PADRES DE ACOGIDA DE LA RIOJA · Pronto cumplirá 3 años Un matrimonio, de 47 y 40 años, vecinos de una localidad de La Rioja Alta, ha conseguido en menos de dos años que el pequeño Juan «corra y no pare de jugar».
LOGROÑO 14 Ene Querían un niño, pero un niño con necesidades especiales. Ya tenían dos hijos biológicos (un chico y una chica que ahora tienen 13 y 8 años, respectivamente) y su objetivo era ahora otro: cubrir los déficits de un pequeño que necesitase cariño y una dedicación muy individualizada. Llegó con 14 meses y pronto cumplirá tres años. Para J.O., de 47 años, y B.D., de 40 años, un matrimonio de La Rioja Alta, que prefiere no identificarse para reservar el anonimato del menor, ha sido «lo mejor que hemos podido hacer nunca». Ahora su deseo es que otros padres siguieran su camino.
«El objetivo final es que salgan de los centros, que les den la oportunidad de desarrollarse como personas», señala la madre acogedora tras comprobar los sorprendente cambios de su hijo. Juan llegó como un hijo más y también como un hermano más. Ahora confían en seguir siendo una familia para siempre. «Tenemos el acogimiento permanente. Él decidirá cuando tenga 18 años. Pero no soportaría que se fuera».
- Con dos hijos biológicos, ¿Qué les llevó a tomar la decisión de acoger un niño?
- Mi marido y yo siempre hemos estado muy sensibilizados con los niños necesitados, pero fue una decisión de toda la familia, también de nuestros hijos. El pequeño, que ahora tiene 8 años, siempre insistía en que quería otro pequeño en casa. Y un buen día nos sentamos y nos dijimos qué ¿vamos a por ello? Y fuimos. Nosotros no queríamos un hijo más, sobre todo queríamos ayudar a salir adelante a un niño necesitado. Estábamos abiertos a cualquier opción.
- Y llegó Juan.
- Nos llamaron un día de la Consejería para decirnos que había un niño para nosotros. Las características que nos leyeron eran complicadas y describían a un niño enfermo. Mi marido y yo nos miramos, pero sin cruzar palabra, sólo con un gesto, asentimos y dimos nuestros consentimiento para aceptarlo. Era muy arriesgado, pero la experiencia está siendo tan sumamente gratificante y está mejorando de forma tan espectacular que nunca nos hemos arrepentido de la decisión. Cuando nos lo dieron con 14 meses, sólo movía la cabeza. Ahora con casi tres corre, no para de jugar, vamos nos para... Por su puesto para nosotros ya es nuestro hijo.
- ¿Con esta acogida han cubierto la necesidad de tener otro hijo?
- Ya teníamos dos. No era esa la motivación. Nosotros no queríamos un hijo más, queríamos un niño para ayudarle. Esa ha sido nuestra única motivación. Olvidarnos de lo material y dedicar nuestros esfuerzos a ayudar a un pequeño a tener una vida mejor.
- ¿Cuáles son los beneficios de un acogimiento familiar?
- Enriquece mucho. Disfrutas mucho de ellos y te enseñan mucho. Nosotros le damos mucho cariño, pero él más. Continuamente nos abraza y nos llama. Todo lo que le damos nos lo devuelve con creces.
- ¿Cómo lo aceptan sus hijos?
- Es un hermano más desde el principio. No ha habido celos, todo lo contrario.
Trámites
- ¿Qué trámites pasaron?
- Después de los cursos de formación, tuvimos que obtener un certificado de idoneidad después de varias entrevistas psicosociales, una visita al domicilio, etc.. El niño tardó en llegar un año más o menos desde que presentamos la solicitud. Hay gente que no sigue adelante con el proceso, porque no cumple los requisitos, y otros se quedan en el camino
- ¿Animarías a otros padres a seguir tu camino?
- Sí y el mensaje es claro: es necesario que estos chicos salgan fuera, que se les dé la oportunidad. Si pasan los años en una residencia, luego cuando salen, son carne de cañón. En los centros se les atiende bien, pero no tienen el tratamiento paternal, filial que reciben con nosotros.
- ¿Cómo recibieron la noticia en su entorno?
- Algunos nos decían que, con dos hijos, para qué nos metíamos en líos. Pero hoy en día toda la familia y los amigos están encantados. A los abuelos se les cae la baba.
- Tiene que ser doloroso tener que decirle adiós a un niño al que se ha cuidado y criado...
