La asociación, formada por diez profesionales ha desarrollado un programa centrado en la resolución de conflictos en el medio escolar EL conflicto es un rasgo inevitable de las relaciones sociales, pero todo conflicto puede tomar un camino constructivo o, por el contrario, destructivo. Lo realmente importante no es eliminar el conflicto, sino conseguir afrontar tales situaciones con las habilidades necesarias para que los implicados puedan salir enriquecidas de ellas».
MALAGA 4 Nov
Ésta es en buena medida la filosofía de 'Escucha Activa', una asociación creada por algunos de los primeros titulados Expertos en Mediación y Resolución Extrajudicial de Conflictos, que el pasado año puso en marcha por primera vez la Universidad de Málaga (UMA) y que este año continúan con un máster en el que todos ellos siguen formándose.
La asociación, formada por diez profesionales titulados y licenciados en Psicología, Trabajo Social, Derecho y Filosofía, aborda la mediación en todos los ámbitos, y ha desarrollado un programa centrado en la resolución de conflictos en el medio escolar y que pasa, en una primera fase, por dotar a alumnos, profesores, padres y personal no docente de las herramientas y habilidades necesarias para su implicación en la resolución de los problemas en los centros.
«El objetivo es que la mediación no la realicemos nosotros. La idea es dotar a la comunidad de los recursos necesarios para que sean ellos mismos los que creen equipos de mediación, a los que acudan los implicados en los conflictos», señala Bárbara Castro. Se trataría de un programa integral, ya que lo ideal es que participen en él todos los miembros de la comunidad escolar, desde los docentes a los alumnos.
Así, en esta primera fase se crearían diferentes grupos -la participación siempre debe ser voluntaria-, a los que se 'entrenaría' en habilidades tales como la comunicación, la escucha activa, la empatía, el control de las emociones o la asertividad. Como ejemplo, esta explicación: «Ante un problema, se puede reaccionar de forma agresiva, de forma pasiva o de forma asertiva. Esta última supondría una implicación en la resolución del problema con la intención de encontrar una solución que fuera aceptada voluntariamente por las partes implicadas; una solución que todos pudieran asumir», dicen.
De estos grupos saldrían personas que, por su especial habilidad mediadora, podrían constituir los equipos, formados por profesores, alumnos, padres y personal no docente. Es decir, los equipos de mediación funcionarían en los centros con representantes de la propia comunidad escolar, aunque la asociación realizaría un seguimiento de los mismos, así como una formación continuada. «Hay que dejar claro que, al final, el problema lo resuelven las partes; es una negociación entre las partes», mantiene Francisco Romero.
Niños integrados
«El programa supone una integración en la resolución de los problemas de los miembros en conflicto. Esta integración evita, por ejemplo, el rencor que se genera derivado del único método que se emplea ahora, que es el punitivo sancionador. Ese rencor se puede expresar agrediendo a un compañero y de hecho muchos de los niños agresores son niños excluidos», asegura Ricardo García. «Ante un conflicto, se aplica el reglamento sancionador. Se aplica, por ejemplo, la expulsión, que deja al alumno legalmente fuera de la escuela. Con la mediación, ese alumno se implicaría en la solución, participaría y asumiría la misma», añade María García. diariosur.es
MALAGA 4 Nov
Ésta es en buena medida la filosofía de 'Escucha Activa', una asociación creada por algunos de los primeros titulados Expertos en Mediación y Resolución Extrajudicial de Conflictos, que el pasado año puso en marcha por primera vez la Universidad de Málaga (UMA) y que este año continúan con un máster en el que todos ellos siguen formándose.
La asociación, formada por diez profesionales titulados y licenciados en Psicología, Trabajo Social, Derecho y Filosofía, aborda la mediación en todos los ámbitos, y ha desarrollado un programa centrado en la resolución de conflictos en el medio escolar y que pasa, en una primera fase, por dotar a alumnos, profesores, padres y personal no docente de las herramientas y habilidades necesarias para su implicación en la resolución de los problemas en los centros.
«El objetivo es que la mediación no la realicemos nosotros. La idea es dotar a la comunidad de los recursos necesarios para que sean ellos mismos los que creen equipos de mediación, a los que acudan los implicados en los conflictos», señala Bárbara Castro. Se trataría de un programa integral, ya que lo ideal es que participen en él todos los miembros de la comunidad escolar, desde los docentes a los alumnos.
Así, en esta primera fase se crearían diferentes grupos -la participación siempre debe ser voluntaria-, a los que se 'entrenaría' en habilidades tales como la comunicación, la escucha activa, la empatía, el control de las emociones o la asertividad. Como ejemplo, esta explicación: «Ante un problema, se puede reaccionar de forma agresiva, de forma pasiva o de forma asertiva. Esta última supondría una implicación en la resolución del problema con la intención de encontrar una solución que fuera aceptada voluntariamente por las partes implicadas; una solución que todos pudieran asumir», dicen.
De estos grupos saldrían personas que, por su especial habilidad mediadora, podrían constituir los equipos, formados por profesores, alumnos, padres y personal no docente. Es decir, los equipos de mediación funcionarían en los centros con representantes de la propia comunidad escolar, aunque la asociación realizaría un seguimiento de los mismos, así como una formación continuada. «Hay que dejar claro que, al final, el problema lo resuelven las partes; es una negociación entre las partes», mantiene Francisco Romero.
Niños integrados
«El programa supone una integración en la resolución de los problemas de los miembros en conflicto. Esta integración evita, por ejemplo, el rencor que se genera derivado del único método que se emplea ahora, que es el punitivo sancionador. Ese rencor se puede expresar agrediendo a un compañero y de hecho muchos de los niños agresores son niños excluidos», asegura Ricardo García. «Ante un conflicto, se aplica el reglamento sancionador. Se aplica, por ejemplo, la expulsión, que deja al alumno legalmente fuera de la escuela. Con la mediación, ese alumno se implicaría en la solución, participaría y asumiría la misma», añade María García. diariosur.es
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Escucha Activa. 660 624 172 www.escuchaactiva.org
INTEGRANTES. Entre los expertos en mediación hay licenciados en Psicología, Trabajo Social, Filosofía y Derecho






