Murdoch y la generación @ · El magnate australiano ha pagado 465 millones de euros por el portal MySpace
La prensa, escrita por adultos, tiene predilección por las tendencias adolescentes. La última moda juvenil se llama MySpace, y es un portal de internet frecuentado por millones de chicos y chicas estadounidenses. El magnate de prensa Rupert Murdoch (75 años) ha optado por la vía rápida, al pagar por él 465 millones de euros
Conviene saber que el número de visitas a su página de entrada duplica las que recibe Google en Estados Unidos
Madrid LVD 29/05/2006 La tecnología de MySpace no es innovadora, y su diseño es deliberadamente rústico, pero este portal de internet tiene una cualidad inapreciable: casi 80 millones de usuarios registrados, que crecen al ritmo de 250.000 mensuales. Fundado por dos apasionados de la música indie, subió como la espuma hasta convertirse en el mejor exponente de lo que internet tiene de red comunitaria. Conviene saber que el número de visitas a su página de entrada duplica las que recibe Google en Estados Unidos.
Su nuevo propietario, el australiano Rupert Murdoch, pretende transformar esa audiencia en dólares, y para ello ha de resolver dos cuestiones delicadas. Por un lado, conseguir que los ingresos publicitarios fluyan sin fastidiar a los jóvenes que aprecian la naturaleza no mercantil de su espacio; por otro, calmar a padres y educadores, suspicaces ante este hábito de hijos y discípulos.
News Corp, la cabecera del imperio de Murdoch, ha comprado MySpace por 580 millones de dólares (465 millones de euros). El magnate explica así su estrategia en internet: "Las nuevas generaciones se alejan de los medios tradicionales, y el poder de la comunicación se escapa de las manos de los periodistas, de los editores y, permitan que sea yo quien lo diga, de los propietarios de los medios".
¿Qué es MySpace? Una comunidad virtual multiforme, en la que los chavales colocan en línea sus perfiles personales, dialogan y comparten música, fotos y juegos, además de exponer en público sus diarios íntimos. El número de usuarios está inflado, porque muchos se desdoblan en personalidades ficticias, para inventarse historias, aventuras y proezas sexuales que llenan de espanto a los adultos que llegan a husmear en sus páginas.
La antropóloga Danah Boyd, que escribe su tesis doctoral sobre los espacios sociales on line, opina que estos perfiles son "cuerpos digitales, escaparates de identidad", que sirven para escapar a la autoridad y para provocar reacciones. El hábito, según ella, responde a una circunstancia de la juventud norteamericana - Boyd supone que no tendrían éxito en Europa-, marcada por la inexistencia de espacios públicos para los jóvenes fuera del control de los adultos. Pero los controles reaparecen por otras vías: las denuncias sobre casos de paidofilia han llevado a los gestores de MySpace a crear un sistema de vigilancia de contenidos, para evitarse problemas judiciales.
Bajo el análisis sociológico subyace un impacto económico menos estudiado. Yahoo! y Google se han apuntado tiempo atrás a la moda de las redes sociales, pero no han podido captar una audiencia comparable en este segmento demográfico al que todos quieren venderle algo. En cambio, MySpace, con una audiencia mayor, carece de suficiente tirón publicitario o no acierta a explotarlo. A finales del 2006, su facturación no pasará de 200 millones de dólares, la vigésima parte de Yahoo!
Los fundadores del portal siguen en sus puestos, pero la gestión del negocio se ha integrado en Fox Interactive Media, donde Murdoch ha agrupado sus intereses on line. El problema es que sus ejecutivos proceden de la televisión y piensan en términos de programación, una barrera intelectual para entender que lo que tienen entre manos no es un medio que distribuye contenidos, sino que se alimenta de los contenidos creados por la audiencia.
Esta incomprensión se nota en una de las fórmulas imaginadas para rentabilizar la fidelidad de los jóvenes: cobrar una cuota a cada uno de los miles de grupos musicales que cuelgan sus maquetas en MySpace para promocionarse (tal fue el origen del portal). Segundo paso, crear un sello propio para la venta on line de temas y videoclips. También se ha pensado en la posibilidad de parcelar el portal en sitios especializados, de manera que los anunciantes pierdan el temor a ver como sus marcas pueden aparecer en páginas elaboradas por adolescentes imprevisibles, con riesgo para su reputación.
