PAMPLONA: PROFESORA DE SECUNDARIA, DE BAJA POR ESTRÉS LABORAL Pilar llevaba treinta años dando clase de lengua en un instituto de Pamplona y nunca había tenido problemas graves. Pero en marzo de este año no pudo más: sus alumnos de 4º de ESO (16 años) le estaban haciendo la vida imposible. El estrés laboral que sufría ponía en peligro su salud física y dejó de trabajar. Todavía hoy sigue de baja. El nombre de Pilar es ficticio pero la historia que cuenta, muy real.
«Me daba pánico ir a clase porque los alumnos boicoteaban todo lo que hacía»
-¿Qué hacían sus alumnos?
-En realidad eran cinco o seis de todo un grupo. Pero tenían al resto de la clase y a los profesores coaccionados. Yo era la tutora y no hacían caso a nada de lo que les decían. Me hablaban sin respeto y se insultaban entre sí y a otros profesores.
-¿Lo pasaba mal en clase?
-Yo tenía pánico a entrar en ese aula. Esos alumnos conflictivos boicoteaban todo lo que yo decía o hacía.
-¿Por ejemplo?
-Decían que yo no tenía derecho a llamar a sus padres si ellos llegaban tarde a clase. Les parecía normal ser impuntuales. Dejaban el móvil encendido y se hacían llamaditas, cuando saben que está prohibido, o insultaban a otros profesores delante de mí. A mí no me insultaron, por lo menos en mi presencia. Otro detalle: yo tengo un problema de garganta y necesito beber agua. Al día siguiente de llegar con mi botella, todos ellos aparecieron con botellines encima de la mesa. Yo hacía como que no los veía. Pero no podía porque me hablaban y trataban sin ningún respeto.
-¿Llegaron a amenazarla?
-A mí no. Pero sé de otros compañeros a los que les han pinchado las ruedas del coche o les han amenazado con denunciarles ante el juzgado.
-O sea que pasaba más tiempo poniendo orden que impartiendo su materia.
-Perdía mucho tiempo intentando comportarme como un policía, como si fuera una novata. Pero también les exigía mucho en mi materia. Aunque ellos también me cuestionaban el programa y protestaban por todo lo que les exigía.
Dolor de estómago y tensión
-¿Cómo se dio cuenta de que esa situación de estrés les estaba pasando factura?
-Porque empecé a somatizarlo. Se me hacían grietas en las manos, empecé a tener la tensión y el colesterol muy alto y de tanto estar con el estómago comprimido dejé de producir una vitamina. Mi médico se asustó por cómo me salieron los análisis. Y me dio la baja porque tenía riesgo de sufrir una embolia cerebral. Al principio me daba apuro cogerme la baja pero así no podía trabajar ni rendir en las clases.
-¿Ahora cómo se encuentra?
-Estoy mejor. Voy a dos sesiones de psicólogo a la semana, que me pago de mi bolsillo. Pero todos; el médico de cabecera, el de digestivo y el dermatólogo me han dicho que hasta que no solucione mi cabeza no me voy a recuperar de lo demás. Por lo menos no estoy tan hundida cómo antes porque no tenía ganas de nada.
-¿Tiene ganas de volver a dar clase?
-La verdad es que sí. Soy tan tonta que me sigue gustando la enseñanza. Pero estoy aprendiendo mucho de todo esto. No me voy a tomar las cosas tan a pecho. Voy a adoptar otra actitud ante en las clases.
-En las tres décadas que lleva dando clase no había tenido ningún problema. ¿Por qué cree que han surgido ahora?
-Creo que ahora muchos padres han dejado la educación de sus hijos en manos de los profesores. La mayoría de los chavales de ahora no tienen ganas de estudiar y no saben dialogar. Creo que los 16 años es una edad muy bonita pero también el momento de mayor perversión. No son conscientes del daño que pueden hacer. DDN
El 37% de los docentes están estresados o desmotivados
Tres de cada diez docentes reconocen sentirse estresados, desmotivados o poco valorados en su trabajo. Pero menos del 1% sufre el Síndrome Burnaut (más conocido, como del quemado). Estos datos se desprenden de un estudio elaborado por la sección de Prevención de Riesgos Laborales del departamento de Educación en 2003. Se encuestó a 450 de los 5.000 docentes.
Sólo cinco de los encuestados reunía las tres características del síndrome: estrés laboral, despersonalización y baja realización profesional. Pero el 37% tenía una de las tres. «Los porcentajes son inferiores a los de otras comunidades».
