Aunque no hay estudios serios ni pormenorizados sobre si ha aumentado la violencia en los hechos delictivos que se registran en la actualidad, algunos profesionales advierten de ello. En el ámbito escolar , la indisciplina en las aulas de años anteriores ha dejado paso a amenazas, insultos y vejaciones graves donde no están exentos de agresiones físicas entre menores y, también, contra el personal docente.
MÁLAGA 22 Mayo Es el caso de la fiscal coordinadora de Menores de Málaga, María Victoria Gutiérrez, quien en la parte que le compete de la memoria anual del Ministerio Público correspondiente a 2005 señala que “destaca el incremento de los delitos que implican el uso de la intimidación, coacción, extorsión... en su ejecución, fundamentalmente; los delitos contra la libertad, que ascienden a 327, frente a los 162 del año anterior; y los delitos de malos tratos en el ámbito familiar, que ascienden a 130”. De hecho, añade al respecto que “es frecuente el uso de intimidación para obtener cualquier cosa por escaso que sea su valor”, así como la predominancia de actuar en grupos, con frecuencia a bordo de ciclomotores, “que facilitan el acoso a la víctima y la huida rápida”. Una nota singular sobre la que se incide, como “rasgo más reciente”, es el empleo de la intimidación como “simple diversión”.
Conforme a ello, el grupo selecciona a la víctima, caracterizada por su debilidad y desprotección, en cuanto a las circunstancias de lugar y tiempo, y la abordan. Una vez realizado este contacto, uno de los menores asume el protagonismo, mientras el resto le arropan y apoyan, incluso grabando con las cámaras de los móviles estos hechos para después exhibirlos a los demás, “jactándose de ello”. Otro aspecto relevante es el que buscan “acentuar la publicidad de lo que se proponen hacer”, sobre todo cuando se trata de “castigar” a otro grupo rival.
En el ámbito escolar, la indisciplina en las aulas de años anteriores ha dejado paso a amenazas, insultos y vejaciones graves donde no están exentos de agresiones físicas entre menores y, también, contra el personal docente. Se cuestiona en la memoria de la Fiscalía la respuesta que se tiene frente a estas actividades ilegales, ya que se procede a la expulsión del alumno agresor, lo que le permite desligarse de cualquier tipo de disciplina, ya que es frecuente que estos jóvenes pertenezcan a familias desestructuradas o con problemas a la hora de ejercer el control. De esta forma, la sanción se convierte casi en un premio, porque permite que el menor pueda tener más tiempo libre para relacionarse con otros adolescentes sancionados. La respuesta en los juzgados no es más óptima, dado que o se desestima el expediente o se condena de forma tan distante en el tiempo que la sentencia no cumplirá con su finalidad, puesto que el menor no la relaciona con los actos cometidos ni los que presenciaron el delito conocerán de la reprensión, indica la fiscal.
Lejos de esta problemática, destaca el “alarmante” incremento del número de delitos de malos tratos en el ámbito familiar sobre los que se registraron en 2005 un total de 130 asuntos, sólo un indicador de una situación que puede ser mucho más grave porque, como señala la fiscal, han podido registrarse erróneamente como delitos de lesiones o porque apenas se denuncian por la resistencia de los padres a reconocerlo y a actuar contra su propio hijo. En este sentido, se incide en que hay delitos que tradicionalmente propician “zonas oscuras” en los índices de criminalidad porque su porcentaje de denuncia es muy inferior al resto como es el caso de los robos con violencia o intimidación, así como los cometidos contra la libertad por el temor a posibles represalias.
Las lesiones son la principal causa de infracción penal
La gran mayoría de los delitos cometidos en Málaga por menores fueron de lesiones, que aumentaron en 2005 de forma considerable con respecto a la anualidad anterior ya que la Fiscalía registró 1.334 asuntos frente a los 843 de 2004. Con estas cifras casi se triplica el siguiente delito más común, el de hurto, que supuso que se abrieran 480 diligencias por esta causa. Le siguen en importancia los delitos contra la libertad(327), daños (303), robo con violencia o intimidación (280), robo con fuerza (207), robo o hurto de uso (140) y los malos tratos (130). Se mantuvo el mismo número de delitos contra la vida- siete-, mientras que bajaron ligeramente los cometidos contra la libertad sexual y contra la salud pública.
