TRIBUNA · CARMEN MOLINA LLORCA Cuando hablamos de acoso escolar desde FAPA Valencia nos inclinamos por la postura que la fundadora del centro Antibullying en el Trinity Collage de Dublín, Mona O'Moore, expuso en el seminario sobre violencia que tuvo lugar en Valencia. ¿Por qué?
VALENCIA 16 Nov
El concepto de autoridad tiene varias acepciones. Una de las que plantea el diccionario es: “Poder o mandato que tiene una persona sobre otra que le está subordinada”.
Si se entienden de esta manera, evidentemente las soluciones que emanen harán siempre referencia a imponer normas, obligar a su cumplimiento y a hacer cumplir las sanciones que se deriven de su incumplimiento. Se trata aquí de imponer la autoridad mediante el miedo a ser pillado y castigado por no seguir las normas impuestas.
Esta manera de entender la autoridad no forma parte de la sociedad democrática que tanto nos costó tener y cuesta de mantener.
Evidentemente cuando estamos hablando de autoridad estamos hablando de poder, pero en una sociedad democrática el poder no se legitima por la fuerza, por imponer unas normas y obligar a su cumplimiento sino por la ley. Pero una ley emanada del diálogo y el consenso es fruto de un convenio o acuerdo racionalmente aceptado por los ciudadanos que se comprometen a respetar las leyes. No quiere decir esto que el 100% estén de acuerdo o que haya quien no la cumpla y por tanto tendrá una penalización determinada acordada. No es todo tan fácil, la realidad es diversa y tiene muchos matices, afortunadamente.
Pero es la única forma de autoridad plenamente racional y la que, por tanto, permite la argumentación a favor y en contra, y por tanto una vez establecida admite mejoras.
Si en la escuela estamos formando a los futuros ciudadanos de un país democrático, es lógico, coherente y necesario que el funcionamiento de esta institución lo sea, que lo sea el profesorado y también las familias y ahí está el reto y la dificultad.
Debatir con el alumnado qué normas de convivencia establecemos para el curso y por qué, qué hacemos en caso de que alguien, una vez establecidas y consensuadas, no las cumpla, ser coherentes y firmes con aquello que se ha establecido y acordado. Esta es la manera democrática de ejercer la autoridad y de ganarse el respeto del alumnado. Se ha establecido una necesidad de tener unas normas para convivir a lo largo del curso, se ha debatido entre todos este tema, se ha hecho pensar, razonar, sacar conclusiones y decidir por dónde avanzar y por tanto, una vez decidido, hay que ser consecuentes con llevarlo hacia delante. En todo este proceso el profesorado ha implicado al alumnado en una práctica democrática importantísima, los ha hecho razonar, decidir y comprometerse y se ha ganado la autoridad del alumnado porque se ha ganado su respeto, el alumnado ha sido tratado como ciudadano con derecho a opinar, expresarse y decidir, pero también a ser consecuente después y cumplir su compromiso fomentando así la responsabilidad sobre las decisiones tanto individuales como colectivas porque tanto si está de acuerdo como si no, tendrá que llevarlas hacia delante porque han sido aprobadas por la mayoría.
El alumnado ha sido tratado con respeto y el profesorado ha utilizado su poder ganando autoridad.
Todo esto no es nada fácil, más si no pensamos que también en casa tenemos que ponerlo en marcha con nuestros hijos e hijas. ¿Cuántas veces acabamos dando un grito y obligando a hacer aquello que hemos dicho sin un razonamiento para que entiendan el porqué de aquello que estamos pidiendo que hagan?
No es fácil pero sólo así estaremos haciendo de nuestros hijos e hijas personas acostumbradas a razonar y por tanto a no dejarse llevar fácilmente, a tomar decisiones por sí mismas y a ser consecuentes.
Por estas razones, desde FAPA-Valencia, pensamos que el tema del acoso escolar tiene que tratarse desde este modo de entender la autoridad, las normas y su cumplimiento.
Pero también pensamos que es muy necesaria la formación del profesorado en la mediación de conflictos. Para que pueda funcionar la mediación es necesario que exista un clima de confianza en el alumnado para que los jóvenes puedan encontrar el momento de decir lo que están sufriendo aquellos que son acosados, o que quien presencia estos actos de violencia pueda contarlo sin sentirse un chivato. No es fácil pero sólo así estaremos haciendo de nuestros hijos e hijas personas acostumbradas a razonar y por tanto a no dejarse llevar fácilmente, a tomar decisiones por sí mismas y a ser consecuentes
La hora de tutoría en clase con el alumnado las madres y padres la consideramos importantísima, se puede desarrollar un trabajo fundamental. Es cierto que las familias notamos bastante cuando esas clases de tutoría están preparadas y orientadas, cuando tratan temas interesantes para nuestras hijas e hijos, cuando transforman la clase en un debate sobre un tema que preocupa o que ha pasado en el centro...
