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viernes, 07 de julio de 2006
Susana Oviedo 6 Jul · "El suicidio hoy es un grave problema de salud pública"
Zavala, autor del libro "Suicidio infanto-juvenil. Cómo reconocer las señales de riesgo", advierte sobre el deterioro de la institución familiar y la consecuente falta de contención en los niños y jóvenes. Dice que el suicida "avisa" de la intención de acabar con su vida. Considera que, por el elevado índice de casos, el suicidio hoy es un problema de salud pública, para cuya prevención aún no se destinan los recursos necesarios.

–Son diversos los motivos que llevan a alguien a acabar con su vida. No obstante, ¿existe un denominador común?

–No podemos hablar de una personalidad suicida y tampoco de un factor genético, pero sí de una predisposición al suicidio o a enfermedades que conllevan a este.
Pero existen numerosos factores que conducen a que una persona se autoelimine: estado melancólico y depresión en un 65 % de los suicidas. Trastornos de angustia, y patologías de esquizofrenias. Son muchísimos más los factores. De hecho, toda persona que cometerá suicidio emite señales. Avisa.

–¿Cómo podemos detectar esas señales?

–Generalmente son muy sutiles. Incluso a los profesionales de la salud mental nos podrían resultar inadvertidas.
Pueden ser de tipo verbales, conductuales y situacionales.
En el primero de los casos, hay que tomar en serio el: "me voy a matar; estoy cansado de vivir". En las señales comportamentales o conductuales: si el sujeto come más, o come menos; duerme mucho, poco, o no duerme, además del desaliño en el aspecto personal. O si la persona, que normalmente solía ser tranquila, se vuelve agresiva. Dentro de las señales de tipo situacional, atender si alguien que mantenía un relacionamiento social normal, de repente se aísla.

–¿Qué errores no hay que cometer respecto a un chico que pasa por una situación así y que piensa en el suicidio?

–Una de las tantas cosas que se deben hacer es hablar. Confrontar con la persona. Preguntarle qué le está pasando. Lo que no hay que hacer es decir: "Está pasando por un periodo difícil; así nomás luego es".
También hay que examinar los afectos. He tenido pacientes adolescentes que no recuerdan cuándo fue la última vez que recibió un abrazo o un beso de su papá. Hay una falta de afectos. El actual ritmo de vida nos endurece.

–¿Por qué, además de aumentar los casos de suicidio, ahora se reportan casos de niños que se quitan la vida?

–Normalmente, entre los 5 y 6 años, los niños ya tienen la idea de lo que es la muerte y, por lo tanto, también del suicidio. Hoy en día, un chico de 7 a 10 años ya no es como los de otras décadas. Ellos ya perciben la violencia en la casa o padecen frustraciones a nivel escolar debido a altas exigencias y expectativas de los padres. Aunque, muchas veces, algunos también se quitan la vida por imitación.
Lo cierto es que aumentan los suicidios. En el mes de mayo cerramos con 28 casos, casi uno por día, según las estadísticas oficiales. Yo diría que estamos superando el uno por día. Estamos hablando de más de 300 suicidios al año.

–¿Un número alto para encuadrar el fenómeno como un problema de salud pública?

–Es alto y ya es un problema social bastante difícil y complicado de salud pública. Justamente por eso, varios profesionales fundamos y próximamente vamos a presentar la Asociación Paraguaya de Prevención del Suicidio.

–¿En el país ya se asume como un problema de salud pública?

–La Dirección de Salud Mental del Ministerio de Salud Pública está trabajando muy bien. El problema está en la limitación de recursos, en el presupuesto. La buena voluntad no alcanza. No obstante, se está trabajando.
El suicidio no respeta edad, clase social, género ni religión.
Es preocupante cómo está aumentando el índice en Paraguay. Las investigaciones señalan que los varones consuman más el suicidio que las mujeres. La relación es 4/1 o 3/1.
Generalmente, los hombres lo hacen más a través del ahorcamiento, y las mujeres a través de sicotrópicos o envenenamientos.
En las estadísticas ya están apareciendo niños a partir de 9 años. Yo tuve un caso de un pequeño de 6 años, que se ahorcó. Cuando se trata de niños, tiene mucho peso la decadencia de los valores familiares.

–¿Cuáles son algunos mitos en torno al suicidio?

–Entre otras cosas, que el que se quiere suicidar no avisa. O que se trata de una persona cobarde o valiente.
El suicida no es lo uno ni lo otro. Mucha gente dice eso.
Hay que tener en cuenta que el suicida está en un estado de crisis y esto es igual a desorganización emocional, pese a la cual la persona piensa, elabora su plan suicida: cómo, cuándo, dónde. Tiene todo calculado.

–¿Qué preponderancia tienen los medios de comunicación en el tema del suicidio?

–Los medios de comunicación cumplen un papel fundamental, sobre todo en la prevención, mediante campañas. Sin embargo, de los medios también afecta negativamente la reiteración y además el que se presente con demasiados detalles cómo se consumó un suicidio. La reiteración es muy contraproducente: escuchar de un caso de suicidio a la mañana, de nuevo a la siesta, otra vez a la noche y una vez más al día siguiente. La gente que está depresiva, que ya no tiene horizonte o que está con predisposición al suicidio, cuando ve que otra persona lo hizo, puede apresurar los pasos. Algo que hay que tener en cuenta es que el suicida no quiere morir. Y esto lo subrayo categóricamente.

–¿Aunque exprese lo contrario?

–Sí, al plantear que acabará con su vida, lo que está diciendo es: "¡Por favor, ayúdenme! No puedo más con esta situación". Es un S.O.S.
El suicida no quiere morir, pero tampoco quiere seguir viviendo en la forma en que lo está haciendo, presionado.
Recuerdo que un sobreviviente describió el sufrimiento del suicida como un alma sangrante.

–¿Qué recomendaría a los medios de comunicación para el abordaje de este tema?

–Que la noticia sobre un suicidio no aparezca en primera plana. La OPS recomienda que sea en forma de notas breves. Se recomienda no publicar fotos del fallecido, ni describir con lujo de detalles el método utilizado. Sirve de referencia a otros, que están indecisos sobre cuál medio utilizar.
Tampoco deben ofrecerse explicaciones simplistas ni únicas de lo sucedido. Ni hacer aparecer la palabra suicidio como sinónimo de éxito, salida, opción, solución.

NÚMERO DE SUICIDIOS EN LOS ÚLTIMOS 6 AÑOS
AÑO CASOS
2000: 186
2001: 206
2002: 243
2003: 249
2004: 326
2005: 308

Observación:
En todos los casos los métodos más utilizados fueron: ahorcamiento, envenenamiento y armas de fuego.
www.ultimahora.com

FUENTE: Lic. Manuel Zavala

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