El Defensor del Menor afirma que este nivel de ingresos impide su escolarización y su integración sanitaria y social
Madrid 18 Jun. Los inmigrantes de origen rumano que se concentran en el asentamiento chabolista de Cañada Real (Madrid) obtienen con la práctica de la mendicidad ingresos que "en algunos casos superan los 1.500 euros al mes", según consta en el informe del defensor del Menor correspondiente al año 2005.
El informe señala que de la mendicidad en estos colectivos suelen ocuparse las mujeres y los "niños de edades comprendidas entre los 8 y los 14 años".
Estos menores, que están sin escolarizar, "deambulan por las calles en grupos pequeños practicando la mendicidad e incluso aprovechando los despistes de los viandantes para cometer pequeños hurtos", explica el defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades, que el pasado viernes entregó en la Asamblea de Madrid su última Memoria anual.
Núñez Morgades considera en su informe que la mendicidad es "muy difícil de erradicar cuando se obtienen estos ingresos" y afirma que esta práctica "es uno de los mayores impedimentos para la integración social".
Rechazo de programas
"La práctica de la mendicidad les lleva a rechazar los programas sociales de integración, ya que esta actividad entra en contradicción con los objetivos de los programas: escolarización, salud, cuidado de los niños, empleo, normas, horarios, etcétera", indica el informe.
Chabolas Además, el defensor advierte de que el asentamiento de Cañada Real "se está extendiendo tanto, que las chabolas están llegando hasta el mismo vertedero (Valdemingómez)" y que "algunas familias facilitan a los camiones descargar a sus puertas a cambio de 30 euros".
El informe recoge que, según los cálculos de las organizaciones que trabajan en la zona, más de 500 niños viven en este entorno chabolista, donde las "condiciones higiénicas son muy malas y hay difícil acceso al agua y a otros servicios básicos", y apunta que "algunos niños de este asentamiento están escolarizados, pero no está establecida ninguna ruta escolar".
El defensor también subraya que "un problema que se está acentuando últimamente es el traslado de familias que se dedican al tráfico de drogas desde las Barranquillas a esta zona".
"Más de 100 niños han venido de las Barranquillas. Allí quedan unos 84 menores de menos de 16 años. Los menores de algunas de estas zonas viven en contacto con la droga y la delincuencia, y con 12 ó 13 años están ya consumiendo cocaína y heroína, especialmente los que vienen de la zona de las Barranquillas", denuncia el defensor del Menor. www.diarioadn.com www.diariodeleon.es
Los niños rumanos que mendigan en Madrid llegan a ganar 1.500 euros al mes
MADRID. Más de 1.500 euros al mes llegan a ganar con la mendicidad los inmigrantes rumanos que se concentran en el asentamiento chabolista de Cañada Real (Madrid). Son datos del informe 2005 del Defensor del Menor, que el pasado viernes entregó Pedro Núñez Morgades a Concepción Dancausa, presidenta de la Asamblea de Madrid.
Aunque el Defensor del Menor aseguró que la mendicidad infantil es un fenómeno que está decreciendo, sí destacó la situación excepcional que se vive en el asentamiento ilegal Cañada Real Galiana. El informe señala que en este asentamiento la mendicidad es ejercida casi siempre por mujeres y niños de edades comprendidas entre los 8 y los 14 años. Se trata de menores sin escolarizar, que deambulan por las calles en grupos pequeños practicando la mendicidad e, incluso, aprovechando los despistes de los viandantes para cometer pequeños hurtos.
Hacia el vertedero
Núñez Morgades considera en su informe que la mendicidad es muy difícil de erradicar cuando se obtienen tales ingresos y afirma que esta práctica es uno de los mayores impedimentos para la integración social: «Les lleva a rechazar los programas sociales de integración, ya que esta actividad entra en contradicción con los objetivos de los programas: escolarización, salud, cuidado de los niños, empleo, normas, horarios, etcétera».
El Defensor advierte que el asentamiento de Cañada Real se está extendiendo tanto que las chabolas están llegando hasta el mismo vertedero (Valdemingómez) y que algunas familias facilitan a los camiones descargar a sus puertas a cambio de 30 euros. Según los cálculos de las organizaciones que trabajan en la zona y que aparecen recogidos en el informe, más de 500 niños viven en este entorno chabolista, donde las «condiciones higiénicas son muy malas y hay difícil acceso al agua y a otros servicios básicos».
