LUIS PALAFOX 18 En Valladolid · El buen vecino
En la década de los 70, hubo un castigo ejemplar a un mal vecino en Londres. El citado individuo, con importante título académico, era de los de armas tomar: carácter huraño, soez... y que, por motivos que luego se supieron, se dedicaba a ensuciar las escaleras, portal y alrededores de la casa donde vivía, depositando y esparciendo la basura donde quería, incluso - hecho muy de moda en nuestro país - orinaba donde le venía en gana.
Denunciado por sus vecinos, la sentencia fue ejemplar: una buena multa y durante tres meses el mal vecino tuvo que limpiar la casa que tanto ensució y fue obligado a recoger la basura puerta por puerta de toda la vecindad. Sentencia sajona, juez inglés, una de las mejores justicias europeas.
El primer ministro Tony Blair ha emprendido una campaña contra los malos vecinos, gamberros y gente de mal vivir que amargan la vida a todos los demás, y ha empezado por borrar las pintadas que tanta gracia hacían a los subdesarrollados mentales de otras épocas.
En varias ciudades españolas estas normas hace tiempo que existen, aunque ¡ya se sabe! las normas y los decretos son para saltárselos a la torera. Hay calles y rincones donde después de la avalancha de los fines de semana el hedor a orines, colillas de tabaco, basura y otras lindezas gástricas es algo más que insoportable. La realidad está ahí, y para neutralizar esto, los castigos tienen que ser ejemplarizantes. Primero el bolsillo y luego un buen mono de estraza, escoba, cubo y lejía y a limpiar. Nada de prisión ni calabozos, eso pertenece a otras épocas. Dinero de contar como dicen en Tordesillas... y a limpiar la ciudad.
La ola de franceses inmigrantes, ¡ojo! casi en cuarta generación, ‘quema coches’ -como allí les llaman- y en un país en que hace muchas décadas fueron plenamente adoptados siguen sin integrarse. Y la causa es - ni más ni menos - por un enorme vacío en el sistema educacional. La escuela, la enseñanza y la educación fallan estrepitosamente por varios lados. Muchos de estos muchachos ni siquiera terminan su Graduado Escolar, convirtiéndose en unos auténticos vándalos. Y aquí empieza el choque de clases o de civilizaciones (como quiera usted llamarlo), con los otros que tal bailan, los que tienen todo y se pasan con el costo, con el alcohol, y entre todos, con su enorme violencia, dejan las ciudades como auténticos estercoleros. El panorama es cada día más sombrío y si los alcaldes, gobernantes, etc... no tienen ayudas la solución es dificilísima.
Y la última novedad para contrarrestar las medidas policiales de patrullar en los colegios para impedir la venta de drogas: SMS y ‘droga servicio a domicilio’. Ahí es donde los padres tienen que ser uña y carne con los profesores. «Más escuela, más deporte y más familia» ,como dijo el famoso alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que gracias a su magnífica gestión hoy puede usted pasear por el Bronx o Harlem sin ningún temor, incluso en esas zonas no se prohíbe fumar... ¡Qué cosas! eldiadevalladolid.com
En la década de los 70, hubo un castigo ejemplar a un mal vecino en Londres. El citado individuo, con importante título académico, era de los de armas tomar: carácter huraño, soez... y que, por motivos que luego se supieron, se dedicaba a ensuciar las escaleras, portal y alrededores de la casa donde vivía, depositando y esparciendo la basura donde quería, incluso - hecho muy de moda en nuestro país - orinaba donde le venía en gana.
Denunciado por sus vecinos, la sentencia fue ejemplar: una buena multa y durante tres meses el mal vecino tuvo que limpiar la casa que tanto ensució y fue obligado a recoger la basura puerta por puerta de toda la vecindad. Sentencia sajona, juez inglés, una de las mejores justicias europeas.
El primer ministro Tony Blair ha emprendido una campaña contra los malos vecinos, gamberros y gente de mal vivir que amargan la vida a todos los demás, y ha empezado por borrar las pintadas que tanta gracia hacían a los subdesarrollados mentales de otras épocas.
En varias ciudades españolas estas normas hace tiempo que existen, aunque ¡ya se sabe! las normas y los decretos son para saltárselos a la torera. Hay calles y rincones donde después de la avalancha de los fines de semana el hedor a orines, colillas de tabaco, basura y otras lindezas gástricas es algo más que insoportable. La realidad está ahí, y para neutralizar esto, los castigos tienen que ser ejemplarizantes. Primero el bolsillo y luego un buen mono de estraza, escoba, cubo y lejía y a limpiar. Nada de prisión ni calabozos, eso pertenece a otras épocas. Dinero de contar como dicen en Tordesillas... y a limpiar la ciudad.
La ola de franceses inmigrantes, ¡ojo! casi en cuarta generación, ‘quema coches’ -como allí les llaman- y en un país en que hace muchas décadas fueron plenamente adoptados siguen sin integrarse. Y la causa es - ni más ni menos - por un enorme vacío en el sistema educacional. La escuela, la enseñanza y la educación fallan estrepitosamente por varios lados. Muchos de estos muchachos ni siquiera terminan su Graduado Escolar, convirtiéndose en unos auténticos vándalos. Y aquí empieza el choque de clases o de civilizaciones (como quiera usted llamarlo), con los otros que tal bailan, los que tienen todo y se pasan con el costo, con el alcohol, y entre todos, con su enorme violencia, dejan las ciudades como auténticos estercoleros. El panorama es cada día más sombrío y si los alcaldes, gobernantes, etc... no tienen ayudas la solución es dificilísima.
Y la última novedad para contrarrestar las medidas policiales de patrullar en los colegios para impedir la venta de drogas: SMS y ‘droga servicio a domicilio’. Ahí es donde los padres tienen que ser uña y carne con los profesores. «Más escuela, más deporte y más familia» ,como dijo el famoso alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, que gracias a su magnífica gestión hoy puede usted pasear por el Bronx o Harlem sin ningún temor, incluso en esas zonas no se prohíbe fumar... ¡Qué cosas! eldiadevalladolid.com







