27 Feb Sólo los padres de un menor se han decidido a presentar denuncia mientras el resto opta por cambiar al adolescente de instituto. También aumentan los casos de acoso en el trabajo
La Oficina de Ayuda a las Víctimas del Delito, que tiene su sede en Sant Jordi aunque atiende a usuarios de toda la isla, ha detectado en los últimos meses un incremento de casos de acoso escolar atendidos en sus dependencias. La mayor parte de estos casos son desviados por médicos de cabecera a los que han acudido los padres al ver que sus hijos no quieren ir a clase, no tienen ganas de salir, están más callados y encerrados en sí mismos o, al contrario, «más rabiosos», según explica Marián Tur, abogada de esta oficina, que cuenta también con una psicóloga para ayudar y asesorar a las víctimas de hechos delictivos.
Esta letrada ha comprobado cómo algunos de estos casos han dejado de ser las «rivalidades más o menos inocentes y competitividad entre niños y adolescentes de toda la vida» y se ha «traspasado la barrera» hacia actuaciones «más serias y violentas». La psicóloga y la abogada tratan de distinguir ambos extremos caso por caso. En ocasiones, el joven tiene rabietas al sentirse víctima de comentarios que «tal vez no tienen la menor importancia, pero no hay que restársela porque si no se desmoronaría al ver que aquí tampoco se le hace caso».
En los casos que la letrada y la psicóloga consideran graves se ofrece a los padres la posibilidad de tramitar una denuncia, aunque según explicó Tur, la mayor parte de ellos opta por cambiar al menor de centro escolar. En los 10 meses de funcionamiento de esta oficina, sólo se ha formulado una denuncia ante la Fiscalía de menores por este tipo de actuaciones. La solución de cambiar de instituto «puede aliviar, pero no es la solución definitiva» ya que el menor «ya está afectado y encerrado, por lo que cuesta bastante recuperarle», explica Tur.
La abogada relata cómo la mayor parte de los casos de acoso escolar que han atendido en su oficina (sólo en los dos primeros meses de 2006 ya han empezado a atender cuatro casos) comenzaron «como bromas que se van de las manos». «El acosador nunca actúa solo, siempre acompañado, y si una broma funciona, pues pasan a la siguiente fase, van probando, hasta que se llega a situaciones insostenibles».
Otro tipo de atenciones que ha aumentado en los últimos meses es el del acoso en el trabajo. La letrada y la psicóloga deben distinguir si se trata de «un mal rollo» o si realmente se está acosando a la víctima. Los casos graves también acaban en los juzgados, por lo que se asesora al usuario sobre la posibilidad de contratar un abogado laboralista. Durante los diez meses de funcionamiento de la oficina, ya cuentan con varias resoluciones en fase de conciliación, varios casos pendientes de juicio y otros resueltos con multas.diariodeibiza.es
La consellera Rosa Puig durante la inauguración de la oficina
La Oficina de Ayuda a las Víctimas del Delito, que tiene su sede en Sant Jordi aunque atiende a usuarios de toda la isla, ha detectado en los últimos meses un incremento de casos de acoso escolar atendidos en sus dependencias. La mayor parte de estos casos son desviados por médicos de cabecera a los que han acudido los padres al ver que sus hijos no quieren ir a clase, no tienen ganas de salir, están más callados y encerrados en sí mismos o, al contrario, «más rabiosos», según explica Marián Tur, abogada de esta oficina, que cuenta también con una psicóloga para ayudar y asesorar a las víctimas de hechos delictivos.
Esta letrada ha comprobado cómo algunos de estos casos han dejado de ser las «rivalidades más o menos inocentes y competitividad entre niños y adolescentes de toda la vida» y se ha «traspasado la barrera» hacia actuaciones «más serias y violentas». La psicóloga y la abogada tratan de distinguir ambos extremos caso por caso. En ocasiones, el joven tiene rabietas al sentirse víctima de comentarios que «tal vez no tienen la menor importancia, pero no hay que restársela porque si no se desmoronaría al ver que aquí tampoco se le hace caso».
En los casos que la letrada y la psicóloga consideran graves se ofrece a los padres la posibilidad de tramitar una denuncia, aunque según explicó Tur, la mayor parte de ellos opta por cambiar al menor de centro escolar. En los 10 meses de funcionamiento de esta oficina, sólo se ha formulado una denuncia ante la Fiscalía de menores por este tipo de actuaciones. La solución de cambiar de instituto «puede aliviar, pero no es la solución definitiva» ya que el menor «ya está afectado y encerrado, por lo que cuesta bastante recuperarle», explica Tur.
La abogada relata cómo la mayor parte de los casos de acoso escolar que han atendido en su oficina (sólo en los dos primeros meses de 2006 ya han empezado a atender cuatro casos) comenzaron «como bromas que se van de las manos». «El acosador nunca actúa solo, siempre acompañado, y si una broma funciona, pues pasan a la siguiente fase, van probando, hasta que se llega a situaciones insostenibles».
Otro tipo de atenciones que ha aumentado en los últimos meses es el del acoso en el trabajo. La letrada y la psicóloga deben distinguir si se trata de «un mal rollo» o si realmente se está acosando a la víctima. Los casos graves también acaban en los juzgados, por lo que se asesora al usuario sobre la posibilidad de contratar un abogado laboralista. Durante los diez meses de funcionamiento de la oficina, ya cuentan con varias resoluciones en fase de conciliación, varios casos pendientes de juicio y otros resueltos con multas.diariodeibiza.es






