REPORTAJE · Escolares colgados al móvil
La mayoría de los adolescentes se lleva a clase sus teléfonos portátiles, que en ocasiones, provocan situaciones conflictivas, como se demostró la semana pasada en Nueva Carteya. Profesores y alumnos dan su punto de vista sobre una polémica con mucha cobertura
CÓRDOBA 24 Abril. Nadie duda de que hoy día los teléfonos móviles, más allá de una herramienta de comunicación, se han convertido en un «centro de ocio» pequeño y portátil. Entre sus más fervientes seguidores destacan los jóvenes y, especialmente, la población escolar. Tanto es así, que se podría decir que el móvil es ya el apéndice de muchos estudiantes. Las posibilidades de uso son múltiples: descargar música, videojuegos, hacer fotos, grabar vídeo y, sobre todo, enviar mensajes sms («short message system»).
Sin embargo, los teléfonos móviles no han tardado en revelar su lado oscuro en manos de los jóvenes que utilizan esta tecnología para tomar fotos «in fraganti» o grabar vídeos comprometedores. El empleo de los teléfonos móviles en situaciones de violencia protagonizadas por adolescentes como las detectadas en Barcelona y en Linares, así como episodios en algunos centros educativos, ha generado un debate sobre el uso correcto de esta herramienta de comunicación.
Hasta el momento, en Córdoba no se había detectado ningún suceso grave pero el episodio de agresión de un alumno a un profesor en Nueva Carteya, después de que el docente le amonestara por hacer fotos con su teléfono móvil, ha puesto sobre la mesa el debate.
Fiebre en Secundaria
ABC Córdoba ha consultado a varios centros educativos para conocer su opinión sobre esta cuestión. A raíz del incidente de Nueva Carteya, los directores de estos colegios e institutos han preferido permanecer en el anonimato para evitar avivar la polémica. Según las fuentes consultadas, la presencia de teléfonos móviles apenas es perceptible en los colegios de Infantil y Primaria ya que, por un lado, hay muchos niños que no disponen de móvil y, por otro, los padres ejercen un control para que no lo lleven al colegio.
La cosa cambia en los centros de Secundaria. El profesor de un instituto de la capital explica que en su tutoría el 90 por ciento de los alumnos tienen móvil y que la gran mayoría lo llevan al centro. Por norma general, los alumnos no suelen tener encendido el móvil durante las clases y sólo algunos pretenden utilizar el teléfono como reloj durante los exámenes, lo cual no se permite porque se pueden utilizar los mensajes cortos para copiar si el profesor se despista en algún momento.
La hora estrella del móvil es entre clase y clase y durante el recreo. Los docentes de los centros consultados señalan que mucha gente se sorprendería de los terminales que tienen los alumnos, «son de última generación y con ellos pueden hacer lo que quiera», señala una directora. «Si les llamamos la atención porque están haciendo fotos nos dicen que están jugando, que es una broma», agrega otro docente.
Prohibir o no prohibir
A pesar de que en algunas provincias andaluzas, como Cádiz, algunos centros han tomado medidas y han prohibido que los alumnos lleven móvil a clase, por el momento los centros consultados en la provincia no tienen intención de recurrir a esta medida. A pesar de ello hay profesores que tratan de convencer a los estudiantes de que no es necesario tener el móvil en el centro.
«Al preguntar a un alumno por qué llevan el móvil al instituto, suelen responder alegando que lo tienen para que sus padres puedan localizarlos. Estamos consiguiendo que algunos dejen de traerlo explicándoles que en el centro hay teléfono y que sus padres los pueden localizar sin problemas. Algunos ceden, pero pocos», explica un docente. El mismo profesor apunta: «Estamos ante una nueva realidad y sabemos que los móviles pueden utilizarse de forma errónea. No se trata de negar las nuevas tecnologías sino de que éstas tengan un sentido formativo y educativo, y el móvil no lo tiene», concluye.
Mientras que los centros públicos optan por no prohibir, hay instituciones educativas concertadas que no dejan que los alumnos lleven móvil o MP3 a clase. Tal es el caso del colegio Santa María de Guadalupe. El jefe de su departamento de Orientación, Juan Antonio Naranjo, explica que estos aparatos sólo consiguen distraer a los alumnos y que no tienen ninguna función educativa por lo que su presencia en el centro no es necesaria.
Responsabilidad de los padres
Los profesores coinciden en señalar que los padres son los responsables del uso que sus hijos hacen del móvil, ya que son los que tienen la autoridad para permitir o no que los alumnos lleven el teléfono al instituto. Desde FAPA Ágora, su presidente, Francisco Mora, admite que los padres tienen esta responsabilidad. «El móvil tiene mucha utilidad pero hay que hacer un uso responsable de él. Creo que un niño no necesita llevar el teléfono al centro, ya que éste cuenta con medios para que los padres puedan localizar a su hijo y viceversa», apunta Mora, que además confirma que hay varios centros de la provincia que ya están tomando medidas a este respecto.
