BUCARAMANGA 28 Feb Violencia en las aulas· En la mañana del pasado viernes, en uno de los pasillos del Instituto Nacional de Enseñanza Media Diversificada, INEM, un alumno apuñaló a otro compañero ante la mirada estupefacta de profesores y demás estudiantes.
Con un cuchillo, que aún nadie explica cómo entró al claustro, un joven de noveno grado de secundaria, hirió el abdomen y la pierna de otro alumno de la institución.
El motivo: Una vieja rencilla que mantenían los estudiantes y que ese día estalló después de un fuerte cruce de palabras.
Por fortuna la víctima se recupera de manera satisfactoria. Quien no corrió con la misma suerte fue otro joven del colegio 'José Acevedo y Gómez' quien, en septiembre del año pasado, fue asesinado en la propia rectoría del claustro educativo.
Las cifras dan miedo
Los anteriores sólo son dos de los casos de violencia que, de manera inusitada, se han presentado durante los últimos meses en los colegios de la capital santandereana.
Las cifras son claras: De las 625 agresiones que se produjeron entre los estudiantes el año pasado en Colombia, 68 se desarrollaron en los colegios de nuestra ciudad; es decir, el 10% de los casos.
Algo más: en los escasos 28 días que van del presente año lectivo, en seis planteles de la ciudad se han producido 16 riñas, las cuales han dejado a los estudiantes protagonistas con heridas de relativa consideración.
Además, tras varios operativos realizados hace poco, la Policía de Bucaramanga encontró en 12 colegios de la ciudad, un total de 19 armas blancas y cuatro armas que disparan balines.
Y durante todo el 2005 se decomisaron 395 armas en diferentes requisas realizadas en los colegios del Bucaramanga, según consta en la información que tiene el Primer Distrito de la Policía de Santander. De manera adicional, se encontraron en poder de los estudiantes 354 papeletas de marihuana.
Otro dato preocupante: El año pasado 293 escolares fueron detenidos por participar en riñas o infringir la ley penal. De estos, 15 fueron detenidos dentro de los establecimientos educativos y 278 fuera de ellos.
¿Qué está pasando?
Las frías estadísticas, por sí solas, encendieron las alarmas entre los docentes y las propias autoridades policivas por la grave situación de inseguridad que se respira en las aulas.
“Si los profesores, los padres de familia y las mismas autoridades no ayudan con los programas de los colegios para erradicar la violencia, ninguna estrategia podrá funcionar”, indicó Marcos Arismendi, catedrático y sicólogo, experto en pedagogía.
Agregó que desde el Gobierno Nacional, por medio del Ministerio de Educación, está incluida la enseñanza de valores que se alimenta durante toda la formación del estudiante: “… Sin embargo, todo se está quedando en letra muerta”.
A su juicio, son muchos los factores que conllevan a los actos de violencia que hoy se registran en las aulas. Resalta el evidente fomento de la indisciplina, la falta de supervisión familiar de los adolescentes y, sobre todo, la pérdida de las normas de respeto y tolerancia.
“…. Nuestros jóvenes, a diferencia con los de otra generación, hoy quieren llamar la atención. Y si para ello deben acudir a la violencia, lo hacen a toda costa”.
“... Ellos tienen que demostrar su liderazgo en sus propias pandillas de clase y, por eso, no vacilan en demostrar su poderío con las armas”.
Hay que sumarle al desalentador panorama de la violencia en las aulas, el poco aprecio que sienten los alumnos hacia el estudio: “… Para los alumnos, instruirse es algo aburrido y encuentran en la violencia un escape”.
“... También se debe admitir que la misma presencia de la violencia en los medios (televisión, cine, videojuegos e incluso ciertos tipos de música) contribuyen a aumentar el nivel de agresión de los estudiantes”, añadió.
Otra teoría de la violencia en las aulas, según el experto, se basa en “… una excesiva permisividad de los padres o de un estilo de vida individualista y competitivo cuyo principal valor es el ‘yo’, dejando al prójimo a un segundo lado”.
¿Qué se debe hacer?
Las medidas que el especialista aconseja para templar el clima en las aulas, “… comienzan por impeler a padres y educadores a hacer respetar las normas desde la primera infancia”.
“… Lo anterior implica huir de una permisividad excesiva, evitar comportamientos tales como desautorizar a un profesor delante del alumno o la cero tolerancia frente a actitudes como la burla, el desprecio o los comentarios despectivos sobre cualquier persona”.
“… Y, por supuesto, se debe hacer hincapié en la inculcación de valores como la solidaridad, la tolerancia o el respeto al prójimo, tan poco frecuente en nuestros días”.
Finalmente, dijo el experto, los centros docentes, como entes responsables de prevenir y combatir comportamientos violentos, deben adoptar medidas encaminadas a su prevención, tales como el establecimiento de una política encaminada a la formación del profesorado sobre cómo abordar este tipo de fenómenos.
