ACAE seguirá luchando contra un monstruo oculto en las aulas. Este curso lo harán con pósteres, marcapáginas y cómics · Un millar de carteles y 5.000 marcapáginas que distribuirán por colegios e institutos, centros de salud o vecinales y centros de ocio.
En un año de funcionamiento, la Asociación contra el Acoso Escolar creada en Gijón atendió 800 llamadas de todos los rincones de Asturias, en su mayoría de familias que necesitaban una voz amiga a quien contar los problemas que detectaban en sus hijos. Sostienen las responsables de la asociación, la primera constituida en el territorio nacional, que de todas ellas deducen unos 200 casos de acoso, de los que 80 son «graves y en los que se demostraba que había un problema larvado desde hacía algún tiempo», explicó ayer Encarna García, presidenta de la asociación.
Sus datos no son las cifras oficiales de expedientes de acoso que tramita la administración educativa. Pero Encarna García es tajante: «Nosotros menos que nadie queremos inventarnos este problema». Por eso no entran en batallas de cifras y se han puesto manos a la obra para hacer aflorar un problema que «si no se corta a tiempo deriva en situaciones muy dramáticas» para los acosados; y en el caso de los acosadores «puede acabar en un fenómeno de violencia juvenil muy importante a partir de los 18-20 años», sostiene la portavoz de la asociación.
Conscientes del calado del problema, la Asociación contra el Acoso ha buscado financiación (la encontraron en la Fundación Municipal de Servicios Sociales y en la Consejería) para imprimir un millar de carteles y 5.000 marcapáginas que distribuirán por colegios e institutos, centros de salud o vecinales y centros de ocio. También preparan dos cómics. Y no templan gaitas; su mensaje es contundente. «Venga, no seas malo. Que la escuela no es un monstruo», dice una madre a un atemorizado hijo en edad escolar. «Si ya sabes cómo acaba la historia y deseas otro final, acude a nosotros», pide la asociación gijonesa desde los pósteres. «Nos interesa mucho que este problema se haga visible, que las familias y los niños sepan que tienen algún sitio donde contar lo que les está pasando», expresó Encarna García. También esperan que esos pósteres y los mismos cómics «sean motivo de reflexión en las aulas. Que los profesores de Primaria puedan leer en clase con los niños los textos y que trabajen sobre lo que ocurre. No puede ser que haya niños a los que les quedan secuelas de estrés postraumático por haber sufrido acoso», matizó la presidenta.
También se ofrecen para desplazarse «a cualquier colegio o instituto o a la asociación de padres y madres que quiera contar con nosotros. Quizá podamos ayudar a hacer aflorar situaciones problemáticas».
Porque la asociación tiene claro que su objetivo es «tender puentes» entre familias sufrientes y la Administración. «Tenemos reuniones periódicas con los responsables de la Consejería y siempre trasladamos todas las situaciones que se nos han planteado. Tenemos claro que cuando la Administración se implica y toma cartas en el asunto las cosas mejoran. Así se ha demostrado este año», sostiene Encarna García. Y no les duelen prendas en identificar, con nombres propios, centros conflictivos o inspectores poco diligentes con las denuncias de las familias o los niños.
Por la experiencia de este año, Encarna García afirma que buena parte de las denuncias que atendieron tenía algún centro concertado en el punto del suceso y que, además, son centros menos permeables a dejar actuar a la Consejería. También han detectado que las nuevas tecnologías (como los móviles) pueden ser un instrumento para el acoso, «más sutil, pero igual de tremendo». Y como anécdota, han tenido infinidad de llamadas «de Andalucía y Galicia recurriendo a nosotros. Va a ser que de verdad es real eso de la "España profunda"», opinó. lne.es
![]() | También preparan dos cómics. Y no templan gaitas; su mensaje es contundente. «Venga, no seas malo. Que la escuela no es un monstruo», dice una madre a un atemorizado hijo en edad escolar. «Si ya sabes cómo acaba la historia y deseas otro final, acude a nosotros», pide la asociación gijonesa desde los pósteres
GIJÓN 6 SEPT. La Asociación contra el Acoso Escolar intensifica su plan para destapar la violencia, tras cerrar el año con 800 llamadas La Asociación contra el Acoso Escolar lleva un año de intenso trabajo desde Gijón, con redes que se extienden por toda España. Cientos de llamadas atendidas -calculan que unas 800 de toda Asturias- y unos 200 casos de acoso ocultos tras esas peticiones de ayuda. No son cifras oficiales, pero les han servido para reafirmar que deben seguir luchando contra un monstruo oculto en las aulas. Este curso lo harán con pósteres, marcapáginas y cómics. |
Sus datos no son las cifras oficiales de expedientes de acoso que tramita la administración educativa. Pero Encarna García es tajante: «Nosotros menos que nadie queremos inventarnos este problema». Por eso no entran en batallas de cifras y se han puesto manos a la obra para hacer aflorar un problema que «si no se corta a tiempo deriva en situaciones muy dramáticas» para los acosados; y en el caso de los acosadores «puede acabar en un fenómeno de violencia juvenil muy importante a partir de los 18-20 años», sostiene la portavoz de la asociación.
Conscientes del calado del problema, la Asociación contra el Acoso ha buscado financiación (la encontraron en la Fundación Municipal de Servicios Sociales y en la Consejería) para imprimir un millar de carteles y 5.000 marcapáginas que distribuirán por colegios e institutos, centros de salud o vecinales y centros de ocio. También preparan dos cómics. Y no templan gaitas; su mensaje es contundente. «Venga, no seas malo. Que la escuela no es un monstruo», dice una madre a un atemorizado hijo en edad escolar. «Si ya sabes cómo acaba la historia y deseas otro final, acude a nosotros», pide la asociación gijonesa desde los pósteres. «Nos interesa mucho que este problema se haga visible, que las familias y los niños sepan que tienen algún sitio donde contar lo que les está pasando», expresó Encarna García. También esperan que esos pósteres y los mismos cómics «sean motivo de reflexión en las aulas. Que los profesores de Primaria puedan leer en clase con los niños los textos y que trabajen sobre lo que ocurre. No puede ser que haya niños a los que les quedan secuelas de estrés postraumático por haber sufrido acoso», matizó la presidenta.
También se ofrecen para desplazarse «a cualquier colegio o instituto o a la asociación de padres y madres que quiera contar con nosotros. Quizá podamos ayudar a hacer aflorar situaciones problemáticas».
Porque la asociación tiene claro que su objetivo es «tender puentes» entre familias sufrientes y la Administración. «Tenemos reuniones periódicas con los responsables de la Consejería y siempre trasladamos todas las situaciones que se nos han planteado. Tenemos claro que cuando la Administración se implica y toma cartas en el asunto las cosas mejoran. Así se ha demostrado este año», sostiene Encarna García. Y no les duelen prendas en identificar, con nombres propios, centros conflictivos o inspectores poco diligentes con las denuncias de las familias o los niños.
Por la experiencia de este año, Encarna García afirma que buena parte de las denuncias que atendieron tenía algún centro concertado en el punto del suceso y que, además, son centros menos permeables a dejar actuar a la Consejería. También han detectado que las nuevas tecnologías (como los móviles) pueden ser un instrumento para el acoso, «más sutil, pero igual de tremendo». Y como anécdota, han tenido infinidad de llamadas «de Andalucía y Galicia recurriendo a nosotros. Va a ser que de verdad es real eso de la "España profunda"», opinó. lne.es








