Pamplona 28 Feb. El caso del recién nacido de Irurtzun es «brutal» precisamente por cómo lo abandonaron: junto a un contenedor de basura [* ULTIMA HORA Dan con la madre: una menor de 16 años ecuatoriana] , a la intemperie, a dos grados de temperatura, sobre una hierba helada. «Es un menor abandonado en Navarra por unos padres que previsiblemente residen aquí y de los que desconocemos la terrible situación que viven para que hayan tomado la decisión de abandonarlo, y en esas condiciones», dice la directora general de Familia de Bienestar Social, Loren Albéniz.
Las circunstancias de su hallazgo son las que hacen que casos como éste se conozcan en los medios de comunicación y no los de otros menores en situación de desamparo. Pero los hay: el año pasado fueron 33, un 17,8% más que en 2004.
«Se dan por otras situaciones: por abandono voluntario de la madre, que deja al niño en un centro, en una casa...; al detectarse que los padres no están ejerciendo bien sus responsabilidades sobre el menor por tener problemas de alcoholismo, drogadicción, malos tratos, abusos...», indica Albéniz, que añade que son casos que conocen a través de los colegios, los servicios sociales de base o las policías. E igual que en el caso de Irurtzun, «en cuanto se detecta una situación sobre la que hay que resolver un desamparo, los trámites administrativos son inmediatos».
De todo se encarga el Servicio de Protección del Menor, un equipo con una responsable, 17 técnicos entre psicólogos, trabajadores sociales y educadores y 3 administrativas. Trabajan los casos de acogimiento familiar y residencial, de adopciones nacionales e internacionales y de menores de conflicto y reforma.
Así, durante 2005 localizaron a 189 familias para acoger a 228 niños en diversas situaciones además del desamparo: 40 que tenían de 0 a 5 años; 91 de entre 6 y 10; 64 de entre 11 y 15, y 33 mayores de 15 años. «Estos acogimientos son temporales, pero algunos terminan en una adopción: cuando es imposible reintegrar al menor en su familia o cuando hay un abandono absoluto, cuando no tiene a nadie».
La Sección también se encargó de trasladar a 131 niños a centros residenciales: 13 menores de 0 a 5 años, 33 de 6 y 10, 54 de entre 11 y 15 y 58 menores mayores de 15 años. Los más pequeños (hasta 5 años) son quienes van al centro de Argaray, el mismo al que irá el bebé de Irurtzun. El resto, a pisos gestionados por Nuevo Futuro, Mensajeros de la Paz, la Asociación Navarra Sin Fronteras y la Fundación Ilundáin, aunque a esta última llegan los menores de conflicto y reforma.
Para Loren Albéniz, «los problemas de menores no van a menos sino a más, y en proporción directamente proporcional a la existencia de problemas en las familias». diariodenavarra.es
Las circunstancias de su hallazgo son las que hacen que casos como éste se conozcan en los medios de comunicación y no los de otros menores en situación de desamparo. Pero los hay: el año pasado fueron 33, un 17,8% más que en 2004.
«Se dan por otras situaciones: por abandono voluntario de la madre, que deja al niño en un centro, en una casa...; al detectarse que los padres no están ejerciendo bien sus responsabilidades sobre el menor por tener problemas de alcoholismo, drogadicción, malos tratos, abusos...», indica Albéniz, que añade que son casos que conocen a través de los colegios, los servicios sociales de base o las policías. E igual que en el caso de Irurtzun, «en cuanto se detecta una situación sobre la que hay que resolver un desamparo, los trámites administrativos son inmediatos».
De todo se encarga el Servicio de Protección del Menor, un equipo con una responsable, 17 técnicos entre psicólogos, trabajadores sociales y educadores y 3 administrativas. Trabajan los casos de acogimiento familiar y residencial, de adopciones nacionales e internacionales y de menores de conflicto y reforma.
Así, durante 2005 localizaron a 189 familias para acoger a 228 niños en diversas situaciones además del desamparo: 40 que tenían de 0 a 5 años; 91 de entre 6 y 10; 64 de entre 11 y 15, y 33 mayores de 15 años. «Estos acogimientos son temporales, pero algunos terminan en una adopción: cuando es imposible reintegrar al menor en su familia o cuando hay un abandono absoluto, cuando no tiene a nadie».
La Sección también se encargó de trasladar a 131 niños a centros residenciales: 13 menores de 0 a 5 años, 33 de 6 y 10, 54 de entre 11 y 15 y 58 menores mayores de 15 años. Los más pequeños (hasta 5 años) son quienes van al centro de Argaray, el mismo al que irá el bebé de Irurtzun. El resto, a pisos gestionados por Nuevo Futuro, Mensajeros de la Paz, la Asociación Navarra Sin Fronteras y la Fundación Ilundáin, aunque a esta última llegan los menores de conflicto y reforma.
Para Loren Albéniz, «los problemas de menores no van a menos sino a más, y en proporción directamente proporcional a la existencia de problemas en las familias». diariodenavarra.es