Al final, la publicidad es la clave del modelo de negocio. Según Financial Times,se está tejiendo un acuerdo por el que MySpace se asociaría con Google o con Microsoft - Yahoo! ha declinado la propuesta- con el fin de rentabilizar la audiencia juvenil mediante la venta de publicidad. De confirmarse, será interesante observarla como una segunda ronda de la puja que los mismos candidatos libraron por quedarse con la explotación publicitaria de AOL, y que se cerró con victoria de Google. lavanguardia.es
La generación MySpace
La red social de más éxito en internet tiene 80 millones de usuarios, la mayoría de ellos adolescentes norteamericanos
LVD 28/05/2006
MySpace es la red social de más éxito en internet. Su lema, A place for friends (un lugar para amigos), define un ecosistema que ha conseguido atraer a 80 millones de usuarios, muchos de ellos adolescentes que, a través de esta gigantesca web de webs, crean listas de amigos, conocen gente, publican sus opiniones e imágenes, recomiendan películas y canciones, delimitando un espacio privado de uso público. Tras este entorno social, apunta un sistema económico que ya genera entre 20 y 30 millones de dólares anuales, pero cuyas perspectivas son mucho mayores. Noen vano, el multimillonario Rupert Murdoch pagó el año pasado 580 millones de dólares por MySpace. com.
Actualmente, MySpace es el cuarto lugar de habla inglesa con más tráfico de internet y el octavo de toda la red. Esto le coloca al nivel de gigantes como Google, eBay o Yahoo y le convierte en la red social de referencia. No es casual que Tom Anderson y Chris Dewolfe, sus fundadores, acaben de ganar uno de los premios Webby 2006, valorados como los Oscar de internet. Desde aquí cuesta hacerse una idea del fenómeno, porque MySpace sólo habla inglés: nació en Estados Unidos y hace poco ha dado el salto a Australia y Reino Unido. En Norteamérica, sin embargo, la prensa y los sociólogos hablan ya de la generación MySpace.
¿Qué es MySpace? Es un servicio gratuito, sencillo de utilizar y muy abierto que permite a los usuarios crear un espacio propio on line para mostrarse, ligar, hacer amistades, listar aficiones y gustos que pueden interesar a los demás, colgar fotos y vídeos, compartir gustos, intercambiar mensajes instantáneos... La gracia es que todo eso no exige grandes conocimientos técnicos, es gratuito y que apenas hay control sobre unos contenidos que crean los propios integrantes de la red. El único requisito es ser mayor de 14 años, un detalle que muchos usuarios esquivan, mintiendo a la hora de registrarse y dar su edad. Este planteamiento tan abierto crea problemas, pero de momento ha permitido una expansión rapidísima: en periodos recientes se han llegado a apuntar a la red más de 100.000 personas al día. Y todo sin realizar grandes campañas de publicidad, ya que su crecimiento es viral: las recomendaciones de los usuarios atraen a sus amigos, y cuando el fenómeno es importante salta a los medios y a partir de ellos engancha a más usuarios.
Un par de ejemplos para mostrar cómo es este invento. Sorprende que cualquier visitante externo, sin registrarse, tenga acceso, mediante los buscadores internos y los canales temáticos, a muchos de los contenidos personales que allí se guardan. Y hay detalles que ratifican esta vocación de red, como el apartado personal que mantiene Tom Anderson (www. myspace. com/ tom), uno de sus fundadores, en el que se ofrece como interlocutor para cualquier problema de los recién llegados. Su contador de amigos, el medidor de popularidad dentro de la red, indica más de 80 millones. Más o menos, tantos como usuarios de MySpace.
La compañía fue creada a finales del 2003 por los citados Tom Anderson y Chris De Wolfe. Dos años después, el magnate australiano Rupert Murdoch la adquirió por 580 millones de dólares (unos 450 millones de euros) y la englobó en su News Corp, un conglomerado que puede sacar buenos rendimientos comerciales y publicitarios de una red en la que los usuarios facilitan prácticamente todo su perfil personal. Hasta ahora, el modelo de negocio de la compañía se basa en la publicidad on line y los analistas estiman que sus ingresos se multiplicarán. Hace unos días, Burger King anunció que lanzará una campaña de marketing en MySpace en la que a través de una página propia se podrán descargar episodios - unos gratis y otros de pago- de la nueva temporada de la serie televisiva 24,emitida por la cadena Fox, también del grupo Murdoch.
