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lunes, 03 de julio de 2006
Se realizó en el Colegio Jesús Adolescente una mesa redonda cuyo eje central será "La violencia nuestra de cada día".
Se conformó un amplio panel para analizar "La violencia nuestra de cada día". La integración y no discriminación, la intervención central de la familia, así como el rol de la Justicia, la escuela y los medios de comunicación formaron parte de un intercambio que dejó planteados diversos interrogantes

Tres Arroyos BUENOS AIRES 2 Jul
Un interesante panel, por la variedad de saberes que el Colegio Jesús Adolescente logró aglutinar el viernes en su salón Islas Malvinas, se dispuso a la compleja tarea de analizar y compartir reflexiones acerca de "La violencia nuestra de cada día". Así, el juez de menores, Alberto Daniel Gallardo; el titular del Juzgado Penal, doctor Bernardo Bibel; el pediatra Ladislao Iraola; el secretario de Seguridad de la Municipalidad, licenciado Juan Eduardo Apolonio; la licenciada en psicología, Verónica Ruiz Moreno de Pearson; la licenciada en Trabajo Social, María Valeria Barrere; el director de Polimodal del establecimiento, P. Alexander Díaz Guevara; y los padres de familia Marcela y Guillermo Scasso, compartieron con un público ávido de respuestas una serie de ponencias individuales, en principio, y luego un debate que se prolongó por espacio de unas dos horas.

Las causas de la violencia cotidiana, especialmente enfocada hacia los jóvenes como víctimas y también como victimarios, el papel de los medios de comunicación, el rol de la Justicia y de la escuela, la necesaria contención y guía de la familia fueron algunos de los tópicos más importantes que se analizaron el viernes. Tanto los panelistas como el auditorio, conformado especialmente por docentes y padres, mostraron una legítima preocupación por el creciente fenómeno de la violencia social. Sin embargo, antes que un registro real -salvo excepciones- del ineludible papel de los adultos a veces como generadores, otras como transmisores o como simples observadores indiferentes de las conductas violentas, hubo una marcada tendencia a colocar el problema afuera, en los medios de comunicación, en las agresiones que se presumen originadas en sectores marginales.

En este aspecto, resultó saludable la autocrítica de los padres invitados a conformar el panel, Guillermo y Marcela Scasso, que reflexionaron acerca del poco tiempo que la familia dedica a observar y tratar de prevenir este tipo de problemáticas, ocupada especialmente "en mejorar económicamente". Y señalaron, entre otras cuestiones, una que podría resultar movilizadora en ese sentido: "Nuestros hijos siempre nos están mirando". La familia, tanto desde la mirada de los propios padres panelistas como en el resto de los disertantes, fue puesta como principal escenario donde operar para modificar conductas violentas. Fue el padre Alexander, en tanto, quien esgrimió la herramienta del diálogo como la más valiosa para lograr transformaciones.

Entre los padres, apareció como preocupación un fenómeno que aún no ha ganado difusión pública en esta ciudad. Se trata de los ataques que al parecer padecen alumnos de colegios privados, por el sólo hecho de llevar un uniforme. Fue contemporizadora, en este caso, la visión que aportó el juez de Menores, Alberto Gallardo, que mostró la otra cara de una misma moneda: las agresiones a los pibes "portadores de cara o de gorrita". Los "negros", como en varias oportunidades se los mencionó, para repetir el modo en que los mismos chicos los llaman.

Otro aporte significativo a la necesidad de tener en cuenta la desigualdad como generadora de violencia, en un auditorio en el que se llegó a escuchar que los excluidos "son cada vez más y se nos vienen en contra" -aunque el comentario no expresó, por cierto, una sensación de la mayoría- la licenciada María Valeria Barrere observó que la sociedad parece unificada a partir de la demanda de más represión, e invitó a "buscar unirse en pro de una vida más digna para todos".

Alberto Gallardo: Desigualdad de oportunidades

Con apenas dos meses en esta ciudad pero una amplia y evidente experiencia en el contacto cotidiano con chicos y adolescentes, el nuevo juez de Menores, doctor Alberto Gallardo, fue quien introdujo con su ponencia la problemática de la desigualdad de oportunidades, en tanto no permite el crecimiento y el desarrollo, como generadora de episodios violentos. También, ya en el debate con el público, aportó una visión sensiblemente menos crítica que la exhibida por otros panelistas, en torno a la influencia de los medios y de algunas formas de entretenimiento en la violencia cotidiana.

