La vergüenza de reconocer estos abusos hace demorar cada denuncia 'al límite' · Una asociación crea en el País Vasco un servicio gratuito para ayudar a padres y adolescentes en situaciones de violencia
SAN SEBASTIAN 15 SEPT. Se les ha bautizado como "hijos tiranos", "emperadores", chavales criados en ausencia total de límites que acaban instaurando su particular despotismo en casa. Para los padres, sus víctimas, el día a día es un calvario. Campan a sus anchas, rechazan las normas y son violentos. Las agresiones físicas y psíquicas dirigidas hacia sus progenitores son un peldaño más en una irrefrenable escalada violenta que hace irrespirable el ambiente familiar. Cuando todo parece perdido, surge la pregunta: "¿en qué hemos fallado?".
Los profesionales de la salud consultados por este periódico advierten un imparable aumento de casos de maltrato de hijos a padres. "¿En qué han fallado? Muy sencillo. Hoy en día hay una explosión de información y los padres no saben cómo educar a sus hijos. Nadie les para los pies", reflexiona la psicóloga Iragartze Garai.
Ella es la portavoz de la asociación Adi egon, ubicada en Bizkaia, que acaba de poner en marcha un programa preventivo dirigido a adolescentes vascos de 12 a 18 años y a sus familias, aquellas que están a punto de recurrir a la vía judicial tras sufrir un sistemático maltrato.
La denominada violencia intrafamiliar se asienta con fuerza en núcleos concretos de las nuevas generaciones. "Casi siempre son varones e hijos únicos", precisa el psicólogo infantil Javier Urra. Se suceden los gritos, amenazas y agresiones físicas de jóvenes incontrolables. "Hay muchas familias al límite. Es muy duro reconocer que un hijo te agrede, sobre todo es muy complejo para la madre asumir que le tratan mal, porque siempre está presente el instinto de protección. Sufren a la hora de destapar un caso así y desde luego que nadie quiere confesar abiertamente que su hijo le pega", describe Garai.
el todo por el nada La psicóloga donostiarra María Rodríguez lamenta que los niños tengan hoy "todo por nada", que se haya perdido la cultura del esfuerzo.
Rodríguez dirige un centro en Donostia que ha impartido formación de postrado a más de 400 psicólogos de todo el Estado durante las dos últimas décadas. Sabe de lo que habla. Relata la experiencia de la última paciente que ha visitado su consulta, una madre separada a la que su hija está chantajeando psicológicamente. Son situaciones en las que, según describe, los hijos acaban asumiendo el rol de la autoridad, incluso ejerciendo una poderosa influencia sobre el resto de sus hermanos. Chavales que no hacen sino "heredar el carácter déspota que han aprendido".
El cambio generacional y educativo pesa sobre todo ello. Se ha cerrado definitivamente las puertas al modelo autoritario para abrirlas de par en par a la más absoluta permisividad, y ello acaba con "muchos padres amenazados en los juzgados", dicen estos especialistas.
profesores, en el huracán A oídos de la psicóloga Inmaculada Suárez también llegan, aunque de manera indirecta, estos dramas cotidianos para los que las estadísticas oficiales son meras aproximaciones de una realidad con un trasfondo mucho más complejo.
Ante las reiteradas denuncias que recibía, el sindicato de enseñanza ANPE, a la que ella pertenece, puso en marcha un servicio de atención a los profesores que se encuentran desesperados, se sienten maltratados por los alumnos y no saben a dónde acudir.
Suárez es una de las tres psicólogas que responden al teléfono. El servicio nació en Madrid pero la incesante demanda ha obligado a ir abriendo delegaciones en distintas comunidades. Próximamente comenzará a funcionar una de ellas en Álava.
La experta no se anda con ambages. Define a los chicos que protagonizan estos episodios como "tiranos". Bien en casa o en el centro escolar, "están acostumbrados a disponer de las cosas al momento y en cuando surge el más mínimo inconveniente se muestran de lo más agresivos. ¿Pero como no les van a acabar pegando a sus padres si éstos les han consentido todo, defendiéndoles ante cualquier circunstancia tuvieran o no razón?", se pregunta.
