Aseguran que otros tres estudiantes del centro les han agredido y amenazado y que no pueden salir al patio ni acudir a la cafetería
TORREVIEJA
«Mi hijo no duerme, está asustado, en el instituto no puede salir al patio, no puede ir a la cafetería, y tengo que venir a recogerle todos los días veinte minutos antes de que salgan los demás». Es el resumen de una presunta situación de acoso denunciada en el IES Mare Nostrum de Torrevieja, considerado hasta ahora como el instituto menos conflictivo de la localidad.
Sin embargo, un chico y una chica, de Primero de Secundaria, ambos de 12 años, aseguran que sufren acoso. Las madres de ambos, M.D.G y M.B., han denunciado los casos en la Guardia Civil. Dicen que, incluso algunos profesores, «están atemorizados».
El miedo lo provocan presuntamente tres alumnos del mismo curso y de la misma clase, de trece y catorce años. Dos chavales ecuatorianos y un tercero español que les dicen que pertenecen a una banda denominada Los Blacks, según han manifestado ellos mismos.
Al parecer, se identifican, explican las madres de los dos alumnos, «por unas pulseras blancas y negras y por la indumentaria». Amenazan con llamar a otros miembros de la banda más mayores, «diciéndoles que, si dicen algo, les van a rajar».
Cuando la madre de E.J. denunció los hechos en el instituto, «les llamaron a dirección y cuando regresaron a clase entraron dando patadas a las mesas y las sillas, gritando: 'La habéis cagao, os vais a enterar, nosotros tenemos navajas y pistolas', asustando a todos».
El joven supuestamente acosado, en tratamiento psicológico, ha sufrido incluso agresiones físicas. «Le dijeron a otro alumno que le pegase un puñetazo y que, si no lo hacía, le pegarían a él, a mi hijo le retorcieron el brazo en la espalda para que no se moviera mientras el otro le pegaba», cuenta la madre del joven acosado.
También le han exigido que les entregue objetos personales, no de valor, pero cuya pérdida conllevaba la humillación del chantaje con el que eran reclamados: «Le dijeron que les diera un bolígrafo, porque, si no, le iban a rajar».
«No puedo usar el autobús, tiene que traerme mi madre. Durante el tiempo del recreo no puedo hacer vida normal, no puedo salir al patio ni ir a la cafetería, en algunas ocasiones los propios profesores me han tenido que esconder cuando están ellos delante para evitar que ocurra algo», cuenta el chaval.
A su compañera la rodeó un grupo en la parada del autobús, situada en un descampado próximo al centro. «No llegaron a hacerme nada, pero me amenazaron, tuve mucho miedo», explica. La madre de esa joven añade que «mi hija no come, no quiere venir al instituto, ni salir con las amigas, está asustada y deprimida».
Pasividad
Las madres se preguntan cómo puede haber tanta pasividad ante un problema que ya ha causado en algunos otros lugares tragedias que han acabado con la vida de jóvenes que sufrían situaciones parecidas. «Si es preciso me voy a pasar el día en el centro mientras mi hijo esté aquí», dice M.D.G., que no entiende por qué su hijo tiene que vivir atemorizado por tres alumnos, sin que se tomen más medidas que una expulsión de unos días. «Han estado expulsados, pero vuelven el jueves. ¿Qué vamos a hacer entonces?», se pregunta.
El centro resta importancia al asunto. Y mientras el director, Carlos Isles, declinó hacer declaraciones a La Verdad, la profesora de 10 A, clase a la que acuden los jóvenes que denuncian el acoso, reconoció que con los supuestamente acosadores «ha habido un problema», aunque cree que «está en vías de solución».
Ambas madres han denunciado los hechos ante la Guardia Civil, porque se sienten indefensas. «El director del centro ha negado a los agentes que acudieron a hablar con él que haya un problema». M.D.G. se queja de que «como le pedimos que los cambiara de clase, nos dijo que no, que si queremos que nuestros hijos se queden en casa estamos en nuestro derecho, pero que no los cambia». «Al principio, incluso no nos quería ni recibir», expone la madre del joven acosado.
Explicó que «hemos hablado con las madres de dos de los niños, y sobre todo una de ellas, se mostró horrorizada y muy preocupada». Reconoció igualmente que «sí son chicos conflictivos, que dan malas contestaciones y son violentos». En el IES Mare Nostrum, dijo, no tienen como en el Libertas, un programa contra el acoso «aunque siempre les decimos que si tienen algún problema que lo digan, porque se empieza por una colleja sin importancia y se puede ir a más».
La Policía Local ha empezado a pasar por el centro a la hora de la entrada y la salida, pero la preocupación de las madres denunciantes está en lo que pueda ocurrir dentro del instituto: «¿Qué puedan hacer los tres jóvenes acosadores?», se preguntan.
Aseguran que sus hijos tienen amigos de todas las nacionalidades. «No es una cuestión de racismo, lo que nos preocupa es la seguridad de nuestros hijos y que queremos una solución ya, antes de que pase una tragedia», aseguran. laverdad.es
PROBLEMA. Alumnos del IES Mare Nostrum, ayer, en el centro.
Dirigirse por escrito al Síndic
La oficina del Síndic de Greuges explicó ayer a La Verdad qué pueden hacer las familias denunciantes, ya que en la Comunidad Valenciana no existe la figura del Defensor del Menor. La vía es dirigirse por escrito a la dirección del centro y a la Conselleria de Educación o la inspección, según explicaron. Si en un plazo razonable no reciben soluciones de la aAministración, entonces podrán dirigirse al Síndic. «Eso suponen semanas y, tal y como está la situación, puede pasar cualquier cosa», dice una de las madres.
