HEMEROTECA 09/12/05 El profesor de Ciencias de la Educación Félix Etxeberria presentó en San Sebastián esta semana la ponencia 'Fundamentos de la convivencia escolar. El caso Jokin' dentro del curso de verano La convivencia en las aulas
En diciembre pasado publicó este valioso artículo en Tribuna Abierta del Diario de Noticias de Alava
VITORIA 09/12/2005 Cuando, al cumplirse un año del suceso, pregunté al padre de Jokin sobre lo que había aprendido con la muerte de su hijo, su respuesta fue tajante: "Hemos aprendido a sufrir". Ya sé que a los padres de Jokin este texto no les va a servir de mucho consuelo, pero quisiera que pensaran que su hijo no murió en balde. Su caso, el caso Jokin, ha servido de desencadenamente de una gran reacción y toma de conciencia sobre la violencia escolar, con una enorme repercusión en los medios de comunicación a lo largo de todo el año, en el que hemos encontrado más de 1.000 referencias sobre el tema. Probablemente gracias a todo esto muchos otros chicos y chicas podrán ver mejorada su situación a partir de ahora y quizás escapen del acoso de los matones escolares. Sin dejar de lado el sufrimiento real de la comunidad educativa, creo que es preciso hacer un esfuerzo por extraer algunas enseñanzas a partir de lo que ha sucedido a lo largo del último año. No voy a utilizar el término en inglés, se trata simplemente de maltrato, acoso o violencia escolar, violencia que ejercen unos alumnos contra otros, en cualquiera de sus modalidades: insultos, golpes, burlas, novatadas, amenazas, exclusiones, inocentadas, robos, marginación, etc.
Impusieron la pena de dos años de internamiento en régimen abierto a siete de los ocho menores condenados por el acoso al que sometieron a Jokin Ceberio. Posteriormente, la jueza de Menores paralizó esta medida, sustituyéndola por la de libertad vigilada, entendiendo que era excesiva y que no había que "buscar venganza". Finalmente, la Audiencia se reafirmó en su condena inicial, en lo que parece ser la decisión definitiva. No pretendemos entrar a fondo en el tema de la conveniencia o no de este internamiento, que indudablemente tiene su importancia desde el punto de vista pedagógico y que necesitaría otro espacio más amplio. Vamos a detenernos en el proceso tras la muerte de Jokin y en lo que hemos podido aprender desde todos los ámbitos de la sociedad vasca.
– Hemos aprendido de un modo muy intenso algo que ya "muchos sabían": el acoso escolar es una realidad. Ya no podemos seguir diciendo que es algo desconocido o que ocurre en otros lugares. También ocurre aquí. A raíz de la muerte de Jokin se han realizado nuevos estudios, también en el País Vasco, especialmente desde la Consejería de Educación, en donde se ha consultado a 3.132 escolares de secundaria –entre 12 y 16 años– pertenecientes a 81 colegios y a 2.851 alumnos de primaria de 88 colegios. Se ha llegado a la conclusión de que esa violencia escolar afecta en torno al 6% de los escolares. Un trabajo similar, realizado en Madrid (Estudio Cisneros, 2005), con 5.000 escolares eleva esa tasa al 24 %. Parece lógico pensar que el nivel real de violencia escolar se encuentre entre esas dos cifras. Por tanto, tanto padres, administradores, profesores y alumnos debemos estar aún más alerta. La incidencia de la violencia escolar ya es algo más que una sospecha.
– Se han organizado numerosos congresos, seminarios, coloquios, reuniones, conferencias, mesas redondas, debates, cursos de verano, experiencias, proyectos y otra serie de iniciativas que tienen como objetivo preparar y prevenir a los profesionales y a las familias respecto al problema de la violencia escolar. Muchas personas se están informando y preparando para enfrentarse mejor al problema que tratamos.
– Desde la Consejería de Educación se tomaron varias iniciativas. Algunas de ellas eran un "reforzamiento de medidas que ya se estaban aplicando con anterioridad". En concreto se creó una página web (www.ikasle.net) y una dirección de correo (ikasle@hezkuntza.net) sobre el tema a la que pueden acudir los alumnos y alumnas que se sienten amenazados, o sus familiares. Entre las iniciativas, se cuenta también con la organización anual de unas jornadas de reflexión sobre la convivencia en la escuela. Se impulsaron otro tipo de acciones para prevenir el maltrato, tales como reforzar la formación del profesorado con la organización de cursos específicos, que según la entonces consejera se había aplicado el año anterior a 140 centros y habían participado 400 profesores. También se han tomado otro tipo de medidas: elaboración de un protocolo de conducta y de actuación ante los indicios de maltrato, creación de un mapa de los espacios existentes en el colegio que tienen menor vigilancia, divulgación de materiales y documentos para la formación de padres, profesores y alumnos, refuerzo con mayor presencia de profesorado o de personas adultas fuera de la escuela, colaboración con los ayuntamientos y el envío de unos folletos a los centros y a las familias con el fin de saber cómo detectar posibles problemas de violencia escolar. Ahora sabemos mucho más en caso de necesidad.