La Fiscalía advierte que estas estadísticas pueden inducir a errores de valoración puesto que los delitos de lesiones tienen una alta incidencia pero no tanta con respecto a otros como se ve en estos datos. Se apunta así que las lesiones son fáciles de detectar incluso sin necesidad de que la víctima denuncie porque puede reflejarse a través de los partes de asistencia en los centros sanitarios. Frente a ello, hay otros delitos que no se perciben y además no se denuncian. Uno de ellos es el de los malos tratos en el ámbito familiar donde los padres se enfrentan a una escalada en la gravedad y reiteración de la conducta de su hijo que genera un sentimiento de impotencia e, incluso, de culpabilidad. Tras la inicial reticencia de los padres a la denuncia, piden a la Fiscalía el internamiento del menor.
Crece el número de infractores de 14 a 15 años
En 2005 se incrementó en 112 el número de infractores en Málaga de entre 14 y 15 años de edad, según la memoria fiscal que cifró en 2.667 los menores sujetos a causas judiciales en 2005. Sin embargo, las edades más conflictivas siguen siendo las comprendidas entre los 16 y 17 años que llevaron a 2.776 jóvenes ante la justicia. Ante esta situación, la Fiscalía reclama que se ponga en marcha un equipo técnico de mediación para desarrollar soluciones extrajudiciales ahora imposibles de realizar por alto volumen de trabajo.
Utilización preferente del medio abierto
El mayor número de medidas impuestas por los juzgados de Menores de Málaga en 2005 fueron las de libertad vigilada (374) seguidas de las de trabajo en beneficio de la comunidad (352), ambas orientadas a la integración social del menor infractor. Sin embargo, aumentaron los internamientos en régimen cerrado de 18 a 20 y en semiabierto de 111 a 122. Resalta la utilización preferente de las medidas de medio abierto en las que el menor cumple las penas en libertad en detrimento de las que decretan el internamiento.
Destaca, por otro lado, el aumento registrado en el número de privaciones de permisos o licencias de conducir vehículos de motor o ciclomotores (54 frente a las 27 del año 2004), ya que algunos utilizan estos medios de transporte, incluso con su robo previo, para la comisión de un delito. Es el caso de los denominados ‘tirones’ en los que se usa el ciclomotor para favorecer la huida del lugar de los hechos.
La coordinadora de los fiscales de Menores de Málaga destaca en la memoria la insuficiencia de los recursos disponibles para ejecutar las medidas y establece que es necesario ampliar los centros de internamiento, cerrados y semiabiertos. De igual forma, considera inaplazable la ampliación y diversificación de los recursos de medio abierto, dado el alto número de medidas dictadas de esa índole. nuevo.diariomalaga.com
MÁLAGA 22 Mayo Es el caso de la fiscal coordinadora de Menores de Málaga, María Victoria Gutiérrez, quien en la parte que le compete de la memoria anual del Ministerio Público correspondiente a 2005 señala que “destaca el incremento de los delitos que implican el uso de la intimidación, coacción, extorsión... en su ejecución, fundamentalmente; los delitos contra la libertad, que ascienden a 327, frente a los 162 del año anterior; y los delitos de malos tratos en el ámbito familiar, que ascienden a 130”. De hecho, añade al respecto que “es frecuente el uso de intimidación para obtener cualquier cosa por escaso que sea su valor”, así como la predominancia de actuar en grupos, con frecuencia a bordo de ciclomotores, “que facilitan el acoso a la víctima y la huida rápida”. Una nota singular sobre la que se incide, como “rasgo más reciente”, es el empleo de la intimidación como “simple diversión”.
Conforme a ello, el grupo selecciona a la víctima, caracterizada por su debilidad y desprotección, en cuanto a las circunstancias de lugar y tiempo, y la abordan. Una vez realizado este contacto, uno de los menores asume el protagonismo, mientras el resto le arropan y apoyan, incluso grabando con las cámaras de los móviles estos hechos para después exhibirlos a los demás, “jactándose de ello”. Otro aspecto relevante es el que buscan “acentuar la publicidad de lo que se proponen hacer”, sobre todo cuando se trata de “castigar” a otro grupo rival.
En el ámbito escolar, la indisciplina en las aulas de años anteriores ha dejado paso a amenazas, insultos y vejaciones graves donde no están exentos de agresiones físicas entre menores y, también, contra el personal docente. Se cuestiona en la memoria de la Fiscalía la respuesta que se tiene frente a estas actividades ilegales, ya que se procede a la expulsión del alumno agresor, lo que le permite desligarse de cualquier tipo de disciplina, ya que es frecuente que estos jóvenes pertenezcan a familias desestructuradas o con problemas a la hora de ejercer el control. De esta forma, la sanción se convierte casi en un premio, porque permite que el menor pueda tener más tiempo libre para relacionarse con otros adolescentes sancionados. La respuesta en los juzgados no es más óptima, dado que o se desestima el expediente o se condena de forma tan distante en el tiempo que la sentencia no cumplirá con su finalidad, puesto que el menor no la relaciona con los actos cometidos ni los que presenciaron el delito conocerán de la reprensión, indica la fiscal.
