El Juzgado de Menores sustituyó el 31 de mayo la medida de internamiento que los menores cumplían en un centro de Zumarraga por otra de libertad vigilada
Los siete jóvenes que fueron condenados el pasado mes de octubre a dos años de internamiento en régimen abierto en un centro educativo para menores por el acoso al que sometieron a Jokin Ceberio, el adolescente que se suicidó en Hondarribia, han sido puestos en libertad vigilada
SAN SEBASTIÁN 28 AGO. Según ha desvelado hoy en los Cursos de Verano de San Sebastián el profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación Félix Etxeberria, que ha investigado el caso de Jokin como ejemplo de acoso escolar, el Juzgado de Menores de la capital guipuzcoana emitió un auto el pasado 31 de mayo en el que sustituyó la medida de internamiento que estos siete chicos cumplían en un centro de Zumarraga por otra de libertad vigilada.
Solicitud al juzgado
Etxeberria ha revelado que, tras cumplir parte de la condena impuesta, este centro de menores solicitó al juzgado que reemplazara el internamiento por la libertad vigilada en virtud del buen comportamiento mostrado por los siete jóvenes, petición a la que se adhirió la Fiscalía, mientras que la acusación particular que ejercía la familia de Jokin se opuso.
Una vez oídas las partes, el Juzgado de Menores respaldó la petición del centro, al entender que la medida de internamiento ya había "conseguido su finalidad" y debía sustituirse por la libertad vigilada, por lo que los siete condenados disfrutan ya de esta nueva condición desde hace unos meses.
Además de estos siete jóvenes, otra chica fue condenada en su momento a dos fines de semana de permanencia en un centro educativo por una falta de maltrato.
Incógnita
El experto en acoso escolar ha opinado que en el caso de Jokin "nunca se llegará a saber todo lo que pasó, porque cuando una persona se suicida a los 14 años es muy difícil atribuirlo a una única causa y sacar la conclusión de que su muerte sólo fue debida al acoso".
Etxeberria ha considerado que en la muerte de este adolescente falló "todo", pero "fundamentalmente" lo hizo la "prevención".
En su opinión, también "llegaron tarde" los compañeros que, aunque después de muerto hicieron homenajes a Jokin, "no supieron interceder, ayudar ni mediar" cuando estaban ocurriendo los malos tratos, mientras que el profesorado tuvo miedo ante "lo que se le venía encima".
"Desencuentro"
El experto ha situado la muerte de Jokin en un contexto de "desencuentro" entre su familia y las de los agresores, ya que Jokin "quedó en medio" como si fuera un chivato, después de que sus allegados pusieran en conocimiento de las familias de los otros muchachos una carta del instituto en la que se informaba a los padres de que sus hijos habían sido sorprendidos fumando porros en un campamento de verano.
Todos los jóvenes habían conseguido interceptar estas misivas y Jokin fue el único que no lo logró, por lo que su familia fue la que dio a conocer la infracción al resto de adultos. EFE - diariovasco.com
Los siete jóvenes que acosaron a Jokin están en libertad vigilada
Abandonaron en mayo el internamiento en Zumarraga por los informes favorables Habían ingresado en el centro en noviembre
A. LERATE/ SAN SEBASTIÁN. DV 29 AGO. Los siete jóvenes que en octubre del año pasado fueron condenados a dos años de internamiento en régimen abierto en un centro educativo para menores de Zumarraga se encuentran ya en libertad vigilada, según reveló Félix Etxeberria. El profesor de la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación aseguró que el Juzgado de Menores de San Sebastián emitió, el pasado 31 de mayo, un auto en el que sustituyó la medida de internamiento que estos adolescentes cumplían por otra de libertad vigilada. Fuentes familiares confirmaron a DV que los chavales ya no residen en el centro educativo para menores, donde ingresaron en el mes de noviembre y del que salían para ir al colegio y los fines de semana.
Etxeberria explicó que el centro de Zumarraga fue el que solicitó al Juzgado de Menores que reemplazara el internamiento por la libertad vigilada por el buen comportamiento mostrado por estos siete jóvenes. Tras su ingreso ya se preveía que el equipo de evaluación de Zumarraga analizara la evolución de los chicos y, conforme a sus informes, se solicitaran cambios en su situación, como ha sucedido. La Fiscalía se sumó a la petición de libertad vigilada, mientras que la acusación particular que ejercía la familia de Jokin se opuso.
Finalidad lograda
El Juzgado de Menores apoyó la petición del centro de Zumarraga al entender que la medida de internamiento ya había «conseguido su finalidad». En septiembre del año pasado, este juzgado dejó en suspenso el ingreso de los adolescentes, una decisión que sustentó en un informe elaborado por el equipo psicosocial judicial que concluyó que «las deficiencias y aspectos a mejorar de los menores» era un trabajo que debía realizarse en el ámbito en el que viven los adolescentes, con la ayuda de su familia, el entorno social y los recursos de la comunidad en la que residen. Posteriormente, la Audiencia de Gipuzkoa revocó esta decisión y en noviembre los jóvenes ingresaron en el centro de Zumarraga.
Allí, diariamente, un vehículo los recogía para trasladarlos a los centros en los que habían iniciado el curso escolar. Por la tarde eran de nuevo conducidos a Zumarraga, donde dormían. Los fines de semana se trasladaban a sus respectivos domicilios, si bien el domingo por la tarde tenían que volver al centro de internamiento. Los adolescentes fueron condenados a dos años, el segundo en libertad vigilada ya fuera del centro.