Como madre y presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos quiero comunicar a las madres y padres que están leyendo este artículo que si ese es su caso, que se lo hagan llegar al profesorado, que ellos sepan que estamos contentos con esa orientación que han dado a la tutoría.
Cuando es para quejarnos, vamos pero también tenemos que hacerlo cuando observamos que las cosas van bien o mejoran. Es importante.
Por otro lado, el tema del acoso escolar no es algo que se pueda solucionar exclusivamente en la escuela ya que no es un tema escolar sino social.
No olvidemos que en el trabajo y otros ámbitos en las relaciones humanas también se dan situaciones de este tipo y nuestros hijos e hijas lo ven y conviven con estas prácticas que realizan los mayores.
Pero centrándonos en los centros escolares pensamos que se debería trabajar desde las premisas planteadas anteriormente, es decir, la autoridad entendida no como ejercer un poder sobre un subordinado sino como el respeto que despierta el profesorado por su manera de actuar, plantear los temas y tratar al alumnado, el refuerzo del importantísimo papel de las tutorías y del tutor, y, cómo no, la participación de la AMPA en la vida del centro y la necesaria colaboración de las familias con el profesorado y los tutores. El acoso escolar no es un problema de la víctima y el agresor, sino de todo el centro, del profesorado, del alumnado, de la AMPA, de todas las madres y padres que tenemos que actuar para crear un clima en el centro que impida que se den estas actuaciones. Quien da la espalda y piensa que no es su hijo o hija quien tiene el problema está siendo cómplice pasivo y fomentando que con su pasividad el agresor se sienta fuerte. lasprovincias.es
* CARMEN MOLINA LLORCA ,Federación de AMPAS de Valencia
* Astrid Mona ÓMoore ha estado implicada en la investigación extensa en bullying en Irlanda. En 1993-94, ella condujo el primer examen a nivel nacional del comportamiento bullying en las escuelas irlandesas, que miraban violencia entre las pupilas y también violencia entre las pupilas y el personal de la escuela. En un examen más reciente, ella examinó el lugar de trabajo bullying en escuelas. Ella es coordinador del centro de Anti-Bullying, en el departamento de la educación , universidad de la trinidad, la universidad de Dublín, Dublín, la república de Irlanda.
www.antibullying.net/ www.tcd.ie/Education/index.htm
VALENCIA 16 Nov
El concepto de autoridad tiene varias acepciones. Una de las que plantea el diccionario es: “Poder o mandato que tiene una persona sobre otra que le está subordinada”.
Si se entienden de esta manera, evidentemente las soluciones que emanen harán siempre referencia a imponer normas, obligar a su cumplimiento y a hacer cumplir las sanciones que se deriven de su incumplimiento. Se trata aquí de imponer la autoridad mediante el miedo a ser pillado y castigado por no seguir las normas impuestas.
Esta manera de entender la autoridad no forma parte de la sociedad democrática que tanto nos costó tener y cuesta de mantener.
Evidentemente cuando estamos hablando de autoridad estamos hablando de poder, pero en una sociedad democrática el poder no se legitima por la fuerza, por imponer unas normas y obligar a su cumplimiento sino por la ley. Pero una ley emanada del diálogo y el consenso es fruto de un convenio o acuerdo racionalmente aceptado por los ciudadanos que se comprometen a respetar las leyes. No quiere decir esto que el 100% estén de acuerdo o que haya quien no la cumpla y por tanto tendrá una penalización determinada acordada. No es todo tan fácil, la realidad es diversa y tiene muchos matices, afortunadamente.
Pero es la única forma de autoridad plenamente racional y la que, por tanto, permite la argumentación a favor y en contra, y por tanto una vez establecida admite mejoras.
Si en la escuela estamos formando a los futuros ciudadanos de un país democrático, es lógico, coherente y necesario que el funcionamiento de esta institución lo sea, que lo sea el profesorado y también las familias y ahí está el reto y la dificultad.
Debatir con el alumnado qué normas de convivencia establecemos para el curso y por qué, qué hacemos en caso de que alguien, una vez establecidas y consensuadas, no las cumpla, ser coherentes y firmes con aquello que se ha establecido y acordado. Esta es la manera democrática de ejercer la autoridad y de ganarse el respeto del alumnado. Se ha establecido una necesidad de tener unas normas para convivir a lo largo del curso, se ha debatido entre todos este tema, se ha hecho pensar, razonar, sacar conclusiones y decidir por dónde avanzar y por tanto, una vez decidido, hay que ser consecuentes con llevarlo hacia delante. En todo este proceso el profesorado ha implicado al alumnado en una práctica democrática importantísima, los ha hecho razonar, decidir y comprometerse y se ha ganado la autoridad del alumnado porque se ha ganado su respeto, el alumnado ha sido tratado como ciudadano con derecho a opinar, expresarse y decidir, pero también a ser consecuente después y cumplir su compromiso fomentando así la responsabilidad sobre las decisiones tanto individuales como colectivas porque tanto si está de acuerdo como si no, tendrá que llevarlas hacia delante porque han sido aprobadas por la mayoría.
