9 Mayo Un plan uniforme contra la intimidación a los estudiantes aplicable en todos las escuelas públicas de Miami-Dade, es una de las propuestas que se discutirán mañana miércoles en la reunión mensual de la Junta Escolar.
Pese a que las estadísticas de los casos de intimidación y las amenazas a nivel nacional son alarmantes, las escuelas del condado tienen hasta el momento una política deficiente para evitar incidentes violentos o acoso.
Se calcula que en la nación el 60 por ciento de los estudiantes es objeto de burla por lo menos una vez al mes, y que unos 160,000 estudiantes no van a clases en un día por miedo a un ataque o a intimidación por parte de sus compañeros de escuela.
En el sistema público de Miami-Dade, los incidentes de violencia, acoso e intimidación han aumentado, según funcionarios.
El plan contra esos incidentes es hasta ahora incoherente, pues sólo hay piezas sueltas de libros y currículos escolares que varían de escuela en escuela, y pueden o no estar en uso, señaló Martin Karp, el autor de la propuesta que, de ser aprobada, entraría en vigencia el próximo curso escolar.
El ''código de conducta'' y la ''norma para promover un ambiente seguro en las escuelas'', son básicamente los dos leyes que abordan el tema de la violencia y la intimidación, en el sentido de que enumeran las consecuencias que encara un estudiante si las transgrede.
''Se les informa a los estudiantes las acciones disciplinarias, pero no se ataca el problema'', insistió Karp.
El autor de la propuesta aspira a que las escuelas traten de encontrar la causa de los comportamientos violentos, que muchas veces se originan en el propio hogar.
Puso como ejemplo que un alumno que intimida a otro actúa así quizá porque él mismo es víctima de abuso. ``Debemos tener el cuadro completo para entender mejor... supe de una niña que causaba problemas y resultó que su padre abusaba de ella...''.
El plan propone incorporar desde kindergarten hasta 12mo grado al menos una lección o capítulo en la clase de estudios sociales, explicó Deborah Montilla, la jefa de servicios estudiantiles del sistema escolar.
Según la funcionaria, los estudiantes pueden aprender a solucionar situaciones de conflicto, manejar la ira e interactuar socialmente con otros, aspectos ausentes en la enseñanza actual.
Incluye el propósito de animar a los niños a tomar acción y denunciar a las autoridades si han sido testigos de algun evento violento o de acoso.
''Deben aprender que sólo mirar no resuelve nada, que deben denunciar la situación'', expresó Montilla.
El plan implica dar entrenamiento a los maestros, consejeros y a todo el personal que trabaja en las escuelas, desde los empleados de cafetería, de limpieza y agentes de seguridad hasta los choferes de los autobuses.
Al propio tiempo, se quiere reforzar este currículo contra la violencia y la intimidación con las lecciones sobre conducta moral y cívica que se ofrecen en las escuelas.
Los consejeros tendrían un papel clave en esta campaña de concientización e irían a las aulas a hablar con los niños sobre comportamientos dañinos y que afectan al resto del grupo.
Según Montilla, existe una idea falsa de que ciertos comportamientos ''son propios de la edad o de la etapa de crecimiento'', cuando en realidad pueden tener un impacto negativo y desatar la violencia con hechos lamentables. KETTY RODRIGUEZ El Nuevo Herald www.miami.com/
Pese a que las estadísticas de los casos de intimidación y las amenazas a nivel nacional son alarmantes, las escuelas del condado tienen hasta el momento una política deficiente para evitar incidentes violentos o acoso.
Se calcula que en la nación el 60 por ciento de los estudiantes es objeto de burla por lo menos una vez al mes, y que unos 160,000 estudiantes no van a clases en un día por miedo a un ataque o a intimidación por parte de sus compañeros de escuela.
En el sistema público de Miami-Dade, los incidentes de violencia, acoso e intimidación han aumentado, según funcionarios.
El plan contra esos incidentes es hasta ahora incoherente, pues sólo hay piezas sueltas de libros y currículos escolares que varían de escuela en escuela, y pueden o no estar en uso, señaló Martin Karp, el autor de la propuesta que, de ser aprobada, entraría en vigencia el próximo curso escolar.
El ''código de conducta'' y la ''norma para promover un ambiente seguro en las escuelas'', son básicamente los dos leyes que abordan el tema de la violencia y la intimidación, en el sentido de que enumeran las consecuencias que encara un estudiante si las transgrede.
''Se les informa a los estudiantes las acciones disciplinarias, pero no se ataca el problema'', insistió Karp.
El autor de la propuesta aspira a que las escuelas traten de encontrar la causa de los comportamientos violentos, que muchas veces se originan en el propio hogar.
Puso como ejemplo que un alumno que intimida a otro actúa así quizá porque él mismo es víctima de abuso. ``Debemos tener el cuadro completo para entender mejor... supe de una niña que causaba problemas y resultó que su padre abusaba de ella...''.
El plan propone incorporar desde kindergarten hasta 12mo grado al menos una lección o capítulo en la clase de estudios sociales, explicó Deborah Montilla, la jefa de servicios estudiantiles del sistema escolar.
Según la funcionaria, los estudiantes pueden aprender a solucionar situaciones de conflicto, manejar la ira e interactuar socialmente con otros, aspectos ausentes en la enseñanza actual.
Incluye el propósito de animar a los niños a tomar acción y denunciar a las autoridades si han sido testigos de algun evento violento o de acoso.
''Deben aprender que sólo mirar no resuelve nada, que deben denunciar la situación'', expresó Montilla.
El plan implica dar entrenamiento a los maestros, consejeros y a todo el personal que trabaja en las escuelas, desde los empleados de cafetería, de limpieza y agentes de seguridad hasta los choferes de los autobuses.
Al propio tiempo, se quiere reforzar este currículo contra la violencia y la intimidación con las lecciones sobre conducta moral y cívica que se ofrecen en las escuelas.
Los consejeros tendrían un papel clave en esta campaña de concientización e irían a las aulas a hablar con los niños sobre comportamientos dañinos y que afectan al resto del grupo.
Según Montilla, existe una idea falsa de que ciertos comportamientos ''son propios de la edad o de la etapa de crecimiento'', cuando en realidad pueden tener un impacto negativo y desatar la violencia con hechos lamentables. KETTY RODRIGUEZ El Nuevo Herald www.miami.com/