- Es algo para lo que hay que estar preparado. Es el primer mensaje que nos debe quedar claro en los cursos formativos. Aquí radica la diferencia con la adopción. En líneas generales se prepara a la gente a saber decir adiós. Nos recalcan que este camino tiene un principio y un fin y que dentro del mismo hay un amplio abanico de posibilidades. larioja.com
LOGROÑO 14 Ene Querían un niño, pero un niño con necesidades especiales. Ya tenían dos hijos biológicos (un chico y una chica que ahora tienen 13 y 8 años, respectivamente) y su objetivo era ahora otro: cubrir los déficits de un pequeño que necesitase cariño y una dedicación muy individualizada. Llegó con 14 meses y pronto cumplirá tres años. Para J.O., de 47 años, y B.D., de 40 años, un matrimonio de La Rioja Alta, que prefiere no identificarse para reservar el anonimato del menor, ha sido «lo mejor que hemos podido hacer nunca». Ahora su deseo es que otros padres siguieran su camino.
«El objetivo final es que salgan de los centros, que les den la oportunidad de desarrollarse como personas», señala la madre acogedora tras comprobar los sorprendente cambios de su hijo. Juan llegó como un hijo más y también como un hermano más. Ahora confían en seguir siendo una familia para siempre. «Tenemos el acogimiento permanente. Él decidirá cuando tenga 18 años. Pero no soportaría que se fuera».
- Con dos hijos biológicos, ¿Qué les llevó a tomar la decisión de acoger un niño?
- Mi marido y yo siempre hemos estado muy sensibilizados con los niños necesitados, pero fue una decisión de toda la familia, también de nuestros hijos. El pequeño, que ahora tiene 8 años, siempre insistía en que quería otro pequeño en casa. Y un buen día nos sentamos y nos dijimos qué ¿vamos a por ello? Y fuimos. Nosotros no queríamos un hijo más, sobre todo queríamos ayudar a salir adelante a un niño necesitado. Estábamos abiertos a cualquier opción.
- Y llegó Juan.
- Nos llamaron un día de la Consejería para decirnos que había un niño para nosotros. Las características que nos leyeron eran complicadas y describían a un niño enfermo. Mi marido y yo nos miramos, pero sin cruzar palabra, sólo con un gesto, asentimos y dimos nuestros consentimiento para aceptarlo. Era muy arriesgado, pero la experiencia está siendo tan sumamente gratificante y está mejorando de forma tan espectacular que nunca nos hemos arrepentido de la decisión. Cuando nos lo dieron con 14 meses, sólo movía la cabeza. Ahora con casi tres corre, no para de jugar, vamos nos para... Por su puesto para nosotros ya es nuestro hijo.
- ¿Con esta acogida han cubierto la necesidad de tener otro hijo?
- Ya teníamos dos. No era esa la motivación. Nosotros no queríamos un hijo más, queríamos un niño para ayudarle. Esa ha sido nuestra única motivación. Olvidarnos de lo material y dedicar nuestros esfuerzos a ayudar a un pequeño a tener una vida mejor.
- ¿Cuáles son los beneficios de un acogimiento familiar?
- Enriquece mucho. Disfrutas mucho de ellos y te enseñan mucho. Nosotros le damos mucho cariño, pero él más. Continuamente nos abraza y nos llama. Todo lo que le damos nos lo devuelve con creces.
- ¿Cómo lo aceptan sus hijos?
- Es un hermano más desde el principio. No ha habido celos, todo lo contrario.
Trámites
- ¿Qué trámites pasaron?
- Después de los cursos de formación, tuvimos que obtener un certificado de idoneidad después de varias entrevistas psicosociales, una visita al domicilio, etc.. El niño tardó en llegar un año más o menos desde que presentamos la solicitud. Hay gente que no sigue adelante con el proceso, porque no cumple los requisitos, y otros se quedan en el camino
- ¿Animarías a otros padres a seguir tu camino?
- Sí y el mensaje es claro: es necesario que estos chicos salgan fuera, que se les dé la oportunidad. Si pasan los años en una residencia, luego cuando salen, son carne de cañón. En los centros se les atiende bien, pero no tienen el tratamiento paternal, filial que reciben con nosotros.
- ¿Cómo recibieron la noticia en su entorno?
- Algunos nos decían que, con dos hijos, para qué nos metíamos en líos. Pero hoy en día toda la familia y los amigos están encantados. A los abuelos se les cae la baba.
- Tiene que ser doloroso tener que decirle adiós a un niño al que se ha cuidado y criado...
- Es algo para lo que hay que estar preparado. Es el primer mensaje que nos debe quedar claro en los cursos formativos. Aquí radica la diferencia con la adopción. En líneas generales se prepara a la gente a saber decir adiós. Nos recalcan que este camino tiene un principio y un fin y que dentro del mismo hay un amplio abanico de posibilidades. larioja.com