– Los acosadores, maltratadores y matones han visto que su conducta les puede costar muy cara y que pueden ser castigados muy seriamente. Fueron expulsados del colegio y recibieron ayuda por parte de tutores en sus propios domicilios. Posteriormente fueron condenados a dos años de internamiento en régimen abierto. Sus padres también deberán tomar nota de todo esto.
– Muchas madres y padres saben ahora que deben estar atentos a los primeros síntomas, con el fin de detectar cuanto antes los posibles maltratos, en diálogo constante con la escuela, pero no para sobreproteger a sus hijos, sino para ayudarles a desarrollar en ellos la conciencia y las habilidades necesarias para defenderse de las agresiones, físicas o verbales.
– Los alumnos y las alumnas testigos o espectadores deben también hacerse conscientes de que su conducta puede cambiar el rumbo de los hechos. Pueden ayudar a la víctima, apoyarle y denunciar a los agresores, para evitar este tipo de situaciones y frenar la acción de los matones, o pueden jalear la conducta de los mismos o mirar para otro lado. Sabemos todos que es muy importante el apoyo de los compañeros.
Pero no pensemos que el tema de la violencia escolar está suficientemente encarrilado con las medidas que ha puesto en marcha la administración educativa. Se han dado algunos pasitos, pero todavía queda mucho por hacer. Tomemos como referencia lo que la Unión Europea está impulsando y veremos que la violencia escolar tiene muchas vertientes y que los desafíos que surgen son muy complejos: delimitar con precisión el problema, factores de riesgo, políticas públicas, clima escolar e inseguridad, formación del personal, violencia y diferencias (racismo, género, socioeconómica-marginación), políticas de prevención, programas de intervención, comparativismo internacional, trastornos de conducta en la infancia y adolescencia, evaluación de las políticas públicas y los programas.
Para seguir aprendiendo debemos ser conscientes de lo que se está tratando en los encuentros internacionales, entre los que destaca los Congresos Mundiales sobre violencia en la escuela celebrados en París (2001) y Québec (2003), y el próximo previsto en Burdeos (2006). www.noticiasdealava.com
(*) Elkartzen y Bilgune Feminista
En diciembre pasado publicó este valioso artículo en Tribuna Abierta del Diario de Noticias de Alava
VITORIA 09/12/2005 Cuando, al cumplirse un año del suceso, pregunté al padre de Jokin sobre lo que había aprendido con la muerte de su hijo, su respuesta fue tajante: "Hemos aprendido a sufrir". Ya sé que a los padres de Jokin este texto no les va a servir de mucho consuelo, pero quisiera que pensaran que su hijo no murió en balde. Su caso, el caso Jokin, ha servido de desencadenamente de una gran reacción y toma de conciencia sobre la violencia escolar, con una enorme repercusión en los medios de comunicación a lo largo de todo el año, en el que hemos encontrado más de 1.000 referencias sobre el tema. Probablemente gracias a todo esto muchos otros chicos y chicas podrán ver mejorada su situación a partir de ahora y quizás escapen del acoso de los matones escolares. Sin dejar de lado el sufrimiento real de la comunidad educativa, creo que es preciso hacer un esfuerzo por extraer algunas enseñanzas a partir de lo que ha sucedido a lo largo del último año. No voy a utilizar el término en inglés, se trata simplemente de maltrato, acoso o violencia escolar, violencia que ejercen unos alumnos contra otros, en cualquiera de sus modalidades: insultos, golpes, burlas, novatadas, amenazas, exclusiones, inocentadas, robos, marginación, etc.
Impusieron la pena de dos años de internamiento en régimen abierto a siete de los ocho menores condenados por el acoso al que sometieron a Jokin Ceberio. Posteriormente, la jueza de Menores paralizó esta medida, sustituyéndola por la de libertad vigilada, entendiendo que era excesiva y que no había que "buscar venganza". Finalmente, la Audiencia se reafirmó en su condena inicial, en lo que parece ser la decisión definitiva. No pretendemos entrar a fondo en el tema de la conveniencia o no de este internamiento, que indudablemente tiene su importancia desde el punto de vista pedagógico y que necesitaría otro espacio más amplio. Vamos a detenernos en el proceso tras la muerte de Jokin y en lo que hemos podido aprender desde todos los ámbitos de la sociedad vasca.
