CASO TORREVIEJA Ni padres ni profesores están atemorizados asegura el director del IES en un escrito
«No están atemorizados ni los padres ni los profesores», asegura el director del IES Mare Nostrum de Torrevieja - «Tampoco tenemos problemas de acoso, sólo hubo la típica pelea entre chavales» Su escrito a padres y alumnos indica que el centro «no está pasivo en la resolución de conflictos»
TORREVIEJA 4 Nov El director del IES Mare Nostrum de Torrevieja, Carlos Isles, entregó ayer a los estudiantes un escrito en el que se asegura: «Ningún profesor de este centro hemos manifestado que estemos atemorizados por nadie, y menos aún por alumnos».
Isles apenas contestó a La Verdad: «Cuando haya que hablar ya hablaré». Añade que «sólo uno de los chavales está expulsado» y remitió al escrito que entregó el jueves a los miembros del Consejo Escolar Municipal y ayer, a los propios alumnos. En el mismo rechaza que se estén produciendo problemas de acoso y califica los hechos denunciados por dos madres como «la típica pelea entre chavales».
En el escrito indica que el centro tiene seis profesores de guardia en el patio, «situados estratégicamente para mayor control», que «los alumnos están atendidos ante cualquier disputa», y que «desde el centro no existe ninguna pasividad a la hora de la resolución de los conflictos dentro y fuera del mismo». Enumera las medidas que ha tomado, como «comunicar a los padres de los alumnos causantes de los problemas el comportamiento de los mismos y las consecuencias que se derivan de su actitud», y que «los padres nos han comunicado que tomarán medidas en casa»; abrir expediente disciplinario; reunir al equipo educativo; y mantener entrevistas con Guardia Civil y Policía Local.
Isles justificó a La Verdad que quitase una nota amenazante a una alumna, «para que no la perdiera», asegurando que el escrito «está en poder de la Guardia Civil», pero restó importancia a su contenido. Sobre la petición de una madre de cambiar de clase a su hijo, dice que «es una medida a tener en cuenta, pero no soluciona el conflicto, ya que existen momentos en la vida del centro donde vuelven a encontrarse».
Su escrito deja constancia de que el IES «ha actuado en todo momento con rigor y profesionalidad y se ha preocupado de llevar a cabo las acciones disciplinarias que la ley pone a nuestra disposición para resolver lo antes posible toda esta serie de acontecimientos», y hace un llamamiento para que «las autoridades tomen las medidas de seguridad necesarias» para que la población escolar «no se sienta insegura ni atemorizada por nada ni por nadie».
Contradicciones
M.D.G, madre de uno de los niños presuntamente acosado, cree que entregarles el escrito ha sido «una maniobra para acallar a otras madres que querían denunciar los mismos problemas», y que el texto «es pura contradicción, porque dice que no hay acoso ni amenazas pero que se han tomado medidas; si no hay motivo, ¿qué medidas hay que tomar?».
Hace notar M.D.G que «el director niega que existan problemas, pero dice que cambiar a los niños de clase no es solución. ¿Solución a qué, si según él no hay problema?». Más aún: «Si no hay violencia, ni amenazas, ni problemas, ¿por qué ha pedido colaboración a la Guardia Civil y Policía Local?».
Para M.D.G., el hecho de haber denunciado el caso ante la Benemérita y que su hijo tuviese que ir a prestar declaración «demuestra que sí existe el problema, pues ninguna madre hace una denuncia falsa, ni quiere que su hijo pase el trago de ir a declarar a la Guardia Civil». laverdad.es
ALUMNADO. Jóvenes de un IES (archivo)
«Encauzar sin criminalizar»
M.D.G. pide «que se solucionen los problemas y los responsables tengan la atención necesaria; no se trata de criminalizarlos, sino de encauzar su educación». Añade que «uno de esos niños vive con cinco hermanos y los abuelos, sin sus padres, lo que puede ser difícil para un crío».
Sobre la información publicada en este diario, M.D.G. afirma que, «desde que supo que el caso iba a salir en prensa, el director del IES se enfadó mucho, nos dijo que los trapos sucios se lavan en casa. Pero en lo que dice el periódico no hay nada que no sea cierto y que no esté en la denuncia ante la Guardia Civil».