Sindic de Greuges de la Comunitat Valenciana >> www.sindicdegreuges.gva.es/
TORREVIEJA
«Mi hijo no duerme, está asustado, en el instituto no puede salir al patio, no puede ir a la cafetería, y tengo que venir a recogerle todos los días veinte minutos antes de que salgan los demás». Es el resumen de una presunta situación de acoso denunciada en el IES Mare Nostrum de Torrevieja, considerado hasta ahora como el instituto menos conflictivo de la localidad.
Sin embargo, un chico y una chica, de Primero de Secundaria, ambos de 12 años, aseguran que sufren acoso. Las madres de ambos, M.D.G y M.B., han denunciado los casos en la Guardia Civil. Dicen que, incluso algunos profesores, «están atemorizados».
El miedo lo provocan presuntamente tres alumnos del mismo curso y de la misma clase, de trece y catorce años. Dos chavales ecuatorianos y un tercero español que les dicen que pertenecen a una banda denominada Los Blacks, según han manifestado ellos mismos.
Al parecer, se identifican, explican las madres de los dos alumnos, «por unas pulseras blancas y negras y por la indumentaria». Amenazan con llamar a otros miembros de la banda más mayores, «diciéndoles que, si dicen algo, les van a rajar».
Cuando la madre de E.J. denunció los hechos en el instituto, «les llamaron a dirección y cuando regresaron a clase entraron dando patadas a las mesas y las sillas, gritando: 'La habéis cagao, os vais a enterar, nosotros tenemos navajas y pistolas', asustando a todos».
El joven supuestamente acosado, en tratamiento psicológico, ha sufrido incluso agresiones físicas. «Le dijeron a otro alumno que le pegase un puñetazo y que, si no lo hacía, le pegarían a él, a mi hijo le retorcieron el brazo en la espalda para que no se moviera mientras el otro le pegaba», cuenta la madre del joven acosado.
También le han exigido que les entregue objetos personales, no de valor, pero cuya pérdida conllevaba la humillación del chantaje con el que eran reclamados: «Le dijeron que les diera un bolígrafo, porque, si no, le iban a rajar».
«No puedo usar el autobús, tiene que traerme mi madre. Durante el tiempo del recreo no puedo hacer vida normal, no puedo salir al patio ni ir a la cafetería, en algunas ocasiones los propios profesores me han tenido que esconder cuando están ellos delante para evitar que ocurra algo», cuenta el chaval.
A su compañera la rodeó un grupo en la parada del autobús, situada en un descampado próximo al centro. «No llegaron a hacerme nada, pero me amenazaron, tuve mucho miedo», explica. La madre de esa joven añade que «mi hija no come, no quiere venir al instituto, ni salir con las amigas, está asustada y deprimida».
Pasividad
Las madres se preguntan cómo puede haber tanta pasividad ante un problema que ya ha causado en algunos otros lugares tragedias que han acabado con la vida de jóvenes que sufrían situaciones parecidas. «Si es preciso me voy a pasar el día en el centro mientras mi hijo esté aquí», dice M.D.G., que no entiende por qué su hijo tiene que vivir atemorizado por tres alumnos, sin que se tomen más medidas que una expulsión de unos días. «Han estado expulsados, pero vuelven el jueves. ¿Qué vamos a hacer entonces?», se pregunta.
El centro resta importancia al asunto. Y mientras el director, Carlos Isles, declinó hacer declaraciones a La Verdad, la profesora de 10 A, clase a la que acuden los jóvenes que denuncian el acoso, reconoció que con los supuestamente acosadores «ha habido un problema», aunque cree que «está en vías de solución».
Ambas madres han denunciado los hechos ante la Guardia Civil, porque se sienten indefensas. «El director del centro ha negado a los agentes que acudieron a hablar con él que haya un problema». M.D.G. se queja de que «como le pedimos que los cambiara de clase, nos dijo que no, que si queremos que nuestros hijos se queden en casa estamos en nuestro derecho, pero que no los cambia». «Al principio, incluso no nos quería ni recibir», expone la madre del joven acosado.
Explicó que «hemos hablado con las madres de dos de los niños, y sobre todo una de ellas, se mostró horrorizada y muy preocupada». Reconoció igualmente que «sí son chicos conflictivos, que dan malas contestaciones y son violentos». En el IES Mare Nostrum, dijo, no tienen como en el Libertas, un programa contra el acoso «aunque siempre les decimos que si tienen algún problema que lo digan, porque se empieza por una colleja sin importancia y se puede ir a más».
La Policía Local ha empezado a pasar por el centro a la hora de la entrada y la salida, pero la preocupación de las madres denunciantes está en lo que pueda ocurrir dentro del instituto: «¿Qué puedan hacer los tres jóvenes acosadores?», se preguntan.
Aseguran que sus hijos tienen amigos de todas las nacionalidades. «No es una cuestión de racismo, lo que nos preocupa es la seguridad de nuestros hijos y que queremos una solución ya, antes de que pase una tragedia», aseguran. laverdad.es
PROBLEMA. Alumnos del IES Mare Nostrum, ayer, en el centro.
Dirigirse por escrito al Síndic
La oficina del Síndic de Greuges explicó ayer a La Verdad qué pueden hacer las familias denunciantes, ya que en la Comunidad Valenciana no existe la figura del Defensor del Menor. La vía es dirigirse por escrito a la dirección del centro y a la Conselleria de Educación o la inspección, según explicaron. Si en un plazo razonable no reciben soluciones de la aAministración, entonces podrán dirigirse al Síndic. «Eso suponen semanas y, tal y como está la situación, puede pasar cualquier cosa», dice una de las madres.
Sindic de Greuges de la Comunitat Valenciana >> www.sindicdegreuges.gva.es/