El Defensor asegura que a la zona también se están trasladando familias dedicadas al tráfico de drogas: «Más de 100 niños han venido de las Barranquillas. Allí quedan unos 84 menores de menos de 16 años. Los menores de algunas de estas zonas viven en contacto con la droga y la delincuencia, y con 12 ó 13 años están ya consumiendo cocaína y heroína, especialmente los que vienen de la zona de las Barranquillas», denuncia el Defensor del Menor. abc.es
Los niños mendigos ganan en la calle 1.500 euros cada mes
Madrid- Hay que tener arrojo para hacerlo, pero dedicarse a la mendicidad puede resultar no demasiado gratificante, pero sí muy lucrativo. Un salario de más de 250.000 pesetas de las de antes -libres de impuestos y con todas las ventajas sociales de las que disfrutan los más desfavorecidos- obligan cuanto menos a planteárselo. Esa es la particular «nómina» de algunas de las personas que se dedican a mendigar por las calles, como refleja la memoria del Defensor de Menor referida a 2005. Según el documento, «el hábito de la mendicidad está muy arraigado en algunos colectivos y es reforzado por los ingresos que obtienen, que en algunos casos superan los 1.500 euros al mes».
En la mendicidad, según la Institución que dirige Pedro Núñez Morgades, suelen ocuparse las mujeres y los niños. Además, esta práctica «les lleva a rechazar los programas sociales de integración, ya que esta actividad entra en contradicción con los objetivos de los programas de escolarización, salud, cuidado de los niños, empleo...»
Los asentamientos chabolistas suelen ser las «canteras» de las que se nutre esta actividad. Uno de los apartados de la memoria recoge «la situación de algunos menores de origen rumano, a los que se les ha visto deambular por las calles, que en su mayoría proceden de los asentamientos, de edades comprendidas entre los ocho y los catorce años, sin escolarizar, que suelen ir en grupos pequeños, practicando la mendicidad e incluso aprovechando los despistes de los viandantes para cometer pequeños hurtos».
Viviendas próximas al vertedero. En junio del año pasado, el Defensor del Menor se desplazó hasta el asentamiento de la Cañada Real para conocer la situación de los menores que allí habitan. De su visita destaca «varias realidades sociales, aunque todas son contextos de riesgo para los niños y niñas que residentes, unas más graves que otras». Según el documento, «a lo largo de la Cañada Real existen otros asentamientos. Algunos de ellos de larga trayectoria, por lo que se han construido viviendas que, aunque ilegales, disponen de condiciones buenas de habitabilidad. Sin embargo, en torno a estas viviendas se sitúan otras que no cumplen esos mínimos. En algunas de estas zonas se desarrollan programas sociales y en otras no».
Más allá de la carretera asfaltada de la Cañada -añade el informe- continúa un camino de tierra en muy malas condiciones, en dirección a Getafe, en el que se observan chabolas a ambos lados. «Estas llegan hasta las inmediaciones del municipio. Algunos niños de este asentamiento están escolarizados pero no está establecida ninguna ruta escolar. En esta zona, las condiciones higiénicas son muy malas y hay muy difícil acceso al agua y a otros servicios básicos».
Núñez Morgades destaca la dificultad de calcular la población infantil de estas zonas. Suelen ser familias con un alto índice de natalidad; por cada dos adultos puede haber más de tres o cuatro niños. De la campaña de vacunación realizada en colaboración del Samur a finales de 2004, se detectó la presencia de unos 500 niños, pero las organizaciones que trabajan en la zona consideran que puede haber bastantes más.
La memoria también tiene en cuenta un problema que se está acrecentando, el traslado de familias que se dedican al tráfico de drogas desde las Barranquillas a esta zona. Y es que, según la Institución, «más de 100 niños han venido de las Barranquillas. Allí quedan unos 84 menores de16 años. Algunos viven en contacto con la droga y la delincuencia y, con 12 ó 13 años, consumen cocaína y heroína».
