Franz Ferdinand, primer plato de un variado Festival Metrorock
Madrid 24 Jun.Metrorock se consolidó anoche como uno de los festivales más heterogéneos al atraer, en su primer día de conciertos, a un mosaico de tribus urbanas que siguieron, desde las seis de la tarde y hasta primera hora de la mañana, un maratón de conciertos que inició el hip-hop del rabino judío Matysiahu, con la presentación, antes de que su religión se lo impidiera por cuestiones horarias, de su último trabajo discográfico titulado 'Youth'.
En el escenario principal, llamado Metrorock, la energía contagiosa del colectivo musical Macaco se hizo escuchar con su mezcla de ritmos africanos y son cubano para lanzar un mensaje ecológico y pacifista a partir de la voz de Dani Carbonell, líder del grupo catalán, y de algunos de sus temas más conocidos y comprometidos como 'Todos', 'S.O.S.' y 'Sideral'.
Pipi, ex líder de la banda Ska-P, mantuvo su propuesta de siempre cercana al punk con su nueva formación, The Locos, e intentó animar a los asistentes del escenario Parque al tiempo que recordó su reciente compromiso contra el acoso escolar cuando sonó su canción 'Resistiré', tema destacado de su CD 'Jaula de grillos'.
El grupo escocés Sons & Daughters trajo el minimalismo psicodélico de su último trabajo, 'The repulsión box', al escenario Metrorock justo antes de que sus compatriotas Franz Ferdinand tuvieran tiempo, en algo más de una hora de concierto, de conquistar al numeroso público que siguió su actuación con los temas de sus dos primeros álbumes y algún que otro tema inédito.
Franz Ferdinand ofreció un intenso directo y se recreó en sus propias melodías hasta llegar a la distorsión, aunque los ritmos marciales de su célebre 'Take me out' y los estribillos eléctricos de 'Do you want to', 'Michael' y 'Jacqueline' se sumaron a la maestría de su líder, Alex Kapranos, auténtico showman al más puro estilo británico.
La elegancia de su rock bailable se manifestó, además de en sus inseparables trajes de Dior, en su capacidad de extasiar a sus fans, a golpe de guitarra y cambios de ritmo, para finalizar su recital con su infalible 'This fire'.
Mientras tanto, los argentinos Bersuit les tocaba el reto de intentar darse a conocer en España, a pesar de tener ya editado su octavo disco, 'Testosterona', con el todopoderoso cuarteto británico en el escenario de enfrente.
Aunque la fiesta pensaba alargarse hasta el final de la noche en el escenario principal con la actuación de los malagueños Chambao, además de la de Muchachito Bombo Infierno, que ya pasaron por Metrorock en la pasada edición, y el DJ Señor Lobo, el Bicho tomó el testigo de Bersuit y cerró la jornada de conciertos de el escenario Parque.