Entre varios conceptos que formuló, Gallardo se refirió a los trastornos de "alimentación" que sufren los adolescentes. Pero no enfocó los más comunes, los vinculados a lo proteico, sino que introdujo una particular visión, la de la "anorexia ideológica" y la "bulimia informativa".

El magistrado habló también de otras problemáticas juveniles con particular sensibilidad. Eligió hablar de "embarazos no pensados", lejos del lugar común de no deseados que suele aplicárseles. Y enumeró, entre otras causas del "efecto" de la violencia -a la que definió como la manifestación de un malestar- a las incertidumbres y amenazas, el hacinamiento, las agresiones grupales, las nuevas formas de entretenimiento, las enfermedades de transmisión sexual y otras dificultades que los adolescentes enfrentan en su vida cotidiana.

Finalmente, Gallardo admitió que el abordaje de las situaciones que, por distintas razones, terminan en el Tribunal de Menores -"nosotros no podemos prevenir, intervenimos cuando el hecho ya ocurrió", aclaró- es complejo. Sin embargo, marcó una diferencia sustancial entre los conflictos que pudo advertir durante su trabajo en el Conurbano, y los que se presentan en esta ciudad. "Aquí no hay pandillas, ni maras. En esta ciudad, la violencia se previene con participación. Hay que activar los mecanismos y las redes sociales para hacerlo", concluyó.

Bernardo Bibel: Usar el Derecho como instrumento

El doctor Bernardo Bibel, miembro del Tribunal Oral Criminal de esta ciudad y padre de adolescentes, reflexionó acerca de las causas y las nuevas formas de violencia que afectan de manera especial a los jóvenes. Se refirió a la violencia social, como un fenómeno que alcanza a los menores "desde el mundo externo, no necesariamente desde la familia", y distinguió, entre los orígenes de las conductas violentas, a la falta de trabajo, los efectos de la economía globalizada, la exclusión y la marginación.

Entre los posibles escenarios en los que estas conductas pueden manifestarse, el magistrado describió a la escuela, las actividades extraescolares, los grupos de amigos y otros entornos de referencia para los jóvenes. Y puso el acento también en las metodologías violentas propiciadas por ideologías propias de los adultos, como los grupos neonazis, o por fenómenos vinculados a la música.

Preocupado por los distintos síntomas que la creciente violencia va dejando en la sociedad, el doctor Bibel hizo referencia a los chicos de la calle, la explotación laboral, la violencia familiar, el abuso sexual con los menores como víctimas o autores, la prostitución infantil, la deserción escolar y los menores "difíciles", con alteraciones en su conducta o temperamento. Observó también la comisión, por parte de adolescentes, de "fechorías", hechos que no llegan a ser delictivos y no afectan de manera directa a las personas, pero pueden constituirse en daños para la comunidad. Al mismo tiempo, compartió con el auditorio su preocupación por la agrupación de menores en bandas o pandillas.

Finalmente, muy crítico con los medios de comunicación, Bibel advirtió que "todos generan violencia". Y apuntó a la utilización del Derecho como un instrumento para proteger a la sociedad de esta problemática. Puso como ejemplo la denuncia penal que se efectuó contra la empresa que creó un videojuego cuyo principal "atractivo" es atropellar mujeres embarazadas y niños, que dan "más puntaje", en detrimento de ancianos, que son los que menos "pagan".

Alexander Díaz Guevara: Un sistema preventivo

El padre Alexander Díaz Guevara puso de manifiesto que "nos vamos como acostumbrando a esa situación de violencia" y citó como ejemplo a su país, Colombia, que "se acostumbró a la realidad de la guerra".

El director de Polimodal expresó que "como institución, desde nuestra propia realidad, podemos evitar estos casos mediante un sistema preventivo". Describió los preceptos de José Manyanet y sostuvo que la institución plantea a la familia como un medio fundamental para la educación de los hijos; "diversos modelos pedagógicos recalcan la importancia de la familia", aseveró. Es el ámbito para "vivir, amar y proyectarse para la vida",

Tras mencionar que "el sistema preventivo abarca todas las realidades que vive el individuo", valoró "el diálogo, en confianza, serenidad y respeto".

En este contexto, planteó que hay seis pasos clave. Se trata de valorar al hombre desde su vida, que posee entendimiento, libertad y voluntad; formar en principios éticos, morales y religiosos; lograr una apertura para la comunicación; la advertencia, no con un sentido de pena o castigo, sino como un cuidado de los chicos; la vigilancia amorosa, para estar atentos a pequeños detalles de cada día; y "hacer un retorno constante de las actividades que va haciendo cada día", nuevamente con el diálogo como un instrumento adecuado, para conocer los cambios y las situaciones en las cuales se están desenvolviendo los chicos.