El asentamiento se está extendiendo tanto que las chabolas están llegando al vertedero. Algunas familias cobran 30 euros para facilitar a los camiones descargar en las puertas de sus hogares.larazon.es
Una joven sostiene a su bebé entre las piernas mientras pide limosna
Madrid 18 Jun. Los inmigrantes de origen rumano que se concentran en el asentamiento chabolista de Cañada Real (Madrid) obtienen con la práctica de la mendicidad ingresos que "en algunos casos superan los 1.500 euros al mes", según consta en el informe del defensor del Menor correspondiente al año 2005.
El informe señala que de la mendicidad en estos colectivos suelen ocuparse las mujeres y los "niños de edades comprendidas entre los 8 y los 14 años".
Estos menores, que están sin escolarizar, "deambulan por las calles en grupos pequeños practicando la mendicidad e incluso aprovechando los despistes de los viandantes para cometer pequeños hurtos", explica el defensor del Menor, Pedro Núñez Morgades, que el pasado viernes entregó en la Asamblea de Madrid su última Memoria anual.
Núñez Morgades considera en su informe que la mendicidad es "muy difícil de erradicar cuando se obtienen estos ingresos" y afirma que esta práctica "es uno de los mayores impedimentos para la integración social".
Rechazo de programas
"La práctica de la mendicidad les lleva a rechazar los programas sociales de integración, ya que esta actividad entra en contradicción con los objetivos de los programas: escolarización, salud, cuidado de los niños, empleo, normas, horarios, etcétera", indica el informe.
Chabolas Además, el defensor advierte de que el asentamiento de Cañada Real "se está extendiendo tanto, que las chabolas están llegando hasta el mismo vertedero (Valdemingómez)" y que "algunas familias facilitan a los camiones descargar a sus puertas a cambio de 30 euros".
El informe recoge que, según los cálculos de las organizaciones que trabajan en la zona, más de 500 niños viven en este entorno chabolista, donde las "condiciones higiénicas son muy malas y hay difícil acceso al agua y a otros servicios básicos", y apunta que "algunos niños de este asentamiento están escolarizados, pero no está establecida ninguna ruta escolar".
El defensor también subraya que "un problema que se está acentuando últimamente es el traslado de familias que se dedican al tráfico de drogas desde las Barranquillas a esta zona".
"Más de 100 niños han venido de las Barranquillas. Allí quedan unos 84 menores de menos de 16 años. Los menores de algunas de estas zonas viven en contacto con la droga y la delincuencia, y con 12 ó 13 años están ya consumiendo cocaína y heroína, especialmente los que vienen de la zona de las Barranquillas", denuncia el defensor del Menor. www.diarioadn.com www.diariodeleon.es
Los niños rumanos que mendigan en Madrid llegan a ganar 1.500 euros al mes
MADRID. Más de 1.500 euros al mes llegan a ganar con la mendicidad los inmigrantes rumanos que se concentran en el asentamiento chabolista de Cañada Real (Madrid). Son datos del informe 2005 del Defensor del Menor, que el pasado viernes entregó Pedro Núñez Morgades a Concepción Dancausa, presidenta de la Asamblea de Madrid.
Aunque el Defensor del Menor aseguró que la mendicidad infantil es un fenómeno que está decreciendo, sí destacó la situación excepcional que se vive en el asentamiento ilegal Cañada Real Galiana. El informe señala que en este asentamiento la mendicidad es ejercida casi siempre por mujeres y niños de edades comprendidas entre los 8 y los 14 años. Se trata de menores sin escolarizar, que deambulan por las calles en grupos pequeños practicando la mendicidad e, incluso, aprovechando los despistes de los viandantes para cometer pequeños hurtos.
Hacia el vertedero
Núñez Morgades considera en su informe que la mendicidad es muy difícil de erradicar cuando se obtienen tales ingresos y afirma que esta práctica es uno de los mayores impedimentos para la integración social: «Les lleva a rechazar los programas sociales de integración, ya que esta actividad entra en contradicción con los objetivos de los programas: escolarización, salud, cuidado de los niños, empleo, normas, horarios, etcétera».
El Defensor advierte que el asentamiento de Cañada Real se está extendiendo tanto que las chabolas están llegando hasta el mismo vertedero (Valdemingómez) y que algunas familias facilitan a los camiones descargar a sus puertas a cambio de 30 euros. Según los cálculos de las organizaciones que trabajan en la zona y que aparecen recogidos en el informe, más de 500 niños viven en este entorno chabolista, donde las «condiciones higiénicas son muy malas y hay difícil acceso al agua y a otros servicios básicos».