La música como reclamo
La música es otro canal clave en MySpace. Hay medio millón de artistas y bandas promocionándose a través de ella y de aquí ha surgido, entre otros, el grupo británico Artic Monkeys. Ahora, discográficas como Sony han abierto páginas para promocionar a sus artistas. Conviene aclarar que el material que colocan en MySpace puede ser utilizado internamente de una forma bastante libre. Así, la música es escuchada y reproducida gratis en muchas web personales, donde funciona a modo de sintonía local. Otro exponente del fenómeno: El corto MySpace: the movie,de David Lehre, recrea con humor los enredos, líos y situaciones de todo tipo que surgen de este peculiar ecosistema.El filme, disponible en internet, ha sido descargado seis millones de veces en los tres últimos meses.
En un reciente trabajo, la revista Business Week definía así a esta generación de usuarios de MySpace: "Viven on line, compran on line, juegan on line. Su poder está creciendo". Algunos datos refuerzan esta visión: los jóvenes norteamericanos de entre 15 y 18 años invierten una media de seis horas diarias en televisión, videojuegos e internet. De éstas, la ocupación que más crece es el uso del ordenador para el denominado social networking.Y los jóvenes entrevistados en los reportajes sobre el tema confirman que lo primero que hacen al llegar a casa es visitar MySpace, convertido ya en un escenario habitual más de sus vidas.
No todo son ventajas
Pero el éxito también tiene contraindicaciones. El uso de esta sociedad por parte de empresas y personas que quieren darse a conocer desemboca en promociones y campañas masivas similares al spam. Algunos centros académicos norteamericanos han vetado MySpace porque distrae a los jóvenes y porque escuchar canciones y ver avances de películas consume mucho ancho de banda. Y periódicamente aparecen críticas feroces sobre los contenidos y advertencias por el potencial uso de esta red por delincuentes de todo tipo.
Por su parte, Paul Saffo, director del californiano Institute for the Future, han señalado que MySpace confirma la aparición de una generación de internautas jóvenes que se exhibe en internet sin reparos y con poca preocupación por la privacidad. "Esta generación está cómoda siendo observada - dice-, pero será menos alegre y más sabia cuando se dé cuenta que el observador no siempre es de fiar". lavanguardia.es
La prensa, escrita por adultos, tiene predilección por las tendencias adolescentes. La última moda juvenil se llama MySpace, y es un portal de internet frecuentado por millones de chicos y chicas estadounidenses. El magnate de prensa Rupert Murdoch (75 años) ha optado por la vía rápida, al pagar por él 465 millones de euros
Conviene saber que el número de visitas a su página de entrada duplica las que recibe Google en Estados Unidos
Madrid LVD 29/05/2006 La tecnología de MySpace no es innovadora, y su diseño es deliberadamente rústico, pero este portal de internet tiene una cualidad inapreciable: casi 80 millones de usuarios registrados, que crecen al ritmo de 250.000 mensuales. Fundado por dos apasionados de la música indie, subió como la espuma hasta convertirse en el mejor exponente de lo que internet tiene de red comunitaria. Conviene saber que el número de visitas a su página de entrada duplica las que recibe Google en Estados Unidos.
Su nuevo propietario, el australiano Rupert Murdoch, pretende transformar esa audiencia en dólares, y para ello ha de resolver dos cuestiones delicadas. Por un lado, conseguir que los ingresos publicitarios fluyan sin fastidiar a los jóvenes que aprecian la naturaleza no mercantil de su espacio; por otro, calmar a padres y educadores, suspicaces ante este hábito de hijos y discípulos.
News Corp, la cabecera del imperio de Murdoch, ha comprado MySpace por 580 millones de dólares (465 millones de euros). El magnate explica así su estrategia en internet: "Las nuevas generaciones se alejan de los medios tradicionales, y el poder de la comunicación se escapa de las manos de los periodistas, de los editores y, permitan que sea yo quien lo diga, de los propietarios de los medios".
¿Qué es MySpace? Una comunidad virtual multiforme, en la que los chavales colocan en línea sus perfiles personales, dialogan y comparten música, fotos y juegos, además de exponer en público sus diarios íntimos. El número de usuarios está inflado, porque muchos se desdoblan en personalidades ficticias, para inventarse historias, aventuras y proezas sexuales que llenan de espanto a los adultos que llegan a husmear en sus páginas.