Más allá de la responsabilidad que puede corresponder específicamente a los adultos, sostuvo que es significativo que el joven aprenda a ver su entorno y así "evitar ser ajenos a lo que ocurre".

Verónica Ruiz Moreno: El acto violento anula al otro

"En un tiempo en que la acción le gana la batalla a la reflexión, este encuentro es un logro. Parar, y hacerse preguntas sobre la violencia, es precisamente la otra cara de la moneda", apuntó Verónica Ruiz Moreno de Pearson, psicóloga, en el inicio de su ponencia.

Ruiz Moreno observó, desde su saber, que la violencia que atraviesa la sociedad actual -más tarde asentiría cuando se dijo que siempre hubo violencia- está agravada por la "desintegración de las instituciones". Y advirtió que ante la evidente ruptura de los vínculos de sostén, los chicos buscan otros referentes como estamentos de pertenencia.

La profesional habló, ante lo complejo del fenómeno, de la necesidad de "articular abordajes". Y definió a la conducta violenta como "el reverso de la no palabra, una serie de frustraciones no metabolizadas" que devienen en una acción violenta que puede ser visible, en el cuerpo, o virtual, psíquica. La especialista hizo especial hincapié en que el acto violento "cosifica, anula al otro como sujeto".

Entre otros conceptos, Ruiz Moreno hizo referencia a que la función materna, independientemente de que sea ejercida o no por la madre biológica, crea el ámbito de sostén y amparo que el niño necesita para desarrollarse. "Si hay baches en el enganche entre este primer vínculo y la sociedad, se producen baches y el desarrollo se interrumpe. Es entonces cuando se responde con mecanismos regresivos", reflexionó. La violencia, para la psicóloga, es uno de ellos.

María Valeria Barrere: Todos expuestos a conductas violentas

La licenciada en Trabajo Social, María Valeria Barrere, advirtió que "todos estamos expuestos a la violencia, por lo que no vale la búsqueda de explicaciones cerradas". La profesional invocó, como formas de este fenómeno, a los jóvenes violentos, pero también a la policía violenta, al maltrato público, a la violencia familiar y al mensaje que, desde los medios de comunicación, propone que "el que no destruye al otro es destruido".

Barrere eligió conceptos del psicólogo social Alfredo Moffat para describir los factores que predisponen a la violencia. Enumeró "la crisis social, que genera confusión y un modelo individualista en el que triunfa el más fuerte".

También observó las consecuencias de la historia reciente, "una dictadura militar que evidenció altos niveles de violencia en las fuerzas de seguridad, que tuvo como principales víctimas a jóvenes y que, con los indultos, quedó signada por la impunidad".

La licenciada advirtió también entre los generadores de violencia a la desocupación, que afecta con mayores índices a los jóvenes. "Según Moffat, si un joven no puede entrar a la sociedad por la puerta, lo hará por la ventana. Si no logra trabajar y obtener los recursos necesarios, buscará estrategias de supervivencia", como el robo u otros mecanismos ilícitos.

Barrere hizo foco también en la corrupción, "judicial, política, policial, como una forma de delincuencia encubierta"; y en el consumo creciente de drogas.

Por otra parte, recordó que Moffat hace referencia a la violencia que aparece en el cine y la televisión, y advirtió que de acuerdo a un estudio citado por el psicólogo social, "haciendo zapping una hora, se pueden ver 32 formas de golpear, humillar o matar a alguien, sin que aparezca ningún tipo de señal de arrepentimiento".

Entre los ocho factores reconocidos por Moffat, Barrere puntualizó finalmente la crisis familiar, con ausencia de figuras de identificación y de transmisión de experiencias de vida, y la adolescencia como una etapa evolutiva signada por la transgresión.

Juan Apolonio: Interrelaciones para llegar antes

El licenciado Juan Eduardo Apolonio, secretario de Seguridad y representante de la comuna en el encuentro, destacó el trabajo en "el cumplimiento de las leyes que volcaron al municipio tareas que antes eran de la Provincia". En este sentido, se refirió al trabajo del grupo interdisciplinario que aborda la problemática de la minoridad en función de los lineamientos de la ley que aún permanece suspendida en su aplicación por la Suprema Corte de Justicia.

Apolonio se interrogó, por otra parte, acerca de la eficacia de los mecanismos de autodefensa que, sin ser agresivos o represivos, se ponen en juego para absorber los inconvenientes que involucran a menores. Y ponderó el trabajo de las escuelas y asistentes sociales como detectores y vías de contención de estas problemáticas.