Lejos de esta problemática, destaca el “alarmante” incremento del número de delitos de malos tratos en el ámbito familiar sobre los que se registraron en 2005 un total de 130 asuntos, sólo un indicador de una situación que puede ser mucho más grave porque, como señala la fiscal, han podido registrarse erróneamente como delitos de lesiones o porque apenas se denuncian por la resistencia de los padres a reconocerlo y a actuar contra su propio hijo. En este sentido, se incide en que hay delitos que tradicionalmente propician “zonas oscuras” en los índices de criminalidad porque su porcentaje de denuncia es muy inferior al resto como es el caso de los robos con violencia o intimidación, así como los cometidos contra la libertad por el temor a posibles represalias.
Las lesiones son la principal causa de infracción penal
La gran mayoría de los delitos cometidos en Málaga por menores fueron de lesiones, que aumentaron en 2005 de forma considerable con respecto a la anualidad anterior ya que la Fiscalía registró 1.334 asuntos frente a los 843 de 2004. Con estas cifras casi se triplica el siguiente delito más común, el de hurto, que supuso que se abrieran 480 diligencias por esta causa. Le siguen en importancia los delitos contra la libertad(327), daños (303), robo con violencia o intimidación (280), robo con fuerza (207), robo o hurto de uso (140) y los malos tratos (130). Se mantuvo el mismo número de delitos contra la vida- siete-, mientras que bajaron ligeramente los cometidos contra la libertad sexual y contra la salud pública.
La Fiscalía advierte que estas estadísticas pueden inducir a errores de valoración puesto que los delitos de lesiones tienen una alta incidencia pero no tanta con respecto a otros como se ve en estos datos. Se apunta así que las lesiones son fáciles de detectar incluso sin necesidad de que la víctima denuncie porque puede reflejarse a través de los partes de asistencia en los centros sanitarios. Frente a ello, hay otros delitos que no se perciben y además no se denuncian. Uno de ellos es el de los malos tratos en el ámbito familiar donde los padres se enfrentan a una escalada en la gravedad y reiteración de la conducta de su hijo que genera un sentimiento de impotencia e, incluso, de culpabilidad. Tras la inicial reticencia de los padres a la denuncia, piden a la Fiscalía el internamiento del menor.
Crece el número de infractores de 14 a 15 años
En 2005 se incrementó en 112 el número de infractores en Málaga de entre 14 y 15 años de edad, según la memoria fiscal que cifró en 2.667 los menores sujetos a causas judiciales en 2005. Sin embargo, las edades más conflictivas siguen siendo las comprendidas entre los 16 y 17 años que llevaron a 2.776 jóvenes ante la justicia. Ante esta situación, la Fiscalía reclama que se ponga en marcha un equipo técnico de mediación para desarrollar soluciones extrajudiciales ahora imposibles de realizar por alto volumen de trabajo.
Utilización preferente del medio abierto
El mayor número de medidas impuestas por los juzgados de Menores de Málaga en 2005 fueron las de libertad vigilada (374) seguidas de las de trabajo en beneficio de la comunidad (352), ambas orientadas a la integración social del menor infractor. Sin embargo, aumentaron los internamientos en régimen cerrado de 18 a 20 y en semiabierto de 111 a 122. Resalta la utilización preferente de las medidas de medio abierto en las que el menor cumple las penas en libertad en detrimento de las que decretan el internamiento.
Destaca, por otro lado, el aumento registrado en el número de privaciones de permisos o licencias de conducir vehículos de motor o ciclomotores (54 frente a las 27 del año 2004), ya que algunos utilizan estos medios de transporte, incluso con su robo previo, para la comisión de un delito. Es el caso de los denominados ‘tirones’ en los que se usa el ciclomotor para favorecer la huida del lugar de los hechos.
La coordinadora de los fiscales de Menores de Málaga destaca en la memoria la insuficiencia de los recursos disponibles para ejecutar las medidas y establece que es necesario ampliar los centros de internamiento, cerrados y semiabiertos. De igual forma, considera inaplazable la ampliación y diversificación de los recursos de medio abierto, dado el alto número de medidas dictadas de esa índole. nuevo.diariomalaga.com






