Las madres de dos alumnos de un instituto de Torrevieja denuncian acoso escolar Al parecer, explican las madres de los dos alumnos, se identifican los agresores “por unas pulseras blancas y negras, y la indumentaria”. Amenazan con llamar a otros miembros mayores de la banda “diciéndoles que si dicen algo (sus hijos) les van a rajar”.
Cuando la madre de E.J. denunció los hechos en el instituto, “les llamaron a dirección y cuando regresaron a clase entraron dando patadas a las mesas y las sillas, gritando “la habéis cagao, os vais a enterar, nosotros tenemos navajas y pistolas”, asustando a todos”. El joven supuestamente acosado, está en tratamiento psicológico y ha sufrido incluso agresiones físicas.
“Le dijeron a otro alumno que le pegase un puñetazo y que si no lo hacía le pegarían a él, a mi hijo le retorcieron el brazo en la espalda para que no se moviera mientras el otro le pegaba”, cuenta la madre del joven acosado.
“No puedo usar el autobús, tiene que traerme mi madre. Durante el tiempo del recreo no puedo hacer vida normal, no puedo salir al patio ni ir a la cafetería, en algunas ocasiones, los propios profesores me han tenido que esconder cuando están ellos delante para evitar que ocurra algo”, cuenta el chaval.
“No llegaron a hacerme nada, pero me amenazaron, tuve mucho miedo”, refiere. La madre explica que su hija “no come, no quiere venir al instituto, ni salir con las amigas, está asustada y deprimida”. Las madres se preguntan cómo puede haber tanta pasividad ante un problema que ya ha causado tragedias en otros lugares. lasprovincias.es 27/10/05
Cuando la madre de E.J. denunció los hechos en el instituto, “les llamaron a dirección y cuando regresaron a clase entraron dando patadas a las mesas y las sillas, gritando “la habéis cagao, os vais a enterar, nosotros tenemos navajas y pistolas”, asustando a todos”. El joven supuestamente acosado, está en tratamiento psicológico y ha sufrido incluso agresiones físicas.
“Le dijeron a otro alumno que le pegase un puñetazo y que si no lo hacía le pegarían a él, a mi hijo le retorcieron el brazo en la espalda para que no se moviera mientras el otro le pegaba”, cuenta la madre del joven acosado.
“No puedo usar el autobús, tiene que traerme mi madre. Durante el tiempo del recreo no puedo hacer vida normal, no puedo salir al patio ni ir a la cafetería, en algunas ocasiones, los propios profesores me han tenido que esconder cuando están ellos delante para evitar que ocurra algo”, cuenta el chaval.
“No llegaron a hacerme nada, pero me amenazaron, tuve mucho miedo”, refiere. La madre explica que su hija “no come, no quiere venir al instituto, ni salir con las amigas, está asustada y deprimida”. Las madres se preguntan cómo puede haber tanta pasividad ante un problema que ya ha causado tragedias en otros lugares. lasprovincias.es 27/10/05