El Defensor asegura que a la zona también se están trasladando familias dedicadas al tráfico de drogas: «Más de 100 niños han venido de las Barranquillas. Allí quedan unos 84 menores de menos de 16 años. Los menores de algunas de estas zonas viven en contacto con la droga y la delincuencia, y con 12 ó 13 años están ya consumiendo cocaína y heroína, especialmente los que vienen de la zona de las Barranquillas», denuncia el Defensor del Menor. abc.es
Los niños mendigos ganan en la calle 1.500 euros cada mes
Madrid- Hay que tener arrojo para hacerlo, pero dedicarse a la mendicidad puede resultar no demasiado gratificante, pero sí muy lucrativo. Un salario de más de 250.000 pesetas de las de antes -libres de impuestos y con todas las ventajas sociales de las que disfrutan los más desfavorecidos- obligan cuanto menos a planteárselo. Esa es la particular «nómina» de algunas de las personas que se dedican a mendigar por las calles, como refleja la memoria del Defensor de Menor referida a 2005. Según el documento, «el hábito de la mendicidad está muy arraigado en algunos colectivos y es reforzado por los ingresos que obtienen, que en algunos casos superan los 1.500 euros al mes».
En la mendicidad, según la Institución que dirige Pedro Núñez Morgades, suelen ocuparse las mujeres y los niños. Además, esta práctica «les lleva a rechazar los programas sociales de integración, ya que esta actividad entra en contradicción con los objetivos de los programas de escolarización, salud, cuidado de los niños, empleo...»
Los asentamientos chabolistas suelen ser las «canteras» de las que se nutre esta actividad. Uno de los apartados de la memoria recoge «la situación de algunos menores de origen rumano, a los que se les ha visto deambular por las calles, que en su mayoría proceden de los asentamientos, de edades comprendidas entre los ocho y los catorce años, sin escolarizar, que suelen ir en grupos pequeños, practicando la mendicidad e incluso aprovechando los despistes de los viandantes para cometer pequeños hurtos».
Viviendas próximas al vertedero. En junio del año pasado, el Defensor del Menor se desplazó hasta el asentamiento de la Cañada Real para conocer la situación de los menores que allí habitan. De su visita destaca «varias realidades sociales, aunque todas son contextos de riesgo para los niños y niñas que residentes, unas más graves que otras». Según el documento, «a lo largo de la Cañada Real existen otros asentamientos. Algunos de ellos de larga trayectoria, por lo que se han construido viviendas que, aunque ilegales, disponen de condiciones buenas de habitabilidad. Sin embargo, en torno a estas viviendas se sitúan otras que no cumplen esos mínimos. En algunas de estas zonas se desarrollan programas sociales y en otras no».
Más allá de la carretera asfaltada de la Cañada -añade el informe- continúa un camino de tierra en muy malas condiciones, en dirección a Getafe, en el que se observan chabolas a ambos lados. «Estas llegan hasta las inmediaciones del municipio. Algunos niños de este asentamiento están escolarizados pero no está establecida ninguna ruta escolar. En esta zona, las condiciones higiénicas son muy malas y hay muy difícil acceso al agua y a otros servicios básicos».
Núñez Morgades destaca la dificultad de calcular la población infantil de estas zonas. Suelen ser familias con un alto índice de natalidad; por cada dos adultos puede haber más de tres o cuatro niños. De la campaña de vacunación realizada en colaboración del Samur a finales de 2004, se detectó la presencia de unos 500 niños, pero las organizaciones que trabajan en la zona consideran que puede haber bastantes más.
La memoria también tiene en cuenta un problema que se está acrecentando, el traslado de familias que se dedican al tráfico de drogas desde las Barranquillas a esta zona. Y es que, según la Institución, «más de 100 niños han venido de las Barranquillas. Allí quedan unos 84 menores de16 años. Algunos viven en contacto con la droga y la delincuencia y, con 12 ó 13 años, consumen cocaína y heroína».
El asentamiento se está extendiendo tanto que las chabolas están llegando al vertedero. Algunas familias cobran 30 euros para facilitar a los camiones descargar en las puertas de sus hogares.larazon.es
Una joven sostiene a su bebé entre las piernas mientras pide limosna