Los siete jóvenes que fueron condenados el pasado mes de octubre a dos años de internamiento en régimen abierto en un centro educativo para menores por el acoso al que sometieron a Jokin Ceberio, el adolescente que se suicidó en Hondarribia, han sido puestos en libertad vigilada
SAN SEBASTIÁN 28 AGO. Según ha desvelado hoy en los Cursos de Verano de San Sebastián el profesor de Filosofía y Ciencias de la Educación Félix Etxeberria, que ha investigado el caso de Jokin como ejemplo de acoso escolar, el Juzgado de Menores de la capital guipuzcoana emitió un auto el pasado 31 de mayo en el que sustituyó la medida de internamiento que estos siete chicos cumplían en un centro de Zumarraga por otra de libertad vigilada.
Solicitud al juzgado
Etxeberria ha revelado que, tras cumplir parte de la condena impuesta, este centro de menores solicitó al juzgado que reemplazara el internamiento por la libertad vigilada en virtud del buen comportamiento mostrado por los siete jóvenes, petición a la que se adhirió la Fiscalía, mientras que la acusación particular que ejercía la familia de Jokin se opuso.
Una vez oídas las partes, el Juzgado de Menores respaldó la petición del centro, al entender que la medida de internamiento ya había "conseguido su finalidad" y debía sustituirse por la libertad vigilada, por lo que los siete condenados disfrutan ya de esta nueva condición desde hace unos meses.
Además de estos siete jóvenes, otra chica fue condenada en su momento a dos fines de semana de permanencia en un centro educativo por una falta de maltrato.
Incógnita
El experto en acoso escolar ha opinado que en el caso de Jokin "nunca se llegará a saber todo lo que pasó, porque cuando una persona se suicida a los 14 años es muy difícil atribuirlo a una única causa y sacar la conclusión de que su muerte sólo fue debida al acoso".
Etxeberria ha considerado que en la muerte de este adolescente falló "todo", pero "fundamentalmente" lo hizo la "prevención".
En su opinión, también "llegaron tarde" los compañeros que, aunque después de muerto hicieron homenajes a Jokin, "no supieron interceder, ayudar ni mediar" cuando estaban ocurriendo los malos tratos, mientras que el profesorado tuvo miedo ante "lo que se le venía encima".
"Desencuentro"
El experto ha situado la muerte de Jokin en un contexto de "desencuentro" entre su familia y las de los agresores, ya que Jokin "quedó en medio" como si fuera un chivato, después de que sus allegados pusieran en conocimiento de las familias de los otros muchachos una carta del instituto en la que se informaba a los padres de que sus hijos habían sido sorprendidos fumando porros en un campamento de verano.
Todos los jóvenes habían conseguido interceptar estas misivas y Jokin fue el único que no lo logró, por lo que su familia fue la que dio a conocer la infracción al resto de adultos. EFE - diariovasco.com
Los siete jóvenes que acosaron a Jokin están en libertad vigilada
Abandonaron en mayo el internamiento en Zumarraga por los informes favorables Habían ingresado en el centro en noviembre
A. LERATE/ SAN SEBASTIÁN. DV 29 AGO. Los siete jóvenes que en octubre del año pasado fueron condenados a dos años de internamiento en régimen abierto en un centro educativo para menores de Zumarraga se encuentran ya en libertad vigilada, según reveló Félix Etxeberria. El profesor de la facultad de Filosofía y Ciencias de la Educación aseguró que el Juzgado de Menores de San Sebastián emitió, el pasado 31 de mayo, un auto en el que sustituyó la medida de internamiento que estos adolescentes cumplían por otra de libertad vigilada. Fuentes familiares confirmaron a DV que los chavales ya no residen en el centro educativo para menores, donde ingresaron en el mes de noviembre y del que salían para ir al colegio y los fines de semana.
Etxeberria explicó que el centro de Zumarraga fue el que solicitó al Juzgado de Menores que reemplazara el internamiento por la libertad vigilada por el buen comportamiento mostrado por estos siete jóvenes. Tras su ingreso ya se preveía que el equipo de evaluación de Zumarraga analizara la evolución de los chicos y, conforme a sus informes, se solicitaran cambios en su situación, como ha sucedido. La Fiscalía se sumó a la petición de libertad vigilada, mientras que la acusación particular que ejercía la familia de Jokin se opuso.
Finalidad lograda
El Juzgado de Menores apoyó la petición del centro de Zumarraga al entender que la medida de internamiento ya había «conseguido su finalidad». En septiembre del año pasado, este juzgado dejó en suspenso el ingreso de los adolescentes, una decisión que sustentó en un informe elaborado por el equipo psicosocial judicial que concluyó que «las deficiencias y aspectos a mejorar de los menores» era un trabajo que debía realizarse en el ámbito en el que viven los adolescentes, con la ayuda de su familia, el entorno social y los recursos de la comunidad en la que residen. Posteriormente, la Audiencia de Gipuzkoa revocó esta decisión y en noviembre los jóvenes ingresaron en el centro de Zumarraga.
Allí, diariamente, un vehículo los recogía para trasladarlos a los centros en los que habían iniciado el curso escolar. Por la tarde eran de nuevo conducidos a Zumarraga, donde dormían. Los fines de semana se trasladaban a sus respectivos domicilios, si bien el domingo por la tarde tenían que volver al centro de internamiento. Los adolescentes fueron condenados a dos años, el segundo en libertad vigilada ya fuera del centro.







