ENTREVISTA · Pérez-Reverte: «Soy jacobino, creo en una educación férrea y medieval» - Hemos hecho de los niños frágiles monstruos de cristal. No hemos sabido hacerles fuertes
20 Nov El creador de Alatriste publica «No me cogeréis vivo», la recopilación de los artículos que han aparecido los últimos cinco años en «El semanal». «Lo mío es una mirada sobre el mundo, a veces un pensamiento, otras un cabreo, pero siempre un ajuste de cuentas». No deja títere con cabeza
Cuando antes se proclamaba jacobino, usted dijo que creía en una educación...
-Férrea y medieval. Y el que no quiera estudiar, a trabajar: a ser un dignísimo fontanero, un dignísimo albañil, un dignísimo agricultor. La educación debe ser accesible a cualquiera, pero cuando estudias, hay que esforzarse.
-La manifestación del sábado 12 denunciaba problemas tan graves como la pérdida de la moral del esfuerzo, la idea de que estudiar debe ser un juego, la indisciplina o la pérdida de autoridad de los profesores. ¿Qué piensa de ello?
-El maestro debe inspirar al alumno temor y respeto.
-¿Y admiración?
-La admiración va incluida. El maestro es alguien superior que tiene un conocimiento superior y lo transmite a los alumnos. Ésa debe ser la base. A lo mejor ésta es una concepción que ya no tiene que ver con la realidad, pero es en la que creo. Hablamos de la educación de chicos que a los veinte años tienen que tener conocimientos elementales de su cultura, su historia, su entorno. Cualquiera que tenga un hijo en edad escolar tiene que estar subiéndose por las paredes, y no por las clases de religión, qué puñetas, sino por el desmantelamiento de la cultura en todos los órdenes.
[...]
Llevamos treinta o cuarenta años de ministros de Educación y Cultura que bajan cada vez más el listón. Y luego, cuando se van, nadie les pide responsabilidades por el desaguisado. Hablo de Javier Solana, de José María Maravall, de...
—¿Y los padres?
—Los padres me parecen culpables porque son los primeros que no dejan a los maestros educar. Hemos hecho de los niños frágiles monstruos de cristal. No hemos sabido hacerles fuertes: fuertes ante la adversidad, el dolor, la dureza de la vida o la muerte... Porque no les entrenamos para la vida, ya no tienen defensas ni anticuerpos. Les estamos estafando. No hacemos más que contarles mentiras como que «la violencia siempre es mala». Pues no, no siempre es mala, si no hubiera habido violencia defensiva, Sarajevo hubiera sido arrasada por los serbios. Si no se hubiera opuesto violencia, el hombre no habría sobrevivido en un medio hostil. La violencia a veces es necesaria. A los niños les decimos: «Los ejércitos son ONG que dan el biberón»; y no, están para combatir enemigos cuando hay guerra. Les estamos contando un mundo de Blancanieves, pero cuando salen a la vida, se llevan una castaña de aquí te espero. abc.es
Arturo Pérez-Reverte, en al Café Gijón durante la entrevista
20 Nov El creador de Alatriste publica «No me cogeréis vivo», la recopilación de los artículos que han aparecido los últimos cinco años en «El semanal». «Lo mío es una mirada sobre el mundo, a veces un pensamiento, otras un cabreo, pero siempre un ajuste de cuentas». No deja títere con cabeza
Cuando antes se proclamaba jacobino, usted dijo que creía en una educación...
-Férrea y medieval. Y el que no quiera estudiar, a trabajar: a ser un dignísimo fontanero, un dignísimo albañil, un dignísimo agricultor. La educación debe ser accesible a cualquiera, pero cuando estudias, hay que esforzarse.
-La manifestación del sábado 12 denunciaba problemas tan graves como la pérdida de la moral del esfuerzo, la idea de que estudiar debe ser un juego, la indisciplina o la pérdida de autoridad de los profesores. ¿Qué piensa de ello?
-El maestro debe inspirar al alumno temor y respeto.
-¿Y admiración?
-La admiración va incluida. El maestro es alguien superior que tiene un conocimiento superior y lo transmite a los alumnos. Ésa debe ser la base. A lo mejor ésta es una concepción que ya no tiene que ver con la realidad, pero es en la que creo. Hablamos de la educación de chicos que a los veinte años tienen que tener conocimientos elementales de su cultura, su historia, su entorno. Cualquiera que tenga un hijo en edad escolar tiene que estar subiéndose por las paredes, y no por las clases de religión, qué puñetas, sino por el desmantelamiento de la cultura en todos los órdenes.
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Llevamos treinta o cuarenta años de ministros de Educación y Cultura que bajan cada vez más el listón. Y luego, cuando se van, nadie les pide responsabilidades por el desaguisado. Hablo de Javier Solana, de José María Maravall, de...
—¿Y los padres?
—Los padres me parecen culpables porque son los primeros que no dejan a los maestros educar. Hemos hecho de los niños frágiles monstruos de cristal. No hemos sabido hacerles fuertes: fuertes ante la adversidad, el dolor, la dureza de la vida o la muerte... Porque no les entrenamos para la vida, ya no tienen defensas ni anticuerpos. Les estamos estafando. No hacemos más que contarles mentiras como que «la violencia siempre es mala». Pues no, no siempre es mala, si no hubiera habido violencia defensiva, Sarajevo hubiera sido arrasada por los serbios. Si no se hubiera opuesto violencia, el hombre no habría sobrevivido en un medio hostil. La violencia a veces es necesaria. A los niños les decimos: «Los ejércitos son ONG que dan el biberón»; y no, están para combatir enemigos cuando hay guerra. Les estamos contando un mundo de Blancanieves, pero cuando salen a la vida, se llevan una castaña de aquí te espero. abc.es
Arturo Pérez-Reverte, en al Café Gijón durante la entrevista






