MESA REDONDA ·Tolerancia cero con el acoso escolar Seis expertos analizan en un debate las medidas que deben adoptarse en los centros escolares para prevenir que unos alumnos abusen de otros. Piden más formación del profesorado y más implicación de la familia
Ibiza 21 Ene Aceptar como normales actuaciones que no lo son. Padres y profesores ciegos a lo que está pasando en su casa o en sus aulas. Los casos de acoso escolar se descubren tarde, cuando ya están en un momento muy avanzado, y además todos se encuentran perdidos a la hora de frenar o solucionar el problema.
Son algunas de las reflexiones que hicieron la noche del jueves en el Club Diario Antoni Pomar, presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA); Pilar Marí, delegada territorial de la conselleria de Educación; José Manuel Bar, director insular de la Administración del Estado; Juan Vicente Pérez, inspector de educación; Iñaki Mongé, profesor de la UIB, y Antònia Torres, profesora del Centre de professors (CEP).
La mesa redonda sobre el acoso escolar fue la primera del ciclo `Reflexions entorn de l´educació´, organizado por la Associació Pitiüsa per a la Renovació Pedagògica (Aprep).
Todos coincidieron en una cosa: tanto padres como profesores carecen de la formación y las herramientas necesarias para detectar estas situaciones en sus inicios así como para tratarlas una vez descubiertas. Toni Pomar destacó que las víctimas tienen miedo de comentar el acoso con sus padres. El presidente de la FAPA también animó a la conselleria de Educación a no esperar los dos años que faltan para que esté acabado el estudio sobre el acoso que está elaborando para adoptar medidas que frenen el problema.
Mongé, por su parte, consideró que la solución pasa por una mayor comunicación con el agresor y achacó el incremento en el número y la gravedad de los casos a la sociedad. Pilar Marí, sin embargo, aseguró que lo primero en estos casos es garantizar el bienestar de la víctima y abogó por una mayor implicación de los afectados y las diferentes administraciones. En este mismo sentido opinó José Manuel Bar, que indicó que las situaciones de la sociedad entran en los centros escolares mientras que las de éstos salen a la sociedad.
Juan Vicente Pérez reconoció ante el centenar de asistentes (docentes en su mayoría) que a los profesores les cuesta detectar los casos de acoso escolar. La moderadora de la mesa redonda, Antonia Torres, aseguró que en el problema del acoso escolar la tolerancia debe ser cero y que hacen falta medidas para que los escolares confíen más en los profesores para frenar el silencio de las víctimas.
Cambio de centro escolar para víctima o agresor
Algunas de las madres que acudieron al coloquio preguntaron por la posibilidad de cambiar de centro a la víctima o al agresor como manera de solucionar el conflicto de manera inmediata.
El inspector Juan Vicente Pérez señaló que no se puede cambiar al agredido, ya que sería una «sanción» para él. La delegada de la conselleria de Educación, señaló que lo que se puede hacer es cambiar al agresor con la condición de devolverlo a su colegio o instituto cuando demuestre que ha mejorado su actitud.
De la misma manera, Marí garantizó que no se pondrá ningún impedimento al traslado de centro a cualquier estudiante de las Pitiüses que lo solicite porque se siente acosado por algunos de sus compañeros. «No se le dirá nunca que no», aseguró. diariodeibiza.es
Ibiza 21 Ene Aceptar como normales actuaciones que no lo son. Padres y profesores ciegos a lo que está pasando en su casa o en sus aulas. Los casos de acoso escolar se descubren tarde, cuando ya están en un momento muy avanzado, y además todos se encuentran perdidos a la hora de frenar o solucionar el problema.
Son algunas de las reflexiones que hicieron la noche del jueves en el Club Diario Antoni Pomar, presidente de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA); Pilar Marí, delegada territorial de la conselleria de Educación; José Manuel Bar, director insular de la Administración del Estado; Juan Vicente Pérez, inspector de educación; Iñaki Mongé, profesor de la UIB, y Antònia Torres, profesora del Centre de professors (CEP).
La mesa redonda sobre el acoso escolar fue la primera del ciclo `Reflexions entorn de l´educació´, organizado por la Associació Pitiüsa per a la Renovació Pedagògica (Aprep).
Todos coincidieron en una cosa: tanto padres como profesores carecen de la formación y las herramientas necesarias para detectar estas situaciones en sus inicios así como para tratarlas una vez descubiertas. Toni Pomar destacó que las víctimas tienen miedo de comentar el acoso con sus padres. El presidente de la FAPA también animó a la conselleria de Educación a no esperar los dos años que faltan para que esté acabado el estudio sobre el acoso que está elaborando para adoptar medidas que frenen el problema.
Mongé, por su parte, consideró que la solución pasa por una mayor comunicación con el agresor y achacó el incremento en el número y la gravedad de los casos a la sociedad. Pilar Marí, sin embargo, aseguró que lo primero en estos casos es garantizar el bienestar de la víctima y abogó por una mayor implicación de los afectados y las diferentes administraciones. En este mismo sentido opinó José Manuel Bar, que indicó que las situaciones de la sociedad entran en los centros escolares mientras que las de éstos salen a la sociedad.
Cambio de centro escolar para víctima o agresor
Algunas de las madres que acudieron al coloquio preguntaron por la posibilidad de cambiar de centro a la víctima o al agresor como manera de solucionar el conflicto de manera inmediata.
El inspector Juan Vicente Pérez señaló que no se puede cambiar al agredido, ya que sería una «sanción» para él. La delegada de la conselleria de Educación, señaló que lo que se puede hacer es cambiar al agresor con la condición de devolverlo a su colegio o instituto cuando demuestre que ha mejorado su actitud.
De la misma manera, Marí garantizó que no se pondrá ningún impedimento al traslado de centro a cualquier estudiante de las Pitiüses que lo solicite porque se siente acosado por algunos de sus compañeros. «No se le dirá nunca que no», aseguró. diariodeibiza.es