El alumnado ha sido tratado con respeto y el profesorado ha utilizado su poder ganando autoridad.
Todo esto no es nada fácil, más si no pensamos que también en casa tenemos que ponerlo en marcha con nuestros hijos e hijas. ¿Cuántas veces acabamos dando un grito y obligando a hacer aquello que hemos dicho sin un razonamiento para que entiendan el porqué de aquello que estamos pidiendo que hagan?
No es fácil pero sólo así estaremos haciendo de nuestros hijos e hijas personas acostumbradas a razonar y por tanto a no dejarse llevar fácilmente, a tomar decisiones por sí mismas y a ser consecuentes.
Por estas razones, desde FAPA-Valencia, pensamos que el tema del acoso escolar tiene que tratarse desde este modo de entender la autoridad, las normas y su cumplimiento.
Pero también pensamos que es muy necesaria la formación del profesorado en la mediación de conflictos. Para que pueda funcionar la mediación es necesario que exista un clima de confianza en el alumnado para que los jóvenes puedan encontrar el momento de decir lo que están sufriendo aquellos que son acosados, o que quien presencia estos actos de violencia pueda contarlo sin sentirse un chivato. No es fácil pero sólo así estaremos haciendo de nuestros hijos e hijas personas acostumbradas a razonar y por tanto a no dejarse llevar fácilmente, a tomar decisiones por sí mismas y a ser consecuentes
La hora de tutoría en clase con el alumnado las madres y padres la consideramos importantísima, se puede desarrollar un trabajo fundamental. Es cierto que las familias notamos bastante cuando esas clases de tutoría están preparadas y orientadas, cuando tratan temas interesantes para nuestras hijas e hijos, cuando transforman la clase en un debate sobre un tema que preocupa o que ha pasado en el centro...
Como madre y presidenta de la Federación de Asociaciones de Madres y Padres de Alumnos quiero comunicar a las madres y padres que están leyendo este artículo que si ese es su caso, que se lo hagan llegar al profesorado, que ellos sepan que estamos contentos con esa orientación que han dado a la tutoría.
Cuando es para quejarnos, vamos pero también tenemos que hacerlo cuando observamos que las cosas van bien o mejoran. Es importante.
Por otro lado, el tema del acoso escolar no es algo que se pueda solucionar exclusivamente en la escuela ya que no es un tema escolar sino social.
No olvidemos que en el trabajo y otros ámbitos en las relaciones humanas también se dan situaciones de este tipo y nuestros hijos e hijas lo ven y conviven con estas prácticas que realizan los mayores.
Pero centrándonos en los centros escolares pensamos que se debería trabajar desde las premisas planteadas anteriormente, es decir, la autoridad entendida no como ejercer un poder sobre un subordinado sino como el respeto que despierta el profesorado por su manera de actuar, plantear los temas y tratar al alumnado, el refuerzo del importantísimo papel de las tutorías y del tutor, y, cómo no, la participación de la AMPA en la vida del centro y la necesaria colaboración de las familias con el profesorado y los tutores. El acoso escolar no es un problema de la víctima y el agresor, sino de todo el centro, del profesorado, del alumnado, de la AMPA, de todas las madres y padres que tenemos que actuar para crear un clima en el centro que impida que se den estas actuaciones. Quien da la espalda y piensa que no es su hijo o hija quien tiene el problema está siendo cómplice pasivo y fomentando que con su pasividad el agresor se sienta fuerte. lasprovincias.es
* CARMEN MOLINA LLORCA ,Federación de AMPAS de Valencia
* Astrid Mona ÓMoore ha estado implicada en la investigación extensa en bullying en Irlanda. En 1993-94, ella condujo el primer examen a nivel nacional del comportamiento bullying en las escuelas irlandesas, que miraban violencia entre las pupilas y también violencia entre las pupilas y el personal de la escuela. En un examen más reciente, ella examinó el lugar de trabajo bullying en escuelas. Ella es coordinador del centro de Anti-Bullying, en el departamento de la educación , universidad de la trinidad, la universidad de Dublín, Dublín, la república de Irlanda.
www.antibullying.net/ www.tcd.ie/Education/index.htm






