Quito 8 Jun. Ayer se confirmó que la niña abandonada en el sector de Guamaní y que aún sigue en coma en el Hospital de Niños Baca Ortiz se llama Gabriela. Fue su propia madre quien proporcionó este dato.
Ligia Mariño Freire, de 21 años, llegó la mañana de ayer al hospital y se presentó ante los médicos y las enfermeras como la progenitora de la menor.
Hoy se cumplen 15 días desde que la bebé llegó a este centro por medio del servicio de emergencias, pero ella dijo que recién la noche del jueves se enteró de este caso por medio de una publicación en la televisión.
Según la versión que Mariño entregó a los galenos del Baca Ortiz, no veía a Gabriela desde hace dos meses, porque la señora que la cuidaba, María Vera Arias, de 53 años, no lo permitía.
Por el trabajo realizado, Vera cobraba mensualmente 60 dólares, pero el dinero no llegó en los dos últimos meses y la cuidadora se negó a entregar a la niña.
Mariño, madre de tres niños, trabajadora en un bar al sur de Quito y oriunda de Tungurahua, señaló que otro de sus hijos (de nueve meses) también estaba bajo el cuidado de Vera Arias, pero que a él sí le pudo recuperar.
Cuando Ligia Mariño visitaba a la niña en el Baca Ortiz fue detenida por miembros de la Dirección Nacional de la Policía especializada en Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen).
El teniente Franklin Espinosa, de la jefatura provincial de esta entidad, explicó en horas de la tarde que la detención se produjo tras las declaraciones entregadas por María Vera Arias.
Ella fue la primera detenida en el caso. La captura se produjo en el sector de Guamaní, la tarde del jueves. En su declaración aseguró que la mamá (Ligia Mariño) también maltrataba a la niña, según lo indica Espinosa.
Ahora las mujeres guardan prisión en los calabozos de la Policía Judicial de Pichincha (PJ).
El caso está en manos de la Fiscal de Delitos Sexuales Contra la Vida y allí se determinará si las hoy aprehendidas son culpables o no de este hecho.
La niña recibió ayer la visita del ministro de Salud, Guillermo Wagner. El funcionario recorrió el lugar donde está la menor junto al director del hospital, Jaime Ochoa. En este sector, Wagner dijo que es importante impulsar
en el país una campaña para traer a los hijos al mundo, pero con responsabilidades.
Gabriela mejora levemente su cuadro clínico. Hasta la tarde de ayer respiraba mejor. “Aquello se debe a que se limpiaron los pulmones de las secreciones que tenía”, explican los galenos.
También abrió el párpado del lado derecho, aunque su pequeño cuerpo sigue rígido.
“En todo este tiempo hemos hecho un esfuerzo muy grande para tratar a la niña”, asegura Ochoa. El funcionario reveló que cada día de cuidado le cuesta al centro 500 dólares.
Cuando la menor fue internada en la casa de salud, presentaba moretones en todo el cuerpo.
También se detectaron señales en las dos muñecas. Por ello había la presunción de que incluso había sido amarrada.
En una primera instancia, Gabriela fue trasladada al centro de Salud número 19 de Guamaní, una vez que fue hallada cerca de un local de ferretería. Desde este lugar, una ambulancia la trasladó hasta el Hospital Baca Ortiz. www.elcomercio.com
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Ligia Mariño Freire, de 21 años, llegó la mañana de ayer al hospital y se presentó ante los médicos y las enfermeras como la progenitora de la menor.
Hoy se cumplen 15 días desde que la bebé llegó a este centro por medio del servicio de emergencias, pero ella dijo que recién la noche del jueves se enteró de este caso por medio de una publicación en la televisión.
Según la versión que Mariño entregó a los galenos del Baca Ortiz, no veía a Gabriela desde hace dos meses, porque la señora que la cuidaba, María Vera Arias, de 53 años, no lo permitía.
Por el trabajo realizado, Vera cobraba mensualmente 60 dólares, pero el dinero no llegó en los dos últimos meses y la cuidadora se negó a entregar a la niña.
Mariño, madre de tres niños, trabajadora en un bar al sur de Quito y oriunda de Tungurahua, señaló que otro de sus hijos (de nueve meses) también estaba bajo el cuidado de Vera Arias, pero que a él sí le pudo recuperar.
Cuando Ligia Mariño visitaba a la niña en el Baca Ortiz fue detenida por miembros de la Dirección Nacional de la Policía especializada en Niños, Niñas y Adolescentes (Dinapen).
El teniente Franklin Espinosa, de la jefatura provincial de esta entidad, explicó en horas de la tarde que la detención se produjo tras las declaraciones entregadas por María Vera Arias.
Ella fue la primera detenida en el caso. La captura se produjo en el sector de Guamaní, la tarde del jueves. En su declaración aseguró que la mamá (Ligia Mariño) también maltrataba a la niña, según lo indica Espinosa.
Ahora las mujeres guardan prisión en los calabozos de la Policía Judicial de Pichincha (PJ).
El caso está en manos de la Fiscal de Delitos Sexuales Contra la Vida y allí se determinará si las hoy aprehendidas son culpables o no de este hecho.
La niña recibió ayer la visita del ministro de Salud, Guillermo Wagner. El funcionario recorrió el lugar donde está la menor junto al director del hospital, Jaime Ochoa. En este sector, Wagner dijo que es importante impulsar
en el país una campaña para traer a los hijos al mundo, pero con responsabilidades.
Gabriela mejora levemente su cuadro clínico. Hasta la tarde de ayer respiraba mejor. “Aquello se debe a que se limpiaron los pulmones de las secreciones que tenía”, explican los galenos.
También abrió el párpado del lado derecho, aunque su pequeño cuerpo sigue rígido.
“En todo este tiempo hemos hecho un esfuerzo muy grande para tratar a la niña”, asegura Ochoa. El funcionario reveló que cada día de cuidado le cuesta al centro 500 dólares.
Cuando la menor fue internada en la casa de salud, presentaba moretones en todo el cuerpo.
También se detectaron señales en las dos muñecas. Por ello había la presunción de que incluso había sido amarrada.
En una primera instancia, Gabriela fue trasladada al centro de Salud número 19 de Guamaní, una vez que fue hallada cerca de un local de ferretería. Desde este lugar, una ambulancia la trasladó hasta el Hospital Baca Ortiz. www.elcomercio.com
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