El funcionario y ex policía admitió, en cuanto a la violencia focalizada entre los jóvenes y también en el entorno familiar, que las fuerzas de seguridad pueden actuar "sólo puertas afuera, cuando por distintas causas hay menores agresivos que pueden ocasionar algún inconveniente". Pero aceptó que con frecuencia, las situaciones se presentan de manera concreta o tienen su origen en grupos familiares que, por distintas razones, han quedado fuera de las redes de contención social "y se hace difícil llegar a ellos". No obstante, aseguró que en la actualidad, muchos de esos hogares que padecen conflictos son contenidos por el grupo interdisciplinario que funciona en Acción Social.

Por otra parte, el secretario de Seguridad criticó al Estado por la falta de respuestas adecuadas en la institucionalización de los menores en conflicto con la ley penal. "La institucionalización es centralizada, entonces se manda a los chicos a lugares donde los jóvenes tienen una idiosincracia totalmente diferente, y vuelven capacitados para delinquir", observó.

Finalmente, sostuvo que en la ciudad, hay una interrelación "muy vital" entre el municipio, las fuerzas de seguridad y el ámbito judicial. "Sin embargo, eso no es suficiente cuando vemos que ocurren casos como el que nos sacudió hace unos meses, con el crimen de una chica. Hay que llegar antes", concluyó.

Ladislao Iraola: La caída de la función paterna

El doctor Ladislao Iraola, invitado en su doble carácter de pediatra reconocido y médico del Tribunal de Menores de esta ciudad, describió con precisión el rol de la familia -y la crisis que atraviesa- como escenario de factores que predisponen a los adolescentes a ser víctimas o victimarios de violencia en su vida cotidiana.

Iraola advirtió que en su experiencia tanto en el consultorio como en el tribunal, ha detectado como característica principal de la crisis familiar la caída de las funciones paterna y materna, un fenómeno que, no por casualidad, ya fue esgrimido por el equipo interdisciplinario de Acción Social de la Municipalidad como uno de los principales factores de riesgo para los chicos. Esta caída de la función parental se observa, puntualizó el pediatra, de manera especial en padres separados que van dejando de lado a sus hijos.

En este sentido, el profesional apuntó que la inestabilidad que estas funciones decaídas generan en los adolescentes, los torna particularmente vulnerables si a eso se le suma que la adolescencia es una etapa de gran avidez de experiencias pero al mismo tiempo, de inmadurez.

El médico enumeró una serie de conductas de los progenitores que pueden resultar nocivas para los hijos, entre los cuales fue posible destacar la falta de equilibrio entre una represión exagerada o una permisividad a ultranza, las intrusiones a la intimidad de los adolescentes.

También crítico con los medios, como el doctor Bibel, Iraola advirtió que entre los obstáculos que se encuentran para frenar la violencia que afecta a los adolescentes, está la negación o banalización de los hechos violentos. "Los medios de comunicación los presentan como algo de buenos y malos y todo queda ahí. Nos pasa por el costado, como algo cotidiano, y hasta ajeno a nosotros", reflexionó.

Guillermo y Marcela Scasso: Autocrítica de "padres de familia"

Guillermo y Marcela Scasso presentaron una autocrítica como "simples padres de familia". Explicaron que "intentamos ver qué despierta en nosotros la violencia" y luego de considerar que "no somos violentos por la acción", observaron que "toda falta de respeto o maltrato entre los chicos es una iniciación a la violencia".

Observaron que "la extrema individualidad" implica "una forma de enseñarles que no miren a otro". Y como un punto para el debate, se interrogaron: "en una sociedad muy violenta ¿es posible que no seamos corresponsables?". Coincidieron en que "los chicos están expuestos, debemos estar atentos y acompañarlos".

También plantearon que "muchas veces estamos esperando que otros le pongan un límite" e identificaron como un motor u origen de la inacción a "la búsqueda incesante y desmedida de mejorar económicamente".

Al respecto, explicaron que "no es que tengamos un total inacción, pero a veces vemos que hacemos muy pocos. Los chicos son testigos de que mostramos una gran preocupación, pero ven que no nos ocupamos". En cierta medida, señalaron que de este modo "les enseñamos a que ellos hagan lo mismo".

Para Guillermo y Marcela, adquiere relevancia "actuar mucho más firmemente" y abandonar una conducta miedosa en temas vinculados a la relación con los hijos.