Los siete componentes madrileños y alicantinos de El Bicho recibieron una excelente acogida de público en su original propuesta, que combinó el nervio flamenco de su cantante, Miguel Campello, con la sonoridad de su puesta al día del rock andaluz hermanado con algo de jazz, hip-hop, acrobacia, viento y percusión. Terra Actualidad - EFE

FOTOS elmundo.es
Muchos kilómetros de rock
Madrid- Mucho calor, mucho sudor, peinados y estislimos de todo tipo y música de fondo. Música con ambiente y volumen, que el MetroRock se escucha con los pies. Eso sí, la hora influye, que con el sol haciendo foco el público buscaba la sombra; mientras que cuando cayó la noche se pegaba al escenario para bailar de oido. Ayer empezó a sonar el «rock del metro»: el que comenzó en el suburbano y ahora se ha trasladado a un parque. Desde primera hora de la tarde se agolpaban cientos de jóvenes en las taquillas del recinto del parque Juan Carlos I. A tenor de la cola que había para las acreditaciones de los medios de comunicación, la sensación era que todo el gremio del micro y la pluma estaba cubriendo el festival de música. Luego uno -como siempre- descubría el secreto mientras soportaba la bolsa de agua que se sujetaba a las cejas. «A ver cómo lo hacemos, que tenemos que pasar todos». Minutos después, sólo el chico que trabajaba en la radio tenía una pulsera amarilla colgada de su muñeca. El resto a por las entradas. «Toma, el peor disco del mercado»Y es que la pulsera era el primer paso para atravesar la barrera de seguridad. En el camino que llevaba hasta las vallas de seguridad estaban dos repartidores de propaganada que, o bien no creían en el producto que entregaban, o sencillamente se habían dado cuenta de que el producto no tenía excesivo éxito y no avanzaba mucho más allá de sus pies. «Toma, el peor disco del momento», decía uno. «Toma, para que lo tires», decía su compañero. La verdad es que parte de la propaganda que se repartía parece que estaba un poco desubicada de su público. Tiziano Ferro y El Canto del Loco no parece que tuvieran allí a su público. Dentro, un poco más de lo mismo en estos tipos de conciertos. La Comunidad de Madrid repartía pañuelos y promocionaba la línea de metro que en breve tendrá parada cerca del recinto, algunas empresas que vendían su marca con imaginación (había chicas que se paseaban con un depósito de agua y fumigador para empapar a los que se lo pedían) y una caseta para comida y otra para bebida. Los precios, no excesivamente caros para lo que se acostumbra en eventos como éste. Un bocadillo cuesta cinco euros y un kebab (que la aldea global se nota en todo), vale seis euros. Hasta que llegó la hora de cenar, era la caseta de bebidas la que triunfaba por goleada sobre la de la comida. De hecho, a eso de las 20:30 horas, había una foto que marcaba intenciones. Decenas de personas comprando tickets para beber, y ni una sola persona para comer. Público entregado. El goteo de gente que entraba al recinto llevaba ritmo y ambiente a las gradas de hierba. Había de todo: desde los selectivos, que acudieron a escuchar a un grupo en concreto (los favoritos eran «Franz Ferdinand» y Elbicho); a los que tenían curiosidad por aprender. «La verdad es que no conozco apenas a ninguno», reconocía Pilar. La mezcla de grupos que tocó ayer daba para escoger: desde la canción protesta de Macaco, hasta el sonido enigmático de Chambao o la música alternativa de Franz Ferdinand, que con sólo dos discos en el mercado han salido del circuito alternativo y han entrado ya en las listas de ventas sin renunciar a su espíritu. Cada grupo vendió su imagen y su música. Macaco denunciaba a empresas españolas por su poco respeto al medioambiente. Metros más allá, en el segundo escenario (hay conciertos en dos partes del recinto), los integrantes de «The Locos» intentaban que el poco público que en aquel momento les escuchaba se acercara a la plataforma. «Podíamos estar un poco más juntos», pedían. Dos ejemplos de los muchos que ayer se vieron en MetroRock, que mezcla muy bien un ambiente que se ha vuelto un lugar común: el alternativo. Para hoy hay también un buen cartel para los amantes de la música alternativa, aunque el dinosaurio del éxito los haya deborado en parte. Esta vez es turno de alguna leyenda, como Paul Weller, integrante de los míticos «The Jam», que barrieron en el Reino Unido allá por los setenta. Música refinada que ha soportado el paso del tiempo igual que la estrella inglesa. También aparecerán por el Juan Carlos I «The Charlatans». La banda de Manchester, que irrumpió con fuerza a finales de los ochenta con sus letras diferentes, traerá su sonido discoteca. Del producto nacional, destacan los «Surfin`Bichos», precursores del «indie» español, y los Sexy Sadie, que bebieron de la misma fuente, pero a los que el éxito tocó en sus guitarras. larazon.es
![]() | ·The Locos intentó animar a los asistentes del escenario Parque al tiempo que recordó su reciente compromiso contra el acoso escolar cuando sonó su canción 'Resistiré', tema destacado de su CD 'Jaula de grillos'.
