Málaga. La maquinaria funcionó y en cuestión de horas hallaron solución a la inquietud de unos padres abatidos por el comportamiento de su hijo. Hacía un día que un joven malagueño de 14 años no aparecía por casa y sus padres estaban preocupados. Su padre se llevó un disgusto cuando se lo encontró en el portal, armado con un pico de un metro y medio. Discutió con él durante unos minutos, al parecer porque el menor amenazó con matar a su madre. Decidieron alertar a la Policía Local y fue detenido en la barriada de La Paz tras una larga persecución.
Los hechos ocurrieron el pasado jueves a mediodía y el joven fue puesto a disposición judicial esa misma tarde. La juez ordenó a través de un auto que se le internara en un centro de menores de Cádiz y que fuera tratado en un centro de salud mental en régimen semiabierto.
Cuando los padres llamaron a la Policía Local, los agentes se desplazaron a su domicilio, ubicado en la calle Antonio Chacón, en el barrio del Torcal. Al advertir la presencia policial, el joven se marchó corriendo por la calle Gaucín. Los familiares contaron a los agentes cuáles eran los lugares por los que solía estar y apuntaron que el chico podría haberse dirigido al colegio en el que se encontraba matriculado, situado en la zona de La Paz.
Los policías peinaron las calles aledañas y uno de ellos lo sorprendió escondido detrás de un coche, señalan fuentes cercanas al caso. En este momento, el menor propinó un empujón a uno de ellos y consiguió tirarlo de la moto en la que circulaba. Además de tirarle al suelo, el golpe le produjo lesiones en una pierna y un brazo.
El chaval volvió a huir en dirección al centro escolar y consiguió acceder a sus dependencias saltando una pared de unos cuatro metros. Los agentes accedieron también al recinto. Tras registrar la zona le descubrieron escondido en una jardinera. Según fuentes policiales, el joven se comportó de forma "violenta y agresiva" y llegó a dar indicios de que no se encontraba en condiciones mentales normales. De hecho trató de "autolesionarse" golpeándose reiteradas veces en la cabeza mientras era desplazado en el coche patrulla.
Al parecer, el chico no llevaba consigo el pico que supuestamente había utilizado para amenazar a sus familiares. Lo había tirado en un parque cercano, de donde lo rescataron los agentes. Fuentes cercanas a la familia declararon que el menor ya se había escapado de su casa anteriormente, y que en la última ocasión permaneció sin dar señales de vida dos días. El pasado 11 de marzo la madre interpuso una denuncia por malos tratos en su contra.
La misma tarde del jueves una juez decidió su internamiento cautelar en régimen semiabierto en un centro de salud mental y la permanencia en un centro de menores de Cádiz. Se le atribuye un delito de atentado y lesiones. El escrito judicial considera que la privación de libertad de un menor sólo se contempla para hechos "muy graves". Recoge que ha sido necesario evaluar las circunstancias personales del menor y la existencia de indicios racionales de la comisión del hecho por el menor. diariomalagahoy.com
Los hechos ocurrieron el pasado jueves a mediodía y el joven fue puesto a disposición judicial esa misma tarde. La juez ordenó a través de un auto que se le internara en un centro de menores de Cádiz y que fuera tratado en un centro de salud mental en régimen semiabierto.
Cuando los padres llamaron a la Policía Local, los agentes se desplazaron a su domicilio, ubicado en la calle Antonio Chacón, en el barrio del Torcal. Al advertir la presencia policial, el joven se marchó corriendo por la calle Gaucín. Los familiares contaron a los agentes cuáles eran los lugares por los que solía estar y apuntaron que el chico podría haberse dirigido al colegio en el que se encontraba matriculado, situado en la zona de La Paz.
Los policías peinaron las calles aledañas y uno de ellos lo sorprendió escondido detrás de un coche, señalan fuentes cercanas al caso. En este momento, el menor propinó un empujón a uno de ellos y consiguió tirarlo de la moto en la que circulaba. Además de tirarle al suelo, el golpe le produjo lesiones en una pierna y un brazo.
El chaval volvió a huir en dirección al centro escolar y consiguió acceder a sus dependencias saltando una pared de unos cuatro metros. Los agentes accedieron también al recinto. Tras registrar la zona le descubrieron escondido en una jardinera. Según fuentes policiales, el joven se comportó de forma "violenta y agresiva" y llegó a dar indicios de que no se encontraba en condiciones mentales normales. De hecho trató de "autolesionarse" golpeándose reiteradas veces en la cabeza mientras era desplazado en el coche patrulla.
Al parecer, el chico no llevaba consigo el pico que supuestamente había utilizado para amenazar a sus familiares. Lo había tirado en un parque cercano, de donde lo rescataron los agentes. Fuentes cercanas a la familia declararon que el menor ya se había escapado de su casa anteriormente, y que en la última ocasión permaneció sin dar señales de vida dos días. El pasado 11 de marzo la madre interpuso una denuncia por malos tratos en su contra.
La misma tarde del jueves una juez decidió su internamiento cautelar en régimen semiabierto en un centro de salud mental y la permanencia en un centro de menores de Cádiz. Se le atribuye un delito de atentado y lesiones. El escrito judicial considera que la privación de libertad de un menor sólo se contempla para hechos "muy graves". Recoge que ha sido necesario evaluar las circunstancias personales del menor y la existencia de indicios racionales de la comisión del hecho por el menor. diariomalagahoy.com







