El alarmante fenomeno del bulling · La situación se presentó la semana pasada en la guardia del Hospital de Niños. Los alumnos tenían fracturas y hematomas. Eran de distintos colegios. El hecho sorprendió hasta a los propios médicos del servicio, quienes constatan un notorio incremento de las agresiones escolares. Una especialista afirma que el acoso entre compañeros es cada vez más grave, que alcanza a todas las clases sociales y que no sólo es patrimonio de nuestro país
La Plata, Argentina 8 Jun. Bajo el anglicismo bulling se describe una situación cada vez más preocupante y violenta en los colegios de la Provincia: el acoso escolar entre alumnos. Así fríamente el concepto no revela la gravedad del tema, pero un botón de muestra alcanza para tomar conciencia de qué se habla: en sólo un día ingresaron al hospital de Niños de La Plata nueve estudiantes golpeados dentro de establecimientos educativos.
El hecho, que se produjo la semana pasada, sorprendió hasta a los propios profesionales de la guardia, que en los últimos tiempos constataron un notorio incremento de estos casos.
“Estamos viendo mucho la agresividad entre los chicos en el colegio. El jueves nueve alumnos de distintos colegios ingresaron con traumatismos por diversas agresiones”, informa a Hoy la jefa del Servicio de Guardia del Niños, Gloria Portillo.
“Creemos que se patean y que se pegan en todo el cuerpo, porque algunos presentaban fracturas de brazo, tabique y hematomas en las piernas”, agrega la prestigiosa médica, mientras trata de buscar alguna explicación a este alarmante fenómeno.
Casos más frecuentes
Según cuentan los chicos a los profesionales del servicio, las causas de las agresiones son varias. Sumadas a los datos aportados por una especialista en violencia escolar, se podrían encuadrar en el siguiente esquema:
Un chico violento que ataca constantemente a los compañeros.
Grupos de pibes que se juntan para maltratar a nenes más indefensos a quienes les cuesta integrarse.
Chicos que le roban la comida a otro; lo que mucha veces desata una pelea.
Violencia física y psíquica para que los más indefensos entreguen la plata que les dan sus padres.
Peleas luego de cargadas a nenes con anteojos, gorditos o con alguna dificultad para expresarse.
Por diferencias con un equipo de fútbol, etc.
Portillo señala que “constatamos que subió considerablemente este fenómeno, porque cada vez vienen más chicos golpeados. Pienso que son pequeñas patotitas que desvalorizan a algunos de sus compañeros. Es una situación terrible”. Algunos de los casos que son atendidos en el nosocomio son acompañados por una denuncia policial.
Relaciones non santas
Para Mabel Sgrilletti, psicóloga, especialista en violencia escolar y familiar con 30 años de experiencia en gabinetes de escuelas, “es notorio el avance de la violencia, porque los padres y la familia también inciden en esta situación”.
La profesional asegura que otros de los motivos por los cuales este tema sale a la luz es “porque ahora los nenes se animan y plantean sus quejas. Antes se bancaban las burlas y las amenazas; lo que siempre se encuadró en las relaciones non santas entre chicos”.
Para la Sgrilletti ya quedó sepultada “la idea tradicional de la infancia como una edad feliz. Hoy es una edad de mucha tortuosidad, que se palpa claramente en la escuela”.
La mujer insiste en que muchos chicos agredidos de ahora antes eran “víctimas silenciosas”. Pero resalta una cuestión central: “Hace unos años la violencia era menor”.
Algunas respuestas
¿Por qué surge esta situación? No hay una respuesta única para un interrogante tan amplio, pero esta psicóloga que trabaja específicamente en técnicas de mediación para superar la violencia, “asegura que el acoso escolar no es patrimonio de la Argentina. Hoy en todo el mundo los especialistas están estudiando en profundidad el tema, al que llaman bulling, porque a los chicos les deja secuelas terribles”.
“Cuando trabajé en las escuelas -se explaya Sgrilletti- vi el tema del gordito, al que le decían che se te cae la pizza del pantalón; o al nene con anteojos que sufría las cargadas. Vení cuatrochi, se le reían sus compañeros. En consecuencia terminaba rompiendo los anteojos. También hay críticas y el acoso al nene que no está dentro del común. A eso le llaman bully, es atemorizar, intimidar y coaccionar”.
Bully significa matón en inglés, y de ese término deriva bulling, que se utiliza en Estados Unidos y en Inglaterra para significar el acoso escolar. Hoy atraviesa en forma recta todas las clases sociales, no se produce solamente en las escuelas periféricas o donde la población educativa deriva de hogares con mayores carencias.
“Antes se creía que sólo había problemas en los colegios más alejados del centro, pero esto ya no es así”, opina ante una consulta de Hoy Amelia García, secretaria del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (Suteba), seccional La Plata.
Coincidente es la mirada de Sgrilletti. “Esto pasa en todos los niveles socieconómicos. En la escuela del Mondongo se pelean por un pan y en un colegio privado por un reloj”, afirma.
García menciona otra circunstancia que impide atenuar esta situación: la menor cantidad de gabinetes que existen en las escuelas (ver aparte). Mientras que la psicóloga también apunta a un hecho coyuntural, la pérdida de valores de la sociedad.
Piedra libre
“Hoy en los colegios -dice Sgrilletti- hay mayor piedra libre. Muchas veces el docente, acosado por enseñar las materias en el medio de carencias económicas, de asaltos y de edificio en malas condiciones, tiene que soportar las agresiones de los alumnos, que en ocasiones no saben cómo resolver”.
Afirma también que “en la actualidad los chicos no les hacen caso a los docentes como en décadas pasadas. Incluso hay maestros atemorizados por los alumnos, que los amenazan. Muchos padres también tienen actitudes belicosas con los maestros, porque desaprobaron a su hijo o porque le impusieron una pauta de disciplina”.