El cuarteto Franz Ferndiand coronó anoche la primera jornada del Festival Metrorock, cuyo cartel se centró en el mestizaje de bandas españolas como Macaco, Chambao, Muchachito Bombo Inferno y El Bicho, entre otros, en un evento que, por segundo año consecutivo, tuvo lugar en el Parque Ferial Juan Carlos I de Madrid. |
En el escenario principal, llamado Metrorock, la energía contagiosa del colectivo musical Macaco se hizo escuchar con su mezcla de ritmos africanos y son cubano para lanzar un mensaje ecológico y pacifista a partir de la voz de Dani Carbonell, líder del grupo catalán, y de algunos de sus temas más conocidos y comprometidos como 'Todos', 'S.O.S.' y 'Sideral'.
Pipi, ex líder de la banda Ska-P, mantuvo su propuesta de siempre cercana al punk con su nueva formación, The Locos, e intentó animar a los asistentes del escenario Parque al tiempo que recordó su reciente compromiso contra el acoso escolar cuando sonó su canción 'Resistiré', tema destacado de su CD 'Jaula de grillos'.
El grupo escocés Sons & Daughters trajo el minimalismo psicodélico de su último trabajo, 'The repulsión box', al escenario Metrorock justo antes de que sus compatriotas Franz Ferdinand tuvieran tiempo, en algo más de una hora de concierto, de conquistar al numeroso público que siguió su actuación con los temas de sus dos primeros álbumes y algún que otro tema inédito.
Franz Ferdinand ofreció un intenso directo y se recreó en sus propias melodías hasta llegar a la distorsión, aunque los ritmos marciales de su célebre 'Take me out' y los estribillos eléctricos de 'Do you want to', 'Michael' y 'Jacqueline' se sumaron a la maestría de su líder, Alex Kapranos, auténtico showman al más puro estilo británico.
La elegancia de su rock bailable se manifestó, además de en sus inseparables trajes de Dior, en su capacidad de extasiar a sus fans, a golpe de guitarra y cambios de ritmo, para finalizar su recital con su infalible 'This fire'.
Mientras tanto, los argentinos Bersuit les tocaba el reto de intentar darse a conocer en España, a pesar de tener ya editado su octavo disco, 'Testosterona', con el todopoderoso cuarteto británico en el escenario de enfrente.
Aunque la fiesta pensaba alargarse hasta el final de la noche en el escenario principal con la actuación de los malagueños Chambao, además de la de Muchachito Bombo Infierno, que ya pasaron por Metrorock en la pasada edición, y el DJ Señor Lobo, el Bicho tomó el testigo de Bersuit y cerró la jornada de conciertos de el escenario Parque.
