Miedo en las aulas ·
Los especialistas aseguran que existe acoso escolar en Zamora, aunque se desconoce el porcentaje de afectados de entre los casi cinco mil que en 2004 fueron hostigados en Castilla y León, según el último estudio
ANA MARÍA CAVERO ·Zamora 7 SEPT. Puede empezar con burlas, motes y empujones, pero de ahí a pasar a las amenazas y después a la violencia hay sólo un paso.
El acoso escolar se ha convertido en los últimos años en un problema muy serio que afecta también a los menores zamoranos, pues como sostiene el psicólogo Angel Pedrero, ha recibido en su consulta diferentes casos de escolares que han sido hostigados por sus compañeros. Además, el último informe presentado por la ONG Fundación ANAR, que tiene un teléfono de ayuda al menor, revela que en 2004 en Castilla y León se recibieron 20.417 llamadas de niños y adolescentes, de las cuales un 19% fueron de victimas de acoso escolar.
Esta forma de hostigamiento afecta especialmente a los niños de entre 7 y 10 años. Es en esa etapa de la vida en la que se establecen los vínculos de amistad más profundos, se crean los "amigos del alma" y es también cuando los pequeños son más susceptibles. Fracasar en el intento de formar un círculo de relaciones en la escuela, sentirse excluido, es un duro escollo para ellos. Es de esa debilidad precisamente de la que se aprovechan los abusadores.
El infierno que viven las víctimas los lleva a sumergirse en el aislamiento, la depresión e incluso a tener ideas suicidas que, lamentablemente, algunos convierten en realidad.
También conocido como bullying, palabra que proviene del vocablo inglés bully que quiere decir abusador, el acoso escolar ha existido desde siempre aunque nunca había llegado a los extremos de violencia que se aprecian en los casos que aparecen en los medios de comunicación. Esto se debe, como explica el psicólogo Angel Pedrero, a un aumento creciente de la violencia psicológica. Para él, algunos de los factores que influyen a que ésta se desborde son «la falta de autoridad en el hogar, el deterioro de la disciplina en los centros educativos, los vídeojuegos con una fuerte carga violenta que los menores tratan de imitar al igual que las situaciones que ven a través de los medio de comunicación». El especialista señala que actualmente en la sociedad se valora equivocadamente a la persona agresiva porque se le considera más fuerte y por lo tanto recibe más privilegios. Por eso los niños y adolescentes copian modelos de conducta violentos, buscando convertirse en líderes aunque por el camino equivocado.
Aunque, el acoso escolar es más común en tercero, cuarto o quinto de primaria, hay casos en que también se da en los primeros años de ESO. «Lo preocupante es que la violencia es más fuerte cuanto mayor es el escolar. Generalmente el abusador empieza a acosar a sus víctimas a una edad temprana pero conforme va creciendo las agresiones son mas fuertes», sostiene Angel Pedrero. Los pequeños inician el acoso burlándose de sus compañeros, poniéndoles motes, riéndose de ellos ante el mínimo error. Pueden llegar a empujones o collejas pero no pasan a más. Conforme van creciendo empiezan las amenazas de golpes a la salida del colegio, los forcejeos y el hostigamiento como una forma sistemática de anular a la víctima impidiéndole que se desarrolle socialmente en la escuela, tratándolo como a un marginado.
Hasta hace poco se creía que sólo los varones eran acosadores, pero lo que en realidad sucede es que ellos usan una violencia directa para atacar a sus víctimas mientras que ellas recurren más a las tácticas psicológicas. Lo que hacen, por ejemplo, es prohibir al resto de compañeras que hablen con la víctima, o que jueguen con ella, conduciendo a la niña hacia un aislamiento forzado.
Los casos como los sucedidos a una menor de Burgos que fue golpeada por 30 de sus compañeros no son tan frecuentes, pero el acoso diario, aunque más silencioso, causa un efecto igual o más devastador en la personalidad del acosado. «Las secuelas psicológicas son el estrés post traumático, ansiedad, miedo exacerbado, depresión y la formación de una autoimagen negativa. Traumas que acompañarán a la víctima hasta su vida adulta», apunta Pedrero.