– Hemos aprendido de un modo muy intenso algo que ya "muchos sabían": el acoso escolar es una realidad. Ya no podemos seguir diciendo que es algo desconocido o que ocurre en otros lugares. También ocurre aquí. A raíz de la muerte de Jokin se han realizado nuevos estudios, también en el País Vasco, especialmente desde la Consejería de Educación, en donde se ha consultado a 3.132 escolares de secundaria –entre 12 y 16 años– pertenecientes a 81 colegios y a 2.851 alumnos de primaria de 88 colegios. Se ha llegado a la conclusión de que esa violencia escolar afecta en torno al 6% de los escolares. Un trabajo similar, realizado en Madrid (Estudio Cisneros, 2005), con 5.000 escolares eleva esa tasa al 24 %. Parece lógico pensar que el nivel real de violencia escolar se encuentre entre esas dos cifras. Por tanto, tanto padres, administradores, profesores y alumnos debemos estar aún más alerta. La incidencia de la violencia escolar ya es algo más que una sospecha.
– Se han organizado numerosos congresos, seminarios, coloquios, reuniones, conferencias, mesas redondas, debates, cursos de verano, experiencias, proyectos y otra serie de iniciativas que tienen como objetivo preparar y prevenir a los profesionales y a las familias respecto al problema de la violencia escolar. Muchas personas se están informando y preparando para enfrentarse mejor al problema que tratamos.
– Desde la Consejería de Educación se tomaron varias iniciativas. Algunas de ellas eran un "reforzamiento de medidas que ya se estaban aplicando con anterioridad". En concreto se creó una página web (www.ikasle.net) y una dirección de correo (ikasle@hezkuntza.net) sobre el tema a la que pueden acudir los alumnos y alumnas que se sienten amenazados, o sus familiares. Entre las iniciativas, se cuenta también con la organización anual de unas jornadas de reflexión sobre la convivencia en la escuela. Se impulsaron otro tipo de acciones para prevenir el maltrato, tales como reforzar la formación del profesorado con la organización de cursos específicos, que según la entonces consejera se había aplicado el año anterior a 140 centros y habían participado 400 profesores. También se han tomado otro tipo de medidas: elaboración de un protocolo de conducta y de actuación ante los indicios de maltrato, creación de un mapa de los espacios existentes en el colegio que tienen menor vigilancia, divulgación de materiales y documentos para la formación de padres, profesores y alumnos, refuerzo con mayor presencia de profesorado o de personas adultas fuera de la escuela, colaboración con los ayuntamientos y el envío de unos folletos a los centros y a las familias con el fin de saber cómo detectar posibles problemas de violencia escolar. Ahora sabemos mucho más en caso de necesidad.
– Los acosadores, maltratadores y matones han visto que su conducta les puede costar muy cara y que pueden ser castigados muy seriamente. Fueron expulsados del colegio y recibieron ayuda por parte de tutores en sus propios domicilios. Posteriormente fueron condenados a dos años de internamiento en régimen abierto. Sus padres también deberán tomar nota de todo esto.
– Muchas madres y padres saben ahora que deben estar atentos a los primeros síntomas, con el fin de detectar cuanto antes los posibles maltratos, en diálogo constante con la escuela, pero no para sobreproteger a sus hijos, sino para ayudarles a desarrollar en ellos la conciencia y las habilidades necesarias para defenderse de las agresiones, físicas o verbales.
– Los alumnos y las alumnas testigos o espectadores deben también hacerse conscientes de que su conducta puede cambiar el rumbo de los hechos. Pueden ayudar a la víctima, apoyarle y denunciar a los agresores, para evitar este tipo de situaciones y frenar la acción de los matones, o pueden jalear la conducta de los mismos o mirar para otro lado. Sabemos todos que es muy importante el apoyo de los compañeros.
Pero no pensemos que el tema de la violencia escolar está suficientemente encarrilado con las medidas que ha puesto en marcha la administración educativa. Se han dado algunos pasitos, pero todavía queda mucho por hacer. Tomemos como referencia lo que la Unión Europea está impulsando y veremos que la violencia escolar tiene muchas vertientes y que los desafíos que surgen son muy complejos: delimitar con precisión el problema, factores de riesgo, políticas públicas, clima escolar e inseguridad, formación del personal, violencia y diferencias (racismo, género, socioeconómica-marginación), políticas de prevención, programas de intervención, comparativismo internacional, trastornos de conducta en la infancia y adolescencia, evaluación de las políticas públicas y los programas.
Para seguir aprendiendo debemos ser conscientes de lo que se está tratando en los encuentros internacionales, entre los que destaca los Congresos Mundiales sobre violencia en la escuela celebrados en París (2001) y Québec (2003), y el próximo previsto en Burdeos (2006). www.noticiasdealava.com
(*) Elkartzen y Bilgune Feminista