Los motivos que conducen a las agresiones son muy variados. Las estadísticas no hacen sino constatar un incremento imparable, "y hacen falta respuestas", subraya la psicóloga Iragartze Garai. Cada día, dice, se hacía más necesario "ofrecer un recurso de apoyo, orientación y ayuda a todos los padres y adolescentes que sufren violencia intrafamiliar".
De ahí que los miembros de la asociación Adi egon, en la que trabajan diez profesionales de la salud mental, hayan apostado firmemente por dar una respuesta preventiva, accesible a todos los implicados.
El trabajo sobre las conductas violentas del adolescente, explica Garaia, permite que estos chavales no se conviertan en maltratadores cuando sean adultos.
culpa infinita Lo cierto es que "los padres llegan con un infinito sentimiento de culpa. Lamentan ser maltratados por sus hijos, y encuentran en el programa Nerabe-Ekin que hemos puesto en marcha los recursos suficientes para que vean que no están tan solos en su particular calvario", describe Garai.
Existen en el País Vasco otros recursos, pero se da la circunstancia de que hasta ahora ninguno de ellos era gratuito, según explican desde la asociación. En la ronda previa que hizo el equipo de psicólogos de esta agrupación para dar a conocer el programa constataron que "faltaban recursos a los que la gente pudiera acudir, sobre todo gratuitos ya que por la vía privada es inaccesible para los estratos sociales más bajos", describe
La experiencia, la multitud de casos que pasan por consulta hablan de "padres asustados, con mucho miedo a ser descubiertos. Les da pánico verse reconocidos, de ahí que este servicio sea totalmente anónimo. Lo único que pretendemos es ofrecer ayuda para que puedan encontrar un lugar en el que charlar con otros padres que sufren el mismo problema", precisan. www.noticiasdegipuzkoa.com
Los padres objeto de violencia tratan de ocultar por todos los medios su drama
SAN SEBASTIAN 15 SEPT. Se les ha bautizado como "hijos tiranos", "emperadores", chavales criados en ausencia total de límites que acaban instaurando su particular despotismo en casa. Para los padres, sus víctimas, el día a día es un calvario. Campan a sus anchas, rechazan las normas y son violentos. Las agresiones físicas y psíquicas dirigidas hacia sus progenitores son un peldaño más en una irrefrenable escalada violenta que hace irrespirable el ambiente familiar. Cuando todo parece perdido, surge la pregunta: "¿en qué hemos fallado?".
Los profesionales de la salud consultados por este periódico advierten un imparable aumento de casos de maltrato de hijos a padres. "¿En qué han fallado? Muy sencillo. Hoy en día hay una explosión de información y los padres no saben cómo educar a sus hijos. Nadie les para los pies", reflexiona la psicóloga Iragartze Garai.
Ella es la portavoz de la asociación Adi egon, ubicada en Bizkaia, que acaba de poner en marcha un programa preventivo dirigido a adolescentes vascos de 12 a 18 años y a sus familias, aquellas que están a punto de recurrir a la vía judicial tras sufrir un sistemático maltrato.
La denominada violencia intrafamiliar se asienta con fuerza en núcleos concretos de las nuevas generaciones. "Casi siempre son varones e hijos únicos", precisa el psicólogo infantil Javier Urra. Se suceden los gritos, amenazas y agresiones físicas de jóvenes incontrolables. "Hay muchas familias al límite. Es muy duro reconocer que un hijo te agrede, sobre todo es muy complejo para la madre asumir que le tratan mal, porque siempre está presente el instinto de protección. Sufren a la hora de destapar un caso así y desde luego que nadie quiere confesar abiertamente que su hijo le pega", describe Garai.
el todo por el nada La psicóloga donostiarra María Rodríguez lamenta que los niños tengan hoy "todo por nada", que se haya perdido la cultura del esfuerzo.
