "una vez a la semana" a otros estudiantes .
Casi un 6% de los alumnos españoles han vivido en sus propias carnes el fenómeno conocido como "Bullying": que convierte a algunos escolares en víctimas de sus propios compañeros. Así :
- El 90% son testigos de una conducta de este tipo en su entorno,
- El 30% han participado en alguna ocasión ya sea como víctima o como agresor
- Entre el 25 y el 30% de los estudiantes de primer ciclo de ESO afirma haber sido víctima alguna vez de agresiones
- El 5,6% es actor o paciente de una intimidación sistemática
- El 34.6% de los alumnos reconoce que no pediría consejo a su profesor en caso de encontrarse en una situación de violencia
- Sólo 1 de cada 3 de los que lo sufren son capaces de denunciarlo (33%)
- El 37% cree que no devolver los golpes les convierte en cobardes.
- El 40% de los pacientes psiquiátricos fue víctima de un "matón" en el colegio .
La investigación de tendencias en delincuencia juvenil revela un 38% de incremento de delitos violentos entre jóvenes en los últimos diez años, con un aumento particularmente acusado en las chicas. Se da igualmente un brusco aumento de jóvenes sometidos a procedimientos de supervisión o cautela. En EE UU - valuarte en los últimos tiempos de los valores democráticos-, en el año 1990, tuvieron lugar 23.438 asesinatos, es decir, 9.4 por cada 100.000 habitantes, que es casi el doble de lo que tenemos en España y casi tres veces más que Canadá. Igualmente, de acuerdo con el FBI (1992), la tasa de crimines violentos juveniles (chicos entre 10 y 17 años) ha crecido más del 25% en la última década, al mismo tiempo que los menores de 18 años asesinados -datos de 1994- fueron un 53 % asesinados por adultos, el 19% por otros jóvenes y en el 28 %de los casos no se sabía la edad, mientras que en la ciudad de New York los arrestos por cargo de arma de fuego se incrementaron un 73% entre 1987 y 1990 para chicos entre 5 y 10 años (New York Times, Nov., 1992). En los últimos diez años se ha triplicado en número de menores tratados en los hospitales públicos de las grandes ciudades estadounidenses por heridas de arma blanca o de fuego .
Siendo esto así, la solución esencial se fundamenta en el principio de no hacer daño a los demás . Como sucede en la mayoría de los principios, se fundamenta en una máxima esencial, tal como hemos visto, se parte del principio de no hacer a los demás lo que no queremos que nos hagan a nosotros mismos y hacer el bien que quisiéramos recibir. La base teórica es clara. Debemos colocar al sujeto en una posición en la que, sin saber en que lugar de la escala social se colocaría, debe elegir un sistema que le convenga personalmente. La inmensa mayoría elegiría un sistema en el que nadie pueda hacerle daño, porque no sabe donde va a acabar.
Se trata de un límite que funciona, incluso, desde el punto de vista del liberalismo más exigente.
La salvaguarda del patrimonio y de la integridad de la persona es un fundamento para la vida racional, porque actuar de otra manera supone convertir el sistema en un sistema muerto, dado que la ley de la selva no permite relaciones constantes y consecuentes con el resto de los que participan de la sociedad.
Aceptar que los demás no tienen derechos no es, pues, una opción, nunca lo ha sido, y el primer derecho que deben tener es el de no sufrir menoscabos en su integridad, tanto económica como corporal o moral. El sistema que no acepta estas precisiones no puede desarrollarse de forma adecuada.
Pero esta perspectiva no debe ser solo pasiva, debe ser activa, y en esa obligación de actividad de todos es donde nos hemos quedado, como profesionales, los juristas, que no nos interesa, de ninguna manera, enfrentarnos a los problemas que no generan beneficios, como es el caso del acoso.
Siendo esto así, tan responsables como los propios acosadores son todos los que niegan una realidad y se esconden. Los que consideran que la violencia en las aulas es cosa de niños, los que estiman que no es interesante lo que no da dinero, los que miden la vida según el beneficio.
Pedro Rodríguez López, Doctor en Derecho - 14 Octubre 2005 >> (+) el-refugioesjo.net (+) mobbingopinion.net