De todo esto se deduce que esos nueve chicos agredidos que ingresaron en sólo un día al Hospital de Niños Sor María Ludovica no constituyen un hecho aislado, sino que forman parte de un nuevo escenario escolar y social, donde la violencia parece primar sobre la razón. www.diariohoy.net
La Plata, Argentina 8 Jun. Bajo el anglicismo bulling se describe una situación cada vez más preocupante y violenta en los colegios de la Provincia: el acoso escolar entre alumnos. Así fríamente el concepto no revela la gravedad del tema, pero un botón de muestra alcanza para tomar conciencia de qué se habla: en sólo un día ingresaron al hospital de Niños de La Plata nueve estudiantes golpeados dentro de establecimientos educativos.
El hecho, que se produjo la semana pasada, sorprendió hasta a los propios profesionales de la guardia, que en los últimos tiempos constataron un notorio incremento de estos casos.
“Estamos viendo mucho la agresividad entre los chicos en el colegio. El jueves nueve alumnos de distintos colegios ingresaron con traumatismos por diversas agresiones”, informa a Hoy la jefa del Servicio de Guardia del Niños, Gloria Portillo.
“Creemos que se patean y que se pegan en todo el cuerpo, porque algunos presentaban fracturas de brazo, tabique y hematomas en las piernas”, agrega la prestigiosa médica, mientras trata de buscar alguna explicación a este alarmante fenómeno.
Casos más frecuentes
Según cuentan los chicos a los profesionales del servicio, las causas de las agresiones son varias. Sumadas a los datos aportados por una especialista en violencia escolar, se podrían encuadrar en el siguiente esquema:
Portillo señala que “constatamos que subió considerablemente este fenómeno, porque cada vez vienen más chicos golpeados. Pienso que son pequeñas patotitas que desvalorizan a algunos de sus compañeros. Es una situación terrible”. Algunos de los casos que son atendidos en el nosocomio son acompañados por una denuncia policial.
Relaciones non santas
Para Mabel Sgrilletti, psicóloga, especialista en violencia escolar y familiar con 30 años de experiencia en gabinetes de escuelas, “es notorio el avance de la violencia, porque los padres y la familia también inciden en esta situación”.
La profesional asegura que otros de los motivos por los cuales este tema sale a la luz es “porque ahora los nenes se animan y plantean sus quejas. Antes se bancaban las burlas y las amenazas; lo que siempre se encuadró en las relaciones non santas entre chicos”.
Para la Sgrilletti ya quedó sepultada “la idea tradicional de la infancia como una edad feliz. Hoy es una edad de mucha tortuosidad, que se palpa claramente en la escuela”.
La mujer insiste en que muchos chicos agredidos de ahora antes eran “víctimas silenciosas”. Pero resalta una cuestión central: “Hace unos años la violencia era menor”.
Algunas respuestas
¿Por qué surge esta situación? No hay una respuesta única para un interrogante tan amplio, pero esta psicóloga que trabaja específicamente en técnicas de mediación para superar la violencia, “asegura que el acoso escolar no es patrimonio de la Argentina. Hoy en todo el mundo los especialistas están estudiando en profundidad el tema, al que llaman bulling, porque a los chicos les deja secuelas terribles”.
“Cuando trabajé en las escuelas -se explaya Sgrilletti- vi el tema del gordito, al que le decían che se te cae la pizza del pantalón; o al nene con anteojos que sufría las cargadas. Vení cuatrochi, se le reían sus compañeros. En consecuencia terminaba rompiendo los anteojos. También hay críticas y el acoso al nene que no está dentro del común. A eso le llaman bully, es atemorizar, intimidar y coaccionar”.
Bully significa matón en inglés, y de ese término deriva bulling, que se utiliza en Estados Unidos y en Inglaterra para significar el acoso escolar. Hoy atraviesa en forma recta todas las clases sociales, no se produce solamente en las escuelas periféricas o donde la población educativa deriva de hogares con mayores carencias.
“Antes se creía que sólo había problemas en los colegios más alejados del centro, pero esto ya no es así”, opina ante una consulta de Hoy Amelia García, secretaria del Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación de la provincia de Buenos Aires (Suteba), seccional La Plata.
Coincidente es la mirada de Sgrilletti. “Esto pasa en todos los niveles socieconómicos. En la escuela del Mondongo se pelean por un pan y en un colegio privado por un reloj”, afirma.
García menciona otra circunstancia que impide atenuar esta situación: la menor cantidad de gabinetes que existen en las escuelas (ver aparte). Mientras que la psicóloga también apunta a un hecho coyuntural, la pérdida de valores de la sociedad.
Piedra libre
“Hoy en los colegios -dice Sgrilletti- hay mayor piedra libre. Muchas veces el docente, acosado por enseñar las materias en el medio de carencias económicas, de asaltos y de edificio en malas condiciones, tiene que soportar las agresiones de los alumnos, que en ocasiones no saben cómo resolver”.
Afirma también que “en la actualidad los chicos no les hacen caso a los docentes como en décadas pasadas. Incluso hay maestros atemorizados por los alumnos, que los amenazan. Muchos padres también tienen actitudes belicosas con los maestros, porque desaprobaron a su hijo o porque le impusieron una pauta de disciplina”.
De todo esto se deduce que esos nueve chicos agredidos que ingresaron en sólo un día al Hospital de Niños Sor María Ludovica no constituyen un hecho aislado, sino que forman parte de un nuevo escenario escolar y social, donde la violencia parece primar sobre la razón. www.diariohoy.net