Los siete componentes madrileños y alicantinos de El Bicho recibieron una excelente acogida de público en su original propuesta, que combinó el nervio flamenco de su cantante, Miguel Campello, con la sonoridad de su puesta al día del rock andaluz hermanado con algo de jazz, hip-hop, acrobacia, viento y percusión. Terra Actualidad - EFE

FOTOS elmundo.es
Muchos kilómetros de rock
Madrid- Mucho calor, mucho sudor, peinados y estislimos de todo tipo y música de fondo. Música con ambiente y volumen, que el MetroRock se escucha con los pies. Eso sí, la hora influye, que con el sol haciendo foco el público buscaba la sombra; mientras que cuando cayó la noche se pegaba al escenario para bailar de oido. Ayer empezó a sonar el «rock del metro»: el que comenzó en el suburbano y ahora se ha trasladado a un parque. Desde primera hora de la tarde se agolpaban cientos de jóvenes en las taquillas del recinto del parque Juan Carlos I. A tenor de la cola que había para las acreditaciones de los medios de comunicación, la sensación era que todo el gremio del micro y la pluma estaba cubriendo el festival de música. Luego uno -como siempre- descubría el secreto mientras soportaba la bolsa de agua que se sujetaba a las cejas. «A ver cómo lo hacemos, que tenemos que pasar todos». Minutos después, sólo el chico que trabajaba en la radio tenía una pulsera amarilla colgada de su muñeca. El resto a por las entradas. «Toma, el peor disco del mercado»Y es que la pulsera era el primer paso para atravesar la barrera de seguridad. En el camino que llevaba hasta las vallas de seguridad estaban dos repartidores de propaganada que, o bien no creían en el producto que entregaban, o sencillamente se habían dado cuenta de que el producto no tenía excesivo éxito y no avanzaba mucho más allá de sus pies. «Toma, el peor disco del momento», decía uno. «Toma, para que lo tires», decía su compañero. La verdad es que parte de la propaganda que se repartía parece que estaba un poco desubicada de su público. Tiziano Ferro y El Canto del Loco no parece que tuvieran allí a su público. Dentro, un poco más de lo mismo en estos tipos de conciertos. La Comunidad de Madrid repartía pañuelos y promocionaba la línea de metro que en breve tendrá parada cerca del recinto, algunas empresas que vendían su marca con imaginación (había chicas que se paseaban con un depósito de agua y fumigador para empapar a los que se lo pedían) y una caseta para comida y otra para bebida. Los precios, no excesivamente caros para lo que se acostumbra en eventos como éste. Un bocadillo cuesta cinco euros y un kebab (que la aldea global se nota en todo), vale seis euros. Hasta que llegó la hora de cenar, era la caseta de bebidas la que triunfaba por goleada sobre la de la comida. De hecho, a eso de las 20:30 horas, había una foto que marcaba intenciones. Decenas de personas comprando tickets para beber, y ni una sola persona para comer. Público entregado. El goteo de gente que entraba al recinto llevaba ritmo y ambiente a las gradas de hierba. Había de todo: desde los selectivos, que acudieron a escuchar a un grupo en concreto (los favoritos eran «Franz Ferdinand» y Elbicho); a los que tenían curiosidad por aprender. «La verdad es que no conozco apenas a ninguno», reconocía Pilar. La mezcla de grupos que tocó ayer daba para escoger: desde la canción protesta de Macaco, hasta el sonido enigmático de Chambao o la música alternativa de Franz Ferdinand, que con sólo dos discos en el mercado han salido del circuito alternativo y han entrado ya en las listas de ventas sin renunciar a su espíritu. Cada grupo vendió su imagen y su música. Macaco denunciaba a empresas españolas por su poco respeto al medioambiente. Metros más allá, en el segundo escenario (hay conciertos en dos partes del recinto), los integrantes de «The Locos» intentaban que el poco público que en aquel momento les escuchaba se acercara a la plataforma. «Podíamos estar un poco más juntos», pedían. Dos ejemplos de los muchos que ayer se vieron en MetroRock, que mezcla muy bien un ambiente que se ha vuelto un lugar común: el alternativo. Para hoy hay también un buen cartel para los amantes de la música alternativa, aunque el dinosaurio del éxito los haya deborado en parte. Esta vez es turno de alguna leyenda, como Paul Weller, integrante de los míticos «The Jam», que barrieron en el Reino Unido allá por los setenta. Música refinada que ha soportado el paso del tiempo igual que la estrella inglesa. También aparecerán por el Juan Carlos I «The Charlatans». La banda de Manchester, que irrumpió con fuerza a finales de los ochenta con sus letras diferentes, traerá su sonido discoteca. Del producto nacional, destacan los «Surfin`Bichos», precursores del «indie» español, y los Sexy Sadie, que bebieron de la misma fuente, pero a los que el éxito tocó en sus guitarras. larazon.es