La Verdad quiso ayer hablar con los abuelos del niño expulsado, pero se limitaron a asegurar que lo ocurrido «fue la típica pelea de críos».
TORREVIEJA 4 Nov El director del IES Mare Nostrum de Torrevieja, Carlos Isles, entregó ayer a los estudiantes un escrito en el que se asegura: «Ningún profesor de este centro hemos manifestado que estemos atemorizados por nadie, y menos aún por alumnos».
Isles apenas contestó a La Verdad: «Cuando haya que hablar ya hablaré». Añade que «sólo uno de los chavales está expulsado» y remitió al escrito que entregó el jueves a los miembros del Consejo Escolar Municipal y ayer, a los propios alumnos. En el mismo rechaza que se estén produciendo problemas de acoso y califica los hechos denunciados por dos madres como «la típica pelea entre chavales».
En el escrito indica que el centro tiene seis profesores de guardia en el patio, «situados estratégicamente para mayor control», que «los alumnos están atendidos ante cualquier disputa», y que «desde el centro no existe ninguna pasividad a la hora de la resolución de los conflictos dentro y fuera del mismo». Enumera las medidas que ha tomado, como «comunicar a los padres de los alumnos causantes de los problemas el comportamiento de los mismos y las consecuencias que se derivan de su actitud», y que «los padres nos han comunicado que tomarán medidas en casa»; abrir expediente disciplinario; reunir al equipo educativo; y mantener entrevistas con Guardia Civil y Policía Local.
Isles justificó a La Verdad que quitase una nota amenazante a una alumna, «para que no la perdiera», asegurando que el escrito «está en poder de la Guardia Civil», pero restó importancia a su contenido. Sobre la petición de una madre de cambiar de clase a su hijo, dice que «es una medida a tener en cuenta, pero no soluciona el conflicto, ya que existen momentos en la vida del centro donde vuelven a encontrarse».
Su escrito deja constancia de que el IES «ha actuado en todo momento con rigor y profesionalidad y se ha preocupado de llevar a cabo las acciones disciplinarias que la ley pone a nuestra disposición para resolver lo antes posible toda esta serie de acontecimientos», y hace un llamamiento para que «las autoridades tomen las medidas de seguridad necesarias» para que la población escolar «no se sienta insegura ni atemorizada por nada ni por nadie».
Contradicciones
M.D.G, madre de uno de los niños presuntamente acosado, cree que entregarles el escrito ha sido «una maniobra para acallar a otras madres que querían denunciar los mismos problemas», y que el texto «es pura contradicción, porque dice que no hay acoso ni amenazas pero que se han tomado medidas; si no hay motivo, ¿qué medidas hay que tomar?».
Hace notar M.D.G que «el director niega que existan problemas, pero dice que cambiar a los niños de clase no es solución. ¿Solución a qué, si según él no hay problema?». Más aún: «Si no hay violencia, ni amenazas, ni problemas, ¿por qué ha pedido colaboración a la Guardia Civil y Policía Local?».
Para M.D.G., el hecho de haber denunciado el caso ante la Benemérita y que su hijo tuviese que ir a prestar declaración «demuestra que sí existe el problema, pues ninguna madre hace una denuncia falsa, ni quiere que su hijo pase el trago de ir a declarar a la Guardia Civil». laverdad.es
ALUMNADO. Jóvenes de un IES (archivo)
«Encauzar sin criminalizar»
M.D.G. pide «que se solucionen los problemas y los responsables tengan la atención necesaria; no se trata de criminalizarlos, sino de encauzar su educación». Añade que «uno de esos niños vive con cinco hermanos y los abuelos, sin sus padres, lo que puede ser difícil para un crío».
Sobre la información publicada en este diario, M.D.G. afirma que, «desde que supo que el caso iba a salir en prensa, el director del IES se enfadó mucho, nos dijo que los trapos sucios se lavan en casa. Pero en lo que dice el periódico no hay nada que no sea cierto y que no esté en la denuncia ante la Guardia Civil».
La Verdad quiso ayer hablar con los abuelos del niño expulsado, pero se limitaron a asegurar que lo ocurrido «fue la típica pelea de críos».