Además subrayaron que "la acción no es ir a pedir ante funcionarios o jueces". No obstante, expresaron que "hay mucha gente buena en estas tareas que sin el apoyo social no puede actuar", por lo que entendieron que es importante dar este respaldo.

Marcela afirmó que al tener la posibilidad de participar de la jornada, resultará valioso "actuar como transmisores" para llevar este intercambio a quienes no pudieron asistir, mientras que finalmente, Marcelo dejó en claro que "no estamos juzgando a nadie. Realizamos una autocrítica desde nuestro rol de padres".



La mirada en el otro

En las preguntas y comentarios de los asistentes, quedó en primer plano la complejidad que presenta abordar las conductas violentas en el ámbito cotidiano. "Lo que hacemos no sirve, es poco o no alcanza. Hay que hacer más, para contagiar", constituyó una conclusión de Guillermo Scasso.

De acuerdo a la apreciación del juez Alberto Daniel Gallardo, la participación en estas comunidades -en términos comparativos, menos conflictivas que grandes centros urbanos- es una manera eficaz de hacer frente a la violencia.

En la etapa final del encuentro, Verónica Ruiz Moreno de Pearson consideró que "nos están faltando canales de acceso, no saber cómo hablar de padre a hijo", lo que atribuyó a un quiebre generacional. En las acciones violentas, observó "determinados anclajes", debido a que "tengo que atacar al diferente. No pertenece al grupo que me da identidad y seguridad".

Una de las asistentes planteó que es necesario establecer "qué podemos hacer desde los padres, los adultos debemos involucrarnos para lograr un corte, no hay que seguir aceptando estas cuestiones".

En cuanto a la intervención institucional en las escuelas u otros sectores, quedó evidenciado que se debe evaluar el contexto para desarrollar acciones preventivas. A ello agregaron comprender las diferencias respecto a las limitaciones de tiempo, de participación y de compromiso por parte de padres que tienen una situación económica desfavorable, lo que determina la necesidad de trabajar muchas horas, además de entender las circunstancias sociales o culturales en que se desenvuelve cada familia.

Ante las inquietudes múltiples que enumeró una madre, Verónica Ruiz Moreno de Pearson dijo que a partir de experiencias tales como la jornada realizada el viernes es interesante "generar espacios", pero no desde la ansiedad; "la calma y la serenidad tienen que ver con parar el acelere, tener la posibilidad de frenar".

Uno de los desafíos principales, mencionado por los padres y por el doctor Ladislao Iraola, es empezar a mirar al otro. Detrás de este enfoque, queda expresada la tensión entre marginación e integración, entre "portadores de uniforme" y "portadores de cara o de gorrita". Desde la familia, núcleo clave, el avance en estos aspectos parece estar vinculado -al menos en ciertos casos- a integrar y no ser ajenos a la realidad de los otros.

Las certezas cedieron en buena medida ante las dudas y preocupaciones. Como una propuesta de reflexión resultó enriquecedor que así suceda, con la necesidad de desarrollar con mayor profundidad en la continuidad de estos espacios la intervención y el papel de los adultos frente a la violencia. www.lavozdelpueblo.com.ar

Idea 1 Jul. En el el Colegio Jesús Adolescente
Mesa redonda sobre violencia cotidiana
Hoy, en el salón Islas Malvinas del Colegio Jesús Adolescente, se concretará una mesa redonda cuyo eje central será "La violencia nuestra de cada día". Han sido convocados distintos funcionarios judiciales y profesionales del área de la salud de nuestra ciudad; también colaborará el director de Polimodal del establecimiento, P. Alexander Díaz Guevara, integrantes del equipo de orientación escolar y representantes de los padres de familia.

El programa establece que a las 19 se producirá la recepción de autoridades, panelistas y público. Desde las 19.15, se concretará la disertación con la participación del juez de menores, Alberto Daniel Gallardo; un profesional del área social del Tribunal de Menores; el titular del Juzgado Penal, doctor Bernardo Bibel; el doctor Ladislao Iraola; la licenciada en psicología Verónica Ruiz Moreno de Pearson; la licenciada en Trabajo Social, María Valeria Barrere; P. Alexander Díaz Guevara; y los padres de familia Marcela y Guillermo Scasso. Una vez finalizadas las ponencias se posibilitará la participación de los asistentes a través de preguntas.

Esta actividad se concreta en el marco del 75º aniversario del colegio, a partir de un compromiso asumido el año anterior relacionado al tratamiento del tema violencia. www.lavozdelpueblo.com.ar


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