ENTREVISTA · Isaac Godoy · CONSEJERO EDUCACIÓN CANARIAS ·
Lo que ha surgido ahora es algo muy bueno: la sensibilidad social ante el hecho del acoso escolar y por tanto, la oportunidad de impedirlo.
SANTA CRUZ DE TENERIFE 19 Jun. (...)
-¿Y la enseñanza en Canarias, que cambios precisa hoy en ese ámbito progresista?
-Pues básicamente, atender al cambio social que hay en las Islas. Canarias tiene unos indicadores educativos que hay que reconocer que no son los que desearía ningún responsable, aunque pueden tener justificaciones: podemos hablar de atrasos históricos, de un déficit de hace 20 años que se ha ido superando, incluso hay quienes han hablado de que estamos en el vagón de cola. Yo siempre digo que antes corríamos detrás del tren y por lo tanto los maestros y maestras han hecho un gran esfuerzo, pero la sociedad, quizás, no lo valora suficientemente. Es decir, no hay una conciliación de voluntades en ver cuáles son las variables que hacen que no funcione la educación y, a veces, esas no están dentro de la escuela. Cada vez más, la sociedad pide que la escuela resuelva un montón de problemas, casi todos, incluso aquellos que no tienen ninguna expresión educativa.
-¿De alguna manera está responsabilizando a los padres del fracaso escolar?
-No. Yo siempre digo que la responsabilidad de todo es mía, porque cuando no funciona la familia, yo soy el que me debo dirigir a la familia y convencerla de su papel. Pero es verdad que la familia ha cambiado el papel en la sociedad. Es decir, incluso cuando se habla de incrementar determinados servicios en la escuela para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral, yo siempre aclaro: la vida familiar, la vida laboral y la vida escolar. porque en el caso de los alumnos ¿cómo se concilia que los hijos tengan un rato para que se les cuente un cuento, para que se les revisen los deberes, se le pregunten por sus estudios, o sobre lo que sucede en ocho horas de su vida diaria? En muchos casos la tendencia es a depositar desde la más temprana edad a un niño en una escuela y entender que allí va a pasar todo lo bueno o lo malo.
-¿Se ha perdido ese entendimiento que es básico para la educación?
-Hemos pasado de una autoridad que incluso podemos cuestionar -desde el punto de vista de cómo se ejercía- a un cuestionamiento absoluto de la autoridad. Pero no sólo por parte de un chico o una chica, que puede ser normal, sino en cuanto a la prevalencia de las opiniones de los adultos, de los educadores sobre la de los propios alumnos. Muchas veces quien tiene razón puede ser el alumno pero la forma de darle la razón puede generar un conflicto. Si un chico llega a su casa y cuenta a la familia lo que le pasó en la escuela y la respuesta no es buscar un momento para ir a hablar con el tutor sino que se dirige uno a su hijo y dice: "Pues vas y le dices a la maestra que..." ese chico, incluso no teniendo razón, al día siguiente acude sintiéndose reforzado y su actitud crece.
-¿Hay alguna forma de devolver la autoridad perdida a los colegios?
-Estamos hablando de volver a un orden escolar que existió pero que estaba reflejado también en un modelo de orden social. Ahora el orden social es completamente distinto. pensemos que un trabajador puede insultar a su jefe y, sin embargo, el trabajador no acepta que el jefe le insulte a él y pide el amparo. Pero quien haya asistido a determinadas movilizaciones se dará cuenta de que el alumno no dice nada que no diga un adulto en otro contexto.
-Otro gran problema de los centros escolares es el acoso entre compañeros, conocido como acoso entre iguales. ¿Estamos ante un hecho que va en aumento?
-Yo no diría que este tipo de acoso sea entre iguales porque hay una víctima y un castigador y eso no los convierte en iguales. Lo bueno es que cada vez somos más sensibles ante este problema. Aquello del compañero que te quitaba el bocadillo siempre ha existido, la diferencia es que ya hoy se considera que no debe existir y eso es bueno. Igual que la violencia de género. Lo que ha surgido ahora es algo muy bueno: la sensibilidad social ante el hecho y por tanto, la oportunidad de impedirlo.
-En este tipo de situaciones que pueden llegar a ser graves la familia es la última que se entera.
-Eso significa que no hay diálogo.Y, a veces se llega tarde por no dedicar un cierto tiempo a leer los síntomas que vemos en nuestros hijos... www.la-opinion.com
El Consejero de educación del gobierno de Canarias reconoce que cuando le propusieron el cargo no sabía dónde se metía y, aunque tiene claro que, dentro de la política, muchos le consideran un "bicho raro" intenta impedir que las cosas le cambien y lucha por "seguir siendo" como es. Godoy nació en La Isleta (Gran Canaria) en 1963. Con apenas 17 años viajó a Tenerife para estudiar Ciencias Biológicas en la Universidad de La Laguna donde conoció al profesor Ángel Gutiérrez, hoy rector de esa universidad. Prefiere resolver las cosas en el despacho antes que en los medios de comunicación.
Isaac Godoy entró en la Consejería de Educación como técnico, hasta llegar a responsable de programas educativos. En 2003, se hizo cargo de la Dirección Territorial de Educación en la provincia de Las Palmas y dos años más tarde, tras la ruptura del pacto entre PP y CC, fue nombrado consejero del área.
