LA ATENCIÓN DE LA INFANCIA · AVISO SOBRE EL MALTRATO A LOS MENORES
• Las unidades de abuso sexual infantil tienen la misma descoordinación que antes del suceso
• Los médicos y Benestar i Família coinciden en que un experto dirija las actuaciones tras la agresión
BARCELONA 6 Jun. La descoordinación entre médicos, jueces, fiscales, policía y servicios sociales que desembocó en la definitiva agresión contra Alba, la niña de Montcada i Reixac que sufre fallo neurológico irreversible, puede reproducirse en cualquier momento, ya que no ha cambiado ninguno de los circuitos que la facilitaron.
Así lo advierten los pediatras que dirigen las dos unidades de maltrato y abuso sexual infantil que existen en Catalunya, que consideran urgente que la Generalitat establezca un organismo único, o una figura responsable con autoridad, que coordine con agilidad la atención y protección del niño agredido con las medidas judiciales y sociales.
"Nuestros informes de abuso sexual se siguen enviando a la fiscalía de menores, al juez y a la Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència (DGAIA) pero nunca recibimos respuesta: esos escritos quedan en el ciberespacio, igual que antes --dice el doctor Antoni Natal, responsable de la unidad de abusos del Hospital de Can Ruti, de Badalona--. Volveremos a saber de ellos dos o tres años después, cuando nos llame un juez para que testifiquemos".
JUEZ ESPECIALIZADO
La figura coordinadora que reclaman debería ser un juez experto en maltrato infantil, opina el doctor Jordi Pou, director de la unidad del Hospital de Sant Joan de Déu, de Esplugues. "Ahora, nadie relaciona nuestra actuación con la de la justicia o los servicios sociales", afirma Pou.
El psicólogo Jaume Funes, que la semana pasada fue nombrado responsable de Família i Infància de la Conselleria de Benestar i Família, asegura que las afirmaciones de Natal y Pou son "totalmente ciertas porque expresan un verdadero malestar", y suscribe que los circuitos establecidos entre las administraciones que atienden los maltratos infantiles son muy ineficaces.
"En la práctica, esa coordinación no funciona o no se aplica, y el riesgo de que ocurran desgracias como la de Alba es enorme", denuncia Funes, que ve imprescindible designar una figura de coordinación, un médico o un equipo expresamente dedicado a esa función. Funes ve poco eficaz adjudicar esa misión a un juez. "Los jueces están para perseguir delitos, no para proteger a los niños; ese enlace debe asumirlo una persona experta y accesible a cualquier hora --dice el psicólogo de quien ahora depende la DGAIA--. Si algo dejó claro lo ocurrido en Montcada es que no podemos seguir así".
DIAGNÓSTICO LENTO
El Hospital de Sant Joan de Déu atiende cada año a un media de 200 niños (el 71%, niñas) con indicios de haber sufrido un abuso sexual. A diferencia de una violación, en la que la agresividad del acto permite una actuación inmediata, el abuso sexual rara vez es evidente. Oculta unas situaciones que no pueden ser atendidas en un servicio de urgencias, explica Pou. El diagnóstico es lento --dura más de un mes--, ya que incluye varias charlas entre la psicóloga y el agredido en las que son más importantes los detalles, gestos sutiles y comentarios colaterales que la respuesta del pequeño a las preguntas directas.
"El abuso de un niño casi siempre es crónico y antiguo, y, a diferencia de una violación sexual, se confirma por indicios porque rara vez deja lesiones físicas --explica Natal--. Suelen detectarlo la madre o la maestra, que notan que el niño tiene molestias en sus genitales, que se masturba en exceso o que manifiesta una conducta sexual exagerada para su edad". En ocasiones, los pequeños relatan que alguien "los toca", añade.
