13 Nov Cinco menores de edad están formalmente acusados de un delito de daños por haber causado destrozos en un asiento público. Resulta imposible no hacer comparaciones. La noticia, la aparente candidez del 'crimen', contrasta con las 'incendiarias' informaciones que llegan desde los arrabales de París, donde centenares de adolescentes enfurecidos han puesto en jaque a las autoridades francesas.
Allí, en la 'ciudad de la luz' -y ahora de las hogueras-, hay una revolución juvenil, tan imprevista como violenta, en marcha, y la Justicia, desbordada, apenas puede hacer nada. Aquí, en Granada, la Fiscalía de Menores va a sentar en el banquillo a cinco chavales por haber roto un banco en una plazoleta de su pueblo, una de las localidades del área metropolitana de la capital.
Habrá quien crea que es una exageración. Pero también quien diga que los vándalos de París quizá empezaron arrancando los listones de un asiento público para jugar con ellos..., como los protagonistas de esta noticia.
Quizá entonces nadie pidió para ellos una condena que consistiera en dedicar 80 horas a reparar mobiliario urbano, que es la pena que solicita el Ministerio Público para los encausados en este caso singular.
El incidente ocurrió de noche. Los adolescentes imputados, 'de común acuerdo y con ánimo de causar menoscabo en el patrimonio ajeno', destrozaron el banco, según parece, por el mero placer de hacerlo. Instantes después, eran sorprendidos por agentes de la Fuerzas de Seguridad. Los daños causados en el asiento ascendieron a 468 euros. Terra Actualidad - Vocento/VMT
Allí, en la 'ciudad de la luz' -y ahora de las hogueras-, hay una revolución juvenil, tan imprevista como violenta, en marcha, y la Justicia, desbordada, apenas puede hacer nada. Aquí, en Granada, la Fiscalía de Menores va a sentar en el banquillo a cinco chavales por haber roto un banco en una plazoleta de su pueblo, una de las localidades del área metropolitana de la capital.
Habrá quien crea que es una exageración. Pero también quien diga que los vándalos de París quizá empezaron arrancando los listones de un asiento público para jugar con ellos..., como los protagonistas de esta noticia.
Quizá entonces nadie pidió para ellos una condena que consistiera en dedicar 80 horas a reparar mobiliario urbano, que es la pena que solicita el Ministerio Público para los encausados en este caso singular.
El incidente ocurrió de noche. Los adolescentes imputados, 'de común acuerdo y con ánimo de causar menoscabo en el patrimonio ajeno', destrozaron el banco, según parece, por el mero placer de hacerlo. Instantes después, eran sorprendidos por agentes de la Fuerzas de Seguridad. Los daños causados en el asiento ascendieron a 468 euros. Terra Actualidad - Vocento/VMT






