Patricia y Jésica durmieron 35 días en playas y plazas de Santa Cruz / Los padres no entienden cómo la Policía “no las vio en ningún momento”
LA LAGUNA 2 SEPT.- Las dos jóvenes desaparecidas desde el 27 de julio en el Puerto de la Cruz decidieron el pasado jueves que su “peligrosa” aventura había terminado. Patricia Bello, de 16 años, llamó al teléfono móvil de su padre sobre las 3.00 horas de la madrugada y Jésica Ojeda (conocida como Alba), de 14, se presentó en un centro de menores de Santa Cruz alrededor de las 12.00 horas porque, al parecer, “no quiere volver a casa de su madre de acogida”. Miembros de las familias manifestaron a esta Redacción que “se encontraban físicamente bien, aunque muy cansadas porque no se alimentaron correctamente”.
Su corta edad no fue un obstáculo para que soportaran 35 días “solas, sin dinero, sin ropa y sin un techo” por las calles de la capital tinerfeña. La madre de Patricia no se explica cómo nadie se percató de que eran ellas, ya que “se repartieron fotos por toda la isla y salieron en los periódicos y la televisión”. Las dos adolescentes se movieron continuamente por la zona del Mercado Nuestra Señora de África y el Parque Marítimo y desde hace unas dos semanas ya tenían decidido que iban a dar señales de vida aunque “no sabían como hacerlo porque habían pasado muchos días”.
La odisea de Patricia y Jésica comenzó de manera violenta ya que los primeros días “les robaron las bolsas de ropa y los teléfonos móviles”, aunque durante este tiempo “pudieron sobrevivir gracias a 200 euros que se llevó Alba”. Pero los problemas llegaban con la noche, ya que durmieron siempre en los bancos de una plaza de tierra que está junto al citado mercado o en los alrededores del Parque Marítimo, aunque también escogieron algunos días las playas del litoral. “Tenían mucho miedo y apenas podían conciliar el sueño”, asevera la madre de Patricia.
La siguiente dificultad se produjo cuando se quedaron sin dinero para comer, ya que “iban a un bar y se marchaban sin pagar”, indicó un familiar. En este sentido, lamentó que “no haya habido ni siquiera una denuncia que hiciera sospechar a la Policía que se trataba de las jóvenes desaparecidas” y subrayó que “puede haber otros casos más prioritarios, pero incluso se pasearon por delante de varios agentes y ni se enteraron”.
Por otro lado, no pudieron mudarse de ropa en ningún momento y tenían un aspecto “bastante descuidado porque sólo se bañaron algunas veces en el mar”. Las duras condiciones que tuvieron que soportar les hicieron recapacitar y “gracias a Dios no les ha pasado nada y todo se ha acabado ya”, apostilló la madre de Patricia.
Preocupación
El regreso a casa ha sido más placentero de lo que Patricia esperaba, pues una de sus principales preocupaciones era que la enviaran a un internado. Sus padres desecharon esa posibilidad desde un primer momento, pero ella no lo supo hasta que se puso en contacto con una de sus amigas. Este hecho fue importante para que decidiera llamar a sus padres y pedirles perdón por todo el sufrimiento que les ha hecho pasar. En este sentido, la madre corroboró que lo único que han hecho es hablar con ella y explicarle que lo que ha hecho “no es lo correcto y no puede volver a pasar”. www.lagacetadecanarias.net
LA LAGUNA 2 SEPT.- Las dos jóvenes desaparecidas desde el 27 de julio en el Puerto de la Cruz decidieron el pasado jueves que su “peligrosa” aventura había terminado. Patricia Bello, de 16 años, llamó al teléfono móvil de su padre sobre las 3.00 horas de la madrugada y Jésica Ojeda (conocida como Alba), de 14, se presentó en un centro de menores de Santa Cruz alrededor de las 12.00 horas porque, al parecer, “no quiere volver a casa de su madre de acogida”. Miembros de las familias manifestaron a esta Redacción que “se encontraban físicamente bien, aunque muy cansadas porque no se alimentaron correctamente”.
Su corta edad no fue un obstáculo para que soportaran 35 días “solas, sin dinero, sin ropa y sin un techo” por las calles de la capital tinerfeña. La madre de Patricia no se explica cómo nadie se percató de que eran ellas, ya que “se repartieron fotos por toda la isla y salieron en los periódicos y la televisión”. Las dos adolescentes se movieron continuamente por la zona del Mercado Nuestra Señora de África y el Parque Marítimo y desde hace unas dos semanas ya tenían decidido que iban a dar señales de vida aunque “no sabían como hacerlo porque habían pasado muchos días”.
La odisea de Patricia y Jésica comenzó de manera violenta ya que los primeros días “les robaron las bolsas de ropa y los teléfonos móviles”, aunque durante este tiempo “pudieron sobrevivir gracias a 200 euros que se llevó Alba”. Pero los problemas llegaban con la noche, ya que durmieron siempre en los bancos de una plaza de tierra que está junto al citado mercado o en los alrededores del Parque Marítimo, aunque también escogieron algunos días las playas del litoral. “Tenían mucho miedo y apenas podían conciliar el sueño”, asevera la madre de Patricia.
La siguiente dificultad se produjo cuando se quedaron sin dinero para comer, ya que “iban a un bar y se marchaban sin pagar”, indicó un familiar. En este sentido, lamentó que “no haya habido ni siquiera una denuncia que hiciera sospechar a la Policía que se trataba de las jóvenes desaparecidas” y subrayó que “puede haber otros casos más prioritarios, pero incluso se pasearon por delante de varios agentes y ni se enteraron”.
Por otro lado, no pudieron mudarse de ropa en ningún momento y tenían un aspecto “bastante descuidado porque sólo se bañaron algunas veces en el mar”. Las duras condiciones que tuvieron que soportar les hicieron recapacitar y “gracias a Dios no les ha pasado nada y todo se ha acabado ya”, apostilló la madre de Patricia.
Preocupación
El regreso a casa ha sido más placentero de lo que Patricia esperaba, pues una de sus principales preocupaciones era que la enviaran a un internado. Sus padres desecharon esa posibilidad desde un primer momento, pero ella no lo supo hasta que se puso en contacto con una de sus amigas. Este hecho fue importante para que decidiera llamar a sus padres y pedirles perdón por todo el sufrimiento que les ha hecho pasar. En este sentido, la madre corroboró que lo único que han hecho es hablar con ella y explicarle que lo que ha hecho “no es lo correcto y no puede volver a pasar”. www.lagacetadecanarias.net