Ese alguien es, "en el 90% de los casos", el padre, el abuelo o un tío del niño o niña agredidos, coinciden los médicos. Alguien a quien ve con frecuencia. Este dato, conocido, explica la insistencia de los especialistas en asegurar la protección del pequeño una vez constatado el origen de los abusos descubiertos. elperiodico.com
• Las unidades de abuso sexual infantil tienen la misma descoordinación que antes del suceso
• Los médicos y Benestar i Família coinciden en que un experto dirija las actuaciones tras la agresión
BARCELONA 6 Jun. La descoordinación entre médicos, jueces, fiscales, policía y servicios sociales que desembocó en la definitiva agresión contra Alba, la niña de Montcada i Reixac que sufre fallo neurológico irreversible, puede reproducirse en cualquier momento, ya que no ha cambiado ninguno de los circuitos que la facilitaron.
Así lo advierten los pediatras que dirigen las dos unidades de maltrato y abuso sexual infantil que existen en Catalunya, que consideran urgente que la Generalitat establezca un organismo único, o una figura responsable con autoridad, que coordine con agilidad la atención y protección del niño agredido con las medidas judiciales y sociales.
"Nuestros informes de abuso sexual se siguen enviando a la fiscalía de menores, al juez y a la Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència (DGAIA) pero nunca recibimos respuesta: esos escritos quedan en el ciberespacio, igual que antes --dice el doctor Antoni Natal, responsable de la unidad de abusos del Hospital de Can Ruti, de Badalona--. Volveremos a saber de ellos dos o tres años después, cuando nos llame un juez para que testifiquemos".
JUEZ ESPECIALIZADO
La figura coordinadora que reclaman debería ser un juez experto en maltrato infantil, opina el doctor Jordi Pou, director de la unidad del Hospital de Sant Joan de Déu, de Esplugues. "Ahora, nadie relaciona nuestra actuación con la de la justicia o los servicios sociales", afirma Pou.
El psicólogo Jaume Funes, que la semana pasada fue nombrado responsable de Família i Infància de la Conselleria de Benestar i Família, asegura que las afirmaciones de Natal y Pou son "totalmente ciertas porque expresan un verdadero malestar", y suscribe que los circuitos establecidos entre las administraciones que atienden los maltratos infantiles son muy ineficaces.
"En la práctica, esa coordinación no funciona o no se aplica, y el riesgo de que ocurran desgracias como la de Alba es enorme", denuncia Funes, que ve imprescindible designar una figura de coordinación, un médico o un equipo expresamente dedicado a esa función. Funes ve poco eficaz adjudicar esa misión a un juez. "Los jueces están para perseguir delitos, no para proteger a los niños; ese enlace debe asumirlo una persona experta y accesible a cualquier hora --dice el psicólogo de quien ahora depende la DGAIA--. Si algo dejó claro lo ocurrido en Montcada es que no podemos seguir así".
DIAGNÓSTICO LENTO
El Hospital de Sant Joan de Déu atiende cada año a un media de 200 niños (el 71%, niñas) con indicios de haber sufrido un abuso sexual. A diferencia de una violación, en la que la agresividad del acto permite una actuación inmediata, el abuso sexual rara vez es evidente. Oculta unas situaciones que no pueden ser atendidas en un servicio de urgencias, explica Pou. El diagnóstico es lento --dura más de un mes--, ya que incluye varias charlas entre la psicóloga y el agredido en las que son más importantes los detalles, gestos sutiles y comentarios colaterales que la respuesta del pequeño a las preguntas directas.
"El abuso de un niño casi siempre es crónico y antiguo, y, a diferencia de una violación sexual, se confirma por indicios porque rara vez deja lesiones físicas --explica Natal--. Suelen detectarlo la madre o la maestra, que notan que el niño tiene molestias en sus genitales, que se masturba en exceso o que manifiesta una conducta sexual exagerada para su edad". En ocasiones, los pequeños relatan que alguien "los toca", añade.
Ese alguien es, "en el 90% de los casos", el padre, el abuelo o un tío del niño o niña agredidos, coinciden los médicos. Alguien a quien ve con frecuencia. Este dato, conocido, explica la insistencia de los especialistas en asegurar la protección del pequeño una vez constatado el origen de los abusos descubiertos. elperiodico.com