El caso del INEM Instituto Nacional de Enseñanza Media Diversificada
Ni para la rectora, ni para los profesores ni para los propios alumnos hay una explicación lógica sobre lo ocurrido el pasado viernes en el INEM, cuando un alumno apuñaló a uno de sus compañeros.
“… Aquí los alumnos se pelean por bobadas. A uno, a decir verdad, la disciplina se le sale de las manos, más cuando se tiene que atender una población académica compuesta por 9 mil alumnos”, dijo una de los docentes del plantel, quien pidió la reserva de su nombre.
La que sí habló con nombre propio fue la rectora, Argemira Corzo de Camacho, quien dijo que “… la rencilla entre los alumnos fue atendida con el cuidado que ella se merecía”.
Dijo estar preocupada por la imagen que pueda quedar del colegio ante este hecho: “… si bien es cierto que lo que ocurrió el viernes en la mañana fue grave, doy fe de que aquí se está trabajando en la promoción de valores y en el respeto hacia los demás”.
“… Me angustia que califiquen al colegio de violento, cuando hemos trabajado de manera ardua para disminuir las agresiones entre alumnos”, puntualizó.
En el Área
Si bien es cierto que las cifras de decomisos de armas son altas en Bucaramanga, hay que advertir que en los demás municipios del Área Metropolitana también se han encontrado en los estudiantes objetos como: cuchillos, navajas y otros elementos.
Los decomisos preocupan a las autoridades de Girón y Piedecuesta, donde este año se les hallaron a los alumnos 15 y 36 armas blancas respectivamente. En Floridablanca, por su parte, se incautaron 33 navajas y cuchillos.
Lo anterior sin contar que en los planteles del Área Metropolitana se registran todos los días riñas que, por fortuna, no han terminado en hechos graves.
¿Qué está haciendo el Gobierno?
“Nos preocupa la violencia que se está presentando en algunos colegios, sobre todo, cuando se denuncia que varios alumnos van armados a estudiar. Ningún estudiante puede tener en su poder arma alguna, pues representa un peligro para él y para sus compañeros”, dijo Sandra Lucía León León, secretaria de Educación Local.
Según ella, “… el Municipio adelanta controles de vigilancia y de supervisión en los planteles. También reforzamos estos controles con los programas de asistencia, que adelantan instituciones como la Policía Estudiantil. Además trabajamos con los propios jóvenes, en el refuerzo de los valores con la promoción de talleres y demás actividades lúdicas y pedagógicas”.
Les hizo un llamado a los padres de familia para que también vigilen a sus hijos: “… la educación es una responsabilidad conjunta entre profesores y jefes de hogar”. www.vanguardia.com

Con un cuchillo, que aún nadie explica cómo entró al claustro, un joven de noveno grado de secundaria, hirió el abdomen y la pierna de otro alumno de la institución.
El motivo: Una vieja rencilla que mantenían los estudiantes y que ese día estalló después de un fuerte cruce de palabras.
Por fortuna la víctima se recupera de manera satisfactoria. Quien no corrió con la misma suerte fue otro joven del colegio 'José Acevedo y Gómez' quien, en septiembre del año pasado, fue asesinado en la propia rectoría del claustro educativo.
Las cifras dan miedo
Los anteriores sólo son dos de los casos de violencia que, de manera inusitada, se han presentado durante los últimos meses en los colegios de la capital santandereana.
Las cifras son claras: De las 625 agresiones que se produjeron entre los estudiantes el año pasado en Colombia, 68 se desarrollaron en los colegios de nuestra ciudad; es decir, el 10% de los casos.
Algo más: en los escasos 28 días que van del presente año lectivo, en seis planteles de la ciudad se han producido 16 riñas, las cuales han dejado a los estudiantes protagonistas con heridas de relativa consideración.
Además, tras varios operativos realizados hace poco, la Policía de Bucaramanga encontró en 12 colegios de la ciudad, un total de 19 armas blancas y cuatro armas que disparan balines.
Y durante todo el 2005 se decomisaron 395 armas en diferentes requisas realizadas en los colegios del Bucaramanga, según consta en la información que tiene el Primer Distrito de la Policía de Santander. De manera adicional, se encontraron en poder de los estudiantes 354 papeletas de marihuana.
Otro dato preocupante: El año pasado 293 escolares fueron detenidos por participar en riñas o infringir la ley penal. De estos, 15 fueron detenidos dentro de los establecimientos educativos y 278 fuera de ellos.
¿Qué está pasando?
Las frías estadísticas, por sí solas, encendieron las alarmas entre los docentes y las propias autoridades policivas por la grave situación de inseguridad que se respira en las aulas.
“Si los profesores, los padres de familia y las mismas autoridades no ayudan con los programas de los colegios para erradicar la violencia, ninguna estrategia podrá funcionar”, indicó Marcos Arismendi, catedrático y sicólogo, experto en pedagogía.