Rodríguez dirige un centro en Donostia que ha impartido formación de postrado a más de 400 psicólogos de todo el Estado durante las dos últimas décadas. Sabe de lo que habla. Relata la experiencia de la última paciente que ha visitado su consulta, una madre separada a la que su hija está chantajeando psicológicamente. Son situaciones en las que, según describe, los hijos acaban asumiendo el rol de la autoridad, incluso ejerciendo una poderosa influencia sobre el resto de sus hermanos. Chavales que no hacen sino "heredar el carácter déspota que han aprendido".
El cambio generacional y educativo pesa sobre todo ello. Se ha cerrado definitivamente las puertas al modelo autoritario para abrirlas de par en par a la más absoluta permisividad, y ello acaba con "muchos padres amenazados en los juzgados", dicen estos especialistas.
profesores, en el huracán A oídos de la psicóloga Inmaculada Suárez también llegan, aunque de manera indirecta, estos dramas cotidianos para los que las estadísticas oficiales son meras aproximaciones de una realidad con un trasfondo mucho más complejo.
Ante las reiteradas denuncias que recibía, el sindicato de enseñanza ANPE, a la que ella pertenece, puso en marcha un servicio de atención a los profesores que se encuentran desesperados, se sienten maltratados por los alumnos y no saben a dónde acudir.
Suárez es una de las tres psicólogas que responden al teléfono. El servicio nació en Madrid pero la incesante demanda ha obligado a ir abriendo delegaciones en distintas comunidades. Próximamente comenzará a funcionar una de ellas en Álava.
La experta no se anda con ambages. Define a los chicos que protagonizan estos episodios como "tiranos". Bien en casa o en el centro escolar, "están acostumbrados a disponer de las cosas al momento y en cuando surge el más mínimo inconveniente se muestran de lo más agresivos. ¿Pero como no les van a acabar pegando a sus padres si éstos les han consentido todo, defendiéndoles ante cualquier circunstancia tuvieran o no razón?", se pregunta.
Los motivos que conducen a las agresiones son muy variados. Las estadísticas no hacen sino constatar un incremento imparable, "y hacen falta respuestas", subraya la psicóloga Iragartze Garai. Cada día, dice, se hacía más necesario "ofrecer un recurso de apoyo, orientación y ayuda a todos los padres y adolescentes que sufren violencia intrafamiliar".
De ahí que los miembros de la asociación Adi egon, en la que trabajan diez profesionales de la salud mental, hayan apostado firmemente por dar una respuesta preventiva, accesible a todos los implicados.
El trabajo sobre las conductas violentas del adolescente, explica Garaia, permite que estos chavales no se conviertan en maltratadores cuando sean adultos.
culpa infinita Lo cierto es que "los padres llegan con un infinito sentimiento de culpa. Lamentan ser maltratados por sus hijos, y encuentran en el programa Nerabe-Ekin que hemos puesto en marcha los recursos suficientes para que vean que no están tan solos en su particular calvario", describe Garai.
Existen en el País Vasco otros recursos, pero se da la circunstancia de que hasta ahora ninguno de ellos era gratuito, según explican desde la asociación. En la ronda previa que hizo el equipo de psicólogos de esta agrupación para dar a conocer el programa constataron que "faltaban recursos a los que la gente pudiera acudir, sobre todo gratuitos ya que por la vía privada es inaccesible para los estratos sociales más bajos", describe
La experiencia, la multitud de casos que pasan por consulta hablan de "padres asustados, con mucho miedo a ser descubiertos. Les da pánico verse reconocidos, de ahí que este servicio sea totalmente anónimo. Lo único que pretendemos es ofrecer ayuda para que puedan encontrar un lugar en el que charlar con otros padres que sufren el mismo problema", precisan. www.noticiasdegipuzkoa.com
Los padres objeto de violencia tratan de ocultar por todos los medios su drama