Según dicho estudio, los maestros de Primaria señalan como los principales factores de riesgo laboral las dificultades de atención a los alumnos con deficiencia y los problemas para resolver conflictos de convivencia. Los profesores de Secundaria dicen que las causas de sus problemas laborales son la desmotivación de sus alumnos y los problemas de disciplina.
«Me daba pánico ir a clase porque los alumnos boicoteaban todo lo que hacía»
-¿Qué hacían sus alumnos?
-En realidad eran cinco o seis de todo un grupo. Pero tenían al resto de la clase y a los profesores coaccionados. Yo era la tutora y no hacían caso a nada de lo que les decían. Me hablaban sin respeto y se insultaban entre sí y a otros profesores.
-¿Lo pasaba mal en clase?
-Yo tenía pánico a entrar en ese aula. Esos alumnos conflictivos boicoteaban todo lo que yo decía o hacía.
-¿Por ejemplo?
-Decían que yo no tenía derecho a llamar a sus padres si ellos llegaban tarde a clase. Les parecía normal ser impuntuales. Dejaban el móvil encendido y se hacían llamaditas, cuando saben que está prohibido, o insultaban a otros profesores delante de mí. A mí no me insultaron, por lo menos en mi presencia. Otro detalle: yo tengo un problema de garganta y necesito beber agua. Al día siguiente de llegar con mi botella, todos ellos aparecieron con botellines encima de la mesa. Yo hacía como que no los veía. Pero no podía porque me hablaban y trataban sin ningún respeto.
-¿Llegaron a amenazarla?
-A mí no. Pero sé de otros compañeros a los que les han pinchado las ruedas del coche o les han amenazado con denunciarles ante el juzgado.
-O sea que pasaba más tiempo poniendo orden que impartiendo su materia.
-Perdía mucho tiempo intentando comportarme como un policía, como si fuera una novata. Pero también les exigía mucho en mi materia. Aunque ellos también me cuestionaban el programa y protestaban por todo lo que les exigía.
Dolor de estómago y tensión
-¿Cómo se dio cuenta de que esa situación de estrés les estaba pasando factura?
-Porque empecé a somatizarlo. Se me hacían grietas en las manos, empecé a tener la tensión y el colesterol muy alto y de tanto estar con el estómago comprimido dejé de producir una vitamina. Mi médico se asustó por cómo me salieron los análisis. Y me dio la baja porque tenía riesgo de sufrir una embolia cerebral. Al principio me daba apuro cogerme la baja pero así no podía trabajar ni rendir en las clases.
-¿Ahora cómo se encuentra?
-Estoy mejor. Voy a dos sesiones de psicólogo a la semana, que me pago de mi bolsillo. Pero todos; el médico de cabecera, el de digestivo y el dermatólogo me han dicho que hasta que no solucione mi cabeza no me voy a recuperar de lo demás. Por lo menos no estoy tan hundida cómo antes porque no tenía ganas de nada.
-¿Tiene ganas de volver a dar clase?
-La verdad es que sí. Soy tan tonta que me sigue gustando la enseñanza. Pero estoy aprendiendo mucho de todo esto. No me voy a tomar las cosas tan a pecho. Voy a adoptar otra actitud ante en las clases.
-En las tres décadas que lleva dando clase no había tenido ningún problema. ¿Por qué cree que han surgido ahora?
-Creo que ahora muchos padres han dejado la educación de sus hijos en manos de los profesores. La mayoría de los chavales de ahora no tienen ganas de estudiar y no saben dialogar. Creo que los 16 años es una edad muy bonita pero también el momento de mayor perversión. No son conscientes del daño que pueden hacer. DDN
El 37% de los docentes están estresados o desmotivados
Tres de cada diez docentes reconocen sentirse estresados, desmotivados o poco valorados en su trabajo. Pero menos del 1% sufre el Síndrome Burnaut (más conocido, como del quemado). Estos datos se desprenden de un estudio elaborado por la sección de Prevención de Riesgos Laborales del departamento de Educación en 2003. Se encuestó a 450 de los 5.000 docentes.
Sólo cinco de los encuestados reunía las tres características del síndrome: estrés laboral, despersonalización y baja realización profesional. Pero el 37% tenía una de las tres. «Los porcentajes son inferiores a los de otras comunidades».
Según dicho estudio, los maestros de Primaria señalan como los principales factores de riesgo laboral las dificultades de atención a los alumnos con deficiencia y los problemas para resolver conflictos de convivencia. Los profesores de Secundaria dicen que las causas de sus problemas laborales son la desmotivación de sus alumnos y los problemas de disciplina.