Agregó que desde el Gobierno Nacional, por medio del Ministerio de Educación, está incluida la enseñanza de valores que se alimenta durante toda la formación del estudiante: “… Sin embargo, todo se está quedando en letra muerta”.
A su juicio, son muchos los factores que conllevan a los actos de violencia que hoy se registran en las aulas. Resalta el evidente fomento de la indisciplina, la falta de supervisión familiar de los adolescentes y, sobre todo, la pérdida de las normas de respeto y tolerancia.
“…. Nuestros jóvenes, a diferencia con los de otra generación, hoy quieren llamar la atención. Y si para ello deben acudir a la violencia, lo hacen a toda costa”.
“... Ellos tienen que demostrar su liderazgo en sus propias pandillas de clase y, por eso, no vacilan en demostrar su poderío con las armas”.
Hay que sumarle al desalentador panorama de la violencia en las aulas, el poco aprecio que sienten los alumnos hacia el estudio: “… Para los alumnos, instruirse es algo aburrido y encuentran en la violencia un escape”.
“... También se debe admitir que la misma presencia de la violencia en los medios (televisión, cine, videojuegos e incluso ciertos tipos de música) contribuyen a aumentar el nivel de agresión de los estudiantes”, añadió.
Otra teoría de la violencia en las aulas, según el experto, se basa en “… una excesiva permisividad de los padres o de un estilo de vida individualista y competitivo cuyo principal valor es el ‘yo’, dejando al prójimo a un segundo lado”.
¿Qué se debe hacer?
Las medidas que el especialista aconseja para templar el clima en las aulas, “… comienzan por impeler a padres y educadores a hacer respetar las normas desde la primera infancia”.
“… Lo anterior implica huir de una permisividad excesiva, evitar comportamientos tales como desautorizar a un profesor delante del alumno o la cero tolerancia frente a actitudes como la burla, el desprecio o los comentarios despectivos sobre cualquier persona”.
“… Y, por supuesto, se debe hacer hincapié en la inculcación de valores como la solidaridad, la tolerancia o el respeto al prójimo, tan poco frecuente en nuestros días”.
Finalmente, dijo el experto, los centros docentes, como entes responsables de prevenir y combatir comportamientos violentos, deben adoptar medidas encaminadas a su prevención, tales como el establecimiento de una política encaminada a la formación del profesorado sobre cómo abordar este tipo de fenómenos.
El caso del INEM Instituto Nacional de Enseñanza Media Diversificada
Ni para la rectora, ni para los profesores ni para los propios alumnos hay una explicación lógica sobre lo ocurrido el pasado viernes en el INEM, cuando un alumno apuñaló a uno de sus compañeros.
“… Aquí los alumnos se pelean por bobadas. A uno, a decir verdad, la disciplina se le sale de las manos, más cuando se tiene que atender una población académica compuesta por 9 mil alumnos”, dijo una de los docentes del plantel, quien pidió la reserva de su nombre.
La que sí habló con nombre propio fue la rectora, Argemira Corzo de Camacho, quien dijo que “… la rencilla entre los alumnos fue atendida con el cuidado que ella se merecía”.
Dijo estar preocupada por la imagen que pueda quedar del colegio ante este hecho: “… si bien es cierto que lo que ocurrió el viernes en la mañana fue grave, doy fe de que aquí se está trabajando en la promoción de valores y en el respeto hacia los demás”.
“… Me angustia que califiquen al colegio de violento, cuando hemos trabajado de manera ardua para disminuir las agresiones entre alumnos”, puntualizó.
En el Área
Si bien es cierto que las cifras de decomisos de armas son altas en Bucaramanga, hay que advertir que en los demás municipios del Área Metropolitana también se han encontrado en los estudiantes objetos como: cuchillos, navajas y otros elementos.
Los decomisos preocupan a las autoridades de Girón y Piedecuesta, donde este año se les hallaron a los alumnos 15 y 36 armas blancas respectivamente. En Floridablanca, por su parte, se incautaron 33 navajas y cuchillos.
Lo anterior sin contar que en los planteles del Área Metropolitana se registran todos los días riñas que, por fortuna, no han terminado en hechos graves.
¿Qué está haciendo el Gobierno?
“Nos preocupa la violencia que se está presentando en algunos colegios, sobre todo, cuando se denuncia que varios alumnos van armados a estudiar. Ningún estudiante puede tener en su poder arma alguna, pues representa un peligro para él y para sus compañeros”, dijo Sandra Lucía León León, secretaria de Educación Local.
Según ella, “… el Municipio adelanta controles de vigilancia y de supervisión en los planteles. También reforzamos estos controles con los programas de asistencia, que adelantan instituciones como la Policía Estudiantil. Además trabajamos con los propios jóvenes, en el refuerzo de los valores con la promoción de talleres y demás actividades lúdicas y pedagógicas”.
Les hizo un llamado a los padres de familia para que también vigilen a sus hijos: “… la educación es una responsabilidad conjunta entre profesores y jefes de hogar”. www.vanguardia.com