En cuanto a los alumnos, ellos zanjan la polémica afirmando que están en su derecho de llevar el móvil al centro. abc.es
La mayoría de los adolescentes se lleva a clase sus teléfonos portátiles, que en ocasiones, provocan situaciones conflictivas, como se demostró la semana pasada en Nueva Carteya. Profesores y alumnos dan su punto de vista sobre una polémica con mucha cobertura
CÓRDOBA 24 Abril. Nadie duda de que hoy día los teléfonos móviles, más allá de una herramienta de comunicación, se han convertido en un «centro de ocio» pequeño y portátil. Entre sus más fervientes seguidores destacan los jóvenes y, especialmente, la población escolar. Tanto es así, que se podría decir que el móvil es ya el apéndice de muchos estudiantes. Las posibilidades de uso son múltiples: descargar música, videojuegos, hacer fotos, grabar vídeo y, sobre todo, enviar mensajes sms («short message system»).
Sin embargo, los teléfonos móviles no han tardado en revelar su lado oscuro en manos de los jóvenes que utilizan esta tecnología para tomar fotos «in fraganti» o grabar vídeos comprometedores. El empleo de los teléfonos móviles en situaciones de violencia protagonizadas por adolescentes como las detectadas en Barcelona y en Linares, así como episodios en algunos centros educativos, ha generado un debate sobre el uso correcto de esta herramienta de comunicación.
Hasta el momento, en Córdoba no se había detectado ningún suceso grave pero el episodio de agresión de un alumno a un profesor en Nueva Carteya, después de que el docente le amonestara por hacer fotos con su teléfono móvil, ha puesto sobre la mesa el debate.
Fiebre en Secundaria
ABC Córdoba ha consultado a varios centros educativos para conocer su opinión sobre esta cuestión. A raíz del incidente de Nueva Carteya, los directores de estos colegios e institutos han preferido permanecer en el anonimato para evitar avivar la polémica. Según las fuentes consultadas, la presencia de teléfonos móviles apenas es perceptible en los colegios de Infantil y Primaria ya que, por un lado, hay muchos niños que no disponen de móvil y, por otro, los padres ejercen un control para que no lo lleven al colegio.
La cosa cambia en los centros de Secundaria. El profesor de un instituto de la capital explica que en su tutoría el 90 por ciento de los alumnos tienen móvil y que la gran mayoría lo llevan al centro. Por norma general, los alumnos no suelen tener encendido el móvil durante las clases y sólo algunos pretenden utilizar el teléfono como reloj durante los exámenes, lo cual no se permite porque se pueden utilizar los mensajes cortos para copiar si el profesor se despista en algún momento.
La hora estrella del móvil es entre clase y clase y durante el recreo. Los docentes de los centros consultados señalan que mucha gente se sorprendería de los terminales que tienen los alumnos, «son de última generación y con ellos pueden hacer lo que quiera», señala una directora. «Si les llamamos la atención porque están haciendo fotos nos dicen que están jugando, que es una broma», agrega otro docente.
Prohibir o no prohibir
A pesar de que en algunas provincias andaluzas, como Cádiz, algunos centros han tomado medidas y han prohibido que los alumnos lleven móvil a clase, por el momento los centros consultados en la provincia no tienen intención de recurrir a esta medida. A pesar de ello hay profesores que tratan de convencer a los estudiantes de que no es necesario tener el móvil en el centro.
«Al preguntar a un alumno por qué llevan el móvil al instituto, suelen responder alegando que lo tienen para que sus padres puedan localizarlos. Estamos consiguiendo que algunos dejen de traerlo explicándoles que en el centro hay teléfono y que sus padres los pueden localizar sin problemas. Algunos ceden, pero pocos», explica un docente. El mismo profesor apunta: «Estamos ante una nueva realidad y sabemos que los móviles pueden utilizarse de forma errónea. No se trata de negar las nuevas tecnologías sino de que éstas tengan un sentido formativo y educativo, y el móvil no lo tiene», concluye.
Mientras que los centros públicos optan por no prohibir, hay instituciones educativas concertadas que no dejan que los alumnos lleven móvil o MP3 a clase. Tal es el caso del colegio Santa María de Guadalupe. El jefe de su departamento de Orientación, Juan Antonio Naranjo, explica que estos aparatos sólo consiguen distraer a los alumnos y que no tienen ninguna función educativa por lo que su presencia en el centro no es necesaria.
Responsabilidad de los padres
Los profesores coinciden en señalar que los padres son los responsables del uso que sus hijos hacen del móvil, ya que son los que tienen la autoridad para permitir o no que los alumnos lleven el teléfono al instituto. Desde FAPA Ágora, su presidente, Francisco Mora, admite que los padres tienen esta responsabilidad. «El móvil tiene mucha utilidad pero hay que hacer un uso responsable de él. Creo que un niño no necesita llevar el teléfono al centro, ya que éste cuenta con medios para que los padres puedan localizar a su hijo y viceversa», apunta Mora, que además confirma que hay varios centros de la provincia que ya están tomando medidas a este respecto.
En cuanto a los alumnos, ellos zanjan la polémica afirmando que están en su derecho de llevar el móvil al centro. abc.es