La antropóloga Danah Boyd, que escribe su tesis doctoral sobre los espacios sociales on line, opina que estos perfiles son "cuerpos digitales, escaparates de identidad", que sirven para escapar a la autoridad y para provocar reacciones. El hábito, según ella, responde a una circunstancia de la juventud norteamericana - Boyd supone que no tendrían éxito en Europa-, marcada por la inexistencia de espacios públicos para los jóvenes fuera del control de los adultos. Pero los controles reaparecen por otras vías: las denuncias sobre casos de paidofilia han llevado a los gestores de MySpace a crear un sistema de vigilancia de contenidos, para evitarse problemas judiciales.
Bajo el análisis sociológico subyace un impacto económico menos estudiado. Yahoo! y Google se han apuntado tiempo atrás a la moda de las redes sociales, pero no han podido captar una audiencia comparable en este segmento demográfico al que todos quieren venderle algo. En cambio, MySpace, con una audiencia mayor, carece de suficiente tirón publicitario o no acierta a explotarlo. A finales del 2006, su facturación no pasará de 200 millones de dólares, la vigésima parte de Yahoo!
Los fundadores del portal siguen en sus puestos, pero la gestión del negocio se ha integrado en Fox Interactive Media, donde Murdoch ha agrupado sus intereses on line. El problema es que sus ejecutivos proceden de la televisión y piensan en términos de programación, una barrera intelectual para entender que lo que tienen entre manos no es un medio que distribuye contenidos, sino que se alimenta de los contenidos creados por la audiencia.
Esta incomprensión se nota en una de las fórmulas imaginadas para rentabilizar la fidelidad de los jóvenes: cobrar una cuota a cada uno de los miles de grupos musicales que cuelgan sus maquetas en MySpace para promocionarse (tal fue el origen del portal). Segundo paso, crear un sello propio para la venta on line de temas y videoclips. También se ha pensado en la posibilidad de parcelar el portal en sitios especializados, de manera que los anunciantes pierdan el temor a ver como sus marcas pueden aparecer en páginas elaboradas por adolescentes imprevisibles, con riesgo para su reputación.
Al final, la publicidad es la clave del modelo de negocio. Según Financial Times,se está tejiendo un acuerdo por el que MySpace se asociaría con Google o con Microsoft - Yahoo! ha declinado la propuesta- con el fin de rentabilizar la audiencia juvenil mediante la venta de publicidad. De confirmarse, será interesante observarla como una segunda ronda de la puja que los mismos candidatos libraron por quedarse con la explotación publicitaria de AOL, y que se cerró con victoria de Google. lavanguardia.es
La generación MySpace
La red social de más éxito en internet tiene 80 millones de usuarios, la mayoría de ellos adolescentes norteamericanos
LVD 28/05/2006
MySpace es la red social de más éxito en internet. Su lema, A place for friends (un lugar para amigos), define un ecosistema que ha conseguido atraer a 80 millones de usuarios, muchos de ellos adolescentes que, a través de esta gigantesca web de webs, crean listas de amigos, conocen gente, publican sus opiniones e imágenes, recomiendan películas y canciones, delimitando un espacio privado de uso público. Tras este entorno social, apunta un sistema económico que ya genera entre 20 y 30 millones de dólares anuales, pero cuyas perspectivas son mucho mayores. Noen vano, el multimillonario Rupert Murdoch pagó el año pasado 580 millones de dólares por MySpace. com.
Actualmente, MySpace es el cuarto lugar de habla inglesa con más tráfico de internet y el octavo de toda la red. Esto le coloca al nivel de gigantes como Google, eBay o Yahoo y le convierte en la red social de referencia. No es casual que Tom Anderson y Chris Dewolfe, sus fundadores, acaben de ganar uno de los premios Webby 2006, valorados como los Oscar de internet. Desde aquí cuesta hacerse una idea del fenómeno, porque MySpace sólo habla inglés: nació en Estados Unidos y hace poco ha dado el salto a Australia y Reino Unido. En Norteamérica, sin embargo, la prensa y los sociólogos hablan ya de la generación MySpace.
