El filme triunfador en Sundance narra los desvelos de un joven que sigue chupándose el dedo a los 17 años ·
Página web: www.sonyclassics.com/thumbsucker
2 Jun Hubo un tiempo en el que el festival de Sundance era un símbolo inquebrantable del cine independiente. Cualquier cinta con ínfulas de erigirse como el colmo del celuloide alternativo tenía que pasar por allí. El conocido evento va perdiendo espíritu, y es uno de los máximos culpables del acuñamiento de la etiqueta 'indie' como sinónimo de películas que cumplen los requisitos para entrar en el saco del underground bien visto: aquél que sirve para vender la moto como cualquier otra maniobra comercial. Así podemos entender 'Thumbsucker', propuesta estimable que pudimos ver en el festival de Gijón, cuyo mayor pero es la excesiva utilización de tics complacientes.
Como cabe imaginar, 'Thumbsucker' se paseó triunfante por Sundance. Su concienciado posicionamiento asimilando su condición de película independiente -parte de la novela homónima de Walter Kirn- le augura una buena trayectoria por las salas en versión original, pero, toques snob aparte, tampoco hay que quitarle méritos. El filme está bien realizado, con contención, a pesar de que su director, Mike Mills, debutante en el largo, viene del mundo del videoclip y la publicidad, un bagaje que suele significar perderse en las formas. Sin embargo esta curiosa opera prima, cuya financiación no fue un camino de rosas, hecho que alimenta su alma indie, se parapeta tras una sensibilidad elogiable que el espectador entregado podrá disfrutar mientras saborea una crítica mordaz a valores asimilados por nuestra sociedad. Pone en entredicho, entre otros temas candentes, el núcleo familiar y la peligrosa tendencia a la vida artificial que se apodera de nuestro vivir cada día. La realidad fatua que nos rodea.
Prefabricada
Justin Cobb, interpretado con convicción por un desconocido Lou Pucci (Oso de Plata al Mejor Actor en el festival de Berlín del pasado año), sigue chupándose el dedo a sus 17 años, de ahí el título del filme. Este absurdo comportamiento, que niega su paso a la madurez, está afectando a su familia, su vida sentimental y su propia identidad. Intenta aliviar la patética conducta mediante la hipnosis a que le somete su dentista (un místico Keanu Reeves), pero sus problemas no han hecho más que empezar.
Miedos y dudas existenciales asaltan a este adolescente perdido que busca respuestas desesperadamente. Su periplo interior le llevará a la conclusión de que todo aquello que lo hace diferente a los ojos de los demás, ya sean defectos o virtudes, son precisamente las cualidades humanas que le convierten en alguien único y respetable.
El reparto de la película incluye a también a Tilda Swinton, Vincent D'Onofrio y Vince Vaughn. Todos ellos encarnan a personajes entrañables, a pesar de la insensatez de algunos de sus actos. 'Thumbsucker', aunque claramente prefabricada como 'Tú, yo y todos los demás', merece un pase. Hay risas, drama y algún momento estrambótico que la eleva por encima de la media en un momento en el que la cartelera empieza a oler a crema bronceadora. www.hoy.es
![]() | Título original: 'Thumbsucker'. EE UU, 2005. Director: Mike Mills.
Intérpretes: Lou Pucci, Tilda Swinton, Vincent D'Onofrio, Keanu Reeves, Vince Vaughn. |
2 Jun Hubo un tiempo en el que el festival de Sundance era un símbolo inquebrantable del cine independiente. Cualquier cinta con ínfulas de erigirse como el colmo del celuloide alternativo tenía que pasar por allí. El conocido evento va perdiendo espíritu, y es uno de los máximos culpables del acuñamiento de la etiqueta 'indie' como sinónimo de películas que cumplen los requisitos para entrar en el saco del underground bien visto: aquél que sirve para vender la moto como cualquier otra maniobra comercial. Así podemos entender 'Thumbsucker', propuesta estimable que pudimos ver en el festival de Gijón, cuyo mayor pero es la excesiva utilización de tics complacientes.
Como cabe imaginar, 'Thumbsucker' se paseó triunfante por Sundance. Su concienciado posicionamiento asimilando su condición de película independiente -parte de la novela homónima de Walter Kirn- le augura una buena trayectoria por las salas en versión original, pero, toques snob aparte, tampoco hay que quitarle méritos. El filme está bien realizado, con contención, a pesar de que su director, Mike Mills, debutante en el largo, viene del mundo del videoclip y la publicidad, un bagaje que suele significar perderse en las formas. Sin embargo esta curiosa opera prima, cuya financiación no fue un camino de rosas, hecho que alimenta su alma indie, se parapeta tras una sensibilidad elogiable que el espectador entregado podrá disfrutar mientras saborea una crítica mordaz a valores asimilados por nuestra sociedad. Pone en entredicho, entre otros temas candentes, el núcleo familiar y la peligrosa tendencia a la vida artificial que se apodera de nuestro vivir cada día. La realidad fatua que nos rodea.
Prefabricada
Justin Cobb, interpretado con convicción por un desconocido Lou Pucci (Oso de Plata al Mejor Actor en el festival de Berlín del pasado año), sigue chupándose el dedo a sus 17 años, de ahí el título del filme. Este absurdo comportamiento, que niega su paso a la madurez, está afectando a su familia, su vida sentimental y su propia identidad. Intenta aliviar la patética conducta mediante la hipnosis a que le somete su dentista (un místico Keanu Reeves), pero sus problemas no han hecho más que empezar.
Miedos y dudas existenciales asaltan a este adolescente perdido que busca respuestas desesperadamente. Su periplo interior le llevará a la conclusión de que todo aquello que lo hace diferente a los ojos de los demás, ya sean defectos o virtudes, son precisamente las cualidades humanas que le convierten en alguien único y respetable.
El reparto de la película incluye a también a Tilda Swinton, Vincent D'Onofrio y Vince Vaughn. Todos ellos encarnan a personajes entrañables, a pesar de la insensatez de algunos de sus actos. 'Thumbsucker', aunque claramente prefabricada como 'Tú, yo y todos los demás', merece un pase. Hay risas, drama y algún momento estrambótico que la eleva por encima de la media en un momento en el que la cartelera empieza a oler a crema bronceadora. www.hoy.es