Lo que ha surgido ahora es algo muy bueno: la sensibilidad social ante el hecho del acoso escolar y por tanto, la oportunidad de impedirlo.
SANTA CRUZ DE TENERIFE 19 Jun. (...)
-¿Y la enseñanza en Canarias, que cambios precisa hoy en ese ámbito progresista?
-Pues básicamente, atender al cambio social que hay en las Islas. Canarias tiene unos indicadores educativos que hay que reconocer que no son los que desearía ningún responsable, aunque pueden tener justificaciones: podemos hablar de atrasos históricos, de un déficit de hace 20 años que se ha ido superando, incluso hay quienes han hablado de que estamos en el vagón de cola. Yo siempre digo que antes corríamos detrás del tren y por lo tanto los maestros y maestras han hecho un gran esfuerzo, pero la sociedad, quizás, no lo valora suficientemente. Es decir, no hay una conciliación de voluntades en ver cuáles son las variables que hacen que no funcione la educación y, a veces, esas no están dentro de la escuela. Cada vez más, la sociedad pide que la escuela resuelva un montón de problemas, casi todos, incluso aquellos que no tienen ninguna expresión educativa.
-¿De alguna manera está responsabilizando a los padres del fracaso escolar?
-No. Yo siempre digo que la responsabilidad de todo es mía, porque cuando no funciona la familia, yo soy el que me debo dirigir a la familia y convencerla de su papel. Pero es verdad que la familia ha cambiado el papel en la sociedad. Es decir, incluso cuando se habla de incrementar determinados servicios en la escuela para facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral, yo siempre aclaro: la vida familiar, la vida laboral y la vida escolar. porque en el caso de los alumnos ¿cómo se concilia que los hijos tengan un rato para que se les cuente un cuento, para que se les revisen los deberes, se le pregunten por sus estudios, o sobre lo que sucede en ocho horas de su vida diaria? En muchos casos la tendencia es a depositar desde la más temprana edad a un niño en una escuela y entender que allí va a pasar todo lo bueno o lo malo.
-¿Se ha perdido ese entendimiento que es básico para la educación?
-Hemos pasado de una autoridad que incluso podemos cuestionar -desde el punto de vista de cómo se ejercía- a un cuestionamiento absoluto de la autoridad. Pero no sólo por parte de un chico o una chica, que puede ser normal, sino en cuanto a la prevalencia de las opiniones de los adultos, de los educadores sobre la de los propios alumnos. Muchas veces quien tiene razón puede ser el alumno pero la forma de darle la razón puede generar un conflicto. Si un chico llega a su casa y cuenta a la familia lo que le pasó en la escuela y la respuesta no es buscar un momento para ir a hablar con el tutor sino que se dirige uno a su hijo y dice: "Pues vas y le dices a la maestra que..." ese chico, incluso no teniendo razón, al día siguiente acude sintiéndose reforzado y su actitud crece.
-¿Hay alguna forma de devolver la autoridad perdida a los colegios?
-Estamos hablando de volver a un orden escolar que existió pero que estaba reflejado también en un modelo de orden social. Ahora el orden social es completamente distinto. pensemos que un trabajador puede insultar a su jefe y, sin embargo, el trabajador no acepta que el jefe le insulte a él y pide el amparo. Pero quien haya asistido a determinadas movilizaciones se dará cuenta de que el alumno no dice nada que no diga un adulto en otro contexto.
-Otro gran problema de los centros escolares es el acoso entre compañeros, conocido como acoso entre iguales. ¿Estamos ante un hecho que va en aumento?
-Yo no diría que este tipo de acoso sea entre iguales porque hay una víctima y un castigador y eso no los convierte en iguales. Lo bueno es que cada vez somos más sensibles ante este problema. Aquello del compañero que te quitaba el bocadillo siempre ha existido, la diferencia es que ya hoy se considera que no debe existir y eso es bueno. Igual que la violencia de género. Lo que ha surgido ahora es algo muy bueno: la sensibilidad social ante el hecho y por tanto, la oportunidad de impedirlo.
-En este tipo de situaciones que pueden llegar a ser graves la familia es la última que se entera.
-Eso significa que no hay diálogo.Y, a veces se llega tarde por no dedicar un cierto tiempo a leer los síntomas que vemos en nuestros hijos... www.la-opinion.com
El Consejero de educación del gobierno de Canarias reconoce que cuando le propusieron el cargo no sabía dónde se metía y, aunque tiene claro que, dentro de la política, muchos le consideran un "bicho raro" intenta impedir que las cosas le cambien y lucha por "seguir siendo" como es. Godoy nació en La Isleta (Gran Canaria) en 1963. Con apenas 17 años viajó a Tenerife para estudiar Ciencias Biológicas en la Universidad de La Laguna donde conoció al profesor Ángel Gutiérrez, hoy rector de esa universidad. Prefiere resolver las cosas en el despacho antes que en los medios de comunicación.
Isaac Godoy entró en la Consejería de Educación como técnico, hasta llegar a responsable de programas educativos. En 2003, se hizo cargo de la Dirección Territorial de Educación en la provincia de Las Palmas y dos años más tarde, tras la ruptura del pacto entre PP y CC, fue nombrado consejero del área.