¿Qué es MySpace? Es un servicio gratuito, sencillo de utilizar y muy abierto que permite a los usuarios crear un espacio propio on line para mostrarse, ligar, hacer amistades, listar aficiones y gustos que pueden interesar a los demás, colgar fotos y vídeos, compartir gustos, intercambiar mensajes instantáneos... La gracia es que todo eso no exige grandes conocimientos técnicos, es gratuito y que apenas hay control sobre unos contenidos que crean los propios integrantes de la red. El único requisito es ser mayor de 14 años, un detalle que muchos usuarios esquivan, mintiendo a la hora de registrarse y dar su edad. Este planteamiento tan abierto crea problemas, pero de momento ha permitido una expansión rapidísima: en periodos recientes se han llegado a apuntar a la red más de 100.000 personas al día. Y todo sin realizar grandes campañas de publicidad, ya que su crecimiento es viral: las recomendaciones de los usuarios atraen a sus amigos, y cuando el fenómeno es importante salta a los medios y a partir de ellos engancha a más usuarios.
Un par de ejemplos para mostrar cómo es este invento. Sorprende que cualquier visitante externo, sin registrarse, tenga acceso, mediante los buscadores internos y los canales temáticos, a muchos de los contenidos personales que allí se guardan. Y hay detalles que ratifican esta vocación de red, como el apartado personal que mantiene Tom Anderson (www. myspace. com/ tom), uno de sus fundadores, en el que se ofrece como interlocutor para cualquier problema de los recién llegados. Su contador de amigos, el medidor de popularidad dentro de la red, indica más de 80 millones. Más o menos, tantos como usuarios de MySpace.
La compañía fue creada a finales del 2003 por los citados Tom Anderson y Chris De Wolfe. Dos años después, el magnate australiano Rupert Murdoch la adquirió por 580 millones de dólares (unos 450 millones de euros) y la englobó en su News Corp, un conglomerado que puede sacar buenos rendimientos comerciales y publicitarios de una red en la que los usuarios facilitan prácticamente todo su perfil personal. Hasta ahora, el modelo de negocio de la compañía se basa en la publicidad on line y los analistas estiman que sus ingresos se multiplicarán. Hace unos días, Burger King anunció que lanzará una campaña de marketing en MySpace en la que a través de una página propia se podrán descargar episodios - unos gratis y otros de pago- de la nueva temporada de la serie televisiva 24,emitida por la cadena Fox, también del grupo Murdoch.
La música como reclamo
La música es otro canal clave en MySpace. Hay medio millón de artistas y bandas promocionándose a través de ella y de aquí ha surgido, entre otros, el grupo británico Artic Monkeys. Ahora, discográficas como Sony han abierto páginas para promocionar a sus artistas. Conviene aclarar que el material que colocan en MySpace puede ser utilizado internamente de una forma bastante libre. Así, la música es escuchada y reproducida gratis en muchas web personales, donde funciona a modo de sintonía local. Otro exponente del fenómeno: El corto MySpace: the movie,de David Lehre, recrea con humor los enredos, líos y situaciones de todo tipo que surgen de este peculiar ecosistema.El filme, disponible en internet, ha sido descargado seis millones de veces en los tres últimos meses.
En un reciente trabajo, la revista Business Week definía así a esta generación de usuarios de MySpace: "Viven on line, compran on line, juegan on line. Su poder está creciendo". Algunos datos refuerzan esta visión: los jóvenes norteamericanos de entre 15 y 18 años invierten una media de seis horas diarias en televisión, videojuegos e internet. De éstas, la ocupación que más crece es el uso del ordenador para el denominado social networking.Y los jóvenes entrevistados en los reportajes sobre el tema confirman que lo primero que hacen al llegar a casa es visitar MySpace, convertido ya en un escenario habitual más de sus vidas.
No todo son ventajas
Pero el éxito también tiene contraindicaciones. El uso de esta sociedad por parte de empresas y personas que quieren darse a conocer desemboca en promociones y campañas masivas similares al spam. Algunos centros académicos norteamericanos han vetado MySpace porque distrae a los jóvenes y porque escuchar canciones y ver avances de películas consume mucho ancho de banda. Y periódicamente aparecen críticas feroces sobre los contenidos y advertencias por el potencial uso de esta red por delincuentes de todo tipo.
Por su parte, Paul Saffo, director del californiano Institute for the Future, han señalado que MySpace confirma la aparición de una generación de internautas jóvenes que se exhibe en internet sin reparos y con poca preocupación por la privacidad. "Esta generación está cómoda siendo observada - dice-, pero será menos alegre y más sabia cuando se dé cuenta que el observador no siempre es de fiar". lavanguardia.es






