MEMORIA 2005 · En la memoria del Defensor del Menor también se recogen llamadas de atención a las distintas administraciones para resolver problemas que afectan a los más jóvenes. Una de ellas tiene que ver con el fenómeno de las bandas violentas.
De hecho, según el informe de la Institución que dirige Pedro Núñez Morgades, «faltan efectivos suficientes para dar respuesta a la necesidad de protección de los menores víctimas de amenazas por integrantes de las bandas». Según el documento, «las bandas se han convertido en un preocupante fenómeno social en nuestra Comunidad.
Se trata de un nuevo tipo de delincuencia que se traduce en acciones violentas y delictivas contra la libertad y la integridad, llegando incluso en algunas ocasiones al asesinato».
En las páginas dedicadas a este problema también se critica la improvisación que rige algunas de las actuaciones de los agentes sociales implicados en esta lacra: «Se sigue echando en falta por los operativos una adecuada coordinación de las diferentes intervenciones. No existen protocolos de actuación, sino que la coordinación queda en manos de la voluntad personal de los titulares; no todos los implicados en la lucha contra las bandas conocen los recursos sociales de los que podrían disponer, o están suficientemente informados de las decisiones que toma el Consejo Regional de Seguridad».
Tras criticar «el alarmismo que en ocasiones generan los medios de comunicación», también se incide en la necesidad de «concienciar a los propios menores o a sus padres para que denuncien, dado que la identificación de los miembros es un paso imprescindible para la lucha contra las bandas. Para ello serían necesarias campañas de sensibilización e información». www.larazon.es
De hecho, según el informe de la Institución que dirige Pedro Núñez Morgades, «faltan efectivos suficientes para dar respuesta a la necesidad de protección de los menores víctimas de amenazas por integrantes de las bandas». Según el documento, «las bandas se han convertido en un preocupante fenómeno social en nuestra Comunidad.
Se trata de un nuevo tipo de delincuencia que se traduce en acciones violentas y delictivas contra la libertad y la integridad, llegando incluso en algunas ocasiones al asesinato».
En las páginas dedicadas a este problema también se critica la improvisación que rige algunas de las actuaciones de los agentes sociales implicados en esta lacra: «Se sigue echando en falta por los operativos una adecuada coordinación de las diferentes intervenciones. No existen protocolos de actuación, sino que la coordinación queda en manos de la voluntad personal de los titulares; no todos los implicados en la lucha contra las bandas conocen los recursos sociales de los que podrían disponer, o están suficientemente informados de las decisiones que toma el Consejo Regional de Seguridad».
Tras criticar «el alarmismo que en ocasiones generan los medios de comunicación», también se incide en la necesidad de «concienciar a los propios menores o a sus padres para que denuncien, dado que la identificación de los miembros es un paso imprescindible para la lucha contra las bandas. Para ello serían necesarias campañas de sensibilización e información». www.larazon.es






