INFORME DEL CONSEJO GENERAL DEL PODER JUDICIAL El aumento de los delitos cometidos por jóvenes que no han cumplido los 14 años eleva el índice de asuntos sin sentencia y la tasa de congestión por encima de los datos de los demás tribunales
CORDOBA 13 Nov El fracaso escolar aumenta, disminuye la edad de consumo de alcohol y tabaco y crecen los delitos cometidos por menores. Los cambios negativos experimentados en la educación y el ocio están cada vez más presentes en la Justicia, y así lo pone de manifiesto un informe reciente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Según la última estadística realizada, el Juzgado de Menores es el tribunal más congestionado y con un índice más elevado de casos pendientes de toda la provincia, con una diferencia sustancial sobre el resto de órganos.
El estudio se centra en el trimestre comprendido entre abril y junio, periodo en el que se produjeron 230 infracciones penales y 195 civiles cometidas por jóvenes que aún no habían cumplido los 18 años. A finales de junio eran 887 los expedientes que se encontraban en trámite, un 22 por ciento más que al terminar los tres primeros meses del año (cuando quedaban sin sentencia 725 casos).
La conclusión es clara: la pendencia (tasa que indica la relación entre los asuntos pendientes al final de un periodo y los resueltos) alcanzó una cifra récord de 3,49 puntos, y la congestión (variable obtenida entre los expedientes sin sentencia al inicio del periodo, los registrados y los terminados) llegó al 4,53, los datos más elevados de todos los tribunales de la provincia. La media de asuntos sin resolver en Córdoba se situó en el 0,60 y la congestión, en 1,60.
No se trata de un aumento aislado. En 2004, la Justicia incoó 2.301 diligencias preliminares contra menores infractores, un 6,47 por ciento más que en 2003. Esta subida se debe, sobre todo, a que cada vez son más los menores que delinquen sin haber cumplido los 14 años, la edad legal para ir a juicio. De los 2.107 adolescentes con los que la Justicia trabajó el año pasado, prácticamente un tercio aún no había cumplido los 14. Concretamente, el 29,7 por ciento de todos los infractores se encontraba en esta franja de edad, lo que supone un incremento de casi el nueve por ciento en tan sólo un año. Los jóvenes de entre 18 y 21 años representaron apenas el dos por ciento del total, mientras que los que están entre los 14 y los 16 fueron un 31 por ciento.
El último informe del Consejo aporta también datos sobre la materia de los delitos. Según la estadística, la mayor subida se produjo en infracciones correspondientes a la jurisdicción penal, donde el aumento fue del 24 por ciento, ya que en materia civil el crecimiento fue apenas del 2,35 por ciento. Aunque el análisis no entra a detallar los tipos de delitos, memorias anteriores sí especifican que las infracciones más numerosas cometidas por los adolescentes son los que afectan al patrimonio y, dentro de este grupo, el robo con violencia e intimidación es la más habitual. Le siguen el robo con fuerza, el hurto y el robo de uso. Los delitos o faltas contra las personas, referidas en su mayor parte a lesiones provocadas en peleas, también son comunes, así como los actos contra la libertad sexual. El resto de delitos son de muy diversa índole: contra la seguridad del tráfico, el orden público o violencia en el ámbito familiar. Los malos tratos de hijos a padres, aunque aún quedan muy lejos de las cifras de violencia contra la mujer, no paran de crecer. eldiadecordoba.com
CORDOBA 13 Nov El fracaso escolar aumenta, disminuye la edad de consumo de alcohol y tabaco y crecen los delitos cometidos por menores. Los cambios negativos experimentados en la educación y el ocio están cada vez más presentes en la Justicia, y así lo pone de manifiesto un informe reciente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Según la última estadística realizada, el Juzgado de Menores es el tribunal más congestionado y con un índice más elevado de casos pendientes de toda la provincia, con una diferencia sustancial sobre el resto de órganos.
El estudio se centra en el trimestre comprendido entre abril y junio, periodo en el que se produjeron 230 infracciones penales y 195 civiles cometidas por jóvenes que aún no habían cumplido los 18 años. A finales de junio eran 887 los expedientes que se encontraban en trámite, un 22 por ciento más que al terminar los tres primeros meses del año (cuando quedaban sin sentencia 725 casos).
La conclusión es clara: la pendencia (tasa que indica la relación entre los asuntos pendientes al final de un periodo y los resueltos) alcanzó una cifra récord de 3,49 puntos, y la congestión (variable obtenida entre los expedientes sin sentencia al inicio del periodo, los registrados y los terminados) llegó al 4,53, los datos más elevados de todos los tribunales de la provincia. La media de asuntos sin resolver en Córdoba se situó en el 0,60 y la congestión, en 1,60.
No se trata de un aumento aislado. En 2004, la Justicia incoó 2.301 diligencias preliminares contra menores infractores, un 6,47 por ciento más que en 2003. Esta subida se debe, sobre todo, a que cada vez son más los menores que delinquen sin haber cumplido los 14 años, la edad legal para ir a juicio. De los 2.107 adolescentes con los que la Justicia trabajó el año pasado, prácticamente un tercio aún no había cumplido los 14. Concretamente, el 29,7 por ciento de todos los infractores se encontraba en esta franja de edad, lo que supone un incremento de casi el nueve por ciento en tan sólo un año. Los jóvenes de entre 18 y 21 años representaron apenas el dos por ciento del total, mientras que los que están entre los 14 y los 16 fueron un 31 por ciento.
El último informe del Consejo aporta también datos sobre la materia de los delitos. Según la estadística, la mayor subida se produjo en infracciones correspondientes a la jurisdicción penal, donde el aumento fue del 24 por ciento, ya que en materia civil el crecimiento fue apenas del 2,35 por ciento. Aunque el análisis no entra a detallar los tipos de delitos, memorias anteriores sí especifican que las infracciones más numerosas cometidas por los adolescentes son los que afectan al patrimonio y, dentro de este grupo, el robo con violencia e intimidación es la más habitual. Le siguen el robo con fuerza, el hurto y el robo de uso. Los delitos o faltas contra las personas, referidas en su mayor parte a lesiones provocadas en peleas, también son comunes, así como los actos contra la libertad sexual. El resto de delitos son de muy diversa índole: contra la seguridad del tráfico, el orden público o violencia en el ámbito familiar. Los malos tratos de hijos a padres, aunque aún quedan muy lejos de las cifras de violencia contra la mujer, no paran de crecer. eldiadecordoba.com