Es tarea de los padres estar atentos, dialogar con sus hijos y darles apoyo en caso de que sean objeto de algún tipo de agresión. El siguiente paso es comunicar lo que está pasando a los educadores para que tomen cartas en el asunto. «Mi consejo para los menores es que si sufren acoso no se lo callen», finaliza el psicólogo. elcorreodezamora
Los especialistas aseguran que existe acoso escolar en Zamora, aunque se desconoce el porcentaje de afectados de entre los casi cinco mil que en 2004 fueron hostigados en Castilla y León, según el último estudio
ANA MARÍA CAVERO ·Zamora 7 SEPT. Puede empezar con burlas, motes y empujones, pero de ahí a pasar a las amenazas y después a la violencia hay sólo un paso.
El acoso escolar se ha convertido en los últimos años en un problema muy serio que afecta también a los menores zamoranos, pues como sostiene el psicólogo Angel Pedrero, ha recibido en su consulta diferentes casos de escolares que han sido hostigados por sus compañeros. Además, el último informe presentado por la ONG Fundación ANAR, que tiene un teléfono de ayuda al menor, revela que en 2004 en Castilla y León se recibieron 20.417 llamadas de niños y adolescentes, de las cuales un 19% fueron de victimas de acoso escolar.
Esta forma de hostigamiento afecta especialmente a los niños de entre 7 y 10 años. Es en esa etapa de la vida en la que se establecen los vínculos de amistad más profundos, se crean los "amigos del alma" y es también cuando los pequeños son más susceptibles. Fracasar en el intento de formar un círculo de relaciones en la escuela, sentirse excluido, es un duro escollo para ellos. Es de esa debilidad precisamente de la que se aprovechan los abusadores.
El infierno que viven las víctimas los lleva a sumergirse en el aislamiento, la depresión e incluso a tener ideas suicidas que, lamentablemente, algunos convierten en realidad.
También conocido como bullying, palabra que proviene del vocablo inglés bully que quiere decir abusador, el acoso escolar ha existido desde siempre aunque nunca había llegado a los extremos de violencia que se aprecian en los casos que aparecen en los medios de comunicación. Esto se debe, como explica el psicólogo Angel Pedrero, a un aumento creciente de la violencia psicológica. Para él, algunos de los factores que influyen a que ésta se desborde son «la falta de autoridad en el hogar, el deterioro de la disciplina en los centros educativos, los vídeojuegos con una fuerte carga violenta que los menores tratan de imitar al igual que las situaciones que ven a través de los medio de comunicación». El especialista señala que actualmente en la sociedad se valora equivocadamente a la persona agresiva porque se le considera más fuerte y por lo tanto recibe más privilegios. Por eso los niños y adolescentes copian modelos de conducta violentos, buscando convertirse en líderes aunque por el camino equivocado.
Aunque, el acoso escolar es más común en tercero, cuarto o quinto de primaria, hay casos en que también se da en los primeros años de ESO. «Lo preocupante es que la violencia es más fuerte cuanto mayor es el escolar. Generalmente el abusador empieza a acosar a sus víctimas a una edad temprana pero conforme va creciendo las agresiones son mas fuertes», sostiene Angel Pedrero. Los pequeños inician el acoso burlándose de sus compañeros, poniéndoles motes, riéndose de ellos ante el mínimo error. Pueden llegar a empujones o collejas pero no pasan a más. Conforme van creciendo empiezan las amenazas de golpes a la salida del colegio, los forcejeos y el hostigamiento como una forma sistemática de anular a la víctima impidiéndole que se desarrolle socialmente en la escuela, tratándolo como a un marginado.
Hasta hace poco se creía que sólo los varones eran acosadores, pero lo que en realidad sucede es que ellos usan una violencia directa para atacar a sus víctimas mientras que ellas recurren más a las tácticas psicológicas. Lo que hacen, por ejemplo, es prohibir al resto de compañeras que hablen con la víctima, o que jueguen con ella, conduciendo a la niña hacia un aislamiento forzado.
Los casos como los sucedidos a una menor de Burgos que fue golpeada por 30 de sus compañeros no son tan frecuentes, pero el acoso diario, aunque más silencioso, causa un efecto igual o más devastador en la personalidad del acosado. «Las secuelas psicológicas son el estrés post traumático, ansiedad, miedo exacerbado, depresión y la formación de una autoimagen negativa. Traumas que acompañarán a la víctima hasta su vida adulta», apunta Pedrero.
Es tarea de los padres estar atentos, dialogar con sus hijos y darles apoyo en caso de que sean objeto de algún tipo de agresión. El siguiente paso es comunicar lo que está pasando a los educadores para que tomen cartas en el asunto. «Mi consejo para los menores es que si sufren acoso no se lo callen», finaliza el psicólogo. elcorreodezamora